Activistas llaman a la acción contra el racismo

Los debates sobre la racialidad en Cuba deben trascender los espacios académicos y llegar a toda la sociedad.

Jorge Luis Baños - IPS

Rescatar las tradiciones culturales de las poblaciones afrodescendientes fue una de las propuestas para enfrentar el racismo.

La Habana, 21 mar.- La batalla por alcanzar la equidad entre las razas en Cuba precisa un cambio cualitativo, trascendió en un encuentro convocado en La Habana este miércoles 20 de marzo, en vísperas del Día Internacional contra la Discriminación Racial. Si bien resultan significativos los aportes teóricos, las investigaciones y debates que sobre el tema de la racialidad se han producido en la isla, panelistas y público concordaron en la necesidad de realizar acciones que lleguen más allá de los medios intelectuales e impacten a una mayor parte de la población.

El encuentro, convocado en la Casa del Alba Cultural por la Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el Caribe (ARAC), partió de testimonios de personas afrodescendientes que han alcanzado relevancia social en espacios culturales, científicos y de la salud.

Según expuso la periodista Gisela Arandia, coordinadora de la cita, con estas historias de vida se intenta mostrar la posibilidad de una movilidad social ascendente en las personas no blancas de Cuba. Socializar experiencias positivas demuestra que existen oportunidades reales, pero no siempre son bien percibidas, declaró.

La rapera Magia López, el matemático Nicolás Hernández Guillén, el pintor Roberto Diago y la médica Rosaida Ochoa -directora del Centro de Prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el Virus de Inmunodeficiencia Humana causante del sida-, comparten la experiencia del éxito, pero también de haberse enfrentado a actitudes racistas para llegar a espacios de poder y prestigio.

“No solo basta la oportunidad, hay que estar preparados para ella”, reflexionó López, quien por varios años se mantuvo al frente de la Agencia Cubana de Rap.

Para Hernández Guillén, proveniente de una familia de clase media, convertirse en un profesional de realce partió del esfuerzo personal y no tuvo mayores impedimentos. Sin embargo, cuando fue decano de la Facultad de Matemática de la Universidad de La Habana pudo constatar la mínima presencia de personas no blancas en la cúpula académica.

Ochoa destacó la necesidad de fortalecer la autoestima de las personas negras, en medio de una sociedad donde constantemente se manifiestan prejuicios y estereotipos racistas.

En su criterio, la Revolución Cubana ofreció oportunidades a esta población, pero no consiguió desterrar la discriminación subjetiva ni las desigualdades históricas en que han vivido.

El activismo antirracista ha sido la respuesta en su caso y el de Roberto Diago, quien desarrolla acciones comunitarias en favor de las personas de su raza.

Desde la realización de talleres de pintura para niños y niñas con desventaja social hasta la ayuda económica a jóvenes estudiantes de nivel superior, han sido estrategias emprendidas por el pintor para enfrentar las brechas raciales.

Problemas como la deserción escolar, la mayoría carcelaria o los embarazos adolescentes afectan a las poblaciones negras y mestizas y requieren de respuestas concretas, sentenció el creador.

El racismo debe convertirse en problema político, enfatizó por su parte el investigador Esteban Morales, para quien deben tomarse medidas que garanticen la escalada de las personas afrodescendientes hasta esferas de poder.

A su vez, el crítico literario Roberto Zurbano pidió una ley contra el racismo en Cuba, y la articulación de un movimiento por la equidad racial que se base en las alianzas y el consenso político. “Este es un país donde siempre hemos convivido negros y blancos, y todos debemos participar de esta lucha”, refirió.

La intención del espacio fue proyectar en positivo la lucha contra la discriminación racial, pues, señaló Arandia, muchas veces se conversa sobre racialidad desde la queja y la victimización.

La movilidad ascendente es una herramienta para contrarrestar las desigualdades sociales, explicó, pues pretende proyectar el empoderamiento y elevar el status de los grupos en desventaja.

Transformar la educación y la cultura resulta imprescindible para este fin, teniendo en cuenta que por lo general se obvia la herencia africana, comentaron varios asistentes.

La actividad forma parte de las acciones por el inicio del decenio de los afrodescendientes decretado por la Organización de Naciones Unidas y que se extenderá hasta 2023. (2013)

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