Aurelio Alonso: Libertad de credo es libertad para la Iglesia

La ideología del socialismo que queremos crear -si queremos que sea viable, duradero, riguroso-, tiene que tener esos niveles de tolerancia y aceptación y esa capacidad de crear espacios de debate con aquello que no le gusta a las instancias oficiales de dirección.

La visita del Papa era un riesgo. La post visita papal está también llena de riesgos. Todo es un riesgo.

El investigador del Departamento de Estudios Religiosos del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas y autor del libro Iglesia y Política en Cuba reflexiona para Cultura y Sociedad sobre los riesgos de la visita del papa Juan Pablo II a la isla.

¿La visita del Papa fue positiva para la Iglesia y el Estado? ¿Será la Iglesia más tenida en cuenta como institución?

La Iglesia siempre se ha tenido en cuenta institucionalmente, al punto que las únicas opiniones públicas de oposición en los últimos años provienen de la Iglesia. Desde “El amor todo lo espera” —pastoral de 1993— hasta acá. El hecho de que esas expresiones no han sido reprimidas, con una prohibición tajante, es un signo del respeto hacia la institución.

Podría la Iglesia a partir de la visita papal ampliar sus roles como institución de la sociedad civil? ¿Se reforzarán esos roles?

Creo que sí, aunque aquí hay más opinión que conocimiento. La visita produce una ruptura momentánea de un equilibrio, que debe ser retomado, y que es el equilibrio en las relaciones entre la institución eclesiástica y el sistema político, pero también entre las Iglesias. Equilibrios que están muy conectados.

El sistema político tiene que velar por un régimen de igualdad de libertades institucionales a las Iglesias. El discurso del Papa atravesó por toda esta exigencia de libertad e introdujo un elemento importante: la libertad religiosa no sólo como libertad de una persona de tener fe y practicarla sino como la libertad de las instituciones encargadas de asegurar la práctica de esa fe.

El reconocimiento de esas libertades ha sido hasta ahora fundamentalmente el reconocimiento de libertades al individuo. Incluso la flexibilización que introduce el IV Congreso del Partido Comunista y la reforma constitucional se refieren a los creyentes y no a las iglesias. Y la Iglesia reclama libertades no sólo para los creyentes, sino para la institución.

¿Sería necesaria una nueva ley de cultos?

Hay motivos para avanzar en el tratamiento y desarrollo de las políticas estatales hacia las instituciones religiosas. Como hay una buena razón para pensar con más rigor en el mundo de las asociaciones del país. Hay que desarrollar otra filosofía y tener en cuenta el carácter pluri-clasista de la sociedad civil. Creo que eso sería un signo de salud política.

Al término de una homilía del Papa, bien crítica sobre problemas como el aborto y la familia, un funcionario gubernamental comentó que ese tipo de confrontaciones resultaban beneficiosas porque “nos obligan a reflexionar sobre nosotros mismos”.

Comparto ese criterio. El hecho de que el discurso del Papa esté ahí es positivo. Contribuye a abrir espacios en un sentido amplio. Ayuda a pensar con un carácter más flexible, tolerante, más comprensivo del criterio del otro, que puede institucionalizarse también y necesariamente no quiere decir una oposición que ponga en crisis al sistema político. Son dos cosas distintas. No hay por qué ver siempre esa institucionalidad como algo que pondrá en crisis al sistema.

Antes de la llegada del Papa, usted sostenía que la visita partiría de una normalidad en las relaciones Iglesia-Estado a la cual se regresaría una vez realizada. ¿Sigue pensando igual?

Sí, el punto de las relaciones después de la visita coincide con el punto previo a la visita. No hay diferencia sustancial, salvo la que deja la visita como programa y como referencia para la Iglesia cubana y el Estado. La visita rompió un equilibrio, una vez pasada comenzó la recuperación de ese equilibrio. Eso no significa que la normalidad post visita sea idéntica a la normalidad pre visita. Creo que la visita va a introducir elementos en ese equilibrio que favorecerán a la Iglesia.

¿Qué huellas ha dejado la visita papal en la sociedad cubana?

Hay dos universos de huella: para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto.

La visita refuerza a la Iglesia como institución, le da un aire al catolicismo y habrá un crecimiento de la religiosidad católica, de cara a otras denominaciones religiosas. El catolicismo será más importante para los creyentes y la presencia de los católicos será más importante que antes de la visita.

Hasta ahora los católicos habían estado en el silencio. Nunca había estado un cardenal o un obispo en la televisión, en muchos años no hubo una misa al aire libre y ahora está todo el despliegue preparatorio de la visita. La coronación de la virgen de la Caridad del Cobre tiene un gran significado porque quizás muchas personas para quienes La Caridad tenía un sentido de religiosidad popular empiecen a conectarla más al catolicismo.

Todo eso contribuye a sumar arraigo católico. Hay que estar preparados para ver que la visita va a significar no sólo un respaldo a los roles institucionales de la Iglesia, sino a la religiosidad católica específicamente.

También hay una huella en la población. Que el Papa hable y deje un discurso distinto del discurso político oficial, no opuesto, sino alternativo al discurso político tiene un significado para la población. ¿Es legítimo tener un discurso alternativo? Vuelve esa pregunta al primer plano.

No se trata de asumir que la Iglesia Católica signifique necesariamente la conciencia crítica de la sociedad. ¿Pero es que la conciencia crítica de la sociedad no tiene que estar en toda la población? ¿Es que simplemente hay que levantar la mano y decir sí, estoy de acuerdo y votar unido, o también hay que pensar, tener puntos de vista y exponerlos? Todo esto queda sobre el tapete, en la huella del Papa, la gente lo ve y lo siente.

El pueblo cubano tiene cultura política, pero eso no sólo significa que se porte bien y reciba bien al Papa, quiere decir que tiene una capacidad de asimilación para las cosas que el Papa dijo, para el estilo del Papa y para su habilidad de dejar sobre el tapete un menú de problemas y reflexiones que no es necesariamente coincidente con el menú oficial.

Y pienso que esto es bueno porque fuerza a una capacidad de respuesta, que debe ser más inteligente de lo que ha sido hasta ahora. No sólo en las relaciones Iglesia-Estado, sino en cuanto a algunos de los temas que están en el tapete. Por ejemplo, en cuanto al tema de la libertad tiene que haber una capacidad de respuesta y de problematización desde la revolución más sutil, más completa, más matizada. Hacia la emigración también tiene que haber una respuesta en la cual ya se ha avanzado, pero que sigue sujeta a varios esquemas, a demasiado rigor. El nivel de satanización de parte del sistema político tiene que ceder a un nivel mayor de reflexión y tolerancia.

La ideología del socialismo que queremos crear -si queremos que sea viable, duradero, riguroso-, tiene que tener esos niveles de tolerancia y aceptación y esa capacidad de crear espacios de debate con aquello que no le gusta a las instancias oficiales de dirección.

¿Cómo parte de la lucha ideológica?

Ahí hay uno de los ángulos del tema de la lucha ideológica, que no es solamente la capacidad de reaccionar frente al enemigo, sino la capacidad de darse cuenta de dónde está de verdad el enemigo y saber cómo se reacciona mejor frente a ese enemigo, cuál es la forma inteligente de reaccionar frente al enemigo.

Hay sectores que analizan que la visita del Papa va a empezar a resquebrajar lo que ellos llaman “tiranía” en este país. Es decir, hay un discurso que interpreta este fenómeno en esa vertiente. Esto es un peligro también y es un reto para el sistema político no dejarse presionar por esa visión.

La visita del Papa era un riesgo. La post visita papal está también llena de riesgos. Todo es un riesgo. Si mañana, por una providencia extraña, se levantara de golpe el embargo, ¿crees que esta sociedad, este sistema político y económico, formado en una cultura de vivir embargado, bajo una cultura de la resistencia, está preparado? Sería un shock…En este momento se está ante un doble problema: por un lado, cómo encontrar la forma de resistir y buscar ciertos aires de desarrollo bajo el embargo y, por el otro, cómo hacer más efectiva la presión hacia su levantamiento. Ahora, cuando esto se produzca, el problema será cómo reaccionar al levantamiento del embargo. Ese será el reto siguiente. (1998)

*Publicado en Cultura y Sociedad, No.4, abril de 1998

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