Activismo antirracista camina entre la unión y el desencuentro

Sucede hoy una polémica sobre la necesidad de reconocer como legítimas todas las acciones por la equidad racial en Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

El racismo es calificado de asunto tabú, espinoso y polémico en Cuba.

La Habana, 4 abr.- Críticas, reacciones y llamados a la unidad entre quienes trabajan en Cuba contra la discriminación racial, centran un debate a través de blogs y el correo electrónico suscitado por supuestas declaraciones realizadas el pasado 21 de marzo por el intelectual Heriberto Feraudy.


Diferentes voces remarcaron la necesidad de un trabajo conjunto entre las iniciativas gubernamentales y de la sociedad civil cubana contra ese flagelo, después de un desencuentro que al parecer tuvo lugar, el Día Internacional de la lucha contra el racismo, en una actividad convocada por la Comisión José Antonio Aponte.

Según el activista y académico Tomás Fernández Robaina, Feraudy “calificó esa voluntad expresada por tantos de nosotros (de llevar el debate por la equidad racial a las comunidades) como acciones  provocadoras, que la solución está a través de la acción gubernamental, desde  arriba”, en un acto celebrado en la sede capitalina de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas.

Por el momento, el director de la comisión adscrita a la no gubernamental Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) no ha participado en el debate.

La Redacción IPS Cuba resume algunas de las ideas vertidas en la polémica sobre los retos del activismo antirracista en la nación caribeña:

Capítulo Cubano de la Articulación Regional de Afrodescendiente (Araac): “Araac invita a reflexionar sobre la dispersión que caracteriza hoy la lucha antirracista en Cuba, pues constituye un factor que fragmenta y desmoviliza, y lejos de esclarecer, agrega una gran confusión al debate.

“No apelamos a esa falsa unidad que oculta las diferencias, sino al reconocimiento y al intercambio con esa diversidad  y cantidad de modos de entender las problemáticas raciales, la pluralidad de enfoques para explicarlas y las múltiples soluciones a mediano y largo plazo.

“En tal diversidad hallamos un nuevo campo de discusión y posibilidades antes inédito en Cuba, donde se cruzan las problemáticas de género, clase, religiosidad, orientación sexual, junto a cuestiones ideológicas, generacionales, regionales, locales, institucionales, etc.”

“Araac convoca a fortalecer el activismo social y político, las agendas ciudadanas, la capacidad de diálogo y el contacto con la realidad y con las personas para quienes trabajamos en esta lucha común”.

Deyni Abreu (jurista): “Aun cuando la voluntad política del Estado se erige en favor de todos, los operadores sociales, quienes desde sus oficios participan en la toma de decisiones, son en muchos casos racistas, homofóbicos, xenofóbicos y hasta discriminan por edad, buscando la inexistente eterna juventud y despreciando la memoria viva acumulada en los ancianos, que son los que tienen la verdad del tiempo”.

Tomás Fernández Robaina (activista veterano y escritor): “Los que deseamos hacer más expansivo y fuerte el conocimiento histórico y el debate crítico, pero constructivo para erradicar males que todavía sobreviven en Cuba, somos defensores comprobados de nuestros logros, pero muy analíticos de los desaciertos cometidos ayer, para evitar los que puedan ocurrir hoy, e impedir que se reproduzcan situaciones ya superadas.

“No veo contradicciones entre las medidas oficiales y gubernamentales que se puedan tomar para tratar de disminuir hasta desaparecer las desigualdades contra las cuales nos enfrentamos en la actualidad, independientemente de lo que hemos avanzado durante todo el proceso revolucionario, y la propuesta de llevar ese debate al seno de nuestra sociedad.

“Pienso que las políticas sociales, raciales, antidiscriminatorias, o como se les nombren, serán complementadas con los debates y discusiones que surgirán inevitablemente por la aplicación de tales políticas, que conllevarán también a una mayor calidad de vida, que influirá de manera objetiva para lograr un cambio positivo de la forma de pensar de todos los involucrados en ese proceso.”

Daysi Rubiera (escritora): “Socializar conocimientos históricos entre las personas que no forman parte de los grupos académicos y profesionales especializados en el tema de la racialidad, es una loable tarea, que no debemos dejar de practicar porque a alguien se le ocurra pensar que es una actividad provocadora”.

Alberto Abreu (intelectual): “Los actores que en la actualidad estamos enfrascados en el debate y activismo contra la discriminación racial en Cuba, no somos un bloque homogéneo. Hablamos desde experiencias generacionales, imaginarios, identidades genérico-sexual, soportes enunciativos diferentes, provenimos de disímiles áreas de la sociedad, la cultura y el saber, tenemos formaciones teóricas y estéticas diversas, a partir de ellas articulamos el relato de nuestra memorias y nuestras respectivas miradas y discursos”.

“Sin embargo, tenemos en común el hecho de enunciar y dilucidar nuestras interrogantes, inconformidades y puntos de vistas desde este aquí y ahora, seguros de que el verdadero compromiso político en esta lucha, presupone un elevado ejercicio de talento e inteligencia, sólo desde ellos podremos dar fe de pertenencia y amor a esta isla.” (2014)

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