Acoso homofóbico persiste en escuelas cubanas

“Sobre el bullying se habla y conoce poco en las escuelas”, indicó la investigadora Yoanka Rodney.

Este año el programa de actividades está dedicado a analizar la discriminación en el empleo.

Este año el programa de actividades está dedicado a analizar la discriminación en el empleo.

Foto: Jorge Luis Baños

La Habana, 7 abr.- Resultados científicos sobre problemas tabú de la realidad cubana como el acoso escolar y las discriminación por orientación sexual e identidad de género en centros laborales, fueron compartidos en un panel celebrado en la sede de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

“Sobre el bullying se habla y conoce poco en las escuelas cubanas”, indicó la investigadora Yoanka Rodney, en la actividad realizada ayer en esta capital dentro del programa de la VIII Jornada Cubana contra la Homofobia, que se extenderá hasta el 23 de mayo.

El término se refiere “a los comportamientos intencionales, agresivos y sostenidos de menores hacia otros niños percibidos como “diferentes””, los cuales pueden ocurrir mediante la violencia verbal, física o la combinación de ambas, explicó.

La profesora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona” explicó que el bullying homofóbico es una práctica invisibilizada en el sistema educativo cubano, reforzada muchas veces por la falta de apoyo de la familia, el contagio del estigma, la reproducción de pautas de exclusión y su normalización.

Abogó por que las escuelas se conviertan en instituciones proactivas, inclusivas y sensibles al género.

Por su parte, María Teresa Díaz, del no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero” exhortó a estudiar las realidades donde se desenvuelven “los varones que se apartan de los patrones aceptados a nivel social”.

Con la ponencia “Masculinidades no heterosexuales: vulnerabilidades”, la especialista llamó la atención sobre las presiones sociales a que son sometidos los hombres.

“Se enfrentan a un discurso que postula cómo asumir el rol social del varón, incluidas las acciones y el proceso de interacción con las mujeres y entre ellos mismos, distanciados de toda expresión de debilidad”, so pena de resultar excluidos, subrayó.

Santiagueros no quieren gays en el ejército

En este sentido, la profesora Yamirka Robert demostró la permanencia de arraigados patrones discriminatorios que impiden a muchos homosexuales masculinos el acceso a cargos, puestos laborales u otras formas de ascenso social.

La docente de la Universidad de Oriente compartió resultados de una pesquisa a 100 ciudadanos (50 hombres e igual número de mujeres) de la provincia de Santiago de Cuba, a 847 kilómetros al este de la capital.

El 10 por ciento de los encuestados no acepta que los gays sean profesores y se encuentren frente a un aula, mientras 16 por ciento desaprueba que sean directores de una escuela.

Igual porcentaje se niega a verlos como dirigentes en los principales renglones económicos del país y uno de cada cinco participantes en el sondeo los rechazaría como su jefe inmediato.

El 41 por ciento de la muestra se opone a que un hombre homosexual sea presidente de la nación. Más de la mitad, 52 por ciento, critica su pertenencia a las fuerzas armadas y el Ministerio del Interior, por considerarlas instituciones para “hombres” donde resulta necesario “imponer respeto”.

La pesquisa también halló que de 40 homosexuales entrevistados, 12 por ciento reconoció que le negaron plazas por su orientación sexual, mientras a ocho por ciento le impidieron, por igual motivo, ocupar cargos de dirección, aun con la preparación y capacidad para asumir la tarea.

Añadió Robert que a casi un cuarto de ellos le pidieron en los centros de trabajo “no mostrar su homosexualidad y comportarse como un hombre”. Igual cifra lamentó no haber podido compartir con su pareja en actividades laborales por dicha causa.

Desde otras latitudes

Otros panelistas extranjeros examinaron experiencias de los procesos de autoidentificación de individuos gays, lesbianas, bisexuales, transgéneros e intersexuales (LGBTI) en naciones como Uruguay y Cuba.

Wilfred Labiosa, psicólogo y trabajador social de Puerto Rico, expuso detalles de una investigación cualitativa efectuada de 2011 a 2013 donde recogió historias de vida de 46 cubanos integrantes de estos grupos.

La mayoría aseguró que de una u otra forma fueron afectados por las normas machistas, si bien mostraron complacencia con las estrategias de instituciones como el Cenesex, enfocadas en modificar la conciencia social.

Andrés Scagliola, politólogo uruguayo experto en derechos humanos y políticas de no discriminación e inclusión de personas LGBTI y afrodescendientes, aseveró que “no existen modelos, solo buenas prácticas y experiencias para ser analizadas y aprender de ellas en dependencia de las características de cada nación”.

Insistió en la importancia de las acciones afirmativas para empoderar a grupos históricamente desfavorecidos o preteridos y en la integración de las luchas de todos los sectores considerados minoritarios.

“Cuando las plataformas de los sindicatos asuman y defiendan los reclamos de los grupos LGBTI, esta lucha será imparable”, remarcó Scagliola.

Matrimonio igualitario

Al final de las exposiciones, Manuel Vázquez, del grupo de asesoría jurídica del estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), se refirió a algunos escollos para la aprobación del matrimonio igualitario en Cuba.

Recordó que el parlamento dispone desde hace años de un anteproyecto para la adopción de un nuevo Código de Familia, que sustituya al vigente desde 1975.

Aún se desconoce la fecha de cuándo se analizará la propuesta, que además del reconocimiento a la unión legal entre personas del mismo sexo actualiza otras demandas de las familias del país.

Vázquez dejó entrever que la medida podría avanzar, pues “se recomendó que en vez de “matrimonio” se coloque “unión legal entre personas del mismo sexo”, una propuesta que garantizará los mismos derechos en cuanto al régimen personal y económico, forma de legalizarlo y disolverlo, y repercusión a nivel sucesorio”.

Por su parte Mariela Castro Espín, directora del Cenesex, insistió en la complejidad de este asunto.

Reveló que en una reciente conversación con Homero Acosta, secretario del Consejo de Estado, le comentó que, “para los cambios que se van a hacer en algún momento (…) él está defendiendo que se introduzca el tema de la orientación sexual e identidad de género en la Carta Magna”.

Según la directora, resulta más prudente “no hablar de matrimonio, una palabra que asusta a las personas”. “Vamos a hablar simplemente de igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, independientemente de su orientación sexual o su identidad de género”, detalló. (2015)

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