Resurge el debate sobre los transgénicos

Esta polémica está antecedida por un amplio debate promovido por la comunidad científica cubana en 2010, que al parecer continúa sin publicidad.

Archivo IPS-Cuba

Los transgénicos están presentes en la agricultura cubana.

La Habana, 28 jul.- La introducción en la agricultura de organismos modificados genéticamente (OMG) vuelve a ser un tema de debate entre el activismo en Cuba, desde que esta semana un grupo de la nación caribeña se sumó a una carta abierta en contra del avance de los transgénicos en ese sector.

Los activistas radicados en el país Isbel Díaz, Jimmy Roque, Mario G. Castillo y Pedro Manuel González, junto a Ariel Hidalgo y Karel Negrete, cubanos que viven respectivamente en  Estados Unidos y Francia, adhirieron el 22 de julio a una misiva dirigida al pueblo cubano de parte de participantes en el seminario “Renovación socialista y la crisis capitalista”, celebrado del 24 al 28 de junio pasado en la Universidad de La Habana.

Los seis firmantes indicaron en el texto, titulado “Por una agricultura cubana sin transgénicos”, que “la agricultura a base de OMG, además de no garantizar un verdadero mayor rendimiento, provoca el deterioro y pérdida de la biodiversidad agrícola, y favorece la privatización y control de las semillas”.

“Entidades estatales cubanas promueven hace algunos años la producción de maíz y soya transgénica, entre otros cultivos, además de importar alimentos transgénicos que forman parte de la dieta humana básica en la isla, sin informar a la población de tales características y sus posibles implicaciones”, ampliaron en el documento divulgado en el blog de la Red Protagónica Observatorio Crítico (OC).

Como cierre, el grupo se opuso “al cultivo extensivo de transgénicos en Cuba” y llamó “a la comunidad científica nacional, al campesinado cubano, y a los ciudadanos y ciudadanas, a sumarse a este reclamo, y a exigir su derecho a participar activamente en la toma de decisiones relacionadas con aspectos que le incumben directamente”.

Así, los seis activistas se sumaron a la “Carta abierta al pueblo cubano contra la ingeniería genética en la agricultura”, lanzada el pasado 2 de julio en el sitio del OC y supuestamente firmada por participantes de Estados Unidos, España y Cuba, en el intercambio académico, que se realiza desde hace alrededor de dos décadas en la Universidad de La Habana.

El activismo insistió más en esta ocasión en el derecho de la población cubana a estar informada sobre lo que ocurre en el país en materia de transgénesis.

“Sería bueno que fuera revelada  (la información  sobre el uso de transgénicos en el país) al público cubano”, opinó, en septiembre de 2012, Isbel Díaz, biólogo y coordinador del boletín ecológico El Guardabosque.   

Este año, el tema volvió a salir a colación en espacios mediáticos y científicos.

En abril último, el doctor Carlos Borroto, vicedirector del centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), y el filósofo Carlos Delgado, integraron un panel que debatió sobre los transgénicos en el popular programa de la televisión nacional “Pasaje a lo desconocido”, conducido por el periodista Reinaldo Taladrid.

Asimismo, el pasado 12 de julio se realizó el Taller Sobre las Plantas Transgénicas y su Uso en la Agricultura,  convocado por el Consejo Directivo de la Academia de Ciencias de Cuba.

El encuentro persiguió “informar y actualizar” a la membresía de la academia sobre el estado actual del arte y las experiencias disponibles en la agricultura sobre OMG, esclarecer las bases de la polémica actual sobre su uso y conocer sobre los instrumentos vigentes en el país en materia de seguridad biológica, inocuidad alimentaria y ética de los trabajadores de la ciencia, entre otros.

En 2010, el asunto de la transgénesis en la agricultura provocó un gran debate científico en el país.

Entonces, la comunidad científica cubana se movilizó frente a la presunta liberación del cultivo experimental del maíz transgénico FR-Bt1 en campos aledaños al Valle de Caonao, en Sancti Spíritus, a 354 kilómetros de La Habana.

Fernando Funes- Monzote, agroecólogo, dijo a IPS en octubre de 2010, que  “no hay información visible, pública, que nos permita conocer que se tomaron todas las precauciones, y partimos del hecho de que los que tomaron la decisión (de liberar el maíz FR-Bt1) pudieron haberse equivocado”.

El punto cúspide de esta polémica arribó con una reunión, coordinada por el ingeniero Funes-Monzote y celebrada el 15 de septiembre de 2010 en el estatal Centro Nacional de Seguridad Biológica, ubicado en la capital, donde también participaron entidades llamadas a actuar, como la Oficina de Regulación Ambiental y Seguridad Nuclear, una de las instituciones encargadas de conceder licencias para este tipo de cultivos.

El Estado cubano no prohíbe el uso e importación de transgénicos para cualquier destino, contada la alimentación,  pero, según otras las leyes vigentes, como el Decreto-Ley 190, tales actividades deben someterse a un riguroso proceso de evaluación. (2013)

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