Activistas afrodescendientes de Cuba estrechan alianzas con la región

Activistas cubanas proyectan tener un mayor protagonismo en la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora.

Varias panelistas insistieron en la dispersión y fragmentación con que trabajan diversas iniciativas dedicadas a abordar el tema racial en Cuba, así como las dificultades para dialogar con la institucionalidad.

Foto: Ivet González

La Habana, 8 oct.- Mujeres de diversas organizaciones, instituciones y grupos de la sociedad civil cubana debatieron sobre los avances y retrocesos del país en la temática racial y las posibilidades de generar futuros espacios de diálogo a escala local y regional.

El encuentro, efectuado este sábado 7 de octubre, contó con la participación de la activista nicaragüense Dorotea Wilson, coordinadora general de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora (RMAAD), espacio de articulación y empoderamiento creado en 1992.

La reunión, realizada en la sede de la Federación Democrática Internacional de Mujeres en la capital cubana, también tuvo como panelistas a Isabel Moya Richard, especialista en género y comunicación, Sergia Galván, fundadora de la RMAAD, así como a la periodista y activista social Gisela Arandia.

“Estamos cumpliendo un sueño de hace muchos años, porque Dorotea Wilson es una mujer con una modestia extraordinaria, constante en su participación política y construcción de liderazgos”, expresó durante la presentación Gisela Arandia, una de las lideresas del capítulo cubano de la RMAAD.

Mujeres afro: una plataforma regional

 

La Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora se creó en 1992.

Es un espacio de articulación y empoderamiento de las mujeres afrodescendientes.

La red apuesta por la construcción y reconocimiento de sociedades democráticas, equitativas, justas, multiculturales, libres de racismo, de discriminación racial, sexismo y de exclusión.

Como uno de sus valores promueve la interculturalidad.

Agregó, además, que el “encuentro no fue solo para socializar con ella (Wilson) y conocer lo que se ha hecho recientemente en el país”, pues también tuvo “la intención de dialogar de cerca con las personas que están en contacto directo con las comunidades, quienes de verdad saben cómo es la realidad de la población negra en el país”.

De igual modo, la investigadora resaltó la importancia de “estrechar alianzas”, “acercar la ciencia a todo lo que se hace en los barrios”, con “el activismo como esencia de todo lo que se hace para erradicar todas las manifestaciones de discriminación racial aún existentes”.

En el conversatorio se evaluó la posibilidad de realizar en Cuba un evento regional, que congregue a mujeres del Caribe en 2018, para así contribuir al intercambio de experiencias y a “visibilizar un poco más las acciones que se realizan en el país y ganar mayor legitimidad ante la institucionalidad”, sostuvo Arandia.

A continuación la Redacción IPS Cuba resume algunos de los criterios más relevantes expuestos durante el encuentro:

Gisela Arandia,  activista antirracista: “Como parte de la RMAAD, Cuba se propuso trabajar dos temas fundamentales: la lucha contra el racismo como aspecto fundamental y también el desafío de los medios de comunicación como espacios fundamentales de la sociedad.

“El tema de los medios de comunicación es polémico y en la región no existe mucho consenso sobre su importancia. Algunas personas piensan que no es una cuestión tan trascendente como garantizar declaraciones internacionales o tener una gran presencia en espacios políticos.

“En cuanto al racismo, cuando se quiere negar su existencia, se está negando la esencia social. El gran desafío de la  Revolución Cubana es eliminar las desigualdades sociales y dentro de ellas las raciales, una deuda que tenemos con Fidel Castro (1926- 2016, líder histórico de la Revolución cubana).

“También a veces nos preocupa cuál es la legitimidad real de estos temas, de la red y lo que hacemos, aspecto que dificulta encontrar más claridad para actuar, pues en ocasiones no sabemos a quién dirigirnos: el Partido Comunista de Cuba, las diferentes instancias de gobierno o las autoridades más locales.

“Quizás la idea que acariciamos de efectuar en Cuba una conferencia o reunión regional con participación de la RMAAD facilite ese tránsito hacia un mayor reconocimiento y nos permita llegar con nuestra agenda a las instituciones”.

Dorotea Wilson coordinadora general RMAAD: “Estoy muy contenta porque durante dos días (5 y 6 de octubre, durante la 56 Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe) celebramos aquí los 40 años de la primera Conferencia Regional sobre la Mujer, que se realizó en La Habana, con Vilma Espín (1930-2007, fue presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas) como presidenta de ese importante evento”.

Joanna Wletherborn, comunicadora y coordinadora del observatorio de la RMAAD: “Nuestro trabajo se realiza de manera  simultánea a todo lo que se hace en la red, para así poder generar datos y herramientas que permitan presionar a las instituciones y gobiernos.

El conversatorio contó con un panel integrado por Sergia Galván, Dorotea Wilson, Gisela Arandia e Isabel Moya Richard.

Foto: Ivet González

“Además de evaluar el quehacer de la red y de las instituciones relacionadas con la temática racial y de género, ejercemos una especie de control social.

“Aunque queremos contar con la presencia activa de Cuba, aún no se logra por el escaso acceso a internet del país”.

Sergia Galván, fundadora de la ARMAAD: “Desde el inicio, hace 25 años, la red se ha propuesto colocar los problemas y la realidad de las mujeres negras en la agenda global y regional, siempre con preguntas concretas: ¿Dónde están las mujeres afrodescendientes? ¿Cuál es su realidad? ¿Cómo accedemos al empleo? ¿Por qué determinadas puertas se nos cierran simplemente por el color de nuestra piel?

“También tratamos de generar diálogo con mujeres indígenas, mestizas, rurales, porque entendemos que las luchas de las mujeres son diversas,  pero nos tocan y comprometen a todas”.

Isabel Moya, directora de la gubernamental Editorial de la Mujer: “Las cubanas tenemos que estudiar y conocer mejor el pensamiento de Vilma Espín, una feminista que llevó a la práctica sus ideas y convicciones. Su pensamiento y obra nos puede ayudar a afrontar los retos actuales.

“Las mujeres tenemos intereses comunes, pero a la vez somos diversas y tenemos que construir plataformas donde esa diversidad este reflejada, o simplemente repetiremos las concepciones del modelo patriarcal capitalista.

“Las políticas públicas son el colchón para que la desigualdad económica no se convierta en exclusión, en desigualdad de derechos o limite la igualdad de oportunidades y posibilidades de las personas”.

Norma Vasallo, presidenta de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana: “Las leyes no cambian pensamientos, costumbres, tradiciones que se han consolidado durante siglos. Hay que buscar otras maneras de articularnos para acabar con todas las formas de discriminación.

“Es cierto que necesitamos legislaciones, acceso gratuito y universal a la salud y la educación, pero también urge atender a esas poblaciones que están en desventaja social y van quedando atrás, entre ellas las personas negras”.

Irene Esther Ruiz, especialista en género y comunicación: “Los productos que se trasmiten en la televisión, el cine, el paquete semanal (compendio de audiovisuales y otros materiales digitales, distribuido offline por todo el país) nada tienen que ver con la diversidad de la sociedad cubana y ese un problema que seguimos sin abordar con suficiente seriedad”.

Rosaida Ochoa, integrante de la sección Seres, de la Sociedad Cubana de Psicología: “Trabajamos con la mirada puesta en la salud biológica, psicológica y social de las mujeres negras. Pero eso se debe medir con ciencia, lo que se hace difícil al no existir estadísticas e información que tengan en cuenta el color de la piel”.

Mirna Padrón, coordinadora del Proyecto Independiente artístico-social MirArte díaDía: “Es cierto que quizás falta legitimidad legal, pero igual no paramos de trabajar y son muchas las personas involucradas en iniciativas comunitarias. Una cosa es la legitimidad legal y otra la que tenemos como activistas, que la ganamos en el barrio, con la gente, con quienes más nos necesitan.

“Podemos salirnos de las instituciones y hacer acciones directas en las localidades. Por ejemplo, este tipo de reuniones pueden llevarse a los lugares donde la población es mayoritariamente negra y con más problemas sociales, para así generar mayor conciencia”.

Deyni Terry, jurista: “Existe una oficina que debiera atender asuntos raciales, cuyo principal responsable es el primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel, pero realmente es inaccesible, una instancia nombrada que no acciona para responder las demandas”.

Yulexis Almeida: “Realizar un evento regional como el que se nos proponemos para el próximo año plantea varios retos, porque no podemos llegar con la misma situación y problemas actuales.

“Ahora mismo se está trabajando de manera dispersa y fragmentada y antes de ir a esa lucha o acciones hacia afuera, hay que articularse dentro. Debemos reconocer quiénes son las personas que nos representarán en ese encuentro, con qué agenda, con quiénes dialogarán. Y para eso hace falta un movimiento integral, que tenga espacio para múltiples voces, con lo popular, la academia y el activismo”.

Magia López, rapera integrante del proyecto Obsesión: “Se han hecho muchos eventos, encuentros, proyectos y formulado propuestas, pero no pasamos de ahí.

“Por eso hace falta apoyo, porque si bien es cierto que estamos trabajando constantemente sin recursos, no hay por qué seguir así”. (2017)

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