Arquitectos analizan futuro de La Habana

La sobrevivencia de la capital cubana depende en gran medida de las acciones de sus habitantes sobre los espacios públicos, señalan expertos.

Jorge Luis Baños

Coyula pidió rescatar los elementos tradicionales de la arquitectura habanera como el portal, las persianas y el patio.

La Habana, 14 mar.- El arquitecto Mario Coyula señaló como el problema más serio para el futuro de la capital de Cuba, la destrucción del gusto, las deformaciones de este, lo cual, a su juicio, “tiene que ver con la concepción del mundo, las formas de vida y de proyectarse en la calle, de utilizar los espacios públicos”.

Ante un grupo de colegas reunidos la víspera en la sede de Embajada de España en Cuba, el también Premio Nacional de Arquitectura 2001 advirtió que solucionar ese problema humano “demorará de dos a tres generaciones. La ciudad estará restaurada, salvada, pero la gente demorará más tiempo porque tendrá que fabricar valores que se han perdido”.

Invitado a la cita mensual Los Jueves de La Embajada, en esta oportunidad dedicada al Día del Arquitecto, que se celebra cada 13 de marzo en Cuba, Coyula presentó su ponencia “La Cara Cambiante de La Habana”.

En su intervención, el reconocido profesor, advirtió que “la presencia de una clase media baja muy extendida y presente en la ciudad, se refleja en una arquitectura equivalente, que no es grandilocuente, ni espectacular, pero tiene dignidad, oficio, preocupación quizás, esa hipócrita del principio del decoro pequeño burgués por aparentar lo mejor hacia afuera, términos que se han invertido, ahora presentamos hacia afuera lo malo, feo, roto, sucio”.

Observó que la ley que permite la compraventa de viviendas “ha creado una movilidad social, quienes tienen dinero se están moviendo a las mejores zonas de la ciudad. Es triste que se esté produciendo una ciudad dual, con una franja costera de gente con dinero y una franja al sur, de La Habana profunda, que no se cruza con la del norte, y esas divisiones en el tejido urbano son peligrosas”, subrayó.

En tal sentido recalcó que la capital cubana “tiene que ser mezclada, superpuesta”. No obstante, lamentó que los habitantes la estén convirtiendo en una ciudad caribeña, “algo que nunca fue, de música alta, de colores subidos”, sostuvo al tiempo que criticó la ruralización de la urbe.

Aunque consideró que “muchas edificaciones ya están más allá del punto de no regreso”, el Premio Nacional de Patrimonio Cultural 2013 resaltó el avance de “la obra enorme que se está haciendo de rescate del patrimonio histórico, limitado durante mucho tiempo a La Habana Vieja, y que se está extendiendo demasiado lentamente hacia otras partes de la ciudad”.

A su vez, la también arquitecta Isabel Rigol recordó que La Habana es una de las primeras ciudades latinoamericanas inscritas en el patrimonio mundial.
La fundadora del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM), creado en 1981, y su directora durante dos décadas, calificó de “signos positivos” las obras de restauración de sitios tan emblemáticos como el Gran Teatro de La Habana, el Capitolio, el Parque Central, el Museo Nacional de Bellas Artes, la 5ta Avenida, el Hotel Capri, el Cementerio de Colón, entre otros.

Además, valoró que en virtud de la legislación que permite el ejercicio del trabajo por cuenta propia se han construido o rehabilitado pequeños restaurantes y otros inmuebles en diferentes lugares de la ciudad con el esfuerzo de instituciones gubernamentales e iniciativas particulares que contribuyen a reanimar el entorno urbano.

Al declarar la confianza en que los jóvenes estudiantes de Arquitectura y los graduados continúen proponiendo proyectos interesantes, muchos de los cuales buscan soluciones para mantener elementos arquitectónicos de antaño y contrastarlos con otros contemporáneos, Rigol subrayó que “soñar forma parte de lo que un arquitecto no puede dejar de hacer durante toda su vida”.

El deterioro progresivo de las zonas centrales de La Habana, las modificaciones constructivas implantadas en la mayoría de los edificios de la periferia, casas en muy mal estado y numerosas familias que comparten un domicilio, constituyen problemas que enfrenta hoy la población en cuanto al tema constructivo, pese a los esfuerzos del gobierno de la nación caribeña por incrementar la cantidad de viviendas.

Un resumen de los resultados del Censo de Población y Vivienda practicado en 2012, publicado en la página web oficial de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI) en noviembre de 2013, reveló la existencia en el país de 3 882 424 viviendas particulares, cifra alcanzada luego del incremento de más de 354.000 unidades.

Las perspectivas de incrementar el fondo habitacional crecen para la ´población cubana, según declaraciones recientes ofrecidas a medios locales por el viceministro primero de la Construcción, Ángel Vilaragut, quien aseguró que ese ministerio se perfecciona de acuerdo con las nuevas formas de gestión, tanto en la producción de materiales como en los servicios de la construcción. (2014)

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