2006: El año de la incertidumbre

Resumen político anual.

Este año estuvo marcado por el "retiro provicional" de Fidel Castro de sus funciones gubernamentales.

Foto: Archivo IPS Cuba

Si durante casi medio siglo la historia cubana ha dependido en buena medida del protagonismo del presidente Fidel Castro, cualquier resumen de 2006 en Cuba gira necesariamente alrededor de la salud del mandatario, el impacto que tuvo su «retiro provisional» del poder y las posibles consecuencias que su ausencia definitiva podrá traer para una población de 11,2 millones de habitantes, acostumbrada a «vivir con Fidel», amarlo u odiarlo, justificarle cualquier error o culparle por todo, pero también seguirlo casi incondicionalmente. Como ha pasado en más de una ocasión, el año no comenzó el primero de enero, sino varias semanas antes, cuando el propio Castro alertó sobre la posibilidad de que la Revolución pudiera destruirse desde adentro, abrió el debate oficial sobre el tema de la «sucesión» y la continuidad frente a la «transición» promovida desde Estados Unidos e impulsó una nueva ofensiva por el socialismo. [1]

La lucha contra la corrupción que amenaza los cimientos del sistema, la «revolución energética» que debería poner el punto final de una vez y para siempre a la larga crisis de la generación eléctrica en el país, las medidas para seguir revalorizando la moneda nacional y por ende el salario, y el apoyo a los proyectos de cooperación promovidos por Venezuela para América Latina y el Caribe llenaron el acontecer noticioso de la isla, hasta el anuncio del 31 de julio. Lejos de los pronósticos más apocalípticos, la noticia de la enfermedad del mandatario y el inmediato rumor sobre su muerte no provocaron una explosión social, sino todo lo contrario: una rara tranquilidad -a veces al borde de la inercia- reinó en el país, sólo interrumpida por una fuerte sensación de incertidumbre.

A cinco meses de la noticia que paralizó Cuba, motivó fiestas en el exilio y movilizó a amigos y enemigos, las mismas preguntas se repiten una y otra vez por las calles de La Habana y de otras ciudades de la isla: ¿Regresará o no regresará al poder el mandatario de 80 años? ¿Si regresa lo hará en la plenitud de sus capacidades? ¿Qué pasará en caso de su ausencia definitiva? ¿Será Raúl Castro lo que aparenta ser o sorprenderá a la población cubana y al mundo? ¿Podrá vivirse el momento crucial sin caer en la violencia? ¿Qué hará Estados Unidos y, sobre todo, qué harán los sectores más radicales del exilio cubano en Miami? ¿Hacia dónde va Cuba?

Unos casi apuestan por «el fin de la historia»; otros piensan que, con ligeros cambios, todo seguirá igual y están los que, sin querer caer en especulaciones, afirman que «pase lo que pase, este país nunca volverá a ser el mismo». Mientras el discurso oficial apuesta por la continuidad política y reconoce la necesaria perfección de un sistema que está muy lejos de ello, no faltan tampoco las personas que comparten el temor a una explosión social aguda tras la muerte de Castro, con violencia callejera, «cacerías de brujas», actos de venganza de la más diversa índole, éxodos masivos, reclamaciones legales de los sectores más radicales del exilio e, incluso, el extremo de una invasión militar de Estados Unidos.

«En las celebraciones que jalonan en La Habana el tiempo que va desde el mes de septiembre hasta el fin de año: la Virgen de Regla, la Virgen de la Caridad, la Virgen de la Merced, San Judas Tadeo, Santa Bárbara y sobre todo San Lázaro, decenas y decenas de miles de personas han peregrinado a los distintos santuarios. Un clamor unánime de paz se ha escuchado más este año que en años anteriores en esas manifestaciones de fe de tantos creyentes, hombres y mujeres de cualquier edad, pero sobre todo jóvenes. ¡Cuántas cosas quiere decir el cubano en este momento especial de nuestra historia nacional cuando pide paz!», afirmó el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, en su mensaje navideño publicado el 23 de diciembre en la página web de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC).

«Que nada perturbe la convivencia social, que mejore para el próximo año la situación general y crezca el bienestar, de modo que podamos vivir tranquilos», pidió el Cardenal en su oración «por la Paz de Cuba». Asimismo, aprovechó la ocasión para lanzar algunos mensajes importantes para lo que podría ser un momento de definiciones en la vida del país: desterrar «las tentaciones de inquietud ante el futuro o de desesperanza»; evitar la violencia, incluso aquella que se realiza justificada con «motivaciones aparentemente muy nobles», como puede ser la búsqueda de la tranquilidad social; amar a los enemigos al extremo de rezar «por quienes los persiguen».

No tan alejados de la Iglesia católica como pudiera parecer desde afuera, miles de practicantes de religiones afrocubanas, como la Regla de Ocha, organizaron los más diversos rituales para pedir a los orishas (santos) por la salud de Castro y la paz en la isla. Los malos augurios venían de inicios de 2006 cuando, por segundo año consecutivo, la Letra del Año [2] pronosticó tiempos difíciles para la isla, el mundo y sus habitantes. Tras los habituales rituales del 31 de diciembre, dos grupos seguidores de la religión de origen africano, la Comisión de la Letra del Año y la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, habían coincidido en sus profecías para el año: enfermedades desconocidas, aumento de la criminalidad, corrupción, guerras y desastres naturales.

El desastre llegó con los tradicionales aguaceros de mayo. Seis hombres y una mujer murieron en la capital cubana por causa de intensas lluvias que el 23 de mayo desbordaron ríos, inundaron calles, provocaron derrumbes parciales o totales de viviendas y golpearon con dureza a barrios precarios, asentados en las áreas bajas de las márgenes de los ríos Quibú y Almendares. El nivel del agua, que llegó a alcanzar hasta siete metros en las riberas del Quibú, afectó severamente las casas construidas con materiales frágiles, pisos de tierra y escaso o nulo acceso a servicios básicos. En el resto de la ciudad, más de 40.000 personas se vieron afectadas por los cortes de luz.

A pesar de los pronósticos que auguraban una temporada ciclónica muy activa, el fenómeno climatológico de El Niño alteró los vaticinios para el año y Cuba salió casi ilesa, afectada apenas por dos organismos meteorológicos pequeños. Tras la pesadilla de 2005, con el paso de tres sistemas de gran intensidad -entre ellos el devastador Wilma-, esta vez sólo la tormenta tropical Alberto y el débil huracán Ernesto inquietaron levemente al país. Sin embargo, la tregua dada por los ciclones y las intensas lluvias que pusieron fin a una severa sequía de varios años no alcanzaron para despejar la incertidumbre perenne de esta isla, agobiada desde el verano por una epidemia de dengue de alcances aún sin precisar.

Tras semanas de intensos rumores y total silencio oficial, el vicepresidente Carlos Lage hizo la primera declaración oficial sobre el problema, el 30 de agosto, pero sin mencionar la existencia de la enfermedad. El funcionario alertó sobre la propagación incontrolada del Aedes aegypti, agente transmisor del mal, y urgió a las autoridades de salud y la ciudadanía a erradicar los focos. Con anterioridad, varios hospitales capitalinos habían tenido que cerrar salas enteras para atender a las personas contagiadas, las fumigaciones aéreas y domésticas se hicieron casi diarias, las fuerzas armadas se involucraron en la campaña y los medios de comunicación masiva empezaron a transmitir mensajes de alerta.

De acuerdo con la oficina de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), también en agosto el ministro de Salud Pública, José Ramón Balaguer, había enviado una carta en la que reconocía la presencia del dengue en cuatro provincias del país, incluida Ciudad de La Habana, aunque no revelaba la cifra de casos. Estimaciones no oficiales, previas a la celebración en septiembre de la Cumbre de los No Alineados (NOAL) en la capital cubana, situaban en 15.000 la cantidad de personas atendidas por dengue y en un centenar los decesos por su variante hemorrágica. De confirmarse dichas estadísticas, esta estaría entre las peores epidemias reportadas en el país desde 1981, cuando enfermaron 344.000 personas y fallecieron 158.

Más allá del tradicional conflicto entre Cuba y Estados Unidos y las diferencias con Europa, 2006 fue un año favorable para La Habana, en la arena internacional: Cuba fue electa para integrar el nuevo Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas; el proyecto cubano de alfabetización «Yo sí puedo» fue reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO); el informe Planeta Vivo, de la organización no gubernamental World Wide Fund for Nature, consideró a la isla como la única nación del mundo en condiciones de alcanzar un desarrollo sostenible y representantes de más de cien países viajaron a La Habana para dar a este país su aval como líder del movimiento de los NOAL en los próximos años.

Aunque no desaparecieron los apagones, se reconoce que su frecuencia disminuyó sustancialmente en comparación con años anteriores. El transporte urbano no mejoró como se auguraba, ni el gobierno pudo cumplir con sus ambiciosos planes de construcción y reparación de viviendas, [3] pero el año terminó con el anuncio de nuevas medidas que complementan las tomadas en 2005 en el área de los ingresos y que, en este caso, benefician a la población universitaria: incremento de los estipendios de los estudiantes de los cursos regulares diurnos de las universidades y de los matriculados en las carreras de Educación Especial y Preescolar, extensión de la bonificación del pago del 50 por ciento del pasaje a la transportación por ómnibus que efectúa la empresa estatal Astro [4] y la asignación de dos pasajes gratuitos al año a los estudiantes becados, de ida y vuelta a sus provincias de residencia.

Temas sociales de gran interés, como la violencia de género, tuvieron una atención sin precedentes en la isla. Instituciones gubernamentales y académicas, agencias internacionales, medios de comunicación y diversos actores de la sociedad civil cubana, incluida la Federación de Mujeres Cubanas [5] (FMC), unieron esfuerzos en la celebración de la Campaña Internacional de los 16 Días de Activismo contra la Violencia hacia las Mujeres. [6] Aunque la prensa escrita apenas se hizo eco de la campaña, la apertura de la televisión y la radio resultó significativa en un país donde, hasta hace pocos años, se tendía a negar la existencia de cualquier manifestación de violencia contra la mujer e intrafamiliar por considerarse incompatible con los logros sociales alcanzados en materia de igualdad entre hombres y mujeres.

Otro avance de interés fue el salto del debate sobre la diversidad sexual del ámbito estrecho de la academia, la ciencia y la cultura, al espacio público en toda su amplitud. Una gran expectación se derivó de la transmisión de la telenovela cubana «La cara oculta de la Luna», específicamente su capítulo dedicado a la homo-bisexualidad, y se sumó a otros esfuerzos más amplios: las jornadas de cine «por la diversidad sexual masculina» en diferentes provincias del país; las labores de prevención del sida del proyecto nacional de hombres que tienen sexo con otros hombres; la primera jornada de estudios de la masculinidad; la defensa, desde el gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual, del derecho de las lesbianas a la fertilización asistida durante el Congreso Mundial de Derecho de Familia realizado en La Habana; y la participación de una delegación oficial cubana en la Olimpiada Gay, efectuada en la ciudad canadiense de Montreal.

Así, tras un 2006 muy agitado, pero tranquilo, la población cubana esperó 2007 con el tradicional puerco asado, adornos navideños de regreso a las tienda de ventas en divisa, fiestas populares convocadas casi a última hora para celebrar el 48 aniversario de la Revolución cubana, una programación televisiva especial pródiga en filmes cubanos y extranjeros y esa rara certeza de que, a pesar de los deseos, lo peor aún puede estar por venir. Más allá de los adornos festivos y los esfuerzos oficiales por emitir mensajes de normalidad, la incertidumbre se mantuvo y la enfermedad del presidente Fidel Castro siguió matizando cada decisión personal o momento de la vida nacional.

El año, que había comenzado el 17 de noviembre de 2005 en la Universidad de La Habana, tuvo su final repentino con la Proclama al Pueblo de Cuba que, de una sola vez, daba a conocer la repentina operación quirúrgica del mandatario, su retiro provisional del poder y la estructura de lo que vendría a considerarse una especie de gobierno interino. A partir de ese momento, la vida de la isla se dividió en «antes y después» de las 9 de la noche del 31 de julio.

Política interna: entre ofensivas y batallas

Tras un 2005 excesivamente intenso, el presidente Fidel Castro inició 2006 ausente, el 22 de enero, de la toma de posesión del primer gobernante indígena electo en América Latina, el boliviano Evo Morales. Inmerso por esos días en los pormenores de la «revolución energética» declarada en el país desde el año anterior, y a pesar de su conocida cercanía con Morales, Castro envió en su lugar al vicepresidente, Carlos Lage. «No podrá venir ahora, pero vendrá después», afirmó Lage en ese momento, esgrimiendo razones de trabajo.

Con la certeza de que el socialismo cubano puede «autodestruirse» por sí mismo y con cierta sensación de estar corriendo contra reloj, Castro se concentraba ese mes en los más mínimos detalles de la revolución energética que, a su juicio, deberá resolver uno de los peores problemas acumulados por la isla desde la crisis económica que sucedió a la desaparición del socialismo en Europa, a inicios de la pasada década. Durante tres jornadas casi consecutivas, los días 17, 20 y 21 de enero, el presidente cubano abordó en intervenciones públicas el tema de la generación eléctrica y la nueva política gubernamental que se espera elimine los apagones por déficit en la generación.

Un resumen de los principales acontecimientos vividos en el país, vinculados a la política interna o directamente a la figura del presidente, incluiría necesariamente los siguientes momentos y procesos:

Castro invita al Papa: Una invitación verbal enviada por el presidente Fidel Castro al papa Benedicto XVI, a través del cardenal Renato Martino, titular del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, parece abrir las puertas a una visita a la isla del Sumo Pontífice, a casi diez años del histórico periplo del papa Juan Pablo II por varias ciudades de Cuba. Según declararon a la prensa fuentes de la Conferencia de Obispos Católicos (COC), la invitación «fue confirmada», justo días después de que Benedicto XVI, en su primer mensaje público a la nación caribeña, evocara la petición que hizo su predecesor Juan Pablo II en 1998, de que «Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba».

 

Mensaje de Navidad

«Las preguntas sobre buenos y malos, sobre amigos y enemigos hallan en Jesús una sola respuesta: el amor. Y es precisamente el amor lo que intenta aflorar en nosotros en este tiempo navideño en cada sentimiento noble o altruista que surge del yo bueno que llevamos dentro. Debe ser un amor sin ribetes ni sombras, como el que Jesús nos describe valientemente, pidiéndonos que lo aprendamos de El, que es manso y humilde de corazón. Dejémosle la palabra al Maestro: «si ustedes aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Eso lo hace también cualquier otro; ustedes, amen a sus enemigos, recen por quienes los persiguen y así serán hijos del Padre celestial que hace salir el sol para buenos y malos y manda la lluvia para justos e injustos» (Mt 5, 44-46)».

«La justicia puede ser impuesta por hombres violentos y nosotros mismos podemos tratar de combatir el mal violentamente…se da así la violencia familiar con los hijos no obedientes, la violencia del esposo en el trato a su mujer, en las relaciones interpersonales y en la vida social. Existen además violencias estructurales del poder y de los modos de resistir al poder… y muchas de esas acciones violentas pueden ser inspiradas por reclamos positivos de justicia, por reivindicaciones esperadas y no obtenidas, por un deseo de justa restitución de lo debido».

«La historia de la humanidad está plagada de violencias llevadas a término por motivaciones aparentemente muy nobles, algunas de ellas con responsabilidad de los cristianos, como las Cruzadas, para «recuperar el sepulcro de Cristo». La atención social debida a los pobres, ¿no ha llevado a guerras, a luchas de clase a veces cruentas? La búsqueda del orden y la tranquilidad ciudadana ¿no han generado en ocasiones violencia contra personas aún inocentes?».

«En la vida de un cristiano no bastan para actuar las causas nobles o el bien subjetiva u objetivamente considerado como urgente. Esto ha llevado a menudo a hombres y mujeres de ideologías diversas, y aún opuestas, al uso de métodos igualmente violentos».

«Que nada perturbe la convivencia social, que mejore para el año próximo la situación general y crezca el bienestar, de modo que podamos vivir tranquilos. Expreso en clave popular el contenido del deseo de paz de nuestro pueblo que se hará seguramente súplica honda y sentida en la Misa de medianoche el próximo día 24 de diciembre, cuando celebremos en la Nochebuena el nacimiento de Jesús y escuchemos a los Ángeles que anuncian: «Paz en la tierra a los hombres que el Señor tanto ama».

«Queridos hijos e hijas, el reencuentro con lo mejor de nosotros mismos, que Dios propicia y favorece con su amor en este tiempo de Navidad, traerá ciertamente la Paz a sus corazones, acompañada de una serena alegría que debe ayudarles a desterrar de ustedes las tentaciones de inquietud ante el futuro o de desesperanza, que puedan surgir en sus corazones en esta Navidad del 2006».

En carta al cardenal Jaime Ortega, dada a conocer el 15 de febrero, Benedicto XVI abogó por «una apertura que exige examinar primero cómo abrir el corazón y el entendimiento a las cosas de Dios; cómo abrirse mutuamente a quienes conviven, creyendo y confiando unos en otros, aunque haya diferencias de modos de pensar o creencias». Asimismo, señaló que «sólo haciéndolo desde la mirada de Dios, una mirada amorosa, se podrá llegar a la verdad de cada persona, de cada grupo y de cuantos viven en una misma tierra».

La difusión de la carta del Papa al Arzobispo de La Habana coincidió con la llegada, ese día, del cardenal italiano Renato Martino, para presentar en La Habana la doctrina social de la Iglesia. Para observadores, resultó significativo el hecho de que Martino, uno de los cardenales más prominentes de la cúpula romana, viajara a la isla para «promover» ese compendio, participar en los festejos por el vigésimo aniversario del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) y reunirse con altos representantes del gobierno cubano, incluido el presidente Castro. [7]

Por esos mismos días se conoció que la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba había decidido reorganizar su estructura para que le permita adecuarse a una «renovada etapa» de la Iglesia en la isla. Según los cambios, aprobados durante la Asamblea Plenaria celebrada los días 19 y 22 de febrero, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, dejó de fungir como presidente de la COC, aunque se mantiene como miembro del comité permanente de la Presidencia.

Como resultado de la asamblea, los obispos católicos aprobaron también el documento Plan Global de Pastoral 2006-2010, según el cual la libertad religiosa no debe agotarse en la libertad de culto, sino que debe comprender también «el reconocimiento de la acción de la Iglesia en la sociedad» y la presencia de los cristianos en la vida pública. A juicio del Obispado, las tres grandes preocupaciones de los creyentes cubanos son: la ruptura familiar, el porvenir de los hijos y el temor a que la Iglesia sea nuevamente presionada, como ocurrió tras el triunfo de la revolución en 1959. [8]

Réplica a revista Forbes: Autoridades y personalidades cubanas salieron a la defensa de Castro, en mayo, a propósito de la publicación en la revista estadounidense Forbes [9] de una lista de «Reyes, reinas y dictadores» más ricos del mundo, con un capital de 900 millones de dólares, entre los cuáles aparece el mandatario cubano. «Estimamos su fortuna a partir de su control económico sobre una red de compañías estatales, que comprende el Palacio de las Convenciones, un centro de eventos cerca de La Habana; Cimex, un conglomerado de ventas al por menor; y Medicuba, que vende vacunas y otros productos farmacéuticos de la isla. Ex funcionarios cubanos, residentes en Estados Unidos, afirman que Castro ha ocultado esos beneficios por largo tiempo e insiste en no haberse embolsado nada», sostuvo el medio en su edición digital.

Si en marzo de 2005 el gobernante había dilatado su respuesta a su inclusión en el índice de multimillonarios, en 2006 participó en dos extensas comparecencias en la televisión estatal para rechazar «la infamia». En la economía cubana, «centralmente planificada y con un sistema bancario nacional que maneja la totalidad de las divisas, es totalmente imposible que alguien de la más alta dirección del país pueda disponer de cuentas internacionales en el exterior», apuntó Francisco Soberón, ministro presidente del Banco Central de Cuba, en la primera Mesa Redonda televisiva sobre el tema, el 15 de mayo.

A favor de Castro intervino también Eusebio Leal, historiador de la Ciudad de La Habana, quien reveló que el mandatario había donado a instituciones culturales 11.687 regalos provenientes de 133 países, muchos de ellos de gran valor patrimonial y monetario, como muestra de su desinterés por las riquezas materiales. «A cambio de una sola prueba les ofrecería todo lo que han pretendido y no han podido lograr a lo largo de casi medio siglo, durante los cuales han intentado destruir a la revolución», aseguró Castro ese día y retó a Forbes, a George Bush y a la Agencia Central de Inteligencia a realizar esa pesquisa.

Una semana después, el 24 de mayo, el gobernante de la isla volvió a la carga, ante el silencio de la revista y de las autoridades estadounidenses. «Están emplazados y no pueden quedarse callados», dijo Castro.

Cambios y limpieza desde la cúpula: El gobierno cubano removió a cinco ministros y encarceló a un alto funcionario del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), en la continuación de una «guerra contra la corrupción» y otros vicios, anunciada por el presidente Fidel Castro, en noviembre de 2005, con la consigna de «o vencemos el problema o morimos». La ofensiva comprendió también sanciones a ejecutivos de la empresa estatal CIMEX.

En febrero fue liberada de su cargo la ministra de Comercio Interior, Bárbara Castillo; en mayo fueron sustituidas las de la Industria Ligera y de Auditoría y Control; y en junio el titular de Educación Superior, movimientos que antecedieron a la remoción de los titulares de la Informática y las Comunicaciones y del Transporte, en septiembre y octubre, respectivamente. Estos dos últimos han sido hasta el momento los únicos cambios en el gabinete efectuados por el mandatario interino Raúl Castro, desde el retiro de su hermano el 31 de julio.

Ninguno de los ministros sustituidos aparecieron vinculados a casos de corrupción, al contrario de lo ocurrido con Juan Carlos Robinson Agramonte, condenado en junio a 12 años de prisión por «tráfico de influencias de carácter continuado». Según la nota del diario oficial Granma, «quedó demostrado que Robinson Agramonte, en franco proceso de debilitamiento ideológico, con abuso de su cargo, olvido de sus altas responsabilidades y de la probidad exigida para un cuadro revolucionario, hizo uso de sus influencias con el propósito de obtener beneficios».

Anteriormente, a finales de abril, el ex funcionario había sido expulsado del PCC, en el que se desempeñaba como miembro de su Buró Político.

Esta fue la primera vez, desde los procesos a los ex ministros de Transporte e Interior, Diocles Torralba y José Abrantes, en 1989, que se conoce públicamente sobre el enjuiciamiento y condena a una alta figura del Estado, aunque en estos 17 años han sido separados de sus carteras ministeriales cerca de una treintena de personas. Por lo general, la prensa oficial sólo reproduce escuetos comunicados que no dan detalles sobre las causas de la deposición y el futuro del funcionario removido.

Casi a finales de año, un despacho de la agencia francesa de prensa AFP informó del juicio a 11 ejecutivos de la empresa estatal CIMEX, unas de las más grandes del país, bajo cargos de cohecho continuado, malversación, falsificación de documentos, proxenetismo, trata de personas, hurto y contrabando. En el caso habría estado implicada la empresa española Provimar, exportadora de artículos para la tiendas Duty Free de la isla. El principal inculpado tenía en su poder numerosos equipos electrodomésticos, cuatro autos y tres cuentas bancarias por un valor total de 129.000 dólares, según el despacho transmitido el 8 de noviembre.

Aunque no se publicó en los medios cubanos, en el transcurso del año también se supo de varios cambios y sustituciones en las empresas Etecsa, Copextel y el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones.

Grieta en la UCI: Seis estudiantes de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) [10] fueron separados de la educación superior por períodos que van de cuatro a cinco años, por causa de infracciones vinculadas con la seguridad informática y el uso de Internet, trascendió en un video de esa institución que circuló de forma subyacente en formato digital. La filmación, cuya autenticidad fue confirmada a IPS por estudiantes de esa institución en mayo, muestra un fragmento de unos 50 minutos de una reunión entre directivos de la UCI y dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de la escuela.

De acuerdo con el rector del centro universitario, Melchor Gil, los jóvenes mantenían también relaciones con el administrador del sitio web MiCuba.net, hospedado en Cubanet, uno de los «más acérrimos enemigos» del régimen socialista imperante en la isla. Por su parte, MiCuba.net estaría controlado por un ciudadano cubano americano residente en Estados Unidos, cuya intención final sería agredir «a la Revolución», según Gil.

El «delito» de muchos estudiantes de la UCI era acudir con frecuencia al chat de ese sitio y participar en una red ilegal de concesión de acceso a Internet en el país, en la cual estarían comprometidos además funcionarios de organismos estatales no especificados por Gil. En tanto, Pedro Martínez, presentado en el video como vicerrector del área de tecnología de la alta casa de estudios, aseguró que los implicados poseían herramientas para vulnerar la seguridad en las redes de computadoras, se habían apropiado de cuentas de Internet de manera ilícita y uno de ellos poseía información pornográfica.

En la mencionada cinta, Silvano Merced, secretario general de la organización política juvenil en la UCI, afirma que la dirección no quiso «tronchar» la vida de los seis implicados y advierte que «perfectamente hubiésemos podido expulsarlos de la universidad, de la educación superior». Merced aseguró que las estructuras municipales y provinciales de la UJC les asignarían «una tarea» para mantenerlos vinculados, y que podían intentar su reingreso a las carreras universitarias a la mitad del plazo de la sanción. «Es una cuerda que empezamos a halar», dijo Merced, al referirse a la continuación de las investigaciones, que podrían involucrar a más estudiantes e incluso a profesores.

Antenas, parábolas y cables: Lo que parecía ser una nueva ofensiva oficial contra las mil y una formas que encuentra la población de la isla para piratear canales de televisión extranjera, no pasó de ser una advertencia a través de las páginas del diario oficial Granma. La esperada redada contra el uso ilegal de receptores satelitales y la extensión de redes de distribución de programas televisivos captados que parecía avizorarse en Cuba, tras la edición del rotativo del 9 de agosto, nunca se produjo y, con el paso de las semanas, «los canales» regresaron a muchos hogares de la isla.

Sin anunciar ninguna medida específica, el artículo de Granma recordaba la legislación vigente: la introducción ilícita de equipos receptores de señales, o partes y piezas, es condenada con privación de libertad de uno a tres años o multas de 300 a 1.000 cuotas; quienes violen las regulaciones de los «servicios de telecomunicaciones de carácter limitado» o infrinjan sus «normas técnico operacionales» enfrentan multas de 10.000 a 20.000 pesos y el decomiso administrativo sin derecho a indemnización; y las personas implicadas en la distribución ilegal de programas de televisión satelital enfrentan la confiscación de bienes cuya posesión no sea justificable.

Unos meses antes, en marzo, el diario había revelado la detención el año anterior, en el Aeropuerto «José Martí», de La Habana, de un contrabandista de equipos de telecomunicación. El infractor, un cubano con residencia en Estados Unidos, había hecho más de 120 viajes a la isla, presuntamente para transportar material de este tipo, que revendía a precios mayores a los de la nación norteña. En el momento de su captura se le ocuparon 28 receptores de satélite con sus correspondientes tarjetas, 30 cables de conexión, 33 mandos por control remoto y sus baterías. Sólo por el delito de contrabando el acusado podría permanecer hasta tres años en prisión y pagar una multa de hasta 1.000 cuotas.

Sin embargo, al parecer, lo que más preocupa al gobierno cubano no es el mercado subterráneo, sino el contenido de estas transmisiones, que escapan al control estatal sobre los medios de comunicación masiva, incluidos no sólo los materiales informativos sino también los espacios de entretenimiento. «En el caso de Cuba, buena parte de la programación que se recibe por esa vía es de contenido desestabilizador, injerencista, subversivo, y convoca, cada vez más, a la realización de actividades terroristas», aseguró Granma.

Reglamento aplazado: La cruzada contra los vicios que amenazan el socialismo cubano no abarca solamente las esferas superiores o el sector empresarial, sino toda la escala social, hasta el más sencillo puesto de trabajo. A finales de agosto, la Resolución 188 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social anunció la puesta en práctica de un nuevo reglamento de disciplina laboral, que deberá entrar en vigor a partir de abril de 2007 con el fin de «fortalecer el orden laboral y a elevar la eficiencia, productividad y calidad de los servicios», resquebrajados durante los años de crisis económica.

Cien horas con Castro

Publicado primeramente en España bajo el título de Fidel Castro: biografía a dos voces, fue presentado el 16 de mayo en La Habana el libro Cien horas con Fidel, que recoge una larga conversación entre el presidente cubano y el periodista Ignacio Ramonet, sostenida de manera intermitente entre 2003 y 2005.

El volumen, de 718 páginas en la edición cubana de la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, podría calificarse de «testamento político» del mandatario, según las palabras prologales de Ramonet, y ya cuenta con una segunda edición corregida y ampliada por el propio mandatario cubano. La revisión pudo ser completada, según Castro, durante los primeros meses de su convalecencia.

En el primer lanzamiento oficial en Cuba, Castro lo calificó de «instrumento de lucha», mientras el editor Pedro Álvarez Tabío aseguró que tendría «un valor perdurable más allá de coyunturas y circunstancias». El director de Le Monde Diplomatique confesó que su interés fue «darle voz a los que no tienen» y agregó que «en España o en Francia o en Europa, la personalidad política que tiene menos voz es Fidel Castro».

A su juicio, «le guste o no a sus detractores», ya el líder político de la mayor de las Antillas «tiene un lugar reservado en el panteón mundial consagrado a las figuras que con más empeño lucharon por la justicia y que más solidaridad derrocharon a favor de los oprimidos de la Tierra.»

El ciclo de presentaciones de la primera edición recorrió tres universidades, la localidad de Birán, donde nació Castro, y un hospital de Santiago de Cuba vinculado a sus luchas contra la dictadura de Batista, en la década del cincuenta del pasado siglo. La segunda, en tanto, fue entregada gratuitamente a toda la prensa acreditada a la XVI Cumbre del Movimiento de los No Alineados, realizada en septiembre en La Habana, y es la que siguió circulando en sustitución de la anterior.

Además de los temas clásicos de política internacional, relaciones entre Cuba y Estados Unidos, narcotráfico, emigración, los programas sociales de la Revolución o la amistad con Venezuela, en la conversación Castro toca aspectos polémicos de la vida nacional cubana, como la persistencia de las diferencias raciales, la discriminación a la población homosexual, la oposición política y la polémica sobre la vigencia en la isla de la pena de muerte.

 

La normativa, concebida originalmente para ser implementada desde el 2 de enero, contempla estrictas indicaciones sobre la puntualidad, el cumplimiento de la jornada laboral y su aprovechamiento al máximo. Además, en su artículo decimoprimero prohíbe al trabajador, entre otras cuestiones, «realizar en horario laboral actividades ajenas a las que le están asignadas en el desempeño de sus funciones, dentro o fuera del centro de trabajo; utilizar vehículos u otros medios de la entidad, en asuntos que no son aquéllos para los cuales fueron autorizados; y realizar actividades comerciales o de servicios por cuenta propia dentro de su entidad laboral».

Aunque noviembre y diciembre debían ser dedicados a los debates en los centros laborales, sorpresivamente, el 30 de noviembre, el Ministerio de Trabajo anunció que: «Atendiendo a la necesidad de asegurar la calidad de este proceso, expresada en la elaboración de los proyectos de los reglamentos, la revisión de los horarios de trabajo y de servicios y la información y análisis con los trabajadores de las medidas a adoptar, se ha decidido extender el proceso para la aplicación de las mencionadas resoluciones hasta el primero de abril del 2007.»

Tras la decisión, sin embargo, podría estar realmente el rechazo que generó en amplios sectores de la población el nuevo reglamento, en un momento además en que el país necesita evitar tensiones sociales. A juicio de muchas personas, algunos acápites importantes del reglamento quedarían en «letra muerta» si no vienen acompañados de una real mejoría del transporte público urbano y de otras medidas administrativas, como cambios en los horarios de determinados servicios a la población.

El retorno del Secretariado: El gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC) [11] espera «elevar su papel de dirección» y fortalecer su influencia en la sociedad con la restauración del Secretariado, su órgano ejecutivo, en previsión de la futura sucesión del presidente Fidel Castro, aseguraron en julio observadores locales, ante la noticia de la reactivación de la instancia partidista.

Desactivado en la década del noventa, en coincidencia con la crisis económica desatada tras la desaparición de la Unión Soviética y del bloque socialista europeo, el Secretariado se encargará de organizar y asegurar el cumplimiento de los acuerdos del Buró Político, máximo organismo rector del Partido Comunista de Cuba, y estará formado por [12] integrantes, informó el 4 julio el diario oficial Granma, que brindó detalles del V Pleno del Comité Central del PCC realizado el primero de ese mes.

Ya antes de los sucesos del 31 de julio, analistas consideraban que la reinstalación del órgano partidista permitirá elevar y agilizar la presencia, así como el poder de decisión, de la única organización política permitida en el país, con vistas a la eventual sucesión del gobernante. El propio Raúl Castro, primer vicepresidente del país y jefe de las fuerzas armadas, había aportado ingredientes para alimentar esas hipótesis, cuando el 14 de junio aclaró públicamente que «únicamente el Partido Comunista (…) puede ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder (Fidel Castro)».

Según fuentes consultadas por IPS, entre militantes del Partido ha llamado la atención que hasta ahora no se haya informado públicamente sobre la fecha probable del VI Congreso del PCC, postergado desde 2002. Esa asamblea, prevista cada cinco años y que no se realiza desde 1997, debe trazar los lineamientos políticos, económicos y sociales del país para el quinquenio siguiente a su realización. Sus resoluciones son definitivas, de obligatorio e ineludible cumplimiento para todo el partido. «Muchos militantes consideran esa cita muy necesaria, como espacio de participación de toda la militancia, y reclaman ese derecho», comentó una fuente cercana a la agrupación, que prefirió no ser identificada.

Priorizar la integración: Siguiendo las prioridades definidas el año anterior, cuando viajó a dos cumbres de PetroCaribe y a una reunión bilateral Cuba-Caricom, Castro decidió participar el 21 de julio en la Cumbre del Mercosur, realizada en la ciudad argentina de Córdoba. Al intervenir en la cita del grupo sudamericano, el mandatario cubano ofreció las experiencias de Cuba en educación, salud pública y ahorro de electricidad a las naciones integrantes del Mercado Común del Sur y explicó que estas se pueden llevar a cabo con muy pocos recursos.

Esta vez no hubo «encontronazos» con otros mandatarios, pero no faltaron las emociones fuertes que suelen acompañar muchos de los viajes del mandatario cubano al exterior. El incidente de Córdoba se produjo con un reportero del canal 41 de Miami, que aprovechó la cercanía de Castro para poner el «dedo en la herida» abierta desde hace más de un año en las relaciones entre La Habana y Buenos Aires. A la pregunta del periodista Juan Manuel Cao sobre las razones por las que su gobierno no le había permitido a la doctora y disidente Hilda Molina salir de la isla para visitar a su hijo en Argentina, Castro replicó: «¿Quién le está pagando para hacer esa pregunta?»

La breve pero cargada agenda del presidente cubano en Argentina incluyó el esperado encuentro con Chávez, una visita a Altagracia, donde vivió el guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, la participación en un multitudinario acto de solidaridad y una entrevista con Venezolana de Televisión, en la que se refirió a su estado de salud y la frecuencia con que se hablaba de su muerte.

El preludio de la crisis: Bajándose del avión que lo trajo de regreso a Cuba, el presidente cubano puso todas sus fuerzas en las actividades previstas para la celebración del 26 de julio, Día de la Rebeldía Nacional. Además de su tradicional discurso en el acto político, considerado el más importante de los que tienen lugar en la isla de manera sistemática, ese mismo día el mandatario viajó a una segunda provincia del oriente del país para la inauguración de una nueva fase de la «revolución energética».

Pena de muerte: tres años de moratoria

Una nueva moratoria de hecho en la aplicación de la pena de muerte en Cuba, luego de las últimas ejecuciones de 2003, no parece indicar, empero, que esté cercana la desaparición de esa sanción del ordenamiento legal del país.

El 10 de abril se cumplieron tres años de la aplicación de la pena capital a tres secuestradores de una embarcación con decenas de pasajeros a bordo, entre ellos cuatro turistas extranjeras, tras un juicio sumarísimo que involucró en total a 11 personas.

El grupo pretendía emigrar a Estados Unidos y mantuvo la nave en su poder, bajo amenaza de asesinar a pasajeros que mantenía como rehenes, el 2 y el 3 de abril de 2003. Todos fueron enjuiciados por delitos previstos en la ley 93 contra Actos de Terrorismo, promulgada el 24 de diciembre de 2001.

Esas ejecuciones rompieron la moratoria de la pena de muerte que había impuesto Cuba desde 2000, en sintonía con el llamamiento hecho en tal sentido y ese mismo año por el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a sugerencia del secretario general del foro mundial, Kofi Annan.

El hecho provocó una reacción adversa, incluso entre personalidades internacionales afines al gobierno de Fidel Castro. También hubo consternación dentro del país, donde dicha sanción suele ser aceptada con cierta naturalidad para castigar delitos graves como asesinatos o la violación de menores.

El gobierno cubano defiende la pena capital como un arma jurídica para la defensa, tanto de agresiones externas como de posibles actividades internas encaminadas a destruir al Estado, y para proteger a la población de los crímenes más execrables. «La posible abolición de la pena de muerte en Cuba estaría vinculada al cese de la política de hostilidad, terrorismo y guerra económica, comercial y financiera a la que es sometida su pueblo desde hace más de 40 años por parte de Estados Unidos», dijo la Cancillería en nota verbal de 2004 al alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

A mediados de noviembre de 2001, Castro señaló públicamente que un grupo de juristas analizaba alternativas a esa condena. «Tenemos otras ideas que nos permitirán un día, y por nuestra propia decisión, abolir la pena capital. Y no por tener más amigos o menos amigos, sino porque queremos conocer a los seres humanos», dijo el gobernante en esa ocasión.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, organización ilegal pero tolerada por el gobierno, asegura que hay cerca de 50 personas sentenciadas o expuestas a la sanción máxima en el país, dato no confirmado oficialmente.

La pena capital está contemplada en el código penal cubano para numerosos delitos, en sus casos más agravados, aunque «no puede imponerse a los menores de 20 años de edad ni a las mujeres que cometieron el delito estando encinta o que lo estén al momento de dictarse la sentencia».

En el ámbito de las agresiones contra la vida y la integridad corporal, el Código Penal cubano establece sentencia máxima para casos de asesinato, violación, pederastia con violencia, robo con violencia e intimidación en las personas y crímenes con agravantes de corrupción.

En su artículo 2, ese cuerpo legislativo establece la pena de muerte para quienes atenten contra la seguridad exterior del país, lo que abarca actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado, promoción de acción armada contra Cuba, el servicio armado contra el Estado, ayuda al enemigo y espionaje.

En el capítulo II, referido a delitos contra la seguridad interior del Estado, está prevista para rebelión, sedición, infracción de los deberes de resistencia, usurpación del mando político o militar, sabotaje y terrorismo, entre otros.

Al mismo tiempo, la legislación nacional establece la apelación de oficio al Tribunal Supremo de la República, el cual deberá confirmar o no la sentencia. En caso de corroborarla, pasa a aprobación definitiva del Consejo de Estado (máximo órgano de gobierno), que dice la última palabra.

En la práctica, esta sanción no ha sido aplicada a mujer alguna desde 1959, cuando volvió al entramado jurídico y luego a la Constitución Socialista de 1976. En febrero de 1999, una reforma del Código Penal introdujo la sanción de prisión perpetua como alternativa a la pena de muerte.

En lo que vendría a ser «el penúltimo» de sus grandes discursos antes de la crisis de urgencia que lo llevó al quirófano, Castro contrapuso los éxitos de los programas sociales de su gobierno a las propuestas de transición para la isla aprobadas por su par de Estados Unidos, George W. Bush. Avanzar hacia «un mundo más justo», con una base educativa sólida, apareció como la única «transición» posible para Castro que, a unos días de su retiro temporal e involuntario del poder, evitó los ataques encarnizados contra Washington por el último endurecimiento de su política hacia Cuba.

Granma, la provincia sede de los festejos este año, ubicada en el extremo oriental del país, «no necesita ningún plan de transición yanqui para alfabetizar, vacunar y atender la salud de la población», afirmó el presidente, convencido de que Cuba tiene hoy «lo que más de 40 millones de norteamericanos no tienen».

 

Sin profundizar en esta ocasión en el conflicto que separa a La Habana de Washington desde 1959, Castro enumeró algunos indicadores significativos del nivel de vida alcanzado en las últimas décadas por la población de la isla, de más de 11,2 millones de habitantes en la actualidad, sobre todo en la esfera de la salud. Según el mandatario, 99,9 por ciento de los partos se atienden en instituciones sanitarias, la mortalidad infantil sigue descendiendo por debajo de los seis fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos, la esperanza de vida al nacer alcanza los 77 años y cada vez hay más personas centenarias.

«Que no se preocupen los vecinitos del norte, que no pretendo ejercer mi cargo hasta los 100 años», bromeó Castro. «Hace falta sin duda una transición», añadió en el mismo tono. «No se puede soportar» que la esperanza de vida en una «islita bloqueada» económicamente por Estados Unidos hace más de cuatro décadas sea 1,2 años más alta que el promedio de los países desarrollados, comentó.

Horas más tarde, y tras referirse en Holguín a los éxitos de la introducción de grupos electrógenos para la generación de electricidad, Castro dedicó parte de su discurso a los cambios políticos en América Latina. «Lo que debemos proponernos absolutamente todos nosotros es que la dirección acertada de los pueblos no dependa de unos pocos hombres por muy desinteresados y consagrados que estos sean a una causa», dijo, en oposición a la idea del «imperialismo», que «piensa que matando líderes, mata revoluciones».

«Este mundo de hoy no es el mismo de ayer; para comprobarlo baste recordar la reciente reunión del Mercosur, la Cumbre de los Pueblos, los procesos revolucionarios de Venezuela y Bolivia», apuntó el mandatario en su última comparecencia pública.

 

Para ampliar información, consultar:

– «Castro en primera plana», Revista Mensual, No. 5, mayo de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Defensa y sucesión», Revista Mensual, No. 6, junio de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Limpieza frente a corrupción», Revista Mensual, No. 6, junio de 2006, Inter Press Service/IPS-Cuba.

 

Los ecos del 31 de julio

 

La noche del 31 de julio marcó el inicio de una nueva época para Cuba. Vuelva o no Fidel Castro a tomar las riendas del poder en la isla, ya nada podrá ser exactamente igual que antes de la proclama que, a las 9 de la noche de aquel día de verano, paralizó a la población del país y provocó una fiesta demasiado anticipada en las calles de la ciudad

estadounidense de Miami. En el estilo personal de Castro, el texto informaba que, tras las intensas jornadas de finales de julio, se había visto sometido a una operación quirúrgica de urgencia que lo obligaba a retirarse temporalmente del poder y delegar «provisionalmente» todos sus cargos al frente del país. Pasados cinco meses de la noticia, Castro permanece ausente de la vida pública, pero sigue siendo el centro de las informaciones: sus enemigos apuestan por lo peor; sus seguidores aseguran que se recupera, lentamente, pero se recupera.Aunque la salud, la muerte e, incluso, las alternativas para un futuro cubano se habían vuelto tema recurrente en el discurso oficial desde el 17 de noviembre del año anterior, cuando Castro había alertado que la Revolución podía autodestruirse12, el impacto fue demasiado fuerte para la mayoría de las personas, incluso para aquellas que no comparten los ideales del presidente, pero lo asocian a la estabilidad interna. Para muchos en la isla, Fidel Castro simboliza lo que se ha sido y se es hoy en Cuba; nadie sabe a ciencia cierta lo que vendrá después y cualquier vaticinio en este sentido entra en el terreno de las especulaciones y las probabilidades.

 

La primera reacción fue la «calma chicha». Así se le dice en esta isla caribeña a esa rara tranquilidad que se vive justo cuando pasa sobre un territorio el centro de un huracán: nada se mueve, no sopla ni un vientecito, no cae ni una gota de agua. A la inesperada inercia, sobrevino la incertidumbre y, junto a ella, la vida fue retomando su ritmo usual al punto que, pasadas unas semanas, observadores locales y extranjeros llegaron a asegurar que «los cubanos se habían acostumbrado a vivir sin Castro». Para finales de año ya se hablaba de que los cambios habían comenzado en la isla, pero siempre marcados por la sucesión, la continuidad, el realismo pragmático y el perfeccionamiento del sistema socialista cubano; nunca la transición.

 

La movilización militar y policíaca, evidente en los primeros días de agosto, también fue cediendo con el tiempo para dar paso al retorno de una aparente normalidad, sólo matizada por los escasos mensajes de Castro, la ausencia pública de su hermano en las primeras semanas que sucedieron a su nombramiento y la falta de noticias sobre la salud del mandatario, catalogada por él mismo como «secreto de Estado». Tras un primer momento en que los medios de comunicación no sabían cómo reaccionar, la prensa y las autoridades optaron por seguir llamando presidente y Comandante en Jefe a Fidel Castro, y ministro y general de Ejército a Raúl, dejando a un lado todos los formalismos que impondrían el «retiro temporal» de uno y el nombramiento interino del otro.

 

Echando por tierra todas las apuestas, Castro no logró asistir a la sesión final de la Cumbre de los No Alineados, se ausentó de los festejos por su cumpleaños organizados por la fundación ecuatoriana Oswaldo Guayasamín, no asistió al desfile militar del 2 de diciembre ni a la última sesión ordinaria de la Asamblea Nacional (parlamento). A finales de año, las apuestas a favor o en contra de su reaparición en público habían cesado.

 

La dialéctica de los mensajes: Desde la aparición de la Proclama al Pueblo de Cuba, el primer mensaje enviado por Castro a la población de la isla tras su operación quirúrgica, quedó nuevamente demostrada la capacidad de sorprender del mandatario y, sobre todo, la certeza de que los esquemas preestablecidos no son aplicables al sistema cubano. Nada en el país hizo pensar que se vivía una crisis: el ejército no tomó las calles, no hubo rumores ni sospechas de ningún tipo, ni la prensa extranjera especuló sobre su enfermedad o muerte. Cuba y el mundo se enteraron al mismo tiempo y la fuente de información fue el propio gobierno.

 

Trascendidos indican que la salud de Castro se deterioró justo después de la intensa jornada del 26 de julio y que la intervención quirúrgica a la que tuvo que ser sometido pudo haber ocurrido alrededor del 28 ó 29 de ese mes, aunque la fecha no ha sido revelada. Tampoco se han publicado partes médicos sobre su salud, más allá del resumen dado por él en su primer mensaje: una crisis intestinal aguda con sangramiento sostenido. Las más diversas versiones fuera de Cuba y el diagnóstico de cáncer terminal dado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos [13] no generaron otra respuesta oficial que sus intentos por demostrar que estaba vivo.

 

A los mensajes y videos transmitidos por la televisión, el último de ellos el 28 de octubre, se sumó la declaración de un médico español que lo visitó en La Habana a finales del año. No padece una enfermedad maligna, sino un «proceso benigno que ha tenido complicaciones» y el mandatario mantiene su actividad intelectual intacta, aseguró el 26 de diciembre el jefe de cirugía del Hospital Público Gregorio Marañón de Madrid, José Luis García Sabrido, quien, según medios periodísticos españoles, tiene una relación de años con la máxima dirección del gobierno cubano [14]. «La familia Castro me permite acceder con facilidad a su amistad», dijo el médico en una rueda de prensa realizada a su regreso a España.

 

La tendencia, hasta el momento, es que las noticias sobre su estado de salud y evolución son informadas por el propio Castro en mensajes a la población de la isla o a determinadas personalidades. La ausencia de fotos e imágenes filmadas, que se inicia con el mes de octubre y se interrumpe sólo el 28 de ese mes con un video que transmite la televisión estatal, puede tener varias explicaciones, pero constituye un vacío notable que da pie a todo tipo de elucubraciones. Así, el tiempo que transcurre desde el 31 de julio puede dividirse claramente en dos etapas: una primera, de agosto a octubre, plagada de mensajes, fotos y videos, y una segunda, que se abre en octubre y llega hasta el fin de año.

Un resumen de las ideas y señales emitidas con cada mensaje incluiría, necesariamente, los siguientes aspectos:

 

31 de julio-Proclama al pueblo de Cuba

– «Días y noches de trabajo continuo sin apenas dormir» provocan que la salud de Castro «se sometiera a un estrés extremo y se quebrantara». Esta situación dio lugar a «una crisis intestinal aguda con sangramiento sostenido» que lo obligó a «enfrentar una complicada operación quirúrgica» y, «a permanecer varias semanas de reposo, alejado de mis responsabilidades y cargos.

 

– Como el país «se encuentra amenazado en circunstancias como esta por el Gobierno de los Estados Unidos», Castro decide delegar con «carácter provisional» todas sus funciones al frente del Partido, el gobierno y el ejército.

 

– Confía al Partido Comunista el cumplimiento de las medidas enunciadas, orienta que la reunión Cumbre del Movimiento de Países No Alineados debe realizarse «con el máximo de brillantez en la fecha acordada» y aplaza la celebración de su cumpleaños 80 para el 2 de diciembre.

 

– Afirma que no alberga «la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre para defender estas y otras ideas y medidas que sean necesarias para salvaguardar este proceso histórico».

 

1 de agosto- Mensaje al pueblo de Cuba y a los amigos del mundo

 

– Castro dice que no puede dar detalles sobre su salud porque es un «secreto de Estado», dada la confrontación con Estados Unidos. «Yo no puedo inventar noticias buenas, porque no sería ético, y si las noticias fueran malas, el único que va a sacar provecho es el enemigo», afirma.

 

– Sostiene que está en «una situación estable, pero una evolución real del estado de salud necesita el transcurso del tiempo». Añade que «se mantendrá estable durante muchos días, antes de poder dar un veredicto».

 

– Considera que «lo importante es que en el país todo marcha y marchará perfectamente bien».

 

– Asegura que este «está preparado para su defensa por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo».

 

– Agrega que la población cubana conocerá todo «a su debido tiempo», como pasó cuando su caída accidental de 2004.

 

– «Hay que luchar y trabajar», alerta.

 

13 agosto – Primeras fotos con mensaje

– En el día de su cumpleaños 80, el periódico Juventud Rebelde publica las primeras cuatro fotos de Castro convaleciente y un mensaje firmado por él dirigido a los compatriotas y amigos de todo el mundo, donde pide optimismo y, a la vez, estar «listos para enfrentar cualquier noticia adversa». Al tiempo, promete con respecto a su salud: «lucharé por ella». Además, aparecen otros dos mensajes firmados por Fidel: uno a las 12:30 de la madrugada, en el que felicita por su cumpleaños a René González, uno de los cinco cubanos presos en Estados Unidos bajo cargo de espionaje; y otro a las 12:39 de la madrugada, dirigido al grupo de los cinco, donde les promete: «venceremos la monstruosa injusticia», en referencia al encarcelamiento del grupo en prisiones estadounidenses.

 

14 agosto – Primeras imágenes en televisión

 

– El espacio televisivo Mesa Redonda muestra un video con las primeras imágenes fílmicas de Fidel Castro, desde el 26 de julio. Aparece convaleciente, en cama, acompañado del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y de su hermano Raúl. En tono humorístico, Chávez le dice que debería hacerse la cirugía de la nariz y Fidel le responde: ¿tú quieres más cirugía?

 

1 de septiembre –Nueva visita de Chávez

 

– La televisión cubana muestra otro video, de unos diez minutos, en el cual aparecen los presidentes Chávez y Castro juntos. Las imágenes muestran al presidente cubano sentado en la cama, conversando con Chávez y leyéndole una nota que escribió para él: «La época ha cambiado, es nueva y sin precedentes, pero han cambiado o están cambiando los pueblos con gran historia como el tuyo, y surgen estadistas brillantes, audaces y valientes con nuevas ideas como tú; nuevas ideas de lo que esta época tan difícil necesita», asegura Castro en su mensaje al gobernante venezolano.

 

4 de septiembre- Segundo mensaje al pueblo de Cuba

 

– Castro escribe a raíz de la publicación de «algunas imágenes fílmicas y varias fotos» suyas.

«Algunos opinaron, con razón, que se me veía un poco delgado, como único elemento desfavorable» y revela que en unos pocos días había perdido 41 libras.

 

– El mandatario asegura que «ni un solo día, incluso los más difíciles desde el 26 de Julio», dejó de hacer un esfuerzo «por subsanar las consecuencias políticas adversas de tan inesperado problema de salud».

 

– Cuenta que, para su tranquilidad, avanzó en la revisión del libro Cien Horas con Fidel, de Ignacio Ramonet, y que no ha dejado de «cumplir estrictamente» con sus deberes «como paciente disciplinado».

 

– «Puede afirmarse que el momento más crítico quedó atrás. Hoy me recupero a ritmo satisfactorio», aseguró.

 

– «Todos debemos comprender que no es conveniente ofrecer sistemáticamente información, ni brindar imágenes sobre mi proceso de salud. Todos debemos comprender igualmente, con realismo, que el tiempo de una completa recuperación, quiérase o no, será prolongado», añade.

 

– Castro enfatiza que «no tengo apuro alguno, y nadie debe apurarse. El país marcha bien y avanza».

 

– Pide «no culpar a nadie por la discreción» que, en aras de la seguridad del país, le ha solicitado a todos.

 

13-16 de septiembre- Intensa actividad

 

– Fotos, imágenes televisivas o reportes de prensa informan de los encuentros de Castro con diferentes personalidades que visitan la isla en ocasión de la Cumbre del Movimiento de los No Alineados. Castro recibe al intelectual argentino Miguel Bonasso, a su amigo Chávez, al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y a los presidentes de Irán, Bolivia, Malasia y la India.

28 de octubre-Video televisivo

 

– Castro reaparece en la televisión para desmentir rumores sobre su muerte. Un video lo muestra hablando, leyendo las noticias del día, caminando solo, con dificultad pero sin ayuda, y haciendo ejercicios con sus brazos.

 

– Habla sobre su actividad y asegura que lee «las principales noticias», se mantiene informado, está al tanto de «todo lo que sucede» y participa «en muchas de las decisiones más importantes» con los compañeros de la dirección del Partido y del Gobierno. «Ahora, cuando mis enemigos me han declarado moribundo o muerto, me complace enviar a nuestros compatriotas y a nuestros amigos en el mundo este pequeño material fílmico», dijo.

 

Recordó que había dicho que «la recuperación sería prolongada y no exenta de riesgos».

– «Sé que los problemas del mundo son muy complicados, muy serios y surgen por todas partes. Y siento la obligación de hacer un especial esfuerzo para evitarle a la humanidad una catástrofe fatal», añadió.

 

– Concluyó que siempre lucha por algo y lo hace «con optimismo».

 

28 de noviembre – Mensaje a los participantes en la celebración de su 80 cumpleaños

– Inicia recordando que el mundo está «frente a un adversario que ha conducido a Estados Unidos a un desastre de tal magnitud, que casi con seguridad el propio pueblo norteamericano no le permita concluir su mandato presidencial», en clara referencia a George W. Bush.

 

– Asegura que, según los médicos, no se encuentra en condiciones de afrontar el «colosal encuentro» de intelectuales y personalidades prestigiosas del mundo en el teatro Karl Marx, de La Habana.

 

– Al referirse al legado del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, escribió «mientras el planeta exista y los seres humanos respiren, la obra de los creadores existirá».

 

– Incluye mensaje enviado a Chávez el día 23 de noviembre, en el que resalta su papel como «el más prestigioso defensor mundial del medio ambiente».

 

– Se despide «con gran dolor por no haber podido darles personalmente las gracias y abrazar a cada uno de ustedes» y asegura que «tenemos el deber de salvar nuestra especie».

 

30 de diciembre – Tercer mensaje al pueblo de Cuba

 

– Tras felicitar por el 48 aniversario del triunfo de la Revolución, Fidel Castro expresa que el año que culminó fue de «grandes esfuerzos y resultados alentadores» y que el país prosigue su «tenaz resistencia frente al bloqueo y las agresiones del imperio».

 

– Asegura que «nada ha podido detener el camino que hemos emprendido»

 

-«Sobre mi recuperación siempre advertí que sería un proceso prolongado, pero está lejos de ser una batalla perdida. Colaboro como paciente disciplinado con el consagrado equipo de nuestros médicos que me atiende», plantea.

 

– Añade que no ha «dejado de estar al tanto de los principales acontecimientos e informaciones. Intercambio con los compañeros más cercanos siempre que ha sido necesaria una cooperación en temas de vital importancia».

 

– Vuelve sobre su preocupación por los «difíciles tiempos» que vive la humanidad, «con guerras y peligros que surgen por doquier, y un desenfrenado proceso consumista, típico del sistema imperialista globalizado, que agota importantes recursos naturales y contamina el medio ambiente».

 

– «Cada éxito que alcancemos requiere mayores esfuerzos para mantenerlos y desarrollarlos. Hace falta la máxima cooperación y disciplina social», concluye.

 

De acuerdo con Gerardo Arreola, corresponsal en La Habana del diario mexicano La Jornada, ya la proclama del 31 de julio definía cinco elementos simbólicos de mucho interés que no deben escapar a la vista y que, de alguna manera, se mantuvieron implícitos durante todo el segundo semestre del año:

 

  1. La firma de Castro con sus cuatro cargos institucionales (jefe militar, de partido, de Estado y de Gobierno), ratifica su permanencia en el poder, aunque lo haya delegado en la emergencia.
  2. Las referencias a Raúl Castro citan la jerarquía (segundo secretario del Partido Comunista, general de Ejército, primer vicepresidente) por la cual el hermano menor ejercerá funciones en forma provisional, con apego a una normatividad existente y conocida.
  3. La designación de tareas ejecutivas para un grupo de dirigentes indica que comparten la responsabilidad del trance las cuatro generaciones de líderes cubanos: la vanguardia histórica, los que fueron jóvenes reclutas en los 50, los que eran niños en 1959 y los nacidos después del triunfo de la revolución.
  4. Una invocación a «salvaguardar este proceso histórico» remite a los alegatos del mandatario, condensados en el discurso de la Universidad de La Habana del 17 de noviembre de 2005.
  5. Aparece el aviso persistente del conflicto histórico entre la nación cubana y Estados Unidos, avivado por un episodio de estas dimensiones.

Una mirada a todo el conjunto revela claves permanentes de los mensajes que las autoridades de la isla quieren transmitir a la población cubana y al resto del mundo:

  1. La recuperación es lenta, no exenta de riesgos, pero avanza. Castro cumple estrictamente las recomendaciones de sus médicos, por lo que su ausencia puede atribuirse a la necesidad de avanzar en la recuperación.
  2. El presidente se mantiene «al tanto de todo» e interviene en las decisiones más importantes.
  3. La discreción sobre su estado de salud debe achacarse al añejo conflicto con Estados Unidos.
  4. Debe hacerse cualquier esfuerzo para salvaguardar la Revolución y garantizar la continuidad del sistema.
  5. En América Latina surgen líderes como Hugo Chávez y Evo Morales, que pueden asumir el papel que en algún momento jugó Fidel Castro en la arena internacional.
  6. La defensa del país está garantizada por las Fuerzas Armadas. A la población se le pide trabajo, espíritu de lucha, cooperación y disciplina social.

 

Saliendo de las sombras: Cuando un periodista le preguntó en 1993 a Raúl Castro por qué llevaba más de 30 años sin concederle una entrevista a la prensa de América Latina, el segundo hombre en el gobierno de Cuba respondió, con sencillez, que para eso estaba Fidel. A pesar de la diferencia de edad, Fidel «siempre fue mi héroe, mi más cercano compañero», dijo entonces su hermano Raúl al diario El Sol, de México.

Fidel Castro: otros momentos difíciles

2001: El presidente cubano se desmaya ante más de 60.000 personas reunidas en una tribuna abierta, el 23 de junio. Aunque el presidente reapareció en unos minutos y retomó su intervención horas más tarde ante las cámaras de la televisión cubana, hablando sin prejuicios de lo sucedido, el incidente generó las más diversas conjeturas. «Estoy bien, no se preocupen», dijo Castro tras recuperarse del desvanecimiento y a sólo unos minutos de que el canciller Felipe Pérez Roque solicitara a las personas presentes que conservaran la calma y fueran retirándose organizadamente de la tribuna abierta. «En broma dije que fue un ensayo. Me hice el muerto, para ver qué entierro me hacían», contó Castro entre risas, para reiterar, luego, lo bien que se sentía.

2002: Los rumores sobre el estado de salud del mandatario volvieron a la palestra pública justo el último mes del año, cuando Castro debió ausentarse por primera vez en 25 años de la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento). La ausencia fue achacada por el propio presidente a una lesión en su pierna izquierda, producida por la picadura de un mosquito o algún otro insecto, y cuyas incidencias fueron detalladamente descritas por él en una carta publicada en el diario oficial Granma con el título de «Crónica de un reposo».

2004: Las imágenes de la caída accidental del mandatario, el 20 de octubre, al bajar de una tribuna donde había pronunciado un discurso ante 27.000 personas, recorrieron el mundo, pero no fueron transmitidas por la televisión cubana. Las cámaras, que se habían alejado del presidente para enfocar al público reunido en la plaza de la ciudad central de Santa Clara, sólo volvieron a enfocar a Castro minutos después, ya sentado en una silla y con una pierna extendida. «Pido perdón por haberme caído (…) Estoy entero… tal vez tenga una fractura en la rodilla», dijo y se confesó apenado por el «mal rato» y el «posible sufrimiento» que ocasionaría a sus partidarios.

Cinco días después, el mandatario de 78 años reaparecía en público, a sólo unas horas de haberse sometido a una operación de la rodilla izquierda, para presentar una resolución que puso fin a la circulación del dólar estadounidense en Cuba. Pasado un mes y dos días, el diario oficial Granma publicaba una primera foto de Castro de pie, estrechando la mano de su homólogo chino Hu Jintao; al mes y medio, el mandatario mostraba su capacidad de pararse y levantarse durante la visita oficial del presidente venezolano Hugo Chávez y el 23 de diciembre, a poco más de dos meses de la caída, Castro entraba por sus propios pies a la apertura de la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento).

Ahora, cuando a los 75 años de edad la vida colocó a Raúl Castro ante el dilema de asumir la jefatura del gobierno de la isla, aunque sea de forma «provisional», este rompe los esquemas con sus escasas apariciones en la vida pública y la ausencia de campañas políticas y mediáticas, tan normales en el mundo y tan ajenas a la realidad de su país. «Siempre he sido discreto, esa es mi forma de ser, y de paso aclaro que pienso seguir así», afirmó el general de Ejército al diario oficial Granma, tras asegurar que, hasta ese momento no había sido «necesario» aparecer en los medios de comunicación. Esas fueron sus primeras declaraciones a la prensa, a 18 días de su designación.

«Raúl siempre se ha desaparecido por meses y a nadie le ha preocupado. Aparecerá en la televisión cuando sea necesario», comentó a IPS Hilario Gómez, integrante de un Comité de Defensa de la Revolución, organización de masas que funciona en todo el país a nivel de barrio. No pasó así cuando los Juegos Panamericanos, celebrados en Cuba en 1991, cuando el menor de los hermanos Castro se vio obligado a hacer acto de presencia en un acto público para desmentir rumores que afirmaban que estaba muerto y que el gobierno esperaba el fin de la competencia deportiva para publicar la noticia.

Además de delegar en Raúl, también primer vicepresidente del país, sus cargos al frente del Partido Comunista de Cuba (PCC), del Consejo de Estado y como Comandante en Jefe del ejército, Fidel Castro designó tareas estratégicas a un grupo de otros altos dirigentes que, de alguna manera, representan diferentes generaciones y confirman el concepto de dirección colectiva.

En ese conjunto hay dos licenciados en economía, uno en enseñanza superior militar, un ingeniero eléctrico y tres médicos. La edad promedio es de poco más de 63 años.

«Únicamente el PCC, como institución que agrupa la vanguardia revolucionaria y garantía segura de la unidad de los cubanos en todos los tiempos, puede ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder», había asegurado, a mediados de junio, Raúl Castro.

Entusiasta promotor de las generaciones más jóvenes, como garantía de pervivencia del sistema vigente en Cuba, añadió que «la especial confianza que otorga el pueblo al líder fundador de una revolución no se transmite, como si se tratara de una herencia, a quienes ocupen en el futuro los principales cargos de dirección del país».

La declaración dejó entrever la posibilidad de que, de ser necesario, el ministro de las Fuerzas Armadas asumiera la dirección en el momento de la sucesión inevitable, pero como una fórmula de garantía de estabilidad nacional y con un carácter probablemente transitorio, cuya duración debería definir el propio Partido Comunista. La génesis de esta responsabilidad data del 21 de enero de 1959, cuando, a sólo tres semanas del triunfo de la revolución cubana y ante el temor de ser víctima de un atentado organizado desde Estados Unidos, Fidel propuso al pueblo que, en caso de su desaparición física, asumiera la jefatura su hermano Raúl, por sus «capacidad como organizador y militar».

Algunas de las medidas de mediados de la década pasada, como el trabajo por cuenta propia y el mercado agropecuario, pasado el tiempo, empezaron a vincularse directamente a la iniciativa y empuje del ministro de las Fuerzas Armadas, aunque durante años también se las asignaron al vicepresidente del Consejo de Ministros, Carlos Lage.

Entre los aportes más significativos de los cuerpos armados estuvo la creación de un sistema empresarial eficiente y descentralizado, que sirvió de base para una propuesta de reforma de la empresa estatal cubana, cuyos esquemas habían sido importados en muchos casos de la antigua Unión Soviética. Fue el momento en que el titular de las Fuerzas Armadas Revolucionarias hizo gala de su realismo, al afirmar que valían más los frijoles que los tanques. «Hoy el problema político, militar e ideológico de este país es buscar comida (…), si hay comida para el pueblo no importan los riesgos», dijo en 1994 al anunciar la apertura de los mercados agropecuarios.

En las esferas del gobierno y entre los que lo conocen, Raúl Castro tiene fama de justo y defensor apasionado de la familia, pero también de «implacable» con lo que considera mal hecho. Sus oponentes afirman que no tiene el carisma ni la oratoria del hermano y, los que lo defienden, contraponen su carácter y sentido del humor «muy cubano». Las apreciaciones van de un extremo al otro y pueden romper todos los pronósticos, en casos como el de la hija exiliada de Fidel Castro, Alina Fernández, quien en su libro Memorias de la hija rebelde de Fidel Castro ataca duramente a su padre y con igual pasión defiende a su tío.

Siempre se le consideró uno de los comunistas más radicales de su generación y, aún hoy, opositores al gobierno le atribuyen la responsabilidad de los fusilamientos cometidos a inicios de la Revolución, de las Unidades Militares de Apoyo a la Producción [15] (UMAP) o del ataque a los intelectuales cuando el V Pleno del Comité Central del Partido Comunista, en 1996. [16]

Sin embargo, observadores locales aseguran que, en un sistema político como el de la isla y con una personalidad como la de Fidel Castro al frente, hay decisiones que el jefe de los cuerpos armados no hubiera podido tomar por su cuenta: ni aquellas de corte represivo que muchos critican, ni las reformistas que otros aprueban.

Al mismo tiempo, no pocas personas piensan que el apoyo a su hija Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual, ha sido fundamental en la estrategia que esa institución impulsa para garantizar los derechos de las minorías sexuales en Cuba, incluidos transexuales y travestis. En esta misma línea, analistas locales estiman que Raúl Castro podría favorecer «un cambio económico al estilo chino» e, incluso, promover transformaciones hacia un socialismo más democrático. Para el periodista independiente Oscar Espinosa Chepe, no queda más remedio que reconocerlo: «Raúl es una figura importante. No tiene carisma, pero tiene mucho prestigio dentro del ejército. Soy disidente, pero soy objetivo: a Raúl lo estiman», dijo en declaraciones a medios de prensa extranjera.

Algunos consideran que, si con Fidel no hubo espacios para la oposición política, menos los habrá con Raúl. Tampoco se espera que el actual ministro de las Fuerzas Armadas promueva cambios lo suficientemente significativos como para contribuir a una negociación que condujera a un mejoramiento de las relaciones de la isla con Estados Unidos y, por ende, al levantamiento del embargo económico de más de cuatro décadas contra la Cuba.

En la entrevista publicada en Granma, el actual mandatario reiteró la decisión de La Habana de «normalizar las relaciones» con Washington «en un plano de igualdad». Estados Unidos debería «tener claro que con imposiciones y amenazas no es posible lograr nada de Cuba», afirmó ese día y volvió a reiterar su propuesta el día 2 de diciembre, durante el discurso previo a la parada militar y marcha del pueblo combatiente por el aniversario del desembarco del yate Granma.

 

Quién es quién en el gobierno interino

José Ramón Balaguer Cabrera (1932): Ministro de Salud Pública. Miembro del Consejo de Estado y del Buró Político del PCC. Designado para impulsar el Programa Nacional e Internacional de Salud Pública. Médico. Fue embajador de Cuba en la antigua Unión Soviética y estuvo al frente del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido que, entre otras cuestiones, dirige la política informativa del país.

José Ramón Machado Ventura (1930): Miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Vicepresidente del Consejo de Estado. Asume, junto a Esteban Lazo, la coordinación del Programa Nacional e Internacional de Educación. Es médico y durante décadas ha sido identificado con las tendencias más dogmáticas dentro de la dirección partidista.

Esteban Lazo Hernández (1944): Miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Vicepresidente del Consejo de Estado. Asume, junto a Machado Ventura, la coordinación del Programa Nacional e Internacional de Educación. Es Licenciado en Economía. Fue secretario del Partido en la ciudad de Santiago de Cuba y también en Ciudad de La Habana. Se le considera un dirigente de prestigio, con éxitos en la organización y en la comunicación con las masas.

Carlos Lage Dávila (1951): Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Vicepresidente del Consejo de Estado. Miembro del Buró Político del PCC. Nombrado al frente del Programa Nacional de la Revolución Energética en Cuba y de colaboración con otros países en ese ámbito. Además, es miembro de la comisión responsable de los fondos para los Programas de Salud, Educación y el Energético. Médico de profesión. Fue primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas y se le reconoce como una persona austera y con capacidad de diálogo.

Felipe Ramón Pérez Roque (1965): Ministro de Relaciones Exteriores. Miembro del Consejo de Estado. Miembro del Comité Central del PCC. Forma parte de la comisión que tiene a su cargo los fondos para los Programas de Salud, Educación y el Energético. Es ingeniero eléctrico. Fue presidente de la Federación Estudiantil Universitaria y estuvo al frente del grupo de apoyo del presidente Castro. La nota oficial que anunciaba su nombramiento como canciller le atribuía un conocimiento sin igual del pensamiento de Fidel Castro.

Francisco Soberón Valdés (1944): Ministro presidente del Banco Central de Cuba. Miembro del Consejo de Estado. Integra la comisión que manejará los fondos para los Programas de Salud, Educación y el Energético. Licenciado en Ciencias Sociales y Dirección de la Economía. Cuadro técnico, ha participado de la reforma bancaria aplicada en Cuba y también de las diferentes medidas en la esfera monetaria. En 2005 intervino ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) para recordar la lección histórica de los errores cometidos por la URSS.

El desfile era esperado con expectación por seguidores, amigos y también enemigos del mandatario Fidel Castro, que suponían verlo parecer nuevamente en público, a cuatro meses de una operación quirúrgica que lo apartó de sus funciones al frente del país por primera vez desde 1959. «Viva Fidel», repetían unas 300.000 personas que participaron en una marcha que, como colofón de la parada de los cuerpos armados, pretendió demostrar el vínculo entre la población cubana, las fuerzas armadas y el gobernante Partido Comunista. «80 años y más», se leía en las pancartas, mientras un narrador de la televisión nacional repetía «pueblo, partido, ejército, arma fundamental de nuestra Revolución….esto no se detiene compatriotas».

El acto fue presenciado por cerca de 2000 invitados cubanos y extranjeros, entre ellos el presidente de Bolivia, Evo Morales; el haitiano René Preval y el presidente electo de Nicaragua, Daniel Ortega. También asistieron los participantes en los festejos por el 80 cumpleaños de Castro, entre ellos el escritor colombiano Gabriel García Márquez. Un coloquio teórico, exposiciones de artes plásticas y conciertos se habían sucedido desde el 28 de noviembre, organizados por la fundación encargada de velar por el legado del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.

«Estamos convencidos de que la salida a los acuciantes conflictos que enfrenta la humanidad no está en las guerras, sino en las soluciones políticas», aseguró ese día el ministro de las Fuerzas Armadas y reafirmó la concepción estratégica de la «guerra de todo el pueblo» que, a través de la cohesión entre las tropas regulares y las milicias populares, debe garantizar la invulnerabilidad militar. «Este tipo de guerra popular, como ya se ha demostrado de modo reiterado en la historia contemporánea, es sencillamente imbatible», dijo en una intervención breve, directa y sin interrupciones.

 

Observadores locales estimaron que, más que una prueba del poder militar característico de cualquier desfile de este tipo en el mundo, las autoridades de la isla parecían estar enviando un mensaje de paz, pero sustentado en su decisión de fortalecer su capacidad defensiva contra cualquier amenaza de carácter externo. Aunque el nombre de Fidel Castro fue mencionado en varias ocasiones durante el discurso, el general de Ejército, Raúl Castro, no hizo referencias a las expectativas creadas alrededor de su posible aparición ese día, ni leyó un mensaje del Comandante a la población, ni lamentó su ausencia.

Carlos Lage: «Fidel vivirá»

«Me dirijo a los pueblos, a los hombres y mujeres humildes de este mundo, a los sencillos, a los limpios, que son los que están y estarán siempre con Cuba, con la Revolución y con Fidel. Y me dirijo para decirles: Fidel vivirá, la Revolución Cubana no les fallará».

«La Revolución Cubana vivió los momentos más difíciles de su historia en la pasada década, cuando la escasez de electricidad, alimentos, y medicamentos llevó nuestras vidas a niveles de subsistencia. Lo que faltó, nos faltó a todos, por esa razón, entre otras muchas, pudimos resistir. Estamos lejos de haber superado completamente esas carencias, conocemos bien la austera vida de nuestros compatriotas, los obstáculos inevitables y evitables que cada día hay que vencer, pero avanzamos pese a bloqueos y amenazas y podemos afirmar que vivimos hoy el momento más prometedor y esperanzador de nuestra historia. Fidel lo ha forjado junto a nuestro pueblo, no es una casualidad ni un milagro, es el fruto del estoicismo de los cubanos, de lo que no faltó ni en el momento más crítico: la fe en la Revolución y la confianza en Fidel».

«Siento, que el socialismo en Cuba es irreversible no por definición, sino porque con nuestro esfuerzo de ayer y de hoy lo hacemos irreversible; porque luchamos por una sociedad justa y humana como sólo pudo ser soñada, antes que Fidel se empeñara en hacerla realidad.

«Porque cuando no esté Fidel estará su obra, estarán sus ideas, estará su ejemplo, y nosotros sabemos que ese compromiso es el mejor regalo de cumpleaños que podemos hacerle hoy todos los que lo admiramos y queremos.

«En Cuba no habrá sucesión, habrá continuidad. No sería posible otro Fidel. Nadie lo imitará, muchos lo seguiremos. No habrá división entre los revolucionarios cubanos. Ya la hubo en nuestras luchas por la independencia y aprendimos la lección. No habrá ambiciones, egoísmos, vanidades, no lo permitiremos, tenemos un Partido.

«Pero no hablo de hoy, hablo del futuro. Fidel se recupera, lo tendremos entre nosotros. Seguirá conduciéndonos, le pediremos que lo haga por unos cuantos años más.

«He sido testigo junto a Raúl, y otros compañeros de la serenidad infinita de Fidel frente a la adversidad. Jamás, aún en los momentos de mayor peligro se ha quebrado su voz, jamás una frase de temor, jamás un desaliento; ni un solo minuto deja de pensar en su pueblo, en su Revolución, con esa fe excepcional que le ha acompañado toda su vida. Mientras colabora activa y disciplinadamente con su recuperación, se mantiene atento a todo, pregunta, se informa, ayuda, aprueba. En estos meses duros para nuestro pueblo y para tantos amigos en el mundo, Fidel nos ha seguido entregando su ejemplo».

(Fragmentos del discurso pronunciado por Carlos Lage Dávila, miembro del Buró Político del Partido, en el acto de clausura de los homenajes de la Fundación Guayasamín a Fidel por su 80 aniversario, efectuado el primero de diciembre en el teatro Kart Marx, en la ciudad de La Habana.)

El hombre que en estos momentos ocupa «provisionalmente» la presidencia de Cuba ha dicho que «no hay revolución sin errores», sólo hay que saber reconocerlos y enfrentarlos. Con esa perspectiva, alejado del liderazgo absoluto de su hermano Fidel y con una personalidad diferente, Raúl ha hecho énfasis en la necesidad de una dirección colectiva y, según él mismo, se ha concentrado en los últimos meses en exigir que cada cual cumpla con lo que le toca en la dirección del país.

«Fidel es insustituible, salvo que lo sustituyamos entre todos, cada uno en el lugar que le corresponde», dijo Raúl Castro el día 20 de diciembre, durante un discurso de alrededor de media hora en un congreso de la Federación de Estudiantes Universitarios, que llenó de anécdotas personales y buen humor. Mostrando una cara diferente, el menor de los hermanos Castro criticó duramente las insuficiencias de los sectores agrícolas y del transporte durante la sesión ordinaria del parlamento, el 23 de diciembre. «De justificaciones estamos cansados en esta revolución», aseguró al analizar la situación de la agricultura.

Las alternativas: Mientras las autoridades cubanas insisten en que en Cuba sólo podrá darse un escenario de continuidad política en ausencia de Fidel Castro, no han faltado las opiniones dentro y fuera del país sobre hacia dónde debe ir la isla. Las «recomendaciones» van desde el extremo de un cambio radical, al estilo de la transición propuesta por Washington, hasta alternativas que intentan preservar el actual modelo social, pero con determinadas reformas económicas y otras que abarquen el área de las libertades civiles.

Desde adentro, el pastor bautista Raymundo García, director del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo de Cárdenas, a unos 140 kilómetros de La Habana, confía en que Raúl Castro sepa asumir la responsabilidad que le toca con inteligencia, aunque reconoce que todas las personas no piensan igual. «Creemos que la construcción de un socialismo participativo es deseable y posible, aun cuando existe una falta de diálogo y de participación. No queremos deshacer lo que se ha hecho en cuarenta y tantos años, sino que se mejore. Pero eso requiere de diálogo y participación (…) ¿Por qué no puede participar la sociedad civil de estos temas?, ¿por qué no nos podemos poner de acuerdo? y ¿por qué conservar el verticalismo partidista y estatal, uno de los mayores fallos de la extinta Unión Soviética, cuando nosotros no somos enemigos, ni estamos a favor de Estados Unidos?», comentó a IPS.

Otra de las opiniones «cercanas» fue la de Heinz Dieterich, analista político alemán residente en México, quien alertó que a Cuba le pasará lo mismo que a la URSS si no hace reformas económicas. A su juicio, «Cuba puede aprender del pasado» y esos precedentes pueden mostrar qué no se debe hacer, pero eso no equivale a saber lo que sí hay que hacer. «Cuba necesita un nuevo proyecto histórico que entusiasme a la juventud de hoy como el anterior entusiasmó a los jóvenes de la revolución. Y ni el viejo discurso del ser heroico ni el de crear un hombre nuevo podrán hacerlo. Cuba se va a estrellar contra la realidad si no es capaz de crear un proyecto nuevo. Perderá a la mayoría de la juventud», aseguró Dieterich.

En una posición diferente, investigadores del Real Instituto Elcano de España publicaron un análisis que, a partir del actual escenario, propone «desechar la falsa disyuntiva entre sucesión y transición». De acuerdo con la fuente, «en el peculiar contexto socio-político cubano, con independencia de ambiciones manifiestas u ocultas, estaban fuera de discusión dos hechos: uno, que la sucesión predominaría, y dos, que el segundo secretario del Partido sería la nueva figura central del poder». En este contexto se define:

– Cómo los herederos del poder cuentan con una valiosa herencia para conservar el mando a corto o mediano plazo: control militar, político, económico, informativo y social, todo indica que tendrán participación en los inevitables cambios, y que, por tanto, en la primera etapa del proceso harán valer sus requerimientos.

– Tomando la realidad tal y como es, el nuevo poder -como cualquier clase social en la historia de la humanidad- tiene, más que ideas, intereses concretos que defender. El gobierno implantado en Cuba ha demostrado una eficacia extrema en la conservación del poder.

– La eficacia demostrada para conservar el poder no es extrapolable al mejoramiento económico, sin lo cual el modelo cubano es insostenible a largo plazo. Revertir esa situación implica, obligatoriamente, implementar transformaciones estructurales que van desde las leyes hasta la economía.

– La conservación del poder, que es el objetivo del nuevo gobierno, no podrá basarse de forma pura y dura en la conservación del fidelismo, sino en el camino de las transformaciones para calmar las demandas que brotan de los cubanos, pero por supuesto, con determinadas garantías para los intereses antes citados.

En tanto, Rafael Rojas, historiador radicado en México y parte de la intelectualidad cubana que emigró durante la crisis económica de la pasada década, consideró que en Cuba falta la dosis necesaria de civismo para avanzar en una democratización. «No veo la disposición de reconocer y aceptar la pluralidad en la esfera pública. No veo en las élites cubanas la intención de reformar Cuba, el comienzo de una nueva etapa histórica», aseguró en una entrevista de prensa en la que define como «mínimo» el papel que está jugando la intelectualidad en el momento actual dentro de la isla.

En tanto, para el periodista independiente y opositor Oscar Espinosa Chepe, el nuevo equipo de dirección de la nación caribeña tendrá que decidir entre dos opciones: «continuar con el inmovilismo y no hacer nada, o iniciar un proceso de reformas que, aprovechando el potencial existente, ayuden a elevar el nivel de vida de la población y permitan insertar a Cuba en el contexto internacional». A su juicio, la primera opción llevaría al caos y la segunda tendría que incluir reformas económicas y cambios políticos a más largo plazo: «si se liberaran las fuerzas productivas reprimidas durante tantos años, rápidamente, con el potencial existente, podrían verse resultados satisfactorios», aseguró.

En cualquier escenario posible, hay varios aspectos que juegan un papel definitorio:

– la recuperación del presidente Castro.

– la posibilidad de que, incluso tras su incorporación, se pudiera mantener un estilo de dirección más colectivo que el existente hasta ahora.

– la comprensión de la necesidad de determinados avances económicos para poder garantizar el mantenimiento del sistema cubano.

– la posición que asuma Estados Unidos, cuya presión constante sobre la isla matiza, y muchas veces define, cuestiones de política interna del país que terminan afectando a amplias capas de la población.

Para ampliar información, consultar:

– «Castro se retira temporalmente», Revista Mensual, No. 7, julio de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Cuba alerta», Revista Mensual, No. 8, agosto de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Castro celebra sus 80», Revista Mensual, No. 8, agosto de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Ausencia de Castro en la plaza», Revista Mensual, No. 11, noviembre de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Homenajes a Castro», Revista Mensual, No. 11, noviembre de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– Consultar el dossier «Fidel Castro: un hombre de dos siglos», en www.cubaalamano.net.

 

EE.UU.: ¿hacia un nuevo capítulo?

Tras varios años de confrontación casi ininterrumpida entre La Habana y Washington, 2006 terminó con la visita a la isla de la mayor delegación bipartidista estadounidense que se recuerde en más de 40 años. Aunque altos funcionarios del gobierno de George W. Bush han insistido en que no habrá cambio posible en la política hacia Cuba mientras Raúl Castro se mantenga como sucesor de su hermano Fidel y garantía de un continuismo político, 10 congresistas republicanos y demócratas llegaron a la isla el 15 de diciembre para promover el diálogo entre ambos gobiernos y la apertura de un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales.

Antes de salir hacia La Habana, el congresista demócrata William Delahunt reconoció a la prensa estadounidense que la misión podía considerarse una primera respuesta a la invitación realizada por el presidente interino cubano en su discurso del 2 de diciembre. «Sus palabras están sujetas a varias interpretaciones, pero muchos de mis colegas las interpretan como un indicio de su deseo de establecer algún tipo de diálogo», dijo Delahunt, uno de los fundadores del Grupo de Trabajo sobre Cuba que promueve la reconfiguración de las relaciones bilaterales, principalmente el fin de la prohibición de los viajes.

En esencia, el jefe de las Fuerzas Armadas reiteró una posición declarada por Fidel Castro en más de una ocasión durante años, pero ahora a la luz de los nuevos tiempos y con la aclaración de que, «después de casi medio siglo», las autoridades de la isla están dispuestas a «esperar pacientemente el momento en que se imponga el sentido común en la conducta de los círculos del poder en Washington». La declaración antecedió a un desfile militar que tuvo la rara virtud de ser, al mismo tiempo, una advertencia defensiva y un mensaje de paz.

«Estamos convencidos de que la salida a los acuciantes conflictos que enfrenta la humanidad no está en las guerras, sino en las soluciones políticas. Sirva la oportunidad para nuevamente declarar nuestra disposición de resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo entre Estados Unidos y Cuba, claro está, siempre que acepten, como ya dijimos en otra ocasión, nuestra condición de país que no tolera sombras a su independencia y sobre la base de los principios de igualdad, reciprocidad, no injerencia y respeto mutuo», afirmó Raúl Castro ese día.

En sus primeras declaraciones, tras llegar a la urbe habanera, el demócrata William Delahunt y el republicano Jeff Flake consideraron que entre las dos naciones puede haber puntos de acuerdo, a pesar de las diferencias. «Nuestro interés es que haya más diálogo entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos», indicó Flake, quien aseguró esperar que ese viaje ayudara a ese objetivo y a «un nuevo capítulo en las relaciones».

La delegación estuvo integrada, además, por los congresistas demócratas James P. McGovern, Jane Harman, Gregoy Meeks, Lincoln Davis e Hilda Solis y los republicanos Jo Ann Emerson, Jerry Moran y Mike Conaway, todos miembros del Grupo de Trabajo sobre Cuba. La misión, que se extendió del 15 al 17 de diciembre, incluyó una visita a Alimport, la empresa estatal cubana que monopoliza las compras de alimentos a Estados Unidos; un encuentro con el cardenal Jaime Ortega y entrevistas con el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), Ricardo Alarcón, el canciller Felipe Pérez Roque, la ministra de la Industria Básica, Yadira García Vera y el ministro presidente del Banco Central, Francisco Soberón.

Los cambios a corto plazo podrían vincularse, fundamentalmente, a un grupo de medidas aplicadas por el gobierno de Bush hace dos años para restringir el flujo de recursos financieros hacia Cuba y que afectaron, en primer lugar, a la familia cubana dividida entre ambos países. A juicio de Delahunt, las reglas, que le limitan a la comunidad cubana en ese país las visitas a la isla a una vez cada tres años y restringen el envío de remesas a 300 dólares por trimestre, son «crueles» y, con toda probabilidad, deberán cambiar el año entrante. [17]

Una medida en ese sentido sólo implicaría un retorno a la posición anterior y significaría un gesto significativo del gobierno de Washington hacia el pueblo cubano, víctima principal de las sanciones económicas que se aplican en nombre de la confrontación política entre gobiernos. La flexibilización favorecería a un amplio sector de la población cubana, ayudaría a enfrentar el creciente costo de la vida y proporcionaría tranquilidad y cierta sensación de seguridad y bienestar, contraria a la incertidumbre vivida en los últimos años. Aunque no cambiaría radicalmente la vida en la isla, podría constituir una válvula de escape en un momento crucial en la historia del país y atenuar tensiones sociales.

La decisión, sin embargo, dependerá del pragmatismo del gobierno de Bush, una tendencia que algunos observadores descartan totalmente cuando se trata de Cuba. «Bajo el gobierno de George W. Bush, la vía de la confrontación va a continuar y eso no contribuye a la democratización de Cuba», dijo a IPS el opositor Eloy Gutiérrez Menoyo, de la organización Cambio Cubano, creada durante su exilio en Miami, en la pasada década del noventa.

Para observadores, lo más importante de la visita de 10 congresistas favorables al cambio en la política de Washington hacia La Habana fue el momento en que se realizó. La mayor incógnita, si eran recibidos o no por Raúl Castro, acontecimiento que no llegó a suceder. «Si Raúl los recibe, se hubieran ido con un mensaje equivocado», comentó un estudioso del tema que prefirió no ser identificado. En su opinión, el jefe de los cuerpos armados cubanos tampoco iba a «ir más allá» de lo dicho el 2 de diciembre.

 

Declaración de Jeff Flake, representante por Arizona

La Habana, Cuba, 17 de diciembre de 2006

En nombre de la delegación

Ya es hora de que Estados Unidos comience a dialogar con Cuba.

Estados Unidos tiene importantes intereses en Cuba y fuertes desacuerdos con el gobierno cubano. En un momento en que Cuba está cambiando y las oportunidades para hacer avanzar nuestros intereses y valores en Cuba son desconocidas, creemos unánimemente que Estados Unidos debe responder de forma positiva a la propuesta hecha por Raúl Castro en su discurso del 2 de diciembre.

Nadie debe hacerse ilusiones acerca de que una negociación con Cuba sería fácil, o que los resultados estarían garantizados.

Pero, si nos negamos a entablar una diplomacia normal, es seguro que no obtendremos absolutamente ningún resultado.

Debemos estar reuniéndonos regularmente para discutir asuntos migratorios, para proteger la seguridad nacional y para salvar vidas. Debemos ver si se puede hacer más para combatir el tráfico de drogas. Ahora mismo deberíamos de estar dialogando sobre la exploración de petróleo costa afuera de Cuba, debido a su potencial impacto a nuestro medio ambiente marino. Sabemos que aquí hay fugitivos de la justicia estadounidense, y hay algunos detenidos en Estados Unidos que son de interés para Cuba. Quizás es ahí donde hay una base para llegar a un acuerdo.

Pudieran existir otras áreas de oportunidades. Solamente lo sabremos si exploramos la propuesta de Cuba.

Nuestra visita proporcionó el primer contacto oficial estadounidense con altos funcionarios cubanos desde que se delegaron los poderes ejecutivos el pasado 31 de julio. Agradecemos el tiempo y las cortesías que nuestros anfitriones nos han brindado durante nuestra visita.

Fuente: Cuban News, Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, 18 de diciembre.

Para Frank Mora, profesor de Estrategia de Seguridad Nacional en el National War College, el embargo «es intocable», pero los congresistas viajaron a Cuba a «sentarse con Raúl y su grupo» y decirles que Washington está dispuesto a cambiar algunas sanciones y mirar cómo el gobierno cubano reacciona. «Esta delegación va a Cuba en una visita exploratoria, sabiendo que lo que está en juego es quitar las restricciones que se hicieron en la cuestión de los viajes, el dinero que se puede enviar, medidas todas ellas relativamente fáciles de quitar. Y eso es lo que vamos a ver en este Congreso nuevo, donde mandan los demócratas y hay cada vez un número mayor de republicanos también de acuerdo con ello», añadió Mora en declaraciones a El Nuevo Herald.

Tras recordar que el Congreso estadounidense estará a partir de enero bajo «un liderazgo diferente (demócrata)», Delahunt opinó a su llegada a la isla, el 15 de diciembre, que hay sectores de los dos partidos deseosos de involucrarse en el diálogo. En ese sentido, consideró posible determinar áreas en las que «podemos estar de acuerdo, a pesar del hecho de que continuaremos teniendo, estoy seguro, profundas diferencias con el gobierno de Cuba».

Ese mismo día, el vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack, aseguró durante un breve encuentro con la prensa que, aunque haya sectores del Congreso opuestos al embargo, la política de Estados Unidos hacia Cuba se mantendrá invariable. «Entendemos que haya personas en el Congreso con opiniones diferentes. Nosotros, por supuesto, pensamos diferente de los congresistas que están hoy en Cuba. Es una diferencia razonable y la entendemos, pero no hay ningún cambio en la política del gobierno de los Estados Unidos».

En la misma cuerda, el jefe de la diplomacia de Estados Unidos para América Latina, Thomas Shannon, había descartado dos días antes cualquier diálogo con La Habana, mientras «los hermanos Castro estén en el poder».

Profundas diferencias: «Bienvenido mal si vienes solo», dice un refrán popular que tiene una validez sin límites en el caso del conflicto entre Cuba y Estados Unidos. Con raras excepciones, 2006 significó apenas un capítulo más en la larga historia bilateral: un año sin grandes crisis, pero sin distensión. Matizado por la guerra de los carteles, las acusaciones mutuas, la prolongada ausencia de las conversaciones migratorias, la aplicación de medidas extraterritoriales, el cierre casi total a las posibilidades de intercambio entre sectores intelectuales y académicos de ambos países y las expectativas creadas por la enfermedad de Castro, el diferendo tuvo su momento cumbre con la publicación, en julio, de un nuevo informe de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre. [18]

Suspenso beisbolero: Tras casi 30 días de incertidumbre, la población cubana festejó la noticia: Cuba podría asistir al Clásico Mundial de Béisbol.

El descontento popular había sucedido al anuncio, el 13 de diciembre de 2005, de que Estados Unidos no permitiría la participación del equipo cubano, considerado uno de los mejores del mundo. La negativa de la Oficina de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC), basada en la prohibición de las transacciones en divisas con el país caribeño [19], generó reacciones adversas no sólo en Cuba, sino en el propio país norteamericano y entre autoridades deportivas internacionales. «El Clásico Mundial de Béisbol no debe estar empañado por nuestro resentimiento contra el gobierno cubano», declaró entonces el demócrata José Serrano.

Tratándose de «pelota», un juego que para la población cubana va más allá de un deporte para convertirse en toda una cultura, [20] las autoridades de la isla buscaron una solución al conflicto.

La decisión oficial cubana de que todos los ingresos obtenidos por la representación nacional fueran entregados a las personas damnificadas por el huracán Katrina, en Nueva Orleáns, posibilitó una segunda petición al Departamento del Tesoro y la aceptación de Cuba en el Clásico, con la condición de que todos sus ingresos serían manejados por las Grandes Ligas estadounidenses y destinados a donaciones. «Con la aprobación de la entrada de Cuba, el Clásico Mundial de Béisbol promete ser un acontecimiento histórico», declaró el comisionado de béisbol de las Grandes Ligas, Bud Selig.

La guerra de los carteles: «Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo», dijo el líder afroamericano de los derechos civiles Martin Luther King Jr. Esta frase pudo leerse el 16 de enero, entre los primeros mensajes electrónicos desplegados en la fachada de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), junto a fragmentos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. «Hablar e intercambiar ideas no lo considero provocador. Considero eso la vida, la vida misma», afirmó el 21 de enero el jefe de la SINA, Michael Parmly, para luego añadir que lo único que «queremos» es promover el «diálogo entre los cubanos y otra gente que quiere la libertad».

La acción estadounidense fue respondida unos días después con una marcha pacífica de un millón 400.000 personas, según cálculos oficiales cubanos. «El actual gobierno de Estados Unidos ha fracasado totalmente en sus planes de aislar y de asfixiar económicamente a Cuba, no se resigna a su fracaso y se desespera», aseguró Castro al convocar a la población a una «marcha pacífica» frente a la SINA. La manifestación tuvo lugar el 24 de enero, el mismo día en que fue analizado en Estados Unidos el estatus migratorio del terrorista confeso de origen cubano, Luis Posada Carriles, acusado de varios atentados contra Cuba, entre ellos la voladura en pleno vuelo, en 1976, de un avión de Cubana de Aviación que costó la vida de los 73 ocupantes.

En ese momento, el mandatario cubano consideró que los planes de Washington incluían liberar a Posada Carriles; violar abiertamente los acuerdos migratorios bilaterales, vigentes desde 1994 y 1995; impedir la venta de productos agrícolas a la isla y forzar una ruptura de los vínculos diplomáticos, a nivel de sección de intereses. «Las groseras provocaciones que se vienen realizando desde su Oficina de Intereses en La Habana no tienen ni pueden tener otro propósito», dijo Castro y abundó acerca de la propuesta de su gobierno de operar de la vista, gratuitamente, a 150.000 personas pobres y necesitadas procedentes de ese país. «¿Multará el gobierno de Estados Unidos a esos enfermos norteamericanos por venir a operarse en Cuba o acaso preferirá que se queden ciegos?», se cuestionó.

 

Emigración: mar de tragedias

Emigrar se ha convertido en un término frecuente en las conversaciones de las personas en Cuba, donde cada año miles abandonan su tierra natal. La mayoría desea escapar de las estrecheces económicas, explorar horizontes más amplios para sus inquietudes profesionales, ayudar a sus familias, sumergirse en el consumo de las sociedades desarrolladas y olvidar el discurso ideológico que los ha acompañado desde la infancia. Pero esos verbos de promisorio destino no pocas veces confluyen en uno solo, inesperado y definitivo: morir.

La fatalidad merodeó este año las playas cubanas y estadounidenses, donde ocurrieron varios incidentes que terminaron con el fallecimiento de emigrantes provenientes de la isla. El 5 de abril, las tropas guardafronteras cubanas dispararon contra una lancha dedicada al tráfico humano, al sur de la occidental provincia de Pinar del Río. El enfrentamiento costó la vida a uno de los contrabandistas, que había llegado a Estados Unidos menos de un mes antes.

También en abril, la prensa estatal cubana denunció la existencia de una red de tráfico de personas en el estado mexicano de Quintana Roo, con la anuencia de sus autoridades, pero esa acusación fue desestimada luego por la Cancillería azteca. La política migratoria sigue siendo un tema pendiente en la agenda bilateral. Según el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, entre octubre de 2005 y el pasado 30 de septiembre 1.000 emigrantes ilegales cubanos fueron detenidos en México.

El 8 de julio, una joven cubana murió cuando la guardia costera estadounidense perseguía una lancha con 30 personas que aspiraban a ingresar ilegalmente al país norteamericano. La embarcación fue detenida por disparos al motor, a poco más de tres millas de Cayo Hueso.

El hecho provocó la reacción inmediata de la justicia estadounidense, que podría condenar a cadena perpetua a dos de los implicados. «Tenemos que comenzar a encarar el contrabando humano de la misma forma en que enfrentamos el tráfico de drogas», señaló en agosto el fiscal federal Alexander Acosta.

Aunque menos trágica, la odisea de los llamados «balseros del puente» marcó también 2006 con un signo sombrío. Enviados a Cuba en enero, luego de recalar en un puente abandonado al sur de la Florida, un juez de Miami ordenó en febrero su repatriación, que sólo se ha hecho efectiva a medias. Siete de los 15 integrantes del grupo volvieron a cruzar la mar, ante la morosidad de las autoridades migratorias cubanas. Con la visa en las manos, el resto permanece aún en el país, a la espera del «permiso de salida» que necesitan para poder viajar.

Pero no sólo sobre las aguas se tejen los caminos de la emigración cubana. Una cantidad indeterminada de integrantes de los contingentes médicos cubanos, desplegados en decenas de países en desarrollo, han abandonado su puesto por diversas vías. Otros profesionales, deportistas, intelectuales y artistas «desertan» en viajes oficiales.

Se calcula que más de 30.000 personas podrían haber engrosado este año la comunidad cubana en Estados Unidos, donde ya reside alrededor de 1 millón 300.000 del millón 500.000 emigrantes que conforman la diáspora de esta nación caribeña.

Para obstruir definitivamente la lectura de los mensajes de la SINA, La Habana decidió «plantar» el llamado Monte de las Banderas, donde el 6 de febrero fueron izadas 138 banderas negras con una estrella blanca en el centro, como símbolo de cada uno de los años de lucha del pueblo de Cuba, desde el inicio de las guerras de independencia en 1868. A sus espaldas, la representación diplomática continúa emitiendo sus mensajes digitales, que pueden incluir desde noticias internacionales hasta frases de diferentes personalidades de Estados Unidos o del mundo.

«La SINA es un centro de provocación. Ninguna embajada del mundo se dedica a colocar carteles en su fachada», comentó en ese momento el opositor Eloy Gutiérrez Menoyo, quien, sin embargo, descartó de plano que la confrontación desembocaría en rompimiento. «A ninguno le conviene. Ni el gobierno cubano tiene interés en expulsar a Parmly, ni Estados Unidos piensa retirarse de aquí», indicó el disidente que regresó desde su exilio en Miami, en agosto de 2003, para vivir en La Habana, aunque aún espera permiso oficial de residencia.

Desacuerdos migratorios: El jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba descartó el sábado 21 de enero que su país tenga intenciones de interrumpir los acuerdos migratorios, vigentes entre ambos países desde mediados de la década del noventa del pasado siglo [21]. En una intervención radio-televisada, el presidente Castro había dicho, el día antes, que Washington tenía planes de romper esos acuerdos, que contribuyen a una emigración ordenada de ciudadanos cubanos hacia el país del norte. «No es algo que hayamos pensado», dijo Parmly en respuesta a preguntas de corresponsales extranjeros, en su residencia, en la capital cubana.

El diplomático consideró «muy importante que haya una migración ordenada y segura, que la gente no se lance a la fortuna al Estrecho (de la Florida). Ese pensamiento sigue siendo el pensamiento y la política de mi gobierno», subrayó. En ese sentido, estimó «normal y natural» que él u otros funcionarios de la SINA se reúnan de «vez en cuando» con autoridades cubanas, y aseguró que no hay «ninguna novedad» en ello.

En su improvisado encuentro con la prensa, al asistir a las obras de ampliación de la Tribuna Antiimperialista, Castro retomó nuevamente el tema de los acuerdos migratorios y dijo que Estados Unidos lanza medidas para promover las salidas ilegales sobre la base de la llamada Ley de Ajuste Cubano. [22] «Si se interrumpen las relaciones, no perderíamos absolutamente nada», expresó el presidente cubano.

Para finales de año, se conoció que en el último año fiscal, del 31 de septiembre de 2005 al primero de octubre de 2006, la SINA entregó 21.195 visas de emigrantes –más de mil por encima de las acordadas— a ciudadanos cubanos y otras 7.823 visas de visita temporal. En ese mismo período, 2.810 personas fueron interceptadas en alta mar por guardacostas estadounidenses en el intento de llegar ilegalmente a ese país y otras 3.075 lograron pisar suelo estadounidense y acogerse a las leyes que protegen a los emigrantes ilegales cubanos. En total, más de 5.800 personas trataron de llegar a Estados Unidos, un nuevo récord tras la crisis de los balseros de agosto de 1994.

El «apagón» de la discordia: La escalada de tensiones estuvo a punto de generar una crisis cuando, el 12 de junio, el diario estadounidense El Nuevo Herald anunció que la representación diplomática en la isla había dado orden de destruir los documentos que no fueran «estrictamente necesarios», como primer paso de la evacuación ante un presunto asedio por parte de las autoridades cubanas. Según esa fuente, la decisión era el punto cumbre de una «crisis diplomática» mantenida en secreto, agudizada por cortes del servicio eléctrico y la disminución del servicio de agua potable a las dependencias estadounidenses en La Habana.

La información citada por el rotativo de la ciudad sureña de Miami resumía las medidas de hostilidad contra la SINA en cuatro puntos:

– Prohibición de las importaciones de artículos esenciales como automóviles, computadoras y generadores.

– Suspensión del suministro mayorista de gasolina y diesel.

– Negativa de autorizar la contratación de nuevo personal cubano en los últimos seis meses.

– Negativa del permiso de salida al personal cubano que trabaja en la representación, necesitado de viajar oficialmente para entrenamiento.

Una declaración a la prensa del vocero de la SINA, Drew Blakeney, confirmó la información periodística, pero no mencionó la posible evacuación ni la destrucción de documentos. En cambio, afirmó que en la madrugada del 5 de junio le había sido cortado el suministro eléctrico al edificio principal de la misión estadounidense, que permanecía funcionando gracias a un generador propio. Asimismo, indicó que, del 22 de febrero al 26 de marzo, ese mismo inmueble había carecido de servicio de agua corriente. «El incremento por parte del régimen de tácticas abusivas para tratar con la Sección de Intereses y el pueblo de Cuba no es sorpresa para nadie: desde hace tiempo busca aislar y hostigar a la Sección de Intereses», señaló Blakeney.

«No hace falta quemar papeles», fue la respuesta de La Habana. Un editorial del diario oficial Granma negó «categóricamente» la existencia de «cortes premeditados de la energía eléctrica para entorpecer el funcionamiento de la Oficina de Intereses»; rechazó la acusación sobre el suministro de combustible y los viajes de trabajadores cubanos para recibir entrenamiento en Estados Unidos y advirtió que Cuba puede prescindir de la sede diplomática de Washington. «No derramaría una sola lágrima por su partida», enfatizó el órgano de prensa.

En total consonancia con lo expresado por el presidente Castro a inicios de año, Granma aseguró que las reclamaciones estadounidenses formaban parte de un plan de la Casa Blanca que persigue la ruptura de los Acuerdos Migratorios y de los actuales nexos diplomáticos, y la interrupción de las ventas a la isla de productos agrícolas estadounidenses. «Las últimas imputaciones contra Cuba tienen también como pérfido objetivo desviar la atención del verdadero problema, el carácter subversivo y provocador de las acciones de la SINA, que, en franca violación del estatus diplomático que le confieren los acuerdos y convenciones internacionales, ha devenido Estado Mayor de la contrarrevolución, a la cual dirige y abastece material y financieramente e incita a la subversión del orden interno en nuestro país», añadió el diario.

La respuesta no se hizo esperar: «Nosotros no tenemos intención de irnos, nunca hemos tenido intención de irnos (…) Aunque se haga difícil, nosotros no nos vamos de aquí y ese mensaje es muy importante que los cubanos y los que quieren a Cuba comprendan (…) Yo tengo la firme intención y puedo hablar en nombre de mi gobierno, de quedarme aquí y que no vayan inventando excusas ni razones, ni metiendo palos en las ruedas», dijo el 19 de junio Michael Parmly , en clara alusión a los señalamientos de La Habana sobre un supuesto plan para retirar la Oficina.

Fin del carril II: La negativa continuada de visas a especialistas cubanos, la aplicación de multas y la caída en picada de los intercambios académicos, se sucedieron durante todo 2006, para confirmar el fin de lo que alguna vez se conoció como el carril II de la Ley Torricelli: fomentar los contactos «pueblo a pueblo» como una vía de promover la democracia en Cuba. Entre los casos más sonados estuvo la ausencia de la isla en el Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), [23] que tuvo lugar en marzo en Puerto Rico.

Representantes de LASA habían recurrido ante las autoridades puertorriqueñas para que estas solicitaran a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) las visas para las más de 50 personas que debían viajar desde Cuba, pero la mediación fue fallida. Según el secretario auxiliar de Relaciones Exteriores boricua, Rafael Subero, la determinación final correspondía a la Casa Blanca, y esta había decidido cerrar las puertas a la participación cubana, que estaría centrada en las ramas de la historia, la economía y la filosofía.

En efecto, el 23 de febrero se había comunicado la imposibilidad de otorgar las visas, de conformidad con el artículo 212 F del Acta de Nacionalidad e Inmigración, que prohíbe la entrada en territorio de Estados Unidos de personas que puedan perjudicar los intereses de esa nación. «Esta absurda decisión es, sin duda, una muestra más de la hostilidad creciente de la administración de Bush en su política hacia Cuba, y de manera especial por impedir los contactos entre las comunidades académicas de ambos países», aseveraron los miembros de la delegación cubana, en una nota de prensa difundida el 2 de marzo.

La presidenta del Comité de Recepción, Margarita Ostolaza, expresó a los medios acreditados en el encuentro la consternación de los miembros de la asociación por dicha negativa. Este hecho resultó algo inédito, pues desde 1972 Cuba había asistido sin dificultades a los congresos de LASA, que se consideran el foro mundial más trascendente en el área de los debates académicos sobre América Latina. De acuerdo con Ostolaza, la mesa ejecutiva de LASA temía que un incidente semejante pudiera ocurrir, luego de que en 2005 el gobierno de George W. Bush negara la visa a otra representación cubana invitada a la asamblea efectuada en la ciudad estadounidense de Las Vegas. [24] Para evitar un incidente similar, la asociación anunció el traslado de su próximo congreso internacional de la ciudad estadounidense de Boston a la canadiense de Montreal.

Los puentes de comunicación siguieron cerrándose el 3 de mayo, cuando la asamblea legislativa de Florida aprobó la Ley de Viajes a Estados Terroristas. Promulgada por el gobernador Jeb Bush, la nueva legislación prohíbe a las universidades del estado financiar viajes a Cuba y a otros cuatro países, catalogados por Estados Unidos como terroristas o promotores del terrorismo. Acerca del impacto que podría tener la ley sureña, el profesor y abogado Mark Kruger, de la Universidad de Saint Louis, manifestó su «temor» de que el gobierno federal pudiera «hacer lo mismo».

Bien entrado 2006, Cuba consideraba que el gobierno de Estados Unidos había reducido casi a cero los intercambios académicos, tras la aprobación en 2004 del plan para acelerar la transición política en la isla. Desde octubre de 2005 hasta septiembre de este año, las autoridades estadounidenses sólo habían otorgado dos visas de entrada a especialistas cubanos. «Se puede decir categóricamente que ese intercambio está congelado», declaró Milagros Martínez, de la vicerrectoría de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Habana, al semanario estatal Granma Internacional.

Pero las prohibiciones no sólo perjudicaron a medios académicos cubanos, sino también a varios centros estadounidenses de altos estudios. El paquete de restricciones aprobado por Bush en 2004 endureció los requisitos para las estancias escolares en Cuba: los programas de estudios deben durar como mínimo 10 semanas, un período demasiado largo para la mayoría de los estudiantes, y deben ser un requisito para graduarse; un empleado de la universidad norteña debe acompañar a tiempo completo al educando y se restringió además la cantidad de dinero que puede usar el centro docente y las formas de utilizarlo. Más de 300 universidades se vieron obligadas a cancelar su intercambio académico con Cuba, según Granma Internacional.

Como respuesta a las limitaciones, más de 450 especialistas estadounidenses de 45 estados crearon la Coalición de Emergencia para Defender los Viajes Educacionales (ECDET). El grupo presentó en junio una demanda contra el Departamento del Tesoro, con el fin de derogar las regulaciones. «Está claro que las restricciones de 2004 violan las bien establecidas libertades académicas (…) La Primera Enmienda de la Constitución protege la libertad académica, que ha sido definida por los tribunales como el derecho de los educadores de decidir, sin interferencia por el Gobierno federal, cuáles son los cursos que dan, cómo los dan, quiénes los dan y quiénes pueden matricularse en ellos», afirmó el grupo, en un comunicado de prensa.

La coalición esperaba la reacción del gobierno antes de que concluyera 2006.

Negocios con obstáculos: Como un verdadero exceso fue recibido, incluso en Estados Unidos, el desalojo de 16 huéspedes cubanos del hotel Sheraton María Isabel de la capital de México. La orden, emitida el 3 de febrero por el Departamento del Tesoro estadounidense, afectó a la delegación cubana que asistía a un encuentro con representantes del sector energético de Estados Unidos y provocó la protesta de 25 congresistas del país norteamericano. Una misiva del grupo al director del Departamento del Tesoro, John Snow, consideró el requerimiento como una «aplicación extralimitada de la ley estadounidense (Helms-Burton), que podría tener implicaciones mundiales significativas».

Las relaciones económicas entre ambas naciones no han estado exentas de obstáculos, desde su apertura en 2000, cuando Washington aprobó la Ley de Reforma de Sanciones Comerciales y Aumento de las Exportaciones, que autorizó las ventas de alimentos y medicinas a Cuba, tras 38 años de estricto embargo. En 2005, la Oficina de Control de Recursos Extranjeros (OFAC) dispuso que el país caribeño debía pagar las mercancías en efectivo antes de que estas salieran de los puertos, lo cual ralentizó el flujo de productos e hizo temer un descenso de las transacciones. [25] Así y todo, el año concluyó con compras por unos 540 millones de dólares, casi un 14 por ciento más que en 2004.

Ya en los dos primeros meses de 2006 Cuba había incrementado en 20 por ciento sus erogaciones por compras a Estados Unidos, en relación con similar período del año anterior, según Pedro Álvarez, presidente de Alimport, la empresa estatal encargada de negociar con los representantes estadounidenses. Este ascenso significó un volumen de 172 millones de dólares, informó el funcionario cubano el 13 de abril, en una teleconferencia efectuada en la ciudad de Orlando, Florida, con el auspicio de la Asociación de Comercio Estados Unidos-Cuba, que reúne a más de 55 entidades de 35 estados del país norteño.

El evento, convocado bajo el título «Haciendo negocios con Cuba», se celebró a un año del surgimiento de la asociación y a dos meses del incidente que puso punto final al encuentro del sector energético en México, organizado también por ese grupo promotor del intercambio comercial con La Habana.

Como para frenar el creciente interés de sectores empresariales estadounidenses por la exploración de petróleo en la plataforma insular cubana en aguas del Golfo de México, el Congreso estadounidense recibió el 4 de mayo una propuesta de ley que impondría sanciones a cualquier entidad extranjera que colabore con Cuba en sus planes de desarrollo petrolero. La iniciativa fue presentada por Ileana Ros-Lethinen, una de las más furibundas opositoras al régimen de La Habana, y cuenta con el respaldo de otros 14 legisladores, tanto republicanos como demócratas.

El texto indica que la cooperación con el gobierno de Fidel Castro es contraria a los intereses de seguridad y política exterior de Washington; propone una enmienda a la Ley Helms-Burton, según la cual se negaría la entrada a Estados Unidos a quienes respalden el programa petrolero cubano; e impondría sanciones a las empresas (incluyendo subsidiarias extranjeras de compañías estadounidenses) que inviertan más de un millón de dólares en las industrias de los hidrocarburos y el gas natural en la isla. Más allá de la oposición tradicional a Castro, esta vez la coalición bipartidista esgrimió motivos ecologistas: «un derrame de crudo a 45 millas de Cayo Hueso iría a parar justo a los frágiles arrecifes y las playas de la costa oeste», apuntó Bill Nelson, demócrata por la Florida. [26]

Como prueba de las tendencias encontradas en el Congreso estadounidense, unos días después, el 11 de mayo, se presentó al Senado el proyecto de «Ley de Seguridad Energética en el Hemisferio Occidental 2006». En total contradicción con la iniciativa presentada el día 4, esta permitiría a los ciudadanos estadounidenses o extranjeros residentes permanentes en Estados Unidos participar en la exploración y extracción de hidrocarburos en cualquier parte de la zona marítima económica exclusiva extranjera, contigua a la zona económica exclusiva de Estados Unidos; exportar sin necesidad de licencias todos los equipos necesarios para la exploración y extracción de hidrocarburos y viajar desde y dentro de Cuba a personas vinculadas a las referidas actividades.

¿Embargo, bloqueo, sanciones?: Considerado apenas un embargo económico por Estados Unidos y un severo bloqueo por Cuba, el conjunto de sanciones implementadas por Washington contra la isla desde inicios de la década del sesenta fue condenado el 8 de noviembre por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con 183 votos a favor de la resolución cubana, cuatro en contra y una abstención.

Esta es la ocasión número 15 en que los Estados miembros aprueban la resolución de condena. Con respecto a 2005, un país más se sumó al reclamo, presentado en ese foro multilateral desde 1992. Como el año anterior, Estados Unidos, Israel, Palau y las Islas Marshall se opusieron al levantamiento del embargo.

Según fuentes oficiales cubanas, desde la implantación del bloqueo, en 1962, la economía de la nación caribeña ha perdido más de 86.108 millones de dólares por las restricciones a su comercio. La normativa impide el intercambio bilateral y las ventas a Cuba de cualquier producto que contenga más de 10 por ciento de componentes estadounidenses. Además, los productos cubanos no pueden entrar en el mercado del vecino país norteño.

El bloqueo fue criticado también en la decimosexta Cumbre Iberoamericana de Montevideo, que aprobó un comunicado especial, propuesto por Cuba, sobre la necesidad de poner fin a esa política.

Alrededor del 70 por ciento de los 11,2 millones de habitantes que tiene la isla han nacido bajo los efectos de las restricciones estadounidenses.

Mientras la comunidad internacional se pronunciaba una vez más contra las medidas, el fiscal federal del sur de la Florida, Alexander Acosta, anunció el 10 de noviembre la creación de una estructura especial que trabajará en la supervisión de las restricciones a la nación caribeña. El Grupo de Trabajo para Reforzar las Sanciones a Cuba está integrado por representantes de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, el Buró Federal de Investigaciones (FBI), el Servicio de Rentas Internas (IRS), Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el Departamento de Comercio, el Servicio Guardacostas y unidades navales y áreas de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP).

La instancia se dedicará a investigar, con especial ahínco, delitos contemplados en relación con el embargo, como las exportaciones ilícitas, el funcionamiento inapropiado de agencias que realizan transacciones vinculadas a Cuba, los viajes no autorizados a través de terceros países, el control sobre las remesas y los casos de evasión de impuestos. Los infractores pueden recibir penas de hasta 10 años de cárcel y multas de entre 250.000 y un millón de dólares.

El 3 de enero de 2006 se supo que cuatro ciudadanos estadounidenses fueron multados por un monto de 4.200 dólares, como consecuencia de sus viajes a Cuba y de haber realizado actividades propias de un turista en el país. En febrero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) informaba de multas a otras tres personas, por 3.000 dólares, a partir de supuestas transacciones relativas a viajes, además de importar bienes prohibidos provenientes de Cuba. Para finales de año, se sabía que el cineasta Oliver Stone había aceptado pagar una multa de más de 6.000 dólares por haber violado las regulaciones estadounidenses sobre el embargo, durante la filmación en la isla de su documental sobre Fidel Castro.

Hasta septiembre de este año, 26 agencias de viajes que trabajaban el destino Cuba desde Estados Unidos habían perdido sus autorizaciones para operar, como parte de un programa de auditorías in situ que viene aplicando la OFAC. Entre las empresas afectadas aparecen tres de las principales agencias de viajes y remesas: La Perla del Caribe, Transeair Travel y Uno Remittance Inc., esta última especializada en el envío de remesas familiares. También fueron privadas de sus licencias Baby Envíos Travel, Fortuna Travel Services, Cubatur Express y La Estrella de Cuba.

La Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos negó la renovación de la licencia a la marca de ron cubano Havana Club, pues el Departamento de Estado considera que otorgar ese permiso es inconsistente con la política de la Casa Blanca hacia la isla, informó un comunicado de la empresa Cubaexport el 6 de octubre. «La razón real que fundamenta esa denegación es la voluntad de satisfacer los intereses de la compañía Bacardí, la que durante más de una década ha desplegado innumerables acciones dirigidas a usurpar la titularidad de la marca Havana Club, particularmente en los Estados Unidos», asegura el texto.

Fallo adverso a los Cinco: Las esperanzas de acortar la estancia en prisión de los cinco cubanos encarcelados desde 1998 en Estados Unidos, bajo cargos de espionaje, sufrieron un nuevo revés el 9 de agosto, cuando la Corte de Apelaciones de Atlanta derogó un dictamen anterior que declaraba nulo el proceso celebrado en la ciudad de Miami. En una decisión dividida de 10 votos contra dos, los jueces acordaron reconocer la validez del veredicto dado en 2001, que condenó a los cinco a penas de entre 15 años y dos cadenas perpetuas.

El informe de los magistrados contiene 120 páginas, la mitad de ellas dedicadas a desestimar la presencia de un ambiente prejuiciado en aquella urbe de la Florida, que habría incidido sobre la elección del jurado y su decisión final. «La opinión mayoritaria ignoró completamente la cuestión del ámbito coercitivo que existió y que ha existido desde hace años en Miami, contra cualquiera que sea asociado al gobierno de Cuba», consideró Leonard Weinglass, abogado defensor de Antonio Guerrero.

Las conclusiones de la Corte de Atlanta negaron asimismo las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que en mayo de 2005 declaró ilegal el encarcelamiento de los Cinco, por violar el Artículo 14 del Acuerdo Internacional de Derechos Civiles y Políticos, referente al derecho de toda persona a un juicio justo, público y con un tribunal competente e imparcial.

Según Weinglass, el equipo de la defensa analizará ahora por qué vías continuará la apelación. De elevarla a la Corte Suprema, tendría hasta 90 días de plazo para mejorar la solicitud y esperar la respuesta de la Fiscalía. La otra opción es volver al panel de tres jueces de Atlanta, para presentar algunos de los nueve temas aún pendientes en el reclamo original, entre ellos los cargos de conspiración para cometer asesinato, por espionaje y la inadecuada aplicación de la Ley de Procedimiento de la Información Clasificada. «Estamos analizando esto de manera muy profunda y escogeremos la opción más fuerte», aseguró el jurista.

En tanto, el diario estadounidense Los Ángeles Times publicó un artículo sobre el juicio a tres terroristas de origen cubano, cuyo resultado podría contribuir a revocar el fallo desfavorable a los Cinco. José Antonio Llana, Robert Ferro y Santiago Álvarez han reconocido ante tribunales del país norteño su participación en planes de ataques armados a Cuba y de atentados al mandatario Fidel Castro.

La red de inteligencia conformada por Antonio Guerrero, René González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández y Fernando González tenía como misión básica enviar a La Habana información sobre los grupos que realizan acciones contrarias al gobierno de la isla desde territorio estadounidense.

A 30 años de Barbados: Mientras los familiares de las víctimas de la voladura en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación pedían justicia, el terrorista de origen cubano, Luis Posada Carriles, seguía siendo centro de una polémica judicial en Estados Unidos, donde se encuentra bajo arresto por ingresar clandestinamente en marzo del pasado año.

La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) decidió el 5 de octubre mantenerlo en prisión, pues este no pudo «demostrar que no existe una posibilidad significativa de que cambie de residencia en un futuro próximo». Leticia Zamarripa, portavoz de la ICE, se refirió también al potencial riesgo que la libertad de Posada representa para la comunidad, entre los factores que aconsejan la continuidad de su detención.

La funcionaria añadió que el Departamento (Ministerio) de Seguridad Interna «está considerando en consulta con el Departamento de Estado (cancillería), si debe prolongarse su detención sobre la base de que su libertad podría tener graves consecuencias para la política exterior de Estados Unidos». La decisión dejó sin efecto un fallo emitido el 11 de septiembre por el juez de primera instancia Norbert Garney, según el cual el terrorista confeso debía ser puesto en libertad en tanto se materializaba su deportación.

Sobre Posada pesa una orden de abandonar territorio estadounidense, pero hasta ahora resultaron infructuosas las gestiones realizadas para que viaje a cualquier país que no sea Venezuela o Cuba.

La justicia migratoria estadounidense determinó que a esas dos naciones no podía ser deportado, pues corría riesgo de ser torturado, en tanto Canadá, Guatemala, México, Costa Rica, El Salvador y Honduras se negaron a recibirlo.

Funcionarios del Departamento de Justicia presentaron un escrito de 22 páginas objetando el dictamen de Garney, en el que afirman que el magistrado «falló en sus fundamentos fácticos y legales, así como en aceptar la insuficiente afirmación de Posada que no existía posibilidad significativa de que fuera deportado de Estados Unidos en un futuro próximo».

«No estoy nervioso y sí muy optimista de ser liberado. Si vuelvo a nacer, hago lo mismo, no me arrepiento de nada», había asegurado Posada a la emisora radial La Poderosa, de Miami.

El detenido tiene, entre otras, una deuda pendiente con la justicia de Venezuela, donde fue juzgado hace dos décadas como autor intelectual del sabotaje a un avión cubano. En 1985, escapó de una prisión de ese país sudamericano donde esperaba sentencia definitiva. El 28 de septiembre, el canciller venezolano Nicolás Maduro reiteró, ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, la solicitud de su país de que el detenido fuera extraditado a Venezuela.

Luego de su fuga del cuartel venezolano de San Carlos, Posada Carriles se habría involucrado en El Salvador en operaciones de tráfico de drogas y armas para las bandas que combatían al gobierno nicaragüense del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en la década del ochenta. En 1997, se reconoció como el organizador de una ola de atentados a instalaciones turísticas y tres años después fue detenido en Panamá, tras ser acusado por Castro de preparar un atentado en su contra, y procesado junto a otros tres exiliados de origen cubano.

Casi a punto de expirar su mandato, en agosto de 2004, la presidenta panameña Mireya Moscoso indultó a Posada y a sus cómplices, Guillermo Novo, Pedro Remón y Gaspar Jiménez, en una decisión que, según algunas fuentes, obedeció a presiones de legisladores estadounidenses de origen cubano. El paradero de Posada fue una incógnita hasta su reaparición en Estados Unidos, a fines de marzo de 2005. El 12 de abril de ese año anunció su solicitud de asilo político y cinco días después fue arrestado por ingreso ilegal a ese país.

De acuerdo con Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (parlamento), Washington trata de confundir a la opinión pública presentando a este individuo como a un inmigrante ilegal y no como un terrorista. Cuba acusa además a las autoridades estadounidenses de violar el Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la aviación civil, firmado en Montreal el 23 de septiembre 1971, que estipula la obligatoriedad de Estado de acusar y procesar o extraditar a toda persona involucrada en un acto contra un avión civil que habite en su territorio.

En tanto, un grupo de activistas, ex presos políticos y simpatizantes de Posada dieron a conocer un documento en Estados Unidos exigiendo su libertad. De acuerdo con la proclama, apoyada por 35 organizaciones del exilio, el expediente de Posada como miembro del ejército estadounidense y agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) debería garantizar su permanencia en suelo de ese país, recompensa además por su trabajo en el combate al terrorismo en Venezuela y otros países de América Latina.

La saga del Plan Bush: A dos años del informe que pasó a la historia como el Plan Bush para una transición en Cuba, [27] la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre publicó, en julio de 2006, un segundo documento que refuerza y amplía las recomendaciones al presidente de Estados Unidos para acelerar el fin de la «dictadura de Castro» y garantizar un «tránsito seguro» de la isla hacia una democracia al estilo de las predominantes hoy en el hemisferio occidental. «El plan demuestra que estamos trabajando activamente por un cambio en Cuba, no simplemente esperando que ocurra», señaló el presidente Bush en un comunicado de prensa, luego de aprobar el informe el 12 de julio.

Más allá del plan para acelerar el fin del actual gobierno cubano, considerado por La Habana como «una especie de declaración de guerra», el informe reconoce la existencia de un grupo de recomendaciones que se mantendrán en secreto por razones de «seguridad nacional» y para garantizar su «implementación efectiva». Para el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón, «ahí cabe el terrorismo, la guerra, el asesinato, ahí cabe cualquier cosa».

«Varios acontecimientos acaecidos este año ilustran la real amenaza que se cierne sobre Cuba y cómo la inclusión ahora de un Anexo Secreto en el informe de la «Comisión de Ayuda a una Cuba Libre» no es casual y sí fruto de planes concretos. En marzo de este año la Casa Blanca actualizó su Estrategia de Seguridad Nacional de acuerdo a sus ‘nuevas prioridades’. El tema Cuba tuvo su espacio, identificándolo como uno de los retos regionales que ‘demandan la atención mundial’. Este hecho no puede separarse de la inclusión en el Plan Bush de un Anexo Secreto con evidentes propósitos militares», aseguró un artículo del analista István Ojeda. [28]

Publicado antes del «retiro provisional» de Fidel Castro, el texto parte de la afirmación de que, desde el primer informe de 2004, han ocurrido importantes cambios: «Hoy vemos en Cuba una sociedad civil mas activa, vigorizada por un creciente sentido de lo que es posible. A la vez, hay señales claras de que el régimen está utilizando dinero que le proporciona el gobierno de Chávez, en Venezuela, para reactivar sus redes en el hemisferio, con el fin de socavar los gobiernos democráticos. El régimen de Castro practica su intromisión internacional a expensas del pueblo de Cuba. Hay un creciente sentido de frustración entre los cubanos comunes con una dictadura que les pide sacrificios, pero gasta una cantidad considerable de recursos en confines remotos del hemisferio y más allá.»

Al mismo tiempo, añade que ‘’el actual régimen de La Habana está trabajando con gobiernos de su misma mentalidad, particularmente Venezuela, para construir una red de apoyo político y financiero que pueda contrarrestar cualquier presión externa favorable al cambio» y se hace necesario «trabajar con urgencia para asegurar que la transición cubana sea genuina y que la estrategia de sucesión del régimen de Castro no tenga éxito». Como parte de la iniciativa de «acelerar el fin de la dictadura», el informe establece un grupo de definiciones:

– Para llegar a un cambio genuino, el pueblo cubano debe tener esperanzas de un futuro mejor en una Cuba Libre.

– Nuestro objetivo es apoyar el creciente consenso a favor de una democracia en Cuba. Perpetuar el actual status quo mediante una sucesión dentro de las actuales élites de poder, sería una tragedia para el pueblo.

– El pueblo cubano en la isla será quien decida su futuro. Por su creciente activismo y valentía en el enfrentamiento al régimen, merece el apoyo de Estados Unidos y la comunidad internacional.

– La mayor garantía de estabilidad en Cuba es el rápido establecimiento de la soberanía a través de la realización de elecciones libres. La noción de que la continuidad del actual régimen, bajo la dirección de Raúl Castro u otro sucesor antidemocrático, puede llevar a la estabilidad, es una ilusión.

– La «dictadura cubana» es una fuerza desestabilizadora en la región.

– Las personas que formulan políticas en Estados Unidos necesitan entender y encarar el hecho de que existen personas en la comunidad internacional que tratan de complacer o apoyar la estrategia de sucesión de la dictadura cubana, a expensas de la transición democrática cubana y los intereses nacionales de Estados Unidos.

– El mayor objetivo de la diplomacia estadounidense será construir un consenso internacional sobre el derecho del pueblo cubano de decidir su futuro y que su soberanía debe ser devuelta.

– Las democracias del hemisferio occidental deberán jugar un papel esencial para guiar a Cuba en el tránsito hacia una democracia representativa.

– Debemos ayudar al pueblo de Cuba a decidir un futuro alternativo, en el cual las personas puedan vivir en paz, la justicia prevalezca y las opiniones alternativas sean respetadas.

– Adelantar una visión alternativa de futuro para aquellos cubanos que actualmente pertenecen al régimen, pero respaldan el cambio democrático. Ellos deben saber que para ellos y sus familias hay un futuro en una Cuba libre y que sólo los esbirros de Castro tendrán que encarar la justicia.

– Debemos recalcarle a todos los cubanos que el futuro está en sus manos y que Estados Unidos y nuestros ciudadanos no son una amenaza para su seguridad o para sus hogares. También debemos tener claro que hay un solo pueblo cubano y que la reconciliación será esencial para garantizar una Cuba Libre.

Entre las nuevas recomendaciones [29] para acelerar el fin del actual sistema cubano aparecen:

– Crear el Fondo para un Futuro Democrático en Cuba: 80 millones en dos años para apoyar a la sociedad civil cubana; expandir la concientización internacional; romper el bloqueo informativo del régimen y continuar apoyando las iniciativas de la sociedad civil cubana a favor de una transición. Garantizar un aporte adicional de 20 millones de dólares anuales hasta el fin del régimen.

– Romper el bloqueo informativo del régimen a través de la mejoría de las condiciones de transmisión de TV Martí; el aumento de las transmisiones hacia Cuba desde un tercer país; preparar programas especialmente dirigidos a la juventud cubana; apoyar la capacitación y equipamiento de los periodistas independientes dentro de la isla.

– Mantener la suspensión del capítulo III de la Ley Helms-Burton, pero reforzar la aplicación del IV, especialmente contra empresas involucradas en rubros estratégicos: petróleo, turismo, níquel, tabaco y ron. Estimular a las personas que trabajan para compañías extranjeras en el turismo, la minería u otros sectores, a conservar registros completos de sus salarios.

– Construir una coalición de países para apoyar una transición en Cuba ahora y en el momento del cambio. Expandir el apoyo de terceros países a los esfuerzos por promover el desarrollo de la sociedad civil cubana y los grupos pro-democráticos. Distinguir aquellos países que apoyan una sucesión en la isla (Venezuela e Irán) de otros que defienden el derecho del pueblo cubano a debatir y decidir sobre un futuro democrático.

– Estimular un examen de los abusos cometidos por Cuba en organizaciones internacionales, como podría ser la presentación de las víctimas de actos de repudio ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o de las violaciones de los derechos laborales ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

– Aunque se rechaza una «cacería de brujas» entre los funcionarios gubernamentales, se recomienda confeccionar una «lista de esbirros» con los nombres de las personas involucradas en abusos de derechos humanos e introducirla en el Sistema de Evaluación de Casos de Abuso (ACES), base de datos del Departamento de Estado.

– Divulgar por vías diplomáticas el fracaso del gobierno de Castro en el cumplimiento de las obligaciones establecidas por los acuerdos migratorios bilaterales y denunciar sus esfuerzos por obstaculizar la política migratoria de los Estados Unidos.

– Establecer un grupo inter agencias para imponer el cumplimiento de la ley y endurecer la aplicación de las sanciones económicas contra Cuba, incluida la investigación y presentación ante los tribunales de los casos de violaciones de las medidas establecidas, especialmente de aquellas personas que han estado involucradas en la organización o el facilitar viajes sin licencia a la isla.

– Prohibir el envío de remesas a Cuba a través de terceros países y ampliar la lista de autoridades y agencias del régimen que no pueden recibir ningún tipo de remesa.

– Negar la exportación de equipos médicos que puedan ser destinados a programas a gran escala de turismo de salud o para la atención en general de pacientes extranjeros y no exclusivamente para el beneficio del pueblo cubano. Garantizar un monitoreo independiente del uso del equipamiento médico y, en caso de que no sea permitido por el gobierno de Cuba, no autorizar más exportaciones.

– Endurecer las regulaciones para la exportación de productos humanitarios, que no sean alimentos o equipos médicos, con el fin de asegurar que sean entregados a entidades que apoyen a la sociedad civil independiente y que no sean organizaciones administradas y controladas por el gobierno, como el Consejo Cubano de Iglesias.

– Establecer un buró inter agencias para imponer el cumplimiento de la ley sobre el níquel cubano, con vistas a revitalizar la certificación existente para las importaciones de níquel y controlar además las de cobalto.

En cuanto a las recomendaciones, propuestas y ofertas de ayuda para un período de transición hacia «una Cuba libre», estas quedaron muy bien resumidas en un documento publicado por la Comisión, el 10 de julio, con el título de Compromiso con el pueblo de Cuba. De acuerdo con el texto, el gobierno de Estados Unidos se compromete a:

– Proveer inmediatamente alimentos, agua, combustible y equipo médico y asegurar que esos suministros vitales sean distribuidos rápidamente en toda Cuba.

– Ayudar a asegurar que la energía eléctrica mejore y funcione lo más pronto posible.

– Ayudar a reconstruir su economía arruinada.

– Respetar el derecho de los cubanos de sentirse seguros en sus hogares.

– Fomentar asistencia de otros países, asociaciones y empresas privadas.

– Desalentar a terceras partes a intervenir y estorbar la voluntad del pueblo cubano.

Por supuesto, la ayuda no es incondicional. Washington asegura que hará «todo esto, y más» siempre y cuando lo pida «un gobierno de transición cubano que se comprometa a desmantelar todos los instrumentos de represión estatal, y a aplicar las libertades y derechos humanos fundamentales respetados en todo el mundo». Según Estados Unidos, entre los deberes del nuevo gobierno de Cuba estarán:

– Garantizar el derecho de libre expresión, libertad de prensa y libertad de culto.

– Legalizar toda actividad política pacífica.

– Poner en libertad a todos los presos políticos.

– Establecer un poder judicial independiente.

– Permitir el establecimiento de sindicatos y asociaciones independientes de carácter social, económico y político.

– Asegurar el derecho a la propiedad privada.

– Organizar elecciones libres y justas para la elección democrática de un nuevo gobierno cubano dentro de un periodo máximo de 18 meses.

Contrario a lo que pudiera pensarse, el nuevo informe de la Comisión para una Cuba Libre generó reacciones adversas entre amplios sectores de la sociedad civil cubana, incluidos representantes de diferentes corrientes opositoras que actúan en la ilegalidad. Mientras algunos opositores se pronunciaron en contra de un plan que fortalece la versión oficial cubana de la dependencia del movimiento disidente interno de Estados Unidos, diferentes organizaciones declararon su rechazo a la mención directa del Consejo Nacional de Iglesias de Cuba [30], como un ejemplo de organización no gubernamental «administrada y controlada» por el gobierno cubano.

Un comunicado del Consejo Mundial de Iglesias aseguró, el primero de julio, que el más reciente endurecimiento de la política estadounidense contra Cuba es un «atentado a la libertad religiosa», que pondrá fin a la posibilidad de esa agencia humanitaria de llevar ayuda a las personas necesitadas en la isla. Si las recomendaciones de la comisión son aprobadas, «no podremos hacer llegar más nuestra ayuda a través del Consejo Nacional de Iglesias de Cuba, nuestra contraparte en la isla durante 60 años (…) Este informe es una agresión a las relaciones ecuménicas no sólo en Cuba, sino internacionalmente, y sienta un precedente peligroso» al intentar limitar las vías para entregar ayuda humanitaria a las personas necesitadas, añadió.

El plan estadounidense «intenta poner en práctica la diabólica filosofía de que el fin justifica los medios. El fin es la liquidación de la Revolución Cubana. Los medios son hambrear a la población, limitar toda actividad económica del país, obstaculizar el acceso a medicamentos y empeorar la situación del transporte. No tiene nada que ver con el principio cristiano de amar al prójimo», aseguró el pastor bautista, Raúl Suárez, director del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. y diputado al parlamento cubano.

Las medidas hacia el sector religioso habían tenido ya un antecedente, en marzo, con la negativa del Departamento del Tesoro de seguir otorgando licencias a iglesias nacionales y agencias ecuménicas para la realización de determinados viajes por motivos religiosos a Cuba, una brecha por donde estarían viajando muchas personas a la isla. La decisión provocó una carta de rechazo de 105 congresistas y diferentes comunicados de líderes religiosos estadounidenses.

Cautela preventiva: Contrario a lo que se esperaba, la primera reacción de Estados Unidos frente a la noticia de la enfermedad de Fidel Castro fue más bien cautelosa, aunque sin dejar de tomar sus providencias por si sucedía lo peor. Nunca había parecido estar más cerca la tan esperada muerte del presidente cubano, pero al mismo tiempo Washington necesitaba emitir algunos mensajes importantes que reafirmaran el papel que podría tener el pueblo cubano en lo que podría considerarse el momento de la transición y, también, en aras de evitar el impacto que pudiera tener para sus intereses nacionales una explosión social en Cuba, acompañada de un nuevo éxodo masivo.

El destino de los fondos

La debilidad en las políticas y procedimientos de la agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) permitió la aparición de deficiencias que incrementaron «el riesgo de fraude, despilfarro, abuso e incumplimiento con las leyes y regulaciones» en el manejo de los fondos para un cambio político en Cuba, reveló el 15 de noviembre la Oficina de Contabilidad del Gobierno de Estados Unidos (GAO por sus siglas en inglés).

De acuerdo con una investigación de la GAO, alrededor de 95 por ciento del financiamiento entregado por la USAID a estas organizaciones, entre 1996 y 2005, respondió a solicitudes de estas últimas. Según la instancia fiscalizadora gubernamental, normalmente el procedimiento para otorgar esas subvenciones es a la inversa y los beneficiados deben responder a requerimientos previos de la agencia para otorgarles el dinero.

La cifra representa unos 62 millones de dólares de los 65,4 millones adjudicados a 32 entidades, organizaciones no gubernamentales que se dedican al tema de la democracia y los derechos humanos, específicamente en Cuba o con un alcance global, y universidades.

«Los controles internos –sobre las concesiones al programa cubano y sobre los beneficiados– no suministran las garantías suficientes de que los fondos concedidos están siendo usados apropiadamente y que los beneficiados cumplen con las leyes y regulaciones correspondientes», apunta el informe, que indagó en el manejo del financiamiento a 10 organizaciones favorecidas por asignaciones activas, cercanas a 52 millones de dólares en 2005.

«Identificamos numerosas transacciones y gastos cuestionables que los funcionarios de USAID con seguridad habrían identificado si hubieran ejecutado las supervisiones necesarias», indica.

La auditoría encontró que «uno de esos tres beneficiados no pudo justificar algunas compras hechas con fondos de USAID, incluyendo una sierra, equipos y software de juegos (Nintendo Gameboys y Sony Playstation), una bicicleta de montaña, abrigos de cuero, suéteres de casimir, masa de cangrejo y chocolates de la marca Godiva», aunque el dinero había sido pedido para proveer ayuda humanitaria e información a disidentes y sus familias.

El estudio fue encomendado por el congresista republicano Jeff Flake, vicepresidente del subcomité de Supervisión e Investigaciones de la Cámara de Representantes, y por el demócrata William Delahunt, que ocupará en enero de 2007 la presidencia del Comité de Relaciones Internacionales. [31]

Mientras no pocas personas se lanzaban a las calles de Miami para festejar lo que ya consideraban la segura muerte de Castro, la Guardia Costera esperaba una orden para decretar el estado de alerta y líderes del exilio aseguraban que Estados Unidos estaba listo para invadir Cuba, en caso de inestabilidad [32], la Casa Blanca se limitó a decir que estaba «monitoreando» la situación en la isla y una inusual nota editorial del diario El Nuevo Herald aseguraba que «el momento es de cautela y prudencia» y llamaba a la comunidad emigrada cubana a «apelar más que nunca al cumplimiento de la ley» y «mantener la calma».

Varios meses antes de la enfermedad de Castro, en febrero, se conoció que Cuba había sido incluida por el Consejo Nacional de Inteligencia (NIC) de Estados Unidos en una lista clasificada de naciones con riesgo de inestabilidad de dos a cinco años, bajo el argumento de crecientes preocupaciones sobre la salud del mandatario cubano. Los pronósticos del consejo no incluían a la isla en una situación de riesgo a corto o mediano plazo, pero era un síntoma de la preocupación en medios estadounidenses por las diversas versiones sobre la salud de Castro y su avanzada edad. [33]

En declaraciones que podrían considerarse contradictoras o complementarias, en dependencia de quien las interprete, el presidente estadounidense George W.Bush declaró el 7 de agosto que «el pueblo cubano necesita decidir el futuro de su país» y, al mismo tiempo, que Estados Unidos desea que «Cuba tenga la posibilidad de transformarse a sí misma de una situación de tiranía a un tipo de sociedad diferente».

Con anterioridad, el día 4, la secretaria de Estado Condoleeza Rice había enviado un mensaje «al pueblo de Cuba», prometiendo el respaldo estadounidense a «aquellos que desean un cambio democrático pacífico». Al descartar una invasión militar al país vecino, Rice alentó «al pueblo cubano a trabajar por un cambio positivo» y aseguró que Washington estará listo para proveer ayuda humanitaria en cuanto comiencen a «trazar un nuevo camino» para su país. «Ustedes deben saber que no tienen un mayor amigo que Estados Unidos», sostuvo Rice.

Los mensajes también estuvieron dirigidos al exilio cubano en ese país, en un intento por evitar cualquier intromisión de los sectores anticastristas más radicales que pudiera generar una escalada de tensiones sociales y precipitar una crisis. «Una vez que el pueblo de Cuba decida formar un gobierno, entonces los cubanoamericanos podrán interesarse por ese país y lidiar con el tema de la confiscación de propiedades», fue la advertencia de Bush, que provocó las más diversas reacciones en la comunidad cubana.

«Nuestras preocupaciones y participación en el desarrollo de Cuba no esperarán hasta que ocurra una transición, porque estamos muy interesados en ayudar y acelerar una transición a la democracia tanto como podamos», reaccionó Camila Ruiz, portavoz de la Fundación Nacional Cubano Americana, una de las organizaciones de la emigración tradicionalmente opuestas a Castro. Adelantándose a las declaraciones de Bush, esta agrupación había hecho un llamado a las fuerzas armadas cubanas, el 2 de agosto, para que contribuyeran a la formación de un gobierno transitorio cívico-militar que evitase la entrega del poder a Raúl Castro.

Entre las primeras decisiones tomadas respecto a Cuba, después del anuncio de la enfermedad de Castro, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense creó un nuevo puesto de director de inteligencia dedicado especialmente a obtener información sobre Cuba y Venezuela y designó para este al funcionario Patrick Maher y después a Norman Bailey [34], quien fuera asistente especial del presidente Ronald Reagan para asuntos económicos internacionales.

Un portavoz de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia de la nación norteña indicó que el objetivo del nuevo cargo es dar «una respuesta a preocupaciones a más largo plazo» sobre la necesidad de «mantener una visión estratégica» de ambas naciones. Hasta el momento, sólo Irán y Corea del Norte, incluidos por el presidente George W. Bush dentro del llamado «eje del mal», tenían asignados un «gerente de misión» como Maher, según medios de prensa.

Emigración cubana hacia Estados Unidos (2000-2005)

Años fiscales 2000 2001 2002 2003 2004 2005
Personas que residían            
en Cuba antes de emigrar 17.897 25.832 27.435 8.685 15.385 20.651
Personas nacidas            
en Cuba* 18.960 27.453 28.182 9.262 20.488 36.261

* Esta cifra incluye tanto a los emigrantes cubanos que han viajado hacia EE.UU. desde la isla como desde otros países.

Fuente: Anuarios Estadísticos de Inmigración. Oficina de Estadísticas de Inmigración. Departamento de Seguridad de la Patria. EE.UU. 2004,2005.

Ya en septiembre, se conoció de la creación de cinco grupos de trabajo inter agencias para monitorear la situación política en Cuba Consideradas por analistas como un «resultado lógico» del último informe de la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre, las nuevas estructuras aparecen bajo la tutela de los departamentos de Estado, Comercio y de Seguridad Territorial, además del Consejo Nacional de Seguridad, y coordinan cinco líneas de acción: acciones diplomáticas, comunicaciones estratégicas, promoción democrática, ayuda humanitaria y migración.

Por supuesto, no podían faltar iniciativas en la esfera migratoria para evitar un posible éxodo masivo desde la isla. En un comunicado difundido el 11 de agosto, el Departamento de Seguridad Nacional de la nación norteña se pronunció a favor de una emigración «segura y ordenada» y anunció un grupo de medidas para enfrentar el contrabando humano, al tiempo que estimular la deserción de profesionales cubanos. La propuesta incluye:

– Aumento de las visas dedicadas a la reunificación familiar hasta 7.500 anuales.

– Exclusión de las personas interceptadas en alta mar del acceso a las visas de reunificación familiar.

– Enfrentar el contrabando humano de la misma forma en que se trata el tráfico de drogas y de armas. Penalizar a los conductores de las lanchas, a quiénes coordinan y financian las acciones.

– Otorgar visas a los especialistas de la isla que abandonen las misiones gubernamentales en terceros países y, por extensión, a sus familiares en el país caribeño.

Agencias locales, estatales y federales de seguridad realizaron en diciembre un ejercicio de preparación de respuesta a lo que sería un evento migratorio de grandes proporciones en el Caribe, incluida Cuba. Tras producirse algún tipo de evento político o social, las autoridades primero monitorearían indicios como el número de balseros saliendo de la isla o la cantidad de embarcaciones navegando en el Estrecho de La Florida, para decidir si se debe lanzar una alerta. «Si se determina un aumento en la actividad inmigratoria por mar, damos la alerta al Departamento de Seguridad Nacional para activar el siguiente paso», explicó David Kunkel, comandante de incidentes del Servicios de Guardacostas.

El monitoreo incluye el tráfico en dirección sur-norte y también el movimiento norte-sur de embarcaciones privadas que saldrían para tratar de asistirlos por su cuenta. De ser necesario, las autoridades estadounidenses restringirán la circulación de embarcaciones en el sur de la Florida, que deberán pedir permiso para salir en la base del Servicio de Guardacostas en Miami Beach, y se procederá a la clausura de marinas, limitación de distribución de combustible y cierre de aeropuertos.

Funcionarios de Estados Unidos recordaron el 12 de diciembre que las leyes de ese país contemplan como un delito grave penetrar sin permiso las aguas territoriales cubanas, lo que ha sido en el pasado motivo de controversia con organizaciones exiliadas cubanas que aseguran tener derecho de retorno a su país natal. «Vamos a decirle a la gente (en el sur de la Florida) que se quede donde esté y no salga en sus embarcaciones» cuando se conozca del deceso del gobernante cubano, aseguró Kundel.

Para terminar el año con un mensaje claro hacia Cuba, el secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Thomas Shannon, aseguró que, tras el retiro «provisional» del mandatario, se ha podido observar «un endurecimiento del régimen y un intento por parte de sus miembros de presentarse como ortodoxos». En una conferencia de prensa el 13 de diciembre sobre las relaciones de Washington con los países de la región, Shannon subrayó que el traspaso de poder en Cuba es un hecho, pero que, con Fidel Castro todavía vivo, «el régimen es aún más duro» y no hay posibilidades reales de cambio.

No hay «signos claros» de lo que puede pasar y Estados Unidos permanece «atento», afirmó Shannon y reconoció que, hoy por hoy, «no hay nadie como Fidel» en la isla, con su carisma y sus dotes políticas.

Para ampliar información, consultar:

– «Apuesta a la confrontación», Revista Mensual, No. 1, enero de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Petróleo: jugadas en el Estrecho», Revista Mensual, No. 5, mayo de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Informe agita marea política», Revista Mensual, No. 7, julio de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Prejuicios a ambos lados», Revista Mensual, No. 10, octubre de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

Cuba y el mundo: saldo positivo

Más allá del conflicto con Estados Unidos, las diferencias con la Unión Europea y la polémica con el presidente costarricense Oscar Arias, Cuba cerró el año 2006 con «éxitos indiscutibles en política exterior», según evaluó de manera general el viceministro cubano de Relaciones Exteriores Eumelio Caballero. En tanto, la realización en La Habana de la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados también fue altamente valorada durante una reunión, realizada a finales de diciembre en la sede de la Cancillería, con la asistencia de Raúl Castro y la máxima dirección del país.

Entre los éxitos de los pasados doce meses, Caballero destacó «la abrumadora votación» en las Naciones Unidas contra el bloqueo de Estados Unidos a la isla (183 votos de 192 posibles), la votación de 135 países avalando el ingreso de Cuba al nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU y los vínculos diplomáticos con 181 países miembros de la organización internacional y con otros seis que no pertenecen a esa instancia, como Palestina, la Santa Sede y la Soberana Militar y Hospitalaria Orden de Malta.

Cuba posee 142 misiones diplomáticas y consulares en 116 naciones, de ellas 113 embajadas, una sección de intereses (Estados Unidos) y dos consulados (Australia y Costa Rica), así como representaciones en organismos internacionales. Un total de 166 países y organizaciones internacionales están acreditados en La Habana, 107 residentes y 53 concurrentes (más seis organismos), de los cuales 15 son del Caribe y 16 de América Latina.

Acentuado viraje a la izquierda: En el escenario internacional, América Latina y el Caribe dieron al gobierno cubano algunas de las mejores noticias en 2006. Las confirmaciones en el poder de los presidentes Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, y del venezolano Hugo Chávez, la toma de posesión de Evo Morales en Bolivia, junto a la elección de los izquierdistas Rafael Correa, en Ecuador, y Daniel Ortega, en Nicaragua, fortalecieron un ambiente político favorable a la isla en la región.

En los pasados 12 meses, La Habana también estrechó sus vínculos con otras naciones del área, quizás no tan afines en lo político, pero que sí han manifestado su interés en ampliar la cooperación en determinados sectores. Tales son los casos de Guatemala, Panamá y Uruguay, además de Colombia, cuyo gobernante Álvaro Uribe ha agradecido el papel de Cuba en el proceso de negociaciones con la guerrilla, sin que esa gratitud afecte su alianza con Estados Unidos.

En su entorno geográfico más cercano, la nación de sistema socialista impulsó su protagonismo en el ámbito de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) y expresó su entusiasmo por el retorno al poder de René Preval en Haití, entendido como un triunfo de las fuerzas populares en ese empobrecido país.

Sin embargo, no faltaron los «tragos amargos». La victoria de Alan García en Perú, con un discurso abiertamente opuesto a Chávez y Castro, el cuestionado triunfo del oficialista Felipe Calderón en México y los constantes señalamientos del presidente costarricense Oscar Arias a la política interna del gobierno cubano sobre derechos humanos y democracia, en consonancia con las frecuentes críticas de la Organización de Estados Americanos (OEA), conformaron focos de tensión en las relaciones hemisféricas de la isla.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano autónomo de la OEA, ha criticado a La Habana por infracciones en su sistema judicial, limitaciones a la libertad de expresión, restricciones al uso de Internet y encarcelamiento de personas por ser opositoras al gobierno.

Durante la Asamblea General de la OEA, celebrada en junio en República Dominicana, su secretario general, José Miguel Insulza, sostuvo que ese organismo debería descongelar sus relaciones con Cuba para poder influir en una virtual transición política. «Me parece completamente absurdo que no tengamos con Cuba ningún tipo de vinculación cuando la gran mayoría de los países de América tienen relación con ese país», aseveró al finalizar el encuentro regional.

En ese polarizado contexto, el arribo de la socialista chilena Michelle Bachelet al Palacio de La Moneda y los roces con el gobierno de Néstor Kirchner, por el caso de la doctora cubana Hilda Molina, resultaron acontecimientos de menor resonancia.

Los sectores políticos emergentes en América Latina, aunque diversos en sus visiones sobre cómo actuar en sus respectivos países, coinciden esencialmente en la necesidad de una integración que le permita a la región constituirse como un actor económico de mayor peso internacional y situarse en una posición más sólida para negociar con Estados Unidos, la Unión Europea e, incluso, China.

En ese sentido, ha sido significativo el reforzamiento del Mercado Común del Sur (Mercosur), con la entrada de Venezuela y la postergación de a las conversaciones sobre el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). No obstante, el camino aún no está exento de serios obstáculos, como los surgidos con las agudas divergencias entre Bolivia, Brasil y Argentina tras la nacionalización del gas boliviano, o el diferendo entre Montevideo y Buenos Aires por la instalación de una papelera en una zona fronteriza.

Para Cuba, esa coincidencia general en un proyecto de integración contrario al de Washington implica no sólo mayores oportunidades en lo comercial, sino también una suerte de «escudo protector» en lo político. El aislamiento que condujo al país antillano a aliarse con el bloque soviético en la década del sesenta del pasado siglo, es hoy historia pasada. El entorno favorable que durante tres décadas intentó construir mediante el apoyo a grupos guerrilleros en casi todos los países del continente, emerge ahora mediante las urnas, como expresión popular del cansancio ante un modelo socioeconómico excluyente.

Los observadores también consideran que las nuevas tendencias en el área podría ofrecerle a Cuba la posibilidad de realizar transformaciones económicas y políticas hacia lo interno, en mejores condiciones para enfrentar la presión de Estados Unidos.

Para algunos especialistas, la revolución cubana ha ido perdiendo protagonismo político en el área, a favor de un creciente liderazgo de Chávez. El peso económico de Venezuela, sustentado en sus grandes riquezas petrolíferas, le permitiría movilizar recursos clave en respaldo a gobiernos afines, algo que Cuba sólo puede ofrecer en cierta medida en el sector sanitario y de la educación.

Esta «retirada a un segundo plano» podría acelerarse con la ausencia de Castro, quien sin dudas ha sido una de las figuras más trascendentales de la izquierda latinoamericana en el último medio siglo.

No obstante, los planes de cooperación cubanos en salud pública, mediante el despliegue de miles de profesionales en varios países del continente, la formación de personal médico en la Escuela Latinoamericana de Medicina y el tratamiento quirúrgico a medio millón de personas por padecimientos oftalmológicos gracias a la llamada «Operación milagro» siguen marcando el camino hacia una integración con énfasis en lo social.

Venezuela: La noche del 3 de diciembre, la televisión estatal cubana interrumpió sus programas habituales para transmitir en vivo las celebraciones en Caracas por la victoria de Chávez en los comicios, con más del 60 por ciento de los votos. «Es como si las elecciones hubieran sido en Cuba», bromearon algunos televidentes.

Aunque el sistema electoral venezolano, pluripartidista y con sufragio directo por la presidencia de la nación, difiere diametralmente del cubano, ese triunfo fue referido por los medios estatales de la isla como una muestra de democracia.

Castro envió un breve mensaje de felicitación a Chávez al día siguiente, en el cual calificó su éxito de «contundente, aplastante y sin paralelo en la historia de nuestra América.» Antes el político sudamericano había dedicado su ratificación a su «hermano, camarada y compañero», en referencia al mandatario cubano.

El 3 de febrero Chávez había recibido en La Habana el Premio Internacional José Martí, otorgado por el Consejo Ejecutivo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). El lauro recompensa la actividad en temas como integración latinoamericana y preservación de las tradiciones culturales.

Después retornó en varias ocasiones a la capital cubana para visitar a Castro, convaleciente de una intervención quirúrgica que lo obligó a retirarse desde el 31 de julio, y para asistir a la decimosexta Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (Noal).

Su reafirmación en el poder concede a la isla no sólo otros seis años de tranquilidad en cuanto al suministro de combustible, sino también la continuidad de un mecanismo de complementariedad económica bilateral, formalizado en la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), al cual se incorporó Bolivia en abril. Ese plazo podría ser aún mayor si finalmente el gobernante consigue aprobar una modificación constitucional para reelegirse por tiempo indefinido

Analistas han advertido sobre la posibilidad de que la economía cubana se torne demasiado dependiente del abastecimiento petrolero venezolano, una situación similar a la vivida durante el período de alianza con la URSS, cuya debacle produjo la crisis de la pasada década del noventa. Aunque el sistema electroenergético de la isla ya no se sustenta sobre las grandes e ineficientes termoeléctricas adquiridas en la época soviética, las bases de grupos electrógenos trabajan con combustibles fósiles, aunque de menor costo.

De acuerdo con datos aportados por Marta Lomas, ministra cubana para la Inversión Extranjera y Colaboración Económica, los convenios del ALBA han impulsado el intercambio comercial de 973 millones de dólares en 2001 a 2.400 millones en 2005, una cifra similar a la que debe de alcanzarse al cierre de este año. Además, hay proyectos de colaboración bilateral valorados en más de 830 millones de dólares.

El núcleo de ese flujo es el suministro de unos 100.000 barriles diarios de petróleo a la nación antillana, que esta corresponde con el valor de los servicios prestados por más de 23.000 cooperantes cubanos de la salud en tierras venezolanas. Ese contingente brinda cobertura a cerca del 65 por ciento de la población del país sudamericano, de donde han llegado también cientos de miles de personas a operarse de la vista en Cuba.

Bolivia: La nación andina selló su alianza con Cuba y Venezuela al sumarse en abril al ALBA y suscribir el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), apenas tres meses después de la toma de posesión del presidente indígena Evo Morales. Como parte del TCP, la isla ofreció a Bolivia 5.000 becas para la formación de personal médico, además de la donación de una veintena de hospitales y seis centros de atención oftalmológica con capacidad para atender a 100.000 personas anualmente.

Especialistas cubanos trabajan en la campaña de alfabetización boliviana, realizada con el método «Yo sí puedo» de aprendizaje, con el empleo de medios audiovisuales y llevado a cuatro idiomas -español, aymará, quechua y guaraní-, con el fin de sacar de la ignorancia a las masas indígenas marginadas del conocimiento durante siglos.

Cuba también eximió de impuestos sobre utilidades a las inversiones bolivianas, estatales o privadas, durante el período de recuperación de la inversión, y otorgó facilidades excepcionales a las líneas aéreas de ese país en cuanto a la transportación de pasajeros y carga hacia y desde la isla y la utilización de servicios aeroportuarios.

El pacto tripartito garantizaría asimismo «la compra de las cantidades de productos de la cadena oleaginosa y otros productos agrícolas e industriales exportados por Bolivia, que pudieran quedar sin mercado como resultado de la aplicación de un Tratado o Tratados de Libre Comercio promovidos por el gobierno de Estados Unidos o gobiernos europeos.»

En cambio, Bolivia se comprometió a ofrecer similares ventajas impositivas y satisfacer los requerimientos de sus dos aliados en sus necesidades de productos mineros, agrícolas, agroindustriales, pecuarios e industriales, así como en el suministro de sus producciones hidrocarburíferas excedentarias.

Analistas bolivianos han señalado la escasa repercusión que tendría el ALBA y el TCP en la economía de ese país, particularmente en su relación con Cuba, una nación con una economía aún deprimida, y un mercado interno pequeño y de poco poder adquisitivo. Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), durante 2005 las exportaciones del país andino a la isla alcanzaron un valor de apenas 5.291 dólares, por 160 millones hacia Venezuela.

En declaraciones al diario boliviano La Razón, el canciller de la nación sudamericana David Choque-huanca explicó que esos tratados constituyen «un espacio de integración» que va más allá de lo comercial e incorpora la educación y la cultura. «Este acuerdo que hemos firmado hoy es lo más ético que se ha suscrito nunca», dijo el presidente Fidel Castro en el acto de aprobación del convenio, el 29 de abril. «No es para dos o tres que quieren repartir sus riquezas. Tenemos el enorme poder de las ideas justas», señaló.

Luego, a todas luces el aporte fundamental de Cuba será, como en Venezuela, el despliegue de personal médico y la preparación de estudiantes bolivianos. Más de 1.600 especialistas cubanos trabajan en el país sudamericano y han atendido a cerca de un millón de personas.

La deserción de algunos de esos cooperantes ocupó espacios en la prensa boliviana y en otros medios internacionales de noticias. Después de su renuncia en julio, el médico Alberto Águila afirmó que una treintena de colegas suyos habían abandonado sus funciones en el contingente sanitario.

El embajador cubano en La Paz, Rafael Daussá, admitió la deserción de un número «mínimo» de cooperantes, entre ellos Águila, a quien calificó de «gran mentiroso» y «traidor a la patria», que estaba siendo «manipulado por fuerzas anticubanas, quizás como precio para una visa», presuntamente a Estados Unidos.

Washington anunció en agosto cambios en su política migratoria dirigidos a estimular la deserción de profesionales cubanos de los contingentes médicos desplegados en alrededor de 70 países de África, América Latina y Asia, mediante el otorgamiento de visas excepcionales a ellos y sus familiares. La medida estaría en consonancia con las recomendaciones de la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre en cuanto a la vigilancia sobre las ventas de equipos médicos al país caribeño, en un intento por detener los programas de colaboración sanitaria de La Habana, comprendidos en lo que ha sido catalogado como «diplomacia de batas blancas».

El contingente médico cubano ha tenido que enfrentar también las críticas del Colegio Médico boliviano, para el cual esa cooperación usurpa las funciones de los galenos nacionales y les quita posibilidades de empleo. «Los exhortamos a que dejen de un lado sus estrechos intereses, que a veces han puesto de manifiesto, y que trabajen en conjunto con todos nosotros», ha respondido el embajador Daussá ante estos reclamos.

México: En el «reverso de la moneda», los desencuentros continuaron siendo la norma en las relaciones con México, muy deterioradas desde la asunción del ex presidente Vicente Fox, hace seis años.

El año arrancó caliente, por la expulsión de una delegación cubana del hotel Sheraton María Isabel, y concluyó frío, con la asistencia del embajador Jorge Bolaños al acto de juramentación del nuevo mandatario Felipe Calderón, a la que no asistió ningún alto funcionario del gobierno cubano.

El 3 de febrero, el Sheraton María Isabel, situado en la capital mexicana, expulsó a una delegación de 16 funcionarios cubanos que asistían a un encuentro de negocios con empresas estadounidenses del sector energético, organizado por la Asociación de Comercio Cuba-Estados Unidos. La cita era la décima de su tipo desde 2001 y antes se había celebrado sin problemas, tanto en la isla como en territorio mexicano.

El incidente se produjo luego de que la empresa propietaria del hotel, la estadounidense Starwood Hotels, recibiera una solicitud al respecto de la Oficina de Control de Bienes Foráneos del Departamento del Tesoro (OFAC), en cumplimiento de la llamada ley Helms Burton, que prohíbe a empresas de Estados Unidos negociar con Cuba.

La primera reacción de la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana fue calificar el hecho como un «problema entre particulares», pero luego afirmó que el hotel había violado varias leyes relativas al funcionamiento de empresas locales, a la no discriminación y el turismo. Más tarde envió una nota diplomática a Washington para manifestar su rechazo por la aplicación de una ley extranjera en el país. Tanto el presidente Fox como el canciller Luis Ernesto Derbez aseguraron entonces que no serían afectadas las relaciones ni con Cuba ni con Estados Unidos.

En La Habana, el diario Granma, vocero del gobernante Partido Comunista, consideró que el suceso demostraba cómo «las empresas mexicanas con participación de entidades estadounidenses tienen que cumplir en México las leyes de Estados Unidos», a pesar de una ley «antídoto», aprobada en 1996 por el Congreso mexicano, para evitar la aplicación de normativas de efecto extraterritorial como la Helms-Burton.

Finalmente, el 24 de marzo la Cancillería mexicana impuso una multa de 112.000 dólares al Sheraton María Isabel, por violar la Ley de Protección del Comercio y la Inversión, que prohíbe aplicar leyes foráneas en territorio mexicano.

La emigración ilegal es otro tema candente de la agenda bilateral, aún sin resolver a pesar de las dos reuniones de alto nivel celebradas en los últimos seis años. En abril, tres pescadores mexicanos fueron condenados a 10 años de prisión por tribunales cubanos, acusados de participar en operaciones de tráfico ilegal de emigrantes. Otros 12 ciudadanos de ese país estarían recluidos en la isla por la misma causa. En todos los casos, Cuba se ha negado a repatriarlos, según los convenios bilaterales sobre ese tema, «por la repercusión social del delito»

Ese mismo mes, medios estatales cubanos se hicieron eco de denuncias sobre la existencia de una red de contrabando humano en México, presuntamente tolerada por las autoridades del estado de Quintana Roo, luego de un choque entre una patrulla fronteriza cubana y una lancha de traficantes que costó la vida a una persona.

Estadísticas del Instituto Nacional de Migración de México aseguran que de 2004 a 2005 la cifra de emigrantes provenientes de Cuba, detenidos en territorio azteca, pasó de 300 a 2.500. Para 2006 ese volumen podría haber superado las 3.500 personas. Fuentes de la Secretaría de Gobernación de México indican que, cada año, arriban alrededor de 12.500 personas provenientes de la isla a territorio mexicano.

La tensión alcanzó niveles extraordinarios en mayo, cuando el gobierno cubano ordenó a las empresas estatales la reducción al mínimo de las operaciones con proveedores mexicanos, en respuesta a una decisión judicial por la cual el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) de México recibió definitivamente unos 35 millones de dólares de un fondo cubano embargado en Italia.

Los orígenes del conflicto financiero datan de 2002, cuando el Banco Nacional de Cuba retiró las garantías sobre su deuda con Bancomext, estimada en 380 millones de dólares. La contracción de las importaciones desde México podría significar en 2006 una caída en el intercambio comercial de entre el 80 y el 90 por ciento con respecto al año anterior.

El 6 de septiembre, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, máxima instancia de resolución de impugnaciones, decretó como oficial e inapelable la victoria del oficialista Felipe Calderón en los comicios del 2 de julio, con lo cual se esfumaron, al menos por otro sexenio, las esperanzas cubanas de tener en Los Pinos un administración menos hostil que la de Vicente Fox.

La prensa estatal cubana no había ocultado su entusiasmo por la posibilidad de un triunfo del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), encabezado por López Obrador. Su elección habría sido otro escalón en el ascenso de nuevas tendencias en el continente.

Tras la confirmación de su derrota en las urnas, los medios cubanos han desplegado una amplia cobertura de las manifestaciones de los partidarios de López Obrador en contra de un virtual fraude. No obstante, la nueva secretaria de Relaciones Exteriores mexicana, Patricia Espinosa, dijo el primero de diciembre al diario azteca La Jornada que pretendía «fortalecer el diálogo al máximo, y lograr que se entienda muy bien que el gobierno de México quiere establecer una relación constructiva, respetuosa y de largo alcance» con la isla.

Costa Rica: Primero fue un intercambio poco amistoso entre el presidente costarricense Oscar Arias y el vicepresidente cubano Carlos Lage, durante la investidura del gobernante colombiano Álvaro Uribe, a inicios de agosto. Luego, las sucesivas declaraciones del mandatario tico sobre la situación de los derechos humanos y la democracia en Cuba y finalmente un intercambio de «elogios» con el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El acalorado encontronazo entre Arias y Lage dejó muy por debajo las altas temperaturas del verano y constituyó la primera crisis diplomática del gobierno en funciones encabezado por Raúl Castro. La causa del choque fue la suspensión de un encuentro que, según la versión oficial cubana, había solicitado el presidente costarricense. De acuerdo con Arias, La Habana había tratado de condicionar la agenda del diálogo para evitar una discusión sobre la democracia y los derechos humanos.

«Debemos ser precisos: la iniciativa de la reunión fue siempre de su Gobierno, la parte cubana nunca la solicitó y no fue Usted ni ninguno de sus funcionarios quienes suspendieron el encuentro porque ‘se le tratara de condicionar la agenda’. Fui yo quien lo hizo, porque la agenda anunciada por Usted a la prensa constituía una ofensa a nuestra Revolución y a nuestro pueblo y demostraban su arrogancia y afán de protagonismo, aunque sea en defensa de las peores causas, y aunque lo conduzcan a sumarse a la postura de bloqueo contra Cuba, que lleva adelante el corrupto y genocida gobierno de los Estados Unidos», afirmó Lage en una carta abierta.

«Alguien que se dice defensor de la democracia y de los derechos humanos no puede, mintiendo, aspirar a ser tomado en serio», acotó el funcionario.

Dos días antes de la abortada cita, pactada para el 7 de agosto, despachos de prensa habían anunciado el interés de Arias de enviar un mensaje al ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro, a cargo del gobierno de manera interina desde el 31 de julio, para solicitarle cambios políticos en la isla.

Arias volvió sobre el tema de las transformaciones en Cuba en un artículo publicado el 30 de agosto por El Nuevo Herald, de Miami. «Cuba no es una democracia ‘diferente’, ni ha seguido un camino propio, escogido por el pueblo cubano», apuntó el mandatario. «Cuba es —lisa y llanamente— una dictadura, y eso nos duele a quienes amamos la libertad. Porque una democracia significa cosas muy concretas: elecciones libres, sobre la base del pluralismo; libertad de asociación y de expresión; espacios para ejercer el elemental derecho a disentir y manifestar la oposición por medios pacíficos; libertad de prensa y ausencia de censura», condiciones que, a juicio del también Premio Nobel de la Paz, no existirían en la isla.

«Quisiera pensar que la convalecencia del presidente Fidel Castro abrirá, por fin, un debate largamente pospuesto sobre la transición democrática en la isla», confesó Arias. «Es una discusión en la que los países iberoamericanos -víctimas muchos de ellos del olvido internacional cuando eran gobernados por dictaduras- tienen el deber de participar. No para imponer un rumbo al pueblo cubano, sino tan sólo para crear las condiciones para que este último elija -genuinamente y no de mentiras- un camino propio», indicó.

Operación Milagro

Estadísticas del Ministerio de Salud Pública de Cuba aseguran que más de 500.000 personas han sido operadas como parte de la Operación Milagro, una iniciativa impulsada desde 2004 por los gobiernos de Cuba y Venezuela para combatir los padecimientos de la vista en América Latina y el Caribe.

Entre los beneficiados están alrededor de 290.000 venezolanos y cerca de 100.000 cubanos. A estas cifras se suman unos 50.000 bolivianos y otros grupos más reducidos, provenientes de 28 países del área, donde viven más de cuatro millones de personas invidentes con posibilidades de cura, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En un principio, las intervenciones quirúrgicas se efectuaban sólo en Cuba, pero especialistas de la isla ya han instalado 13 centros oftalmológicos en Venezuela, 11 en Bolivia, dos en Ecuador, dos en Haití, uno en Guatemala y otro en Honduras.

El programa contempla el tratamiento de pacientes con cataratas, glaucoma, pterigion (carnosidad en los ojos), ptosis (párpado caído), miopía, estrabismo, retinopatía diabética, retinosis pigmentaria y otros padecimientos, con el suministro de medicamentos gratuitos para antes, durante y después de la cirugía.

Se aspira a poder operar un millón de personas al año, un volumen que prácticamente erradicaría en una década los problemas de la visión por afecciones curables en el continente.

Las autoridades cubanas consideran al mandatario tico como vocero de los intereses estadounidenses en Centroamérica y promotor de la política agresiva de Washington contra el país caribeño. Según el semanario oficial Granma Internacional, el gobernante «mantuvo estrechas relaciones con organizaciones radicadas en Miami y agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia)».

A inicios de octubre, la agencia de prensa estatal Prensa Latina y luego el periódico Granma reprodujeron un artículo que acusaba a Arias de llevar «una remilitarización cada vez más descarnada de los cuerpos policiales» y de desplegar sus efectivos «siempre que se le antoja para tratar de acallar a los opuestos a su mandato», además de criticar la firma de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, al que se opondrían movimientos sociales ticos.

El presidente costarricense respondió de inmediato acusando a Granma de desatar «una campaña de mentiras» en su contra. «Algunos costarricenses escriben en ese periódico atacando nuestra democracia’’, aseguró en su mensaje televisado a la nación.

El órgano oficial del Partido Comunista de Cuba publicó el 25 de diciembre una carta dirigida a Arias, firmada por 178 personas de 26 países, en la manifestaban su inquietud por declaraciones sobre la situación en la isla, hechas por el mandatario centroamericano a la cadena estadounidense CNN, el 6 de diciembre. «En aras de dignificar el premio Nóbel que su persona ostenta, le exigimos trabajar por la paz y la cooperación entre los países y apartarse de la política intervencionista de Washington en el mundo», plantea la misiva.

El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano dio a conocer el 27 una declaración en la que calificó a Arias de «vulgar mercenario» al servicio de Estados Unidos. «El Presidente Oscar Arias está, además, fuera de contexto y no encaja en los nuevos tiempos de la verdadera y definitiva integración latinoamericana. Desentona como servil papagayo del imperialismo yanki y nadie ciertamente asistirá a su funeral político», sostiene el documento.

El gobernante costarricense reiteró al día siguiente a la prensa tica su opinión sobre la semejanza entre Castro y Pinochet, que había provocado la protesta de La Habana. «No me cansaré de repetir que Iberoamérica debe hacer algo cuando desaparezca Fidel, para que el pueblo cubano pueda caminar pacíficamente hacia una democracia libre y pluralista», comentó Arias.

Cuba y Costa Rica rompieron relaciones diplomáticas en 1961 y sólo mantienen vínculos en el plano consular desde 1999. Por el momento, ninguna de las dos partes parece interesada en restablecer los vínculos diplomáticos plenos, dadas las agudas divergencias entre sus respectivos gobiernos.

Argentina: El 2006 concluyó sin que se produjera la postergada visita del presidente Néstor Kirchner a Cuba y con el caso de la médica disidente cubana Hilda Molina empañando unas relaciones bilaterales formalmente cordiales.

Fue el presidente cubano quien se trasladó en julio a la ciudad argentina de Córdoba, invitado a la trigésima cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), en lo que sería a la postre su último viaje al exterior antes de retirarse provisionalmente del poder dos semanas después.

La nación antillana suscribió con el bloque sudamericano un Acuerdo de Complementación Económica, considerado por analistas como un gesto de respaldo político a la isla, pero que podría beneficiar sobre todo a las pequeñas y medianas empresas en sus operaciones para situar mercancías con preferencias arancelarias en el mercado cubano.

Castro recibió una desagradable sorpresa a su arribo a tierras australes, cuando le fue entregada una carta de Kirchner concerniente a la neurocirujana Molina. De acuerdo con versiones del diario Clarín, el texto exponía «razones humanitarias del caso y el anhelo de una familia cubano-argentina» como sustento de una solicitud de salida del país para la especialista. [35]

El canciller cubano Felipe Pérez Roque aseguró que la carta sería leída y respondida oportunamente, aunque no pudo ocultar su evidente incomodidad porque el problema surgiera de improviso en el encuentro multilateral.

Al parecer, la respuesta de las autoridades cubanas no llegó finalmente, pues Molina reiteró su petición a Buenos Aires en una misiva dada a conocer el 4 de diciembre. El texto plantea que la madre de la médica está muy enferma y desea ver reunida a la familia antes de morir.

«Les ruego también que, por favor, no nos abandonen y no dejen de realizar todos sus esfuerzos y gestiones nacionales e internacionales posibles, en pos de que al menos mi madre pueda viajar a la Argentina, antes de que sea demasiado tarde», afirmó Molina en el mensaje dirigido a Kirchner y su esposa, la senadora Cristina Fernández.

Por otra parte, el gobernador de la provincia argentina de Santa Fe, Jorge Obeid, visitó Cuba en junio para hacer efectivo un acuerdo de intercambio de alimentos por medicinas. El convenio establecía el canje de 30.000 dosis de la vacuna antimeningocóccica cubana por leche en polvo.

En el contexto del Seminario Internacional sobre Políticas y Programas de Alfabetización, celebrado en La Habana entre el 5 y el 9 de junio, Obeid agradeció el apoyo cubano al programa de alfabetización en su provincia, mediante el cual se deben incorporar al estudio unas 15.000 personas de esa región hasta 2007.

Colombia: Cuba siguió siendo sede en 2006 de las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y el insurgente Ejército de Liberación Nacional (ELN), iniciadas en diciembre de 2005.

La cuarta ronda de esas pláticas, efectuada en La Habana entre el 20 y el 26 de octubre, acordó el establecimiento formal de la mesa de diálogo, pero no pudo alcanzar un «acuerdo base» para eventuales negociaciones, sobre cuyo diseño y contenido se estuvo trabajando en esos días.

En un comunicado conjunto, Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz del presidente Álvaro Uribe, y Antonio García, responsable militar del ELN, consideraron «positivo» para la continuidad del proceso el trabajo efectuado durante la llamada «fase formal exploratoria», que comenzó en diciembre de 2005 en Cuba. Según el documento, la ocasión sirvió para dar pasos firmes en el diseño del proceso, mediante el establecimiento de dos ejes estructurantes para ese eventual «acuerdo base», en torno al «ambiente para la paz y participación de la sociedad».

La celebración de un próximo encuentro, proyectada inicialmente para finales de 2006, fue pospuesta para 2007 por falta de tiempo para el traslado de los representantes de la guerrilla.

La ministra colombiana de Relaciones Exteriores, Carolina Barco, le entregó personalmente al presidente Castro una misiva de agradecimiento de su homólogo Álvaro Uribe por la colaboración en el diálogo con el ELN, durante una visita de la funcionaria a Cuba entre finales de marzo y comienzos de abril. Ambos mandatarios intercambiaron invitaciones para un futuro encuentro que aún no se ha concretado.

El acercamiento entre las dos naciones marcha paralelo a la alianza de Bogotá con Estados Unidos y al compromiso de la isla con una alternativa de integración latinoamericana de fuerte signo anti estadounidense. La gratitud del actual gobierno colombiano por la intervención cubana como mediador en la crisis con Venezuela en 2005 y el serio apoyo a las negociaciones con la insurgencia avizoran un largo período de cordialidad en las relaciones bilaterales.

Caribe: A inicios de 2006, el secretario general de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) [36], Rubén Silié, hizo una visita a Cuba, tras la cual se manifestó entusiasmado por el clima favorable a la integración en el área e informó sobre el avance de los trabajos conjuntos para desarrollar el multidestino a través de la identificación de lugares turísticos comunes. La Habana, en tanto, reiteró a Silié su disposición a cooperar decididamente en el acercamiento efectivo en sectores de prioridad inmediata, como el transporte y el turismo.

Poco antes de concluir el año, el presidente de la Conferencia de Jefes de gobierno de la Comunidad del Caribe (CARICOM), Denzil Douglas, reconoció el aporte cubano al desarrollo de sus naciones vecinas, al conmemorarse el 8 de diciembre el día en que cuatro países de ese bloque decidieron establecer relaciones diplomáticas con La Habana, a contrapelo del aislamiento impulsado por Estados Unidos.

Douglas agradeció la oportunidad ofrecida a cerca de 3.000 jóvenes caribeños de cursar estudios universitarios en la isla, en carreras como medicina, ingeniería, telecomunicaciones, arquitectura, informática y geología; además, la construcción de hospitales, suministro de medicamentos, envío de profesionales y otras ayudas en el sector sanitario.

Por su parte, el presidente electo de Haití, René Preval, viajó a Cuba en tres ocasiones durante 2006, la primera de ellas el 12 de abril, menos de un mes antes de tomar posesión de su cargo como mandatario electo al frente del movimiento popular Lespwa (La Esperanza, en lengua créole).

El gobernante reiteró su reconocimiento por la continuidad de la cooperación cubana, pese a los vaivenes de la situación política haitiana, y la posibilidad de ampliar esa ayuda en lo posible. La presencia de una brigada médica con 500 integrantes resulta la garantía de una mínima cobertura sanitaria, en un país con apenas 8 médicos por cada 100.000 habitantes (menos de 700 en total). A ese grupo de profesionales cubanos deben de sumarse más de 370 jóvenes haitianos que estudian medicina en Cuba.

Además, la nación de sistema socialista ofrece asesoramiento en las áreas de la educación, la industria azucarera, la acuicultura y la formación de recursos humanos.

El mandatario solicitó también auxilio para revertir la crítica situación energética de su país. «En la capital, Puerto Príncipe, tenemos apenas dos horas de fluido eléctrico», reveló Preval. Ante esa demanda, se anunció que un grupo técnico de la isla viajaría a Haití para hacer un diagnóstico del estado de su sistema eléctrico y luego proyectar posibles soluciones en esta área.

Preval regresó luego, durante la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), y casi al concluir 2006 a los homenajes por el 80 cumpleaños del presidente Fidel Castro. En esta última oportunidad suscribió un programa de cooperación hasta 2007, con proyectos en los sectores de la salud, educación, producción de alimentos, industria azucarera, pesca, cultura y energía.

Otros lazos: En general, Cuba consolidó sus relaciones con la región latinoamericana en 2006. Las visitas de varias delegaciones de alto nivel a la isla marcaron durante todo el año el paso de unos lazos considerados naturales por la geografía, cultura e historia comunes, pero que no pocas veces se han congelado hasta la ruptura total.

Dos casos representativos son Panamá y Uruguay, que confirmaron este año el progresivo ascenso de las relaciones diplomáticas con La Habana, luego de retomarlas en 2005.

La ministra de Desarrollo Social de Uruguay, Marina Arismendi, hizo una visita oficial a Cuba en enero, con el interés de fortalecer la cooperación bilateral y énfasis en las esferas de la salud y la educación. Arismendi hizo gestiones para materializar la compra de vacunas cubanas, una operación que fuentes de la Cancillería uruguaya habían anunciado desde 2005. Además, la también secretaria general del Partido Comunista de su país se interesó por el envío a la isla de pacientes para ser atendidos como parte de la Operación Milagro.

En tanto, el primer vicepresidente y ministro de Relaciones Exteriores istmeño, Manuel Lewis Navarro, llegó a La Habana el 18 de marzo al frente de una delegación empresarial. El canciller se reunió con el presidente cubano Fidel Castro, a quien agradeció el tratamiento oftalmológico gratuito a pacientes de la nación centroamericana. Pocos días después arribó a la capital cubana el alcalde de Ciudad Panamá, Juan Carlos Navarro, y luego, en agosto, la Primera Dama panameña, Vivian Fernández de Torrijos, quien agradeció las operaciones gratuitas a más de 3.600 panameños en centros oftalmológicos cubanos.

Al margen de las tensiones con Costa Rica, Centroamérica se ha inclinado a fortalecer sus vínculos con Cuba, sobre todo por el peso de la asistencia médica a esas pequeñas naciones.

El vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein visitó la isla, entre el 26 y el 28 de octubre, para explorar nuevas oportunidades de colaboración en el ahorro de energía, el uso de combustibles alternativos a partir de la caña de azúcar y el asesoramiento cubano para el aprovechamiento de la biodiversidad en la biotecnología. Stein se hizo acompañar de representantes del sector empresarial, quienes negociaron el inicio de inversiones conjuntas en las ramas de la alimentación y el fomento del multidestino turístico.

Mientras, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, anunció la designación de un embajador en La Habana, que asumiría sus funciones en 2007, tras 45 años sin tener un funcionario de ese nivel y a un lustro de que se abriera la Oficina de Intereses en el país caribeño.

La victoria en noviembre del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua devolvió al poder a uno de los más viejos aliados de Cuba en la subregión, Daniel Ortega. Su retorno al gobierno podría extender la influencia de la alianza izquierdista entre La Habana, Caracas y La Paz, en un área tradicionalmente fiel a Estados Unidos.

Mirando hacia el Este: La diplomacia cubana apuntó en 2007 hacia el reforzamiento de sus lazos con naciones de Europa y Asia que mantienen posiciones claramente opuestas a la hegemonía global de Estados Unidos. Las alianzas se complementan con el acercamiento a países como Belarrús e Irán, abiertos enemigos de la expansión estadounidense en el Medio Oriente y en el área antiguamente ocupada por los regímenes socialistas de Europa del Este.

Esa tendencia estaría apuntalada además por el sostenido intercambio con China y el retorno al diálogo con Rusia, en gran medida heredera de la antigua Unión Soviética. En un escenario internacional dividido entre la coalición político-militar de Estados Unidos y la UE, la pujanza económica de China y la recuperación de Rusia, la pequeña nación del Caribe se aproximó más a estos dos últimos países.

China: Las relaciones económicas con el gigante asiático lo han catapultado hasta el segundo lugar entre los socios comerciales de Cuba, sólo superado por Venezuela. Nuevos negocios se pactaron en octubre, durante la cuarta sesión del Comité Empresarial bilateral, con la participación de unos 50 representantes cubanos y un centenar de empresarios chinos de los sectores del transporte, el turismo, la electrónica y la pesca.

La Habana ha puesto en manos de empresas chinas la modernización de su transporte ferroviario y de pasajeros. Sólo en 2006 la isla adquirió 1.000 ómnibus, 12 locomotoras y varios lotes de vehículos ligeros y camiones básicamente para los servicios comunales y el sector energético. Las importaciones de estos medios podrían incrementarse hasta 1.000 autobuses y 4.000 camiones más.

En la rama de la biotecnología se firmaron acuerdos para instalar en China fábricas de medicamentos creados en Cuba y se proyectó el establecimiento de nuevas empresas mixtas.

La visita, en febrero, de la consejera de Estado Chen Zhili dio un nuevo impulso a los contactos en el sector educativo, particularmente en el intercambio de estudiantes para aprender el idioma chino y el español. En ese sentido, Beijing triplicó el número de becas para realizar estudios en China y se anunció también la creación en la capital cubana de un Instituto Confucio, especializado en la enseñanza de la lengua asiática.

Rusia: El primer ministro ruso Mijaíl Efomovich Fradkov efectuó en septiembre una visita oficial a la isla, donde se reunió con el presidente en funciones, Raúl Castro. La estancia del premier ruso sirvió para sellar un acuerdo sobre la reestructuración de la deuda cubana, estimada en 166 millones de dólares, el otorgamiento de un crédito a La Habana por 335 millones y la firma de un convenio sobre colaboración técnico-militar, del cual no se brindaron detalles.

Casi una década después de la desaparición de la URSS, antaño el principal aliado de Cuba, ambos países comenzaron a dar pasos hacia la recomposición de sus relaciones. En ese camino, la visita del presidente ruso Vladimir Putin, en 2000, marcó un momento trascendental.

«Esta etapa de 15 años ha sido muy difícil, la recuperación económica no fue fácil… Pero ahora comenzó una etapa de crecimiento para nosotros y podemos intentar recuperar las relaciones con Cuba (…) Necesitamos repensar nuestras relaciones, porque Rusia ha perdido mucho tiempo, aunque por razones objetivas, no por falta de voluntad. Nuestros países tienen ahora diferentes sistemas, pero políticamente no existen divergencias y hay un mutuo deseo de desarrollar nuestros vínculos económicos», dijo a IPS, en noviembre, Alexander Moiseev, consejero de la embajada rusa en Cuba.

Irán: El respaldo de Cuba a Irán en su diferendo sobre el tema nuclear con Estados Unidos y Europa centró el curso de las relaciones bilaterales en 2006. El presidente del parlamento iraní, Gholam Alí Haddad Adel y su homólogo cubano, Ricardo Alarcón, firmaron el 18 de febrero, en La Habana, una declaración en la que reafirmaron el derecho de todos los países al empleo pacífico de la tecnología nuclear.

La isla había rechazado ya el envío del caso iraní al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, discutido en la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), por considerar que esa medida buscaba «fabricar pretextos a un eventual régimen de sanciones o, incluso, a una posible agresión militar futura».

Durante la decimocuarta Cumbre de los No Alineados, celebrada en La Habana en septiembre, se aprobó una declaración especial de apoyo a las intenciones de Irán de aprovechar la energía nuclear sin objetivos bélicos. A la cita asistió el mandatario Mahmud Ahmadinejad. Esa postura fue reiterada luego por el embajador cubano en Teherán, Fernando García, el 18 de octubre.

Ambas naciones dieron renovado impulso a su intercambio comercial este año, con la compra de 830 vagones iraníes, gracias a un crédito abierto por el gobierno del país asiático. Esa operación podría ser el primer paso hacia el establecimiento de una empresa mixta ensambladora de equipos ferroviarios.

Belarrús: Los gobiernos de Minsk y La Habana consolidaron su alianza con la visita del primer ministro del país europeo, Serguei Sidorski, entre el 20 y el 23 de abril. «Volvemos a confirmar que Cuba, para nosotros, es un importante aliado estratégico, tanto en la arena nacional como en la internacional», declaró a la prensa el premier.

Los lazos bilaterales adquirieron mayor relevancia después de la firma, el 13 de septiembre de 2000, de un Tratado de Amistad y Colaboración por los presidentes Fidel Castro y Alexander Lukashenko, quien regresó a La Habana para la pasada Cumbre de los No Alineados. La nación caribeña ha defendido la legitimidad de Lukashenko ante los ataques de la UE y Estados Unidos, que cuestionaron en marzo su reelección para un tercer mandato.

El periplo de Sidorski concluyó con acuerdos comerciales en los sectores del transporte, la maquinaria agrícola, los alimentos y los servicios aéreos, ascendentes a 12 millones de dólares.

Unión Europeala diplomacia fría: Cuba y la Unión Europea (UE) continuaron este año afincados en sus «trincheras», alternando gestos de conciliación con encontronazos esporádicos. Aunque el bloque europeo mantuvo en suspenso las sanciones diplomáticas decretadas en 2003, La Habana no mostró disposición alguna de hacer cambios en su política interna para disminuir las tensiones.

«Nos tiene sin cuidado», afirmó el vicepresidente cubano Carlos Lage cuando, en mayo, le preguntaron qué pensaba sobre la revisión de las sanciones de la UE a Cuba que tendría lugar el mes siguiente. Esas fueron sus palabras textuales, pero el mensaje entre líneas, más que indiferencia, denotaba la posición inflexible ante un posible diálogo sobre la base de cuestionamientos a la democracia y los derechos humanos.

Pocos días antes, el vicecanciller Eumelio Caballero había descartado cualquier normalización de las relaciones mientras existiera la «posición común» europea adoptada en 1996, que establece como objetivo de la UE el respaldo a la transición hacia una democracia pluripartidista en la isla.

La alternativa del no alineamiento

Como hace 27 años, Cuba tomó otra vez las riendas del Movimiento de Países No Alineados (NOAL), al celebrar su decimocuarta cumbre en la capital cubana, entre el 11 y el 16 de septiembre, con la presencia de 56 jefes de Estado y gobierno.

Para esta ocasión, La Habana trazó claramente su interés de convertir la cita en plataforma de relanzamiento de la agrupación, integrada por 118 naciones en vías de desarrollo, mediante el consenso en temas de urgencia y la constitución de un bloque multinacional que sirva de alternativa frente a la hegemonía de Estados Unidos y sus aliados europeos.

«Los riesgos, amenazas y dificultades que enfrentamos son similares y tienen orígenes comunes», afirmó el ministro de Relaciones Exteriores Felipe Pérez Roque. «Debemos demostrarle al mundo nuestra fortaleza, nuestra capacidad de enfrentar juntos los enormes desafíos que nos impone un mundo regido por los más poderosos», señaló el titular.

«Somos no alineados a las guerras, no alineados al terrorismo, no alineados a la injusticia, a las desigualdades, a los dobles raseros», manifestó por su parte el vicepresidente Carlos Lage, al abrir el segmento de debates a nivel de cancilleres. El funcionario resaltó el papel de los NOAL en un escenario internacional signado por el «dominio creciente de una nación que ejerce presiones económicas y políticas sin escrúpulos, que se considera con el derecho de invadir cualquier país para alcanzar sus objetivos y que conduce al mundo común que habitamos a su propia destrucción.»

«El movimiento debe convertirse en centro de poder político», apuntó el gobernante de Belarrús, Alexander Lukashenko. «Nuestra fortaleza está en la unidad. Debemos unificar los esfuerzos y reactivar el principio de la solidaridad», dijo.

Ciertamente, más allá de la concertación entre el heterogéneo bloque de naciones no alineadas, la cumbre dio un espaldarazo a Cuba en sus esfuerzos por constituirse en vocera de los reclamos del mundo en desarrollo y su resistencia frente a la hostilidad de Washington. El documento final, aprobado por los jefes de Estado y de gobierno, exhortó «al Gobierno de Estados Unidos a poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba que, además de ser unilateral y contrario de la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional, así como al principio de buena vecindad, causa grandes pérdidas materiales y daños económicos al pueblo de Cuba».

Ante la ausencia del presidente Fidel Castro, el mandatario venezolano Hugo Chávez concentró buena parte del protagonismo, con propuestas concretas de cooperación como el Banco del Sur, la Universidad del Sur y el rescate de la Comisión del Sur, un mecanismo creado a finales de los 80 del pasado siglo para estudiar la potencialidades de colaboración entre los países en desarrollo.

Los NOAL reiteraron sus críticas al curso actual de las transformaciones de las Naciones Unidas.

El Documento Final manifestó que la reforma en el Consejo de Seguridad «no deberá limitarse únicamente a la cuestión del número de miembros, y deberá abordar cuestiones sustantivas relacionadas con el orden del día en el Consejo, sus métodos de trabajo y el proceso de adopción de decisiones». Owen Arthur, primer ministro de Barbados, señaló que «la democracia, la paz y la seguridad global no pueden ser impulsadas por instituciones antidemocráticas».

Pese a la diversidad de criterios en temas como la situación del Sahara Occidental e Iraq, se alcanzaron resoluciones de consenso. La cumbre expresó su condena a Israel por la agresión al Líbano, apoyó a los gobiernos de Chávez y Evo Morales, y aprobó dos resoluciones extraordinarias, una de respaldo a la lucha del pueblo palestino contra la ocupación israelí y la otra sobre el derecho de Irán a continuar su programa nuclear con fines pacíficos.

Del otro lado del Atlántico, el discurso tampoco mostró variaciones notables este año. El 2 de febrero, el Parlamento Europeo aprobó una resolución para que el Consejo Europeo revisase su posición con respecto a Cuba. La Eurocámara lamentaba que no se hubieran producido «por parte de las autoridades cubanas las señales significativas que la UE viene reclamando en lo que se refiere al respeto pleno de las libertades fundamentales y, en especial, la libertad de expresión y asociación política».

El órgano legislativo comunitario señaló que aún permanecían en prisión, «en condiciones infrahumanas, decenas de periodistas independientes, disidentes pacíficos y defensores de los derechos humanos pertenecientes a la oposición democrática». Según la ilegal Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, hasta ese momento había 333 presos por razones políticas, 39 más que al cierre de 2004.

Asimismo, la instancia parlamentaria criticó la negativa de La Habana de ofrecer permiso de salida a las Damas de Blanco, esposas y familiares de los opositores presos desde 2003, para recoger el Premio Sajarov de derechos humanos en la ciudad francesa de Estrasburgo, en diciembre de 2005.

La solicitud de la Eurocámara se hizo efectiva en junio, cuando el Consejo Europeo analizó sus relaciones con Cuba, pero al contrario de las consideraciones del órgano legislativo, decidió mantener suspendidas las sanciones diplomáticas hasta una nueva revisión en 2007, aunque deploró «el nuevo deterioro de la situación de los derechos humanos» en el país caribeño desde la anterior evaluación del tema un año atrás.

Las medidas contra Cuba, levantadas temporalmente en enero de 2005 a propuesta de España, contemplaban la restricción de las visitas oficiales a la isla y la invitación a miembros de la disidencia en actividades de las embajadas europeas. En respuesta, las autoridades cubanas redujeron al mínimo los contactos bilaterales.

El Consejo «subrayó su determinación de proseguir un diálogo genuino con las autoridades cubanas, así como con la oposición política pacífica y la sociedad civil». Este diálogo «debe incluir el tema de los derechos humanos, sobre bases recíprocas y no discriminatorias», apuntaban las conclusiones, que revalidan la «posición común» de 1996.

De igual modo, la UE «exhortó al gobierno cubano, con la idea de promover un diálogo positivo y mutuamente beneficioso, a mostrar su compromiso de dialogar mediante mejoras concretas de la situación de derechos humanos», al tiempo que llamó «a liberar incondicionalmente a todos los presos políticos, incluyendo al grupo de 75 que fue detenido y sentenciado en 2003.»

Como de costumbre, la oposición cubana reaccionó de manera contradictoria. «Suspender las sanciones es un error de la UE», consideró Ángel Polanco, presidente del Comité Pro Cambio, un grupo disidente radical partidario de «todo tipo de embargo económico, sea multilateral o individual». Mientras, Oscar Espinosa Chepe, uno de los 75 opositores encarcelados en 2003, se mostró favorable al establecimiento de un diálogo constructivo en lugar de una ruptura, aunque consideró necesario que la UE mantenga contactos «más estables» con la disidencia.

Un mes antes, el vicepresidente cubano Carlos Lage, al concluir la cuarta Cumbre UE-América Latina y el Caribe, en Viena, Austria, había afirmado que su país no tomaba en serio ni las sanciones ni la política europea en general. Lage calificó de «ridículo» el examen en junio de las medidas contra Cuba, «porque es como evaluar si uno se ha portado bien para tomar una decisión».

Sobre la posibilidad de que La Habana tomara la iniciativa para mejorar el intercambio con la UE, el funcionario sostuvo que «Cuba no tiene que hacerle ningún gesto a la UE ni a nadie porque tenemos demasiada moral para ello y mucho respeto a nuestros principios», dijo. «Les sugiero a los 25 que no pierdan su tiempo, nosotros no aceptamos imposiciones», aseveró.

Lage afirmó que la UE carecía de independencia para delinear su política exterior hacia el país antillano y que esta seguía siendo determinada por Estados Unidos. El funcionario acusó al bloque europeo de confabularse en secreto con Washington para «no votar por Cuba para el Consejo de Derechos Humanos, mientras mira para otro lado cuando se trata de condenar los crímenes y las torturas en Iraq, Guantánamo y otras prisiones secretas, incluso en su propio territorio».

El 21 de junio, el presidente estadounidense George W. Bush se reunió con sus homólogos europeos en Viena, durante la Cumbre Trasatlántica anual, donde manifestaron su «profunda preocupación sobre la situación de los derechos humanos en Cuba» y conminaron a La Habana a tomar medidas inmediatas al respecto.

El diario oficial Granma reaccionó con un encendido editorial dos días más tarde, que catalogaba de «patética» la alianza entre las dos potencias y de «lacayos» a los europeos. «Europa cedió cobardemente en todo y quedaron al desnudo, de una parte, su subordinación y, de otra, su coincidencia estratégica con Estados Unidos en la expoliación de los miles de millones de seres humanos que viven en los países del Tercer Mundo», aseveró.

El rotativo hizo énfasis en el silencio europeo respecto al tema del campo de prisioneros estadounidense en Guantánamo y de los vuelos secretos hechos por aeronaves estadounidenses cargadas de presuntos terroristas, que hicieron escala en el Viejo Continente.

Granma señaló la ausencia en la declaración final del encuentro trasatlántico de alusiones al embargo de Washington contra Cuba y a la aplicación extraterritorial de la ley Helms-Burton. «La UE demuestra de esta forma que carece de capacidad para resistir la presión norteamericana y para articular una política propia e independiente hacia Cuba (…) La Unión Europea debería aclarar si esto significa que ha decidido sumarse al «Plan Bush» contra Cuba y si ahora, además de coincidir en los fines, coincide también en los métodos fascistas que este aplica», cuestionó el editorial.

España: Aunque, dentro de Europa, España es aún el país más inclinado a mejorar las relaciones diplomáticas con Cuba, este año no faltaron los roces con la isla. Tras el arribo al poder del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en 2004, la nación ibérica ha tratado de tender puentes de conciliación, pero hasta el momento los resultados de esas tentativas de acercamiento han sido precarios.

En abril, los vínculos bilaterales sufrieron una breve sacudida por el altercado entre el embajador cubano Alberto Velazco y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien se había reunido el día 4 con representantes del exilio anticastrista de Miami. «Para todos los que amamos la libertad constituye un insoportable escándalo que Cuba siga siendo una dictadura estalinista», declaró la funcionaria, al parecer convencida de que la nación caribeña es la provincia número 51 de España y la primera en sus preocupaciones.

En un comunicado de prensa al día siguiente, Velazco relacionó a Aguirre con «los que se han pasado décadas planeando asesinatos a dirigentes cubanos, organizando actos terroristas en nuestro país, que han causado la muerte a miles de cubanos, a los que buscaron refugio para asesinos como Luis Posada Carriles y a los que organizaron el fraude electoral que llevó a George W. Bush a la Casa Blanca».

El diplomático fue requerido de inmediato por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. «Hay que respetar a las instituciones y a las personalidades españolas», subrayó el canciller en una conferencia de prensa el día 6.

Tranquilas las aguas nuevamente, Moratinos defendió en junio, durante las sesiones del Consejo Europeo, la política de diálogo crítico impulsada por su gobierno no sólo con las autoridades cubanas, sino también «con todos los sectores de la sociedad civil». Esa postura la reiteró casi al concluir el año, cuando respondió a una propuesta del opositor Partido Popular español (PP) para llegar a un acuerdo en torno a la situación en Cuba. Moratinos insistió en la importancia de «mantener y fortalecer» el diálogo con el gobierno cubano y respetar la decisión del pueblo de la isla sobre su futuro político.

El diputado popular Jorge Moragas explicó que los principios esenciales de ese consenso serían el comienzo de un diálogo «crítico y exigente» con el aparato estatal dirigido ahora por Raúl Castro, la solicitud de liberación de todos los presos políticos, el reconocimiento de los partidos políticos, el establecimiento de la libertad para asociación y circulación, y la exigencia de reformas democráticas encaminadas a un diálogo nacional.

Por su parte, el canciller estimó como «la mejor manera de acompañar este proceso», el respeto «a los propios cubanos, a las autoridades cubanas que tienen un parte importante de responsabilidad y acompañarles en un proceso de profundización de la democracia, de respeto pleno a los derechos humanos». También recomendó abstenerse de las presiones y de querer imponer un «modelo prefabricado» para una eventual transición en Cuba.

El diario Granma, vocero del gobernante Partido Comunista, cargó contra la proposición del PP en un artículo publicado el 11 de diciembre. «La más reciente iniciativa del PP tiene como propósito intentar arrastrar a las restantes organizaciones políticas españolas a plegarse al deseo de Estados Unidos de destruir la Revolución cubana, y convertir a la isla nuevamente en una colonia norteamericana», consideró el periódico.

A juicio del rotativo «ese fin no se corresponde en lo absoluto con los verdaderos intereses de España, como nación, y de su pueblo, con respecto a Cuba» y estaría encaminado a entregarla al vecino país norteño, como ocurrió tras la guerra hispano-cubano-estadounidense, en 1898.

Finalmente, la moción del PP fue derrotada el 19 de diciembre, en el Congreso de Diputados, por 165 votos en contra y 132 a favor.

Pero la voluntad negociadora española, al incluir a la disidencia cubana como representante de la sociedad civil, no ha contado con el beneplácito de La Habana. El encuentro del secretario de Estado español Bernardino León con miembros de la oposición, durante la Cumbre de los No Alineados, en septiembre, provocó de inmediato la cancelación de sus entrevistas con sus contrapartes oficiales cubanas, en particular con el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque. El canciller postergó luego una reunión con su homólogo ibérico en el ámbito del sexagésimo primer período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, aunque el contacto ocurrió finalmente.

La celebración de la Fiesta Nacional de España, el 12 de octubre, confirmó el enfriamiento de los nexos bilaterales, cuando apenas dos viceministros y el presidente de la Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar, asistieron a la conmemoración en la sede diplomática española, en lo que constituyó una representación cualitativamente muy inferior a la de 2005. [37]

No obstante, Moratinos dijo el día 18 que Madrid seguiría trabajando para elevar el nivel de las relaciones con todos los países latinoamericanos, incluidos Venezuela, Bolivia y Cuba, como vía de ayudar a la estabilidad política y el desarrollo social de cada uno.

Ese mismo mes, la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, anunció una visita a la isla en un plazo de seis a ocho meses, con el objetivo de alentar la fluidez de los vínculos bilaterales y situar a España como «interlocutor privilegiado» del país caribeño.

Al margen de los vaivenes de la política, las compañías hoteleras españolas incrementaron su expansión en 2006, en especial Sol Meliá, con la apertura de su hotel número 24 en Cuba, que la confirmó en su posición de líder en el sector turístico.

Durante la decimocuarta sesión del Comité Bilateral Cubano-Español de Cooperación Empresarial, celebrada entre el 14 y el 15 de octubre, trascendió el ascenso de las exportaciones ibéricas en 40 por ciento y la disposición de La Habana a conversar sobre su deuda, estimada en unos 1.000 millones de dólares.

República Checa: Más allá del exabrupto protagonizado por las autoridades diplomáticas checas y cubanas en abril y el consecuente deterioro de las relaciones, el enfrentamiento bilateral mostró las caras extremas de la permanente tensión entre la UE y Cuba, desde la masiva encarcelación de disidentes en 2003.

El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano se negó a prorrogar la visa a Stanislav Kazecky, primer secretario para asuntos políticos, culturales y de prensa de la embajada checa, y le dio 72 horas para abandonar el país. En declaraciones a la prensa el día 14 de abril, el canciller Felipe Pérez Roque acusó a Kazecky de realizar «trabajo de inteligencia, tareas subversivas» a favor de Estados Unidos y su «aparato de subversión» en la isla.

«Hemos tenido que requerirlo varias veces por intentar fotografiar, penetrar, tener acceso a las cercanías de instalaciones militares, en lugares donde no tiene nada que hacer; es un diplomático checo que se supone que venía aquí para representar los intereses de su gobierno», aseguró Pérez Roque.

Por su parte, Kazecky reconoció haberse reunido con miembros de la oposición. «La República Checa mantiene una postura de principio hacia los derechos humanos y acá estamos haciendo lo que hacen otras embajadas», dijo a IPS, y relacionó la determinación cubana con las frecuentes críticas de su país a la situación de los derechos humanos en la nación antillana.

Praga decidió entonces aplicar la reciprocidad y no prorrogó el visado a Manuel Ángel Baltar, primer secretario de la embajada cubana, quien abandonó esa ciudad el día 19. El canciller checo Cyril Svoboda anunció entonces que presentaría una serie de medidas en la reunión del Consejo Europeo de junio. En esa ocasión criticó la continuación de una «política blanda» y abogó por elaborar una «estrategia a corto y largo plazo de la UE para Cuba, tras la era Castro».

Pero, ya en abril, Pérez Roque había sentenciado el conflicto con una frase, al parecer de moda, en los medios oficiales cubanos. La «reacción que tenga el ministro checo (de Relaciones Exteriores) me tiene sin cuidado», aseguró.

La República Checa patrocinó en 1990, y entre 1999 y 2001, las resoluciones de censura a Cuba aprobadas por la extinta Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, una actitud considerada por analistas como la causa fundamental de la hostilidad mutua.

Para ampliar información, consultar:

– «Integración: aliados en lo político, socios en lo económico», Revista Mensual, No. 4, abril de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Relaciones exteriores: se renuevan tensiones», Revista Mensual, No. 8, agosto de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Cuba-UE: El diálogo extraño» Revista Mensual, No. 6, junio de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Política: Cuba refuerza alianzas», Revista Mensual, No. 10, octubre de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Cuba-España: Deuda aparte», Revista Mensual, No. 10, octubre de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «No alineados: La voz urgente del Sur», Enfoques, No.18, septiembre de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

 

Oposición política: navegando con la corriente

Acusados por el gobierno de Cuba de «mercenarios al servicio del imperio» y obligados siempre a tomar una postura cercana o lejana de la política de Estados Unidos hacia el gobierno de Fidel Castro, los grupos de la oposición política terminaron un año de creciente activismo, apoyo internacional, pero también mucha cautela. Contrario a lo que algunos pudieran esperar, la «oportunidad» abierta por el anuncio de la enfermedad del presidente y su retiro «provisional» fue recibida con calma por la disidencia cubana que, en el momento de mayor tensión, se abstuvo de intentar cualquier movimiento que pudiera a su vez generar una respuesta gubernamental.

Como en otras ocasiones, la oposición interna no consiguió aunar fuerzas y presentar una postura común ante el presente o el futuro del país. Los criterios frente a lo que se estaba viviendo en agosto y «lo que vendrá» fueron divergentes, como reflejo de las tradicionales divisiones que la aquejan.

«Estamos en presencia de un acontecimiento sin precedentes en la historia de la Nación desde 1959, ante el cual la estabilidad y el orden social constituyen un problema de seguridad nacional, crucial para el futuro del país», consideró en un comunicado Manuel Cuesta Morúa, jefe del grupo moderado Arco Progresista, de tendencia socialdemócrata. Su reacción fue la primera que, de manera formal, trascendió entre los círculos opositores. «Nuestra propuesta es que Fidel (Castro) deje permanentemente el cargo para iniciar un proceso de diálogo y concretar pactos por la transición con las autoridades provisionales en Cuba», dijo Morúa.

En una línea similar, el dirigente del movimiento Cambio Cubano, el ex comandante Eloy Gutiérrez Menoyo, opinó que en este momento «se abre una gran oportunidad para que Raúl pueda iniciar cambios que no ha hecho Fidel. Más tarde o más temprano tendrán que reconocer que el país se hace de la diversidad». Mientras, Vladimiro Roca, representante de la plataforma Todos Unidos, opinó que la llegada de Raúl no significará cambio alguno. «La proyección es la misma que la de Fidel, nosotros seguimos siendo mercenarios para ellos», dijo.

Una postura más radical presentó Marta Beatriz Roque, jefa de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil y abierta simpatizante de las políticas de Bush hacia Cuba. A su juicio, Raúl no abrirá «nuevos espacios» en la política del país, aunque en su opinión no cuente con el mismo respaldo que su hermano, tanto dentro como fuera de la isla. «El pueblo cubano tiene que despertar en algún momento», manifestó Roque a la agencia AP.

A favor o en contra de las sanciones económicas de Estados Unidos contra la isla y de la ayuda promovida por el gobierno de George W. Bush, por sus consecuencias internas, la mayoría de las organizaciones opositoras se mantuvieron cerca de la Oficina de Intereses de Washington en La Habana (SINA). Incluso, la Corriente Socialista Democrática Cubana, que hasta ahora había permanecido alejada de la representación diplomática estadounidense, tuvo un primer intercambio de criterios con el jefe de la SINA el 30 de noviembre.

A finales de año, fuentes consultadas por IPS se dividían a la hora de interpretar el protagonismo alcanzado por la oposición, muy conocida en el exterior pero atomizada y carente de voz dentro de Cuba. Las opiniones tampoco coincidían al evaluar el clima actual en la isla: unos aseguran que la represión ha bajado y que el ejército puede ser una garantía de estabilidad y apertura en un momento de cambios; otros afirman que las detenciones aumentaron y que un futuro con Raúl Castro sólo podrá traer «mano dura».

Presos políticos: La excarcelación el 6 de diciembre de Héctor Palacios fue la primera liberación de un integrante del grupo de los 75 opositores que cumplen largas penas desde 2003 por conspiración con Washington con fines subversivos, desde que Raúl Castro ocupa el gobierno de modo interino. Como sucedió anteriormente con otros 15 sancionados en la primavera de ese año, Palacios quedó en libertad por la figura jurídica de licencia extrapenal, que se aplica para casos en que las condiciones carcelarias resultan incompatibles con la salud del prisionero. «No soy de los que piensan irse (marchar al exilio) y si me hubieran puesto eso como condición no estaría aquí», afirmó en sus primeras declaraciones a la prensa.

Aunque consideró una buena noticia la libertad de Palacios, el presidente de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRC), Elizardo Sánchez, reclamó como necesarias «otras 300 buenas noticias». Esa es la cifra estimada de personas que, según Sánchez, estarían presas en Cuba por motivos políticos a finales de 2006. El informe de cierre de año de esa entidad, que se elabora semestralmente a partir de fuentes de la oposición y familiares, sólo se conocerá en el actual mes de enero de 2007.

En entrevista con IPS, Sánchez adelantó que si en julio había 316 presos políticos, ahora podrían ser menos de 300. «La tendencia ha sido a un descenso. Los números indican una disminución total de presos políticos porque ha habido excarcelaciones, pero el gobierno pudiera estar sustituyendo los encarcelamientos prolongados por una represión política más extendida en todo el país, pero de menores consecuencias», opinó el presidente de la CCDHRC.

La reducción en la cantidad de presos por «motivos políticos» ya había sido registrado en el informe semestral de la comisión, dado a conocer el 15 de julio. En cualquier caso, el documento catalogaba como «irrelevante» el descenso, en seis meses, de 333 a 316 casos «documentados» y advierte que, «salvo que ocurra un milagro, la comunidad internacional debe prepararse, al menos a corto plazo, para seguir recibiendo solamente malas noticias en cuanto a la situación de los derechos civiles, políticos y económicos en Cuba».

El informe, firmado por Sánchez y Carlos Menéndez, indica que la organización está proponiendo a Amnistía Internacional (AI) que sume otros 20 opositores cubanos encarcelados a la lista de 81 presos de este país considerados por esta organización no gubernamental con sede en Londres como «prisioneros de conciencia». Como en ocasiones anteriores, el documento de la comisión opositora incluyó la lista parcial de 316 personas recluidas que cumplen sanción o se encuentran a la espera de juicios. También se relacionan los casos conocidos de disidentes encarcelados entre julio de 2005 y junio de 2006 por cargos que van desde el desacato al jefe de Estado, desobediencia y salida ilegal del país, hasta peligrosidad y resistencia.

Por otra parte, la CCDHRN recordó que entre 40 y 50 personas están condenadas o expuestas a la pena de muerte, que no ha vuelto a aplicarse en la isla desde el fusilamiento en abril de 2003 de tres secuestradores de una embarcación de pasajeros en la que se proponían emigrar de modo clandestino. «Es evidente que el gobierno de Cuba mantiene en vigor la pena de muerte por fusilamiento con la inaceptable finalidad de dar escarmientos o disuadir en relación con delitos graves, al tiempo que tales objetivos están descartados por el mundo civilizado debido a su ineficacia», subrayó el documento.

Según fuentes de la oposición, el 20 de noviembre las autoridades cubanas liberaron a dos disidentes detenidos desde julio de 2005, cuando se manifestaban frente a la embajada de Francia en la capital de la isla: Oscar Mario González y Santiago Valdeolla. Con la excarcelación de González, un ingeniero mecánico de 62 años graduado en la desaparecida Unión Soviética, la cifra de periodistas independientes en prisión se redujo a 23, de acuerdo con la organización internacional Reporteros Sin Fronteras. Una semana antes había sido liberado Alberto Hernández, director de una biblioteca independiente en la occidental provincia de Pinar del Río, tras siete meses de reclusión en un centro penitenciario de esa región.

Cifras e interpretaciones diferentes a la de la CCDHRN aportó, a finales de año, la Coordinadora Nacional de Presos y ex Presos Políticos (CNPP). Según un informe de esa organización, el número de encarcelados por razones políticas asciende a 339, 77 menos que en 2005. De ese total, nueve están condenados a cadena perpetua, más de 70 a más de 20 años, 112 son considerados como presos de conciencia y el resto (227) son casos que «en su mayoría pueden ser juicios amañados y/o encausados con cargos no probados’’. La coordinadora sostiene, además, que se nota un «aumento significativo» del número de mujeres presas por delitos políticos. ‘’Al comenzar este año teníamos tres prisioneras’’, pero ‘’cerramos el año con 28 mujeres, de ellas 27 en prisión y una en libertad extra penal’’, apuntó Aida Valdés, presidenta de la CNPP.

Damas de Blanco: Por segundo año consecutivo, representantes de las Damas de Blanco, esposas y familiares de los 75 opositores encarcelados en la primavera de 2003, no pudieron viajar al exterior para recibir un reconocimiento internacional. Esta vez se trató del Premio de Derechos Humanos 2006, que otorga la organización Human Rights First, con sede en Nueva York. «El gobierno no nos niega la salida, sino que no nos da respuesta a los trámites que hacemos para salir del país», dijo a la prensa Laura Pollán, una de las invitadas a la ceremonia de premiación en la ciudad norteamericana.

Human Rights First, que trabaja desde 1978 «para contribuir a que en el mundo prime la justicia, la dignidad humana y el respeto a la ley», indicó que la concesión del premio reconocía la dedicación de las Damas de Blanco «al progreso de los derechos humanos en Cuba, su coraje y determinación, sus esfuerzos incansables por la libertad de las actividades pro derechos humanos y democracia, y de los que han sido injustamente encarcelados».

«Este reconocimiento a las Damas de Blanco permite atraer nuevamente la atención de la comunidad internacional sobre el irrespeto de las libertades fundamentales en Cuba, la necesidad de que se ponga en libertad inmediata e incondicional a los prisioneros de conciencia, así como a los más de 300 reos políticos pacíficos», afirmó Miriam Leiva, fundadora del movimiento, en un artículo divulgado el 13 de octubre.

En diciembre de 2005, el gobierno cubano denegó también el permiso de salida a cinco de las integrantes del grupo que se proponían viajar a Estrasburgo, Francia, para recoger el Premio Sajarov de derechos humanos que concede el Parlamento Europeo. «Nos hemos dado a la tarea de que en estos 43 meses no se olviden, que el mundo sepa de la injusticia que cometieron en la primavera negra del 2003», aseveró Pollán.

 

16 excarcelados bajo licencia extrapenal, del Grupo de los 75

Roberto de Miranda, Colegio de Pedagogos Independientes.

Julio Antonio Valdés, bibliotecario independiente.*

Manuel Vázquez Portal, periodista independiente.*

Miguel Valdés Tamayo, Hermanos Fraternales por la Dignidad.

Orlando Fundora Álvarez, activista de Derechos Humanos.

Carmelo Díaz Fernández, sindicalista.

Marta Beatriz Roque, economista.

Héctor Palacios, sociólogo.

Oscar Espinosa Chepe, economista y ex funcionario diplomático.

Marcelo López, activista de derechos humanos.

Margarito Broche, Asociación de Balseros.

Raúl Rivero, poeta y periodista independiente.*

Osvaldo Alfonso, Partido Liberal Democrático.*

Jorge Olivera, ex editor de TV cubana.

Edel José García, periodista independiente.

Mario Enrique Mayo, abogado y periodista independiente.

Además de asistir cada domingo a misa en la iglesia de Santa Rita, en la zona habanera de Miramar, y luego hacer una caminata por la Quinta Avenida, una de las principales vías rápidas de la capital cubana, en 2006 estas mujeres aprovecharon la realización en La Habana de la Cumbre de los NOAL para recabar apoyo internacional a sus demandas. Entre otras peticiones, solicitaron infructuosamente una entrevista con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y enviaron alrededor de 90 cartas a las embajadas de países del movimiento de los NOAL, con similar propósito.

En abierto desafío a las medidas excepcionales dictadas por las autoridades para los días de la magna cita, sus integrantes marcharon el 16 de septiembre por calles del municipio de Centro Habana para conmemorar los tres años y medio del arresto de sus parientes. El domingo 10, y luego el 17, realizaron su habitual caminata por la Quinta Avenida, una vía expedita de la zona de Miramar, paso obligado para las delegaciones en su camino hacia el centro de la ciudad. «Ese es un espacio que nosotras hemos ganado y si les admitimos la prohibición de no caminar ahora por la Cumbre, después vendrá otra cosa», declaró Pollán.

Proyecto de Payá: Conocido internacionalmente como el principal promotor del Proyecto Varela [38], el opositor cubano Oswaldo Payá presentó una nueva iniciativa para reformar la Constitución vigente e introducir elementos que aseguren una futura transición democrática en el país. Payá, líder del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), afirmó a la prensa extranjera acreditada en la isla que el programa denominado Todos Cubanos es el resultado de un diálogo nacional en el cual participaron cerca de 12.000 personas, cinco por ciento de las cuales residen en el exterior.

El proyecto se expone en un documento de 170 páginas y abarca cuatro componentes: la Constitución de la República modificada, un plan de cambios titulado Plan Cuba Primero, una nueva ley electoral y otra de asociaciones. «Este programa es sólo una propuesta que puede servir como instrumento de cambios, pero solamente lo será si los cubanos la aceptan, la perfeccionan y aprueban legalmente en un referendo convocado por la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral)», explica el texto, dado a conocer a la prensa extranjera el 10 de mayo.

Según Payá, el programa Todos Cubanos contempla el pluripartidismo, propende al diálogo y la reconciliación, y no es excluyente. «Creemos que en un ambiente de libertad hasta las personas que están ahora asociadas o cerca del gobierno van a ser más libres. No se prohíbe el derecho de los comunistas a expresarse ni a tener su propio partido» señaló. Sin embargo, el artículo 95 del Capítulo 1 del Plan Cuba Primero, que diseña un posible período de transición a una democracia de corte occidental, decreta la disolución del actual Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), cuyas «propiedades, muebles e inmuebles, medios y cuentas, sus archivos y la información» pasarían al control de los gobiernos locales y del llamado Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN).

Entre otros aspectos, la propuesta incluye:

– El derecho a la vida es inherente a la persona humana. La ley protegerá la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural [39]. Nadie puede ser privado de su vida, ni antes ni después de su nacimiento. Se proscribe la pena de muerte.

– Todo ciudadano cubano podrá entrar y permanecer en territorio nacional y salir de él sólo con la presentación de su pasaporte o documento legal autorizado.

– Se proscribe toda clasificación y práctica discriminatorias contra los cubanos que hayan emigrado o que emigren por cualquier causa.

– Ningún cubano podrá ser expatriado ni se le prohibirá la entrada en territorio de la República de Cuba. La prohibición de salir del país sólo podrá ser ordenada por juez o tribunal competente, de acuerdo con la ley.

– Se decretará el desmantelamiento de las actuales instituciones armadas, sus órganos de inteligencia y una llamada «desmilitarización de la sociedad».

– Se mantendrá el derecho de los ciudadanos a recibir de forma gratuita los servicios de salud y educación, aunque introduce la posibilidad de que instituciones religiosas y «otras organizaciones sociales» funden centros docentes, siempre que los estudios sean gratuitos y sigan los programas definidos por el Estado para todos los niveles de enseñanza.

– Proscribe toda ley, regulación y práctica que discrimine a los cubanos frente a los extranjeros.

– Reconoce el derecho de los nacionales y extranjeros a la propiedad sobre las empresas y prohíbe la confiscación de bienes.

Polémica por congreso bibliotecario: Un llamamiento al congreso de bibliotecas independientes de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil (APSC) marcó diferencias en la disidencia interna de Cuba acerca de la misión de esas instituciones, que no cuentan con autorización oficial. La APSC, encabezada por la economista opositora Marta Beatriz Roque, aseguró a IPS que la idea era celebrar el encuentro desde el 10 de octubre de 2006 y hasta el 24 de febrero de 2007, con sede en cada biblioteca de este tipo que haya en el país. Roque estimó que participarían entre 76 y 77 entidades, de un total de 132 agrupadas bajo la APSC.

En tanto, un comunicado del Proyecto de Bibliotecas Independientes de Cuba, presidido por Gisela Delgado, anunció que no se integrarían al congreso organizado por la APSC. «El objetivo de las bibliotecas es netamente cultural y no debemos perder ese espacio de contacto que hemos logrado con la ciudadanía», dijo a IPS Delgado, quien negó que el proyecto que lidera pertenezca a alguna organización política.

Un punto básico de desacuerdo es el llamado de la APSC a aprovechar el congreso para dar a conocer, a los visitantes y a los vecinos del lugar donde se encuentre enclavada cada biblioteca, el contenido de una campaña denominada «Yo no coopero, yo sí quiero el cambio». Eso «es un llamado a la población para llevar a efecto la desobediencia civil y, como tal, una campaña de enfrentamiento directo contra el gobierno. Nada tiene que ver con los principios de las bibliotecas independientes y nos deja vulnerables a la represión», dijo Delgado.

En su opinión, el gobierno de Fidel Castro «vinculará las bibliotecas independientes con acciones opositoras», a riesgo de perder «completamente el sentido y el trabajo» que se ha venido realizando desde marzo de 1998, cuando comenzó la iniciativa que ella preside.

Derechos humanos: Cuba sí, EE.UU. no

Cuba ingresó este año en el nuevo Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, sucesor de la Comisión de Derechos Humanos, desde el 27 de marzo. La isla fue electa en la primera vuelta, con el apoyo de 135 naciones, junto a Brasil, Argentina, México, Perú, Guatemala, Uruguay y Ecuador por América Latina y el Caribe.

Para La Habana, su inclusión fue, sobre todo, una victoria diplomática frente a Estados Unidos, que ni siquiera se presentó a las votaciones en mayo, y una muestra del «descrédito generalizado del ejercicio anticubano» promovido cada año por Washington en la extinta Comisión.

La Cancillería cubana no perdió la oportunidad de reprocharle a la Unión Europea «la subordinación y el apoyo cómplice» al país norteño, ambos tradicionales críticos en escenarios internacionales de la situación de los derechos humanos en Cuba. Tampoco dejó de manifestar su escepticismo ante la futura labor del Consejo, que podría ser «secuestrado» por Estados Unidos y otras potencias industrializadas para «convertirlo en un nuevo tribunal inquisidor para sancionar a los pueblos del Sur y demonizar cuanta causa justa sea enarbolada en nuestro planeta».

El nuevo organismo está integrado por 47 Estados miembros de la ONU que ejercerán sus funciones por un período de tres años, derecho renovable sólo por una vez consecutivamente. La Asamblea General, por mayoría de dos tercios, puede suspender los derechos de membresía a quienes cometan violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos.

La elección de Cuba despertó recelos entre la disidencia política en la isla. «Es un error», dijo simplemente Marta Beatriz Roque, jefa de la ilegal Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil, quien asegura haber sido víctima de violaciones de sus derechos, aun después de su excarcelación, en 2004. Mientras, las Damas de Blanco recordaron que en la nación caribeña «hay muchos presos políticos, cientos, y de conciencia, sólo por el hecho de pensar diferente».

En un informe publicado en junio, el Ministerio de Relaciones Exteriores reiteró que los 75 disidentes encarcelados en 2003 «realizaban actividades para el derrocamiento del orden político, económico y social decidido por el pueblo cubano, y consagrado en la Constitución de su República», tipificadas «como delitos directamente dirigidos a lesionar la soberanía de la nación».

La representante personal del alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Cuba, Christine Chanet, volvió a presentar en septiembre ante el nuevo Consejo un informe con críticas por las desfavorables condiciones en la ínsula. La funcionaria hizo énfasis en la censura de prensa, la detención de activistas de la oposición y las limitaciones a las libertades de expresión y de movimiento.

En su réplica, el representante cubano Juan Antonio Fernández desestimó el reporte de Chanet. «Lo enviaremos al mismo lugar de todos los anteriores: al cesto de los papeles para reciclar», indicó el diplomático.

Al respecto, Roque señaló que estas declaraciones «están de más», porque la APSC no «convocó» a participar en el congreso a «nadie que no sea» de esa organización disidente. «Pero, además, todo el mundo sabe que el bibliotecario es un opositor y el propio gobierno lo considera así», recalcó, para luego insistir en que las actividades del congreso no se habían previsto para un día, sino que abarcarían hasta el mes de febrero de 2007. Durante todo ese período se prevé, entre otras cosas, la lectura «sin censura», conferencias sobre «los objetivos reales de la oposición pacífica» y la distribución gratuita de libros y folletos diversos, indicó.

En una reciente entrevista publicada por la revista cubana Bohemia, el director de la capitalina Biblioteca Nacional José Martí, Eliades Acosta, rechazó la existencia en Cuba de «listas de libros prohibidos» o de «autores malditos». Según sus estimados, en el país hay más de 6.000 bibliotecas escolares y 391 públicas. La Biblioteca Nacional posee una colección de más de tres millones y medio de libros. Para Acosta, el tema de las bibliotecas independientes no pertenece al ámbito de la bibliotecología, «ni de la defensa del libre acceso a la información, ni a la libertad de expresión, sino al de la política y, muy especialmente, al de la política del gobierno norteamericano contra Cuba».

División por ayuda de Washington: El tema de la ayuda financiera proveniente de Washington puso nuevamente en tela de juicio la independencia, o no, de los disidentes, calificados, sin distinción, de «grupúsculos contrarrevolucionarios» y «mercenarios» por las autoridades de la isla. El detonante partió esta vez desde Washington, a raíz de un informe de noviembre pasado de la Oficina de Contabilidad del Gobierno de Estados Unidos (GAO por sus siglas en inglés), según el cual los fondos asignados para determinadas acciones de los opositores fueron mal empleados y no tuvieron el impacto deseado.

Ese estudio fue encomendado por los congresistas Jeff Flake, republicano, y William Delahunt, demócrata, partidarios de un cambio en la política de Washington hacia Cuba, quienes a mediados de diciembre encabezaron una delegación bipartidista que visitó La Habana. «Estados Unidos ha gastado millones de dólares para ayudar a la democracia en la isla con pocos o ningún resultado», se quejó Flake en declaraciones a la prensa de su país. En la capital cubana, los congresistas no se entrevistaron con miembros de la disidencia.

En las filas opositoras, la reacción al informe fue desde el rechazo hasta la demanda de que se normalice ese tipo de respaldo que la Agencia para el Desarrollo Internacional estadounidense (USAID) dedica a organizaciones que trabajan por un cambio político en la isla. «Toda la asistencia que se reciba ahora es como un ensayo general para la que habrá que dar a la hora de la reconstrucción de Cuba», comentó Sánchez, sin precisar para cuándo vislumbra esa etapa.

En su opinión, «la mayoría de los activistas del movimiento disidente vive en situación de pobreza y no se les puede pedir que renuncien a esa ayuda para evitar acusaciones de mercenarismo». Sánchez fue firmante de una carta a Flake y Delahunt en la que, junto a otros tres conocidos opositores, pide la reanudación de una asistencia que «resulta urgente y vital», para los «prisioneros políticos» y sus familias e integrantes del movimiento de derechos humanos.

«La gente necesita alimentos, medicina, ropa, así que estamos a favor de cualquier forma de ayuda humanitaria que se pueda generar, incluso del gobierno de Washington», subrayó esa misiva que incluyó las firmas de Marta Beatriz Roque, de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil; Gisela Delgado, del Proyecto de Bibliotecas Independientes y Vladimiro Roca, del Partido Socialdemócrata de Cuba.

«La mayoría del movimiento de derechos humanos y pro democracia ve a Estados Unidos, a la gran república del norte, como un aliado, un amigo, una fuerza que nos apoya ahora y nos debe apoyar después», comentó Sánchez. Para el activista, las excepciones en ese sentido son pocas, aunque alertó que a veces parecen «demasiadas» esas esperanzas puestas en Washington, que lleva «siglo y medio influyendo en los asuntos de Cuba».

Entre los críticos de esa postura figura Eloy Gutiérrez Menoyo [40], para quien esas asignaciones monetarias «ponen en entredicho la independencia de los que se enfrentan al gobierno de la isla por la vía pacífica y con un pedido de apertura democrática». Al frente de Cambio Cubano, una organización que fundó durante su exilio en Estados Unidos, Gutiérrez Menoyo propuso que «si hay tantos exiliados cubanos con buena posición económica, deberían ser ellos quienes ayuden a la disidencia interna».

También Arco Progresista marcó distancias respecto de la asistencia gubernamental de Washington. «Nosotros rechazamos esos fondos porque provienen de un gobierno que está en virtual guerra con Cuba y fácilmente quienes los reciben son considerados enemigos en este país», dijo el portavoz de la coalición, Manuel Cuesta Morúa. Desde su óptica, «una cosa es el apoyo de la sociedad civil, de organizaciones no gubernamentales, y otra el proveniente de gobiernos, que resta independencia» y tiende a neutralizar a los grupos opositores a favor de determinadas intenciones.

Reacción frente a marcha opositora: Alrededor de 200 partidarios del gobierno de Fidel Castro impidieron el 10 de diciembre, en La Habana, una marcha que por el Día de los Derechos Humanos intentó realizar poco más de una decena de opositores convocados por el Frente Patriótico Nacional. «Son unos provocadores pagados por la SINA (Sección de Intereses de Estados Unidos)», dijo Juan Pérez Rodríguez, un mecánico de 47 años, al explicar la razón por la cual no permitieron a los disidentes hacer su manifestación en un parque del capitalino barrio del Vedado.

El grupo, no mayor de 12 personas, entre quienes se encontraba el médico disidente Darcy Ferrer, uno de los organizadores de la marcha, fue disuelto entre empujones y forcejeos minutos después de haber iniciado su caminata por un costado del parque, en una de cuyas esquinas se encuentran las oficinas de la UNESCO en Cuba. Los simpatizantes gubernamentales coparon el lugar entre vivas a favor de la revolución y al presidente Fidel Castro. También acusaron a los frustrados manifestantes -entre quines había una mujer- de gusanos, traidores y mercenarios.

Según los organizadores de la marcha, la idea era dar tres vueltas alrededor del parque, sin portar carteles ni proferir consignas de ningún tipo «para evitar falsas acusaciones de alteración del orden público». Al menos uno de ellos llevaba una camiseta en la cual estaba impresa la palabra «cambio», prenda de vestir que le fue arrebatada por los progubernamentales. En la confusión no fue posible constatar lesionados ni detenciones. Sí se pudo ver, en cambio, que la mujer y algunos otros disidentes fueron introducidos en taxis que rápidamente salieron del lugar.

De manera simultánea a esos acontecimientos y como cada domingo, las Damas de Blanco asistieron a misa y luego hicieron su habitual caminata por Quinta Avenida, en el barrio de Miramar, sin ser molestadas.

Mensajes de Arco Progresista (AP): En lo que podría considerarse el primer documento opositor con propuestas concretas y análisis de la situación en Cuba, después del retiro «provisional» de Fidel Castro, Arco Progresista publicó el 7 de diciembre Trece mensajes a la nación cubana. El texto de la coalición opositora de tendencia moderada va dirigido a «toda la nación cubana, la que habita dentro y fuera de la isla; con todas sus diferencias, su diversidad de pareceres y sus múltiples inquietudes».

Entre otros aspectos, los mensajes incluyen:

– Cuba vive un cambio de época atrapada en una encrucijada histórica: o se abre a sí misma o se agota como nación en medio de una revolución fenecida. AP opina que la Revolución Cubana debe ser respetada, pero distinguida a su vez de la Nación Cubana en su pluralidad y con sus realidades, conflictos, desafíos y perspectivas.

– De cara al futuro, es necesario mirar a Cuba como nación y no como Revolución. AP demanda que se produzca, con urgencia, el traspaso definitivo del poder por las vías constitucionales a las autoridades previstas por la Carta Magna.

– Cuba necesita completarse a través del respeto a las diferencias, asumiendo el pasado como herencia común y el presente como co-responsabilidad política. AP considera que la división de la familia cubana ha llegado a un límite, a partir del cual sólo cabe el retorno a un sólido e integral concepto de nación.

– El itinerario de Cuba ha sido el de una escabrosa travesía entre imperios. AP cree que Cuba debe redimensionar su lugar en el mundo desde auténticos intereses nacionales.

– Es evidente que las fuerzas armadas serán la institución de liderazgo efectivo en Cuba en la realidad inmediata. AP asume que las fuerzas armadas tienen hacia el futuro una importancia múltiple: garantizar la tranquilidad en las fronteras, legitimar la modernización de la economía, afirmar la constitucionalidad del país y facilitar la reinvención cívica del Estado.

– De la misma manera que las revoluciones independentistas, la Revolución Cubana de 1959 ha producido su propia nueva clase aburguesada. AP estima que es urgente una reforma en la economía y en las formas de propiedad que permita mayores accesos a la creación y disfrute del bienestar y la paulatina reducción de las escandalosas diferencias sociales.

– La sensación de que Cuba no aguanta más atraviesa todo el país. AP considera llegada la hora de que se eliminen las restricciones a la libre movilidad de los cubanos, tanto externa como interna, a su acceso a hoteles y otros lugares de disfrute y a su contacto con extranjeros que visitan el país.

– La violencia aumenta entre los cubanos. AP proseguirá con sus iniciativas antiviolencia y por la tolerancia, llamando a toda la población y a las autoridades a que cesen de practicar toda forma de violencia.

– La ruptura generacional que vive el país es dramática. AP considera fundamental revertir este proceso de ruptura través del respeto a los derechos y las diferencias.

– Cuba comienza a dejar de engañarse a sí misma. La prensa oficialista se hace eco de problemas clave para el país. AP considera básico el fortalecimiento de esta tendencia que refrenda el derecho a la libertad de expresión.

– La referencia del diálogo, aunque no su cultura, gana cada vez más terreno en la isla. AP reitera su iniciativa de diálogo, reconciliación y pacto para una Transición Tranquila y pide al gobierno en funciones que muestre su disposición a resolver sus conflictos con la sociedad cubana en la mesa de negociaciones.

– Un clima de diálogo, en cualquier dirección que se produzca, requiere de un clima de paz y confianza internas y de respeto a la diferencia. AP pide a las autoridades ponerse a tono con el pluralismo político dentro del país, continuar la liberación de presos políticos y de conciencia y ajustar sus acciones a los límites establecidos por la Constitución.

– La nueva época que se va abriendo requiere de un decidido y fuerte liderazgo espiritual. AP exhorta a pensadores, intelectuales y a los líderes espirituales de la nación cubana a no abandonar a sus compatriotas frente a un futuro posible, pero incierto, y tan lleno de oportunidades como de peligros.

Para ampliar información, consultar:

– «Tres años de blanco», Revista Mensual, No. 3, marzo de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Nuevo proyecto», Revista Mensual, No. 5, mayo de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Leve descenso de presos políticos» Revista Mensual, No. 7, julio de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

– «Asistencia en entredicho», Revista Mensual, No. 11, noviembre de 2006, Inter Press Service/IPS-Corresponsalía Cuba.

 

A las puertas de un año crucial

Tras un 2006 lleno de incertidumbre sobre el futuro de Cuba, la población de esta isla del Caribe esperó 2007 con la certeza de que podría convertirse en un momento definitorio para el país y para cada una de las 11,2 millones de personas que viven bajo el gobierno de Fidel Castro. Mientras la posibilidad de que el mandatario sufriera un cáncer en estado terminal era desmentida por un cirujano español, la noticia permanecía ausente de la prensa nacional, controlada por el Estado, así como el seguimiento en general del estado de salud de Castro, tampoco aparecieron reflejados en los medios la polémica sobre el futuro de la isla, las preocupaciones de diferentes sectores de la población, las tensiones sociales que se reportan de forma aislada y el mensaje navideño del cardenal Jaime Ortega.
Las autoridades, los medios de comunicación y la propaganda política refuerzan los mensajes patrióticos y el concepto de la continuidad de la Revolución más allá de Fidel Castro, e incluso de su hermano Raúl. Pero, al mismo tiempo, el gobierno ha economizado las convocatorias a manifestaciones masivas, la televisión nacional evita la retransmisión innecesaria de actos políticos en horarios estelares y, sobre todo, en el espacio de las telenovelas y ha aumentado la programación de películas en la noche y madrugada.
Observadores locales estiman que los cambios responden a la comprensión de los círculos de poder de evitar mayores tensiones o situaciones de descontento entre la población y, por el contrario, aumentar las opciones de entretenimiento sin necesidad de salir de casa en las noches. En esa misma línea, estaría el aplazamiento de la entrada en vigor del nuevo reglamento laboral y la no insistencia en la medida de recogida, decomiso y multas por el plagio de señales de canales televisivos del exterior.

No faltan los que atribuyen estas señales al estilo personal del ministro de las Fuerzas Armadas y que estaría caracterizado por discursos cortos, aprecio por el tiempo de los demás, concentración en los temas sin disgregaciones innecesarias, críticas a la burocracia y rechazo a la imitación de su hermano Fidel. A la Central de Trabajadores de Cuba le criticó el exceso verbal, la abundancia de obligaciones de sus líderes y la desorganización o intrascendencia de misiones que han de cumplir sus afiliados; a la Federación de Estudiantes Universitarios «le pidió discrepar sin temor y aseguró que en las fuerzas armadas debate ampliamente con sus generales hasta llegar a un consenso»; a la Asamblea Nacional (parlamento) le dijo que «él mismo promovió los reportajes que la prensa local ha publicado este año criticando la producción y distribución de alimentos» [41].

Algunos analistas aseguran que «las aguas podrían mantener su nivel» si el gobierno cubano, bajo la conducción de Raúl Castro, logra aumentar la eficiencia económica, frenar la inflación, renovar el transporte urbano, flexibilizar algunas regulaciones económicas y mantener o ampliar los espacios actuales para la iniciativa privada. Otros apuntan a que las transformaciones se imponen también en la esfera política; en el área de la garantía de determinados derechos individuales, como la libertad de expresión o de asociación política; y la apertura de mayores espacios para el accionar de los más diversos actores de la sociedad civil cubana.

Cualquier cambio profundo, sin embargo, dependerá en buena medida de Washington y de la vigencia de su política hacia la isla. El plan del presidente George W. Bush para una transición política en Cuba, aprobado en 2004, es visto como una «constante amenaza» de intromisión externa y matiza todos los procesos que tienen lugar en la isla. Las opciones más optimistas en esta vía favorecen apenas algunas modificaciones a las restricciones impuestas en 2004 a los viajes de los cubanoamericanos a la isla y el envío de remesas familiares y otros artículos.

Como si siguiera la pauta de Raúl Castro, el diario Juventud Rebelde cerró 2006 con un inusual trabajo periodístico, elaborado a partir de entrevistas a 280 personas jóvenes, de varios sectores sociales y provincias. Aunque el reportaje no aportó datos estadísticos, la mayoría manifestó su lealtad a la Revolución y al sistema cubano y también coincidió en que algunas cosas deben cambiar. «El socialismo cubano del siglo XXI, como lo ven nuestros jóvenes de hoy, deberá ser una sociedad donde no exista la corrupción y mejore la atención al obrero, al cual se le exija pero a la vez se le den más condiciones de trabajo y vea en su salario un pago justo a sus esfuerzos», afirmó el diario.

Los entrevistados enumeraron sus sueños y esperanzas para 2020: «transformar lo caduco, lo sucio, sin tenerle miedo a lo nuevo»; tener «una Cuba socialista con mayúscula, diferente pero igual a la de hoy»; que los cambios «no afecten nuestra forma de pensar y de actuar»; que la doble moral desaparezca «por completo» y también la corrupción; que «el dinero le alcance a las personas para sus necesidades, que los precios de los productos estén en correspondencia con el salario de los trabajadores y que siga la igualdad entre todos»; que el obrero, el técnico, el profesional puedan vivir mejor que los negociantes y los vagos; que todos los jóvenes puedan tener su casa, haya más círculos infantiles y las computadoras puedan estar al alcance de todos y comprarse en las tiendas. Cuba «no sólo debe abrirse al mundo, también a los cubanos», opinó otro entrevistado citado por el rotativo.

 

Notas:

  1. Discurso pronunciado en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005.
  2. Las predicciones para el año de los babalawos, sacerdotes de la religión afrocubana Regla de Ocha o Santería.
  3. Para más detalles sobre el desempeño del sector del transporte y de la construcción, vea Resumen Económico Anual 2006 (IPS-Corresponsalía Cuba).
  4. Empresa estatal que brinda servicios de transportación interprovincial, en pesos cubanos convertibles.
  5. Única organización femenina oficialmente reconocida en la isla. La FMC agrupa a la mayoría de las mujeres cubanas mayores de 14 años, tiene estatus no gubernamental y, entre otras funciones, promueve iniciativas legales para defender los derechos de las cubanas.
  6. Coordinada por la organización chilena Isis Internacional, la campaña se realizó en el mundo del 25 de noviembre al 10 de diciembre. En Cuba, las acciones empezaron a inicios de noviembre.
  7. Castro recibió al cardenal Martino el 17 de febrero.
  8. En Cuba hay actualmente 330 sacerdotes, de los cuales 155 son cubanos, y 646 religiosas, 130 de ellas nacidas en Cuba, según el documento de los obispos.
  9. Magazine especializado en negocios y finanzas.
  10. La UCI fue creada en 2002 como un polo de desarrollo de la informática, para convertir a Cuba en líder de ese sector, sobre todo en la región latinoamericana. Actualmente cuenta con una plantilla cercana a 10.000 personas, entre educandos y profesores.
  11. Según datos oficiales, el PCC cuenta con más de 850.0000 militantes. En tanto, las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) superan los 600.000.
  12. Entre las reflexiones de autoridades cubanas, destacan las intervenciones realizadas por el canciller Felipe Pérez Roque y el ministro presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón, durante la sesión ordinaria del parlamento en diciembre de 2005. Ver un análisis detallado en Resumen Anual Político 2005 (IPS-Corresponsalía Cuba).
  13. Funcionarios gubernamentales estadounidenses afirmaron en noviembre al diario The Miami Herald que Castro padece un cáncer en estado terminal y sólo le quedarían 18 meses de vida. El pronóstico no se basó en informes de inteligencia, sino en estudios realizados por especialistas de la Oficina de Servicios Médicos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), a partir de los materiales fotográficos y de video que La Habana ha hecho públicos, afirmó el rotativo miamense.
  14. De acuerdo con el periódico El Mundo, García Sabrido «conoció a los Castro -particularmente a Raúl- a principios de la pasada década del noventa, a través de uno de sus grandes amigos, el bailarín Antonio Gades».
  15. Campos de trabajo a donde fueron llevados en la década del sesenta disidentes, religiosos y homosexuales. Las UMAP duraron menos de dos años, pero marcaron negativamente la historia de los primeros años de la Revolución.
  16. En el informe presentado por Raúl Castro al pleno, el 23 de marzo de 1996, se critica la actitud de algunos académicos que, según el Partido, cayeron en la trampa preparada por expertos «al servicio de Estados Unidos», a cambio de satisfacer la «tentación de viajar, editar artículos y libros.» La intervención del segundo secretario del Partido incluyó menciones específicas y canceló cierta apertura que habían vivido los medios académicos durante esa década.
  17. Discurso pronunciado el 12 de diciembre de 2006 ante el Consejo Nacional de Relaciones Internacionales en Washington.
  18. Condoleeza Rice, secretaria de Estado; Carlos Gutiérrez, secretario de Comercio, Informe al presidente George W. Bush, julio 2006 (www.cafc.gov).
  19. Orden Ejecutiva 3447 de 1962.
  20. Ver «Algo más que un juego», por Leonardo Padura, Cultura y Sociedad, No.12, diciembre de 2005, IPS-Corresponsalía Cuba.
  21. El acuerdo migratorio, suscrito en 1994 y ampliado en 1995, establece la entrega de un mínimo de 20.000 visados anuales por parte de la nación norteña a ciudadanos cubanos y la repatriación de los inmigrantes interceptados en el mar. Por decisión de Washington, en enero de 2004 se interrumpieron las conversaciones formales de seguimiento que cada seis meses efectuaban delegaciones de los dos países.
  22. Vigente desde 1966, la Ley de Ajuste otorga asilo político automático en Estados Unidos a cualquier persona procedente de Cuba.
  23. LASA celebra su congreso cada 18 meses. A esos eventos acuden intelectuales interesados en el desarrollo de investigaciones relacionadas con la región latinoamericana.
  24. Para evitar un incidente similar, la asociación anunció el traslado de su próximo congreso internacional de la ciudad estadounidense de Boston a la canadiense de Montreal.
  25. El Congreso de Estados Unidos aprobó en junio una ley que modificó la disposición del Departamento del Tesoro que obligaba a Cuba a pagar en efectivo las mercancías estadounidenses antes de su salida de los puertos hacia la isla, informó el portal Americaeconomica.com.
  26. Para un análisis detallado de las relaciones comerciales entre Cuba y empresas estadounidenses, durante el actual año, vea Resumen Anual Económico 2006 (IPS-Corresponsalía Cuba).
  27. Ver Resumen Político Anual 2004 (IPS-Corresponsalía Cuba).
  28. István Ojeda, «Anexo Secreto del Plan Bush: El peligro cierto de una agresión a Cuba», Rebelión, 20 de diciembre de 2006 (www.rebelion.org).
  29. En muchos de los acápites del capítulo I (Acelerar el fin de la dictadura de Castro: transición, no sucesión), el informe aclara que se incluye sólo una selección de las recomendaciones, en evidente referencia al carácter secreto de algunas de las medidas propuestas.
  30. El Consejo Nacional de Iglesias de Cuba fue creado hace 65 años y agrupa a 22 iglesias y 12 movimientos ecuménicos.
  31. Para más detalles, ver «Asistencia en entredicho», Revista Mensual, No. 11, 2006 (IPS-Corresponsalía Cuba).
  32. Declaraciones de Joe García, ex director de la Fundación Nacional Cubano Americana, a la edición del primero de agosto de The Miami Herald.
  33. La lista del NIC es utilizada por la nueva Oficina de Coordinación de Reconstrucción y Estabilización (CRS) del Departamento de Estado para ayudar a establecer sus prioridades, contactar a otras agencias del gobierno estadounidense y hacer planes para contingencias. La oficina procura concentrar la capacidad de manejo de crisis exteriores del gobierno en un solo lugar, para evitar los errores de planificación que han caracterizado a la posguerra en Iraq.
  34. El nombramiento de Bailey como «Jefe de Misión» de la Inteligencia estadounidense para Cuba y Venezuela fue anunciado en diciembre.
  35. Hilda Molina, una neurocirujana disidente, ha reclamado durante cuatro años a las autoridades cubanas la autorización para salir del país y reunirse en Argentina con su hijo. El mandatario argentino intervino en el conflicto, por primera vez, a finales de 2004, mediante otra misiva a su homólogo caribeño, en la cual abogaba por el reencuentro de la opositora con sus parientes. Castro respondió entonces que el encuentro debía ocurrir en la isla, pero Molina rechazó esa opción.
  36. La AEC surgió en julio de 1994 en Cartagena de Indias (Colombia), para favorecer la creación de un espacio económico común y la preservación del mar Caribe, a fin de propiciar el progreso de los 35 países miembros, basado en el desarrollo de sectores como transporte, comercio, turismo y protección ante desastres naturales.
  37. En 2005 acudieron los ministros de Comercio Exterior y de la Inversión Extranjera, junto al canciller en funciones y varios viceministros.
  38. El Proyecto Varela pretendía la convocatoria a un referendo sobre la libertad de expresión y de asociación, una nueva ley electoral, comicios generales y amnistía para los presos políticos.
  39. Esta propuesta prohibiría el aborto en Cuba, cuya legalización desde 1965 se considera entre las más avanzadas conquistas de la mujer cubana en materia de derechos sexuales y reproductivos.
  40. Gutiérrez Menoyo regresó del exilio en 2003 y desde entonces vive en La Habana, aunque sin la autorización legal de residencia.
  41. Gerardo Arreola: «Diferente a Fidel Castro, Raúl ha mostrado aprecio por el tiempo de los demás«, La Jornada, 3 de enero de 2007.

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