Activismo antirracista en Cuba busca renovación

Integrantes de la Articulación Regional Afrodescendiente (ARAC) proponen nuevas estrategias para enfrentar manifestaciones de racismo en Cuba.

Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

Las personas negras y mestizas siguen siendo mayoría entre sectores de menos posibilidades económicas.

La Habana, 15 jul.- La lucha contra las desigualdades y la discriminación por el color de la piel en Cuba requiere integrar a las capas populares de la sociedad e incorporar sus demandas, reconocieron activistas en un debate convocado por la Articulación Regional Afrodescendiente (ARAC).

Al diseccionar el estado actual del antirracismo en Cuba, intelectuales vinculados al problema reconocieron la ausencia de liderazgo, la fragmentación interna y la falta de programas específicos como cuestiones que han limitado el alcance de este movimiento.

No obstante, los problemas fundamentales para enfrentar los prejuicios raciales que perviven en la isla caribeña provienen de la invisibilidad social y política que durante décadas caracterizó a este asunto, coincidieron varias intervenciones.

La reunión celebrada el pasado viernes 12 en el Centro Cultural Habana de la capital cubana tuvo en el panel a experimentados activistas del tema, como la periodista Gisela Arandia, el jurista Dimitri Prieto, el comunicador Tato Quiñones, el bibliotecario Tomás Fernández Robaina y el escritor Roberto Zurbano.

Según Arandia, una de las organizadoras de ARAC, entre los principales problemas para defender esta causa en Cuba se encuentra la falta de voluntad política para asumir la lucha antirracista. A ello tributó el pensamiento extendido por décadas de que el impacto social de la Revolución sería suficiente para eliminar los prejuicios por el color de la piel.

La investigadora sobre asuntos raciales añadió entre las dificultades la débil unidad estratégica al interior de la población negra en Cuba, lo cual impone la necesidad de organizar el discurso público antirracista. “Sin demandas la lucha no avanza”, advirtió.

Además, identificó el carácter global de este movimiento como una posibilidad de intercambiar ideas y organizar estrategias comunes.

Para Zurbano, la falta de un movimiento antirracista estructurado es una de las grandes carencias de la sociedad cubana.

Entre las necesidad advertidas por ARAC en su primer año de trabajo se encuentra la incorporación del enfoque de derechos humanos como eje estratégico.

Dimitri Prieto, encargado de coordinar lo relativo a este tema en la organización, propuso crear instituciones operadas desde la sociedad civil con el poder de incidir y paralizar la acción discriminatoria de otras entidades, incluyendo al estado.

“ARAC tiene la misión de actuar contra actos racistas institucionales”, enfatizó.

Por otra parte, el investigador social llamó a defender los derechos económicos de las poblaciones negras y mestizas al calor de las reformas que vive el socialismo en Cuba, pues tradicionalmente han sido mayoría entre los sectores pobres.

En su criterio, los cambios están generando tanto libertades como desigualdades, por lo cual deberían analizarse desde la perspectiva racial. “Se necesitan estrategias públicas de empoderamiento para las personas más desfavorecidas”, sugirió.

Sacar los debates sobre el racismo de los grupos intelectuales para vincularlos a “la gente de abajo” pudiera impulsar estos cambios, añadió Tato Quiñones.

Para ello, el activista exhortó a aprovechar los espacios de las Casas Comunitarias en los barrios capitalinos de Balcón Arimao y La Ceiba, con una amplia población afrodescendiente, para desarrollar debates y proyectos locales a favor de la equidad racial.

En otro orden, abogó por reescribir la historia teniendo en cuenta a las personas negras y reivindicar los aportes culturales de la herencia africana.

Representantes de ARAC invitaron a los y las participantes a verter sus propuestas para dinamizar el activismo contra la discriminación racial en Cuba y elaborar un plan de acciones para los próximos años.

La articulación fundada hace apenas un año incluye a activistas de distintos grupos desde una estructura horizontal, dividida en ejes de acción que incluyen el género, trabajo comunitario e investigaciones, entre otros.

Debates, conferencias homenajes y capacitaciones sobre el tema racial se encuentran entre las actividades principales desarrolladas por el colectivo hasta el momento.

El encuentro del viernes inaugura un ciclo de debates sobre el racismo en Cuba que desarrollará ARAC en distintas sedes de la capital, con la intención de convertirse en un centro de presión social para alcanzar los plenos derechos de las poblaciones afrodescendientes en Cuba (2013).

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