Bar privado acoge debate sobre derechos LGBTI

Las reclamaciones sobre derechos vulnerados provienen en su mayoría de personas trans.

Archivo IPS Cuba

El encuentro fue convocado por las redes sociales acompañadas por el estatal Centro Nacional de Educación Sexual.

La Habana, 25 oct.- La necesidad de seguir defendiendo derechos para que las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) puedan disfrutar de vidas justas y plenas, fue el sentir del Panel sobre discriminación por homofobia, lesbofobia, transfobia y otras fobias en el ámbito laboral.

Convocado la víspera por las redes sociales acompañadas por el estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), el encuentro reunió por primera vez a activistas LGBTI en un espacio del creciente sector privado, el Humboldt´s bar.

El punto de partida de los debates fue la Ley 116, Código del Trabajo, aprobada en diciembre pasado, la primera legislación en el país que de forma inequívoca protege derechos de las personas homosexuales y bisexuales.

Sin embargo, “no se logró que este texto legal incluyera de forma explicita a la identidad de género como uno de los motivos para no discriminar, propuesta hecha por numerosos activistas durante el proceso de consulta popular del anteproyecto y que realizara la diputada Mariela Castro Espín en el debate parlamentario”, recordó el periodista Francisco Rodríguez.

No obstante, indicó que la sustitución en ese mismo apartado del término sexo por género fue otra victoria del activismo.

Sugirió que “podríamos interpretar (la palabra género) en buena ley, como un amparo jurídico para las diversas identidades con que ese género se manifiesta”.

“Por tanto, podríamos de afirmar que la aplicación del nuevo código abre la posibilidad de combatir legalmente cualquier manifestación de homofobia y transfobia en el ámbito laboral, uno de los escenarios más hostiles junto a la familia y la escuela, para la comunidad LGBTI”, agregó Rodríguez.

En los puestos laborales, según el Departamento de Asesoría Jurídica del Cenesex, se reportan múltiples conflictos como las dificultades para obtener un empleo, el acoso, burla o violencia sicológica hacia lesbianas, gays y trans, así como medidas disciplinarias injustas y procesos de solución de reclamaciones parcializados.

A juicio de Rodríguez, “para las y los activistas en lo adelante nos resulta esencial dominar todo lo relativo a esta legislación, y en general, al funcionamiento del sistema de justicia laboral”.

Varios ejemplos sobre el rechazo del que son objeto las personas trans expuso Nomi Ramírez, del grupo TransCuba, desde la “invitación” a que abandonen los centros de estudio, la fuerte exclusión de la familia que las obliga a irse de casa y la negativa de concederles empleo hasta que se tengan una “forma correcta de vestir”.

“Nuestra situación es bastante difícil. Desde que empiezas a estudiar tienes trabas para superarte como ser humano, entonces cómo vas a tener un trabajo digno.

ecesitamos leyes que nos amparen concretamente”, comentó.

Desde Cienfuegos llegó al encuentro la activista Olimpia Díaz, víctima de homofobia en el ámbito laboral junto a su pareja, quien sufrió un infarto cerebral que le ha dejado secuelas y le impide reincorporarse al trabajo.

Pese a las múltiples acciones desarrolladas por el Cenesex y el inusual seguimiento dado por la radio local, el caso de esta pareja no ha recibido solución pasados dos años de denuncias y reclamaciones.

Tras exponer historias de discriminación por orientación sexual en su centro de trabajo, Argelia Felloue, de la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales, indicó que la ampliación del trabajo por cuenta propia les ha permitido a no pocas personas emprender alguna actividad económica porque el único requisito es pagar los impuestos correspondientes.

Para Mercedes García, del grupo Humanidad por la Diversidad (HxD), la Ley 116 es un paso de avance en la campaña por purgar desventajas sociales y desigualdades derivadas de la transgresión de patrones únicos, impuestos por la norma heterosexual.

“A partir de aquí, dijo, convoquémonos a dialogar hoy sobre las acciones que desde el activismo fortalezcan lo logrado y paleen de alguna manera la cojera política de esta norma legal. La única forma de crear conciencia sobre un problema es siendo consientes nosotros mismos”.

“Queda por nosotros educar una cultura de denuncia responsable y objetiva que nos lleve a crear un precedente de ser escuchados con debido respeto”, consideró García.

Según la activista, en esa tarea resulta útil tener “herramientas para enfrentar la subjetividad de prejuicios e incomprensiones como una buena preparación sobre el tema, un ejercicio de opinión motivado por la sabiduría, la honradez, la justicia y propósitos constructivos”.

“El activismo enfrenta un reto difícil ante el que debemos estar alertas. Las discriminaciones mutan y tributan al doble discurso, sufren modificaciones por épocas, pero se van acomodando a las nuevas circunstancias y se enmascaran”, alertó.

Humboldt´s bar, donde se desarrolló el encuentro, es un emprendimiento privado abierto en mayo de 2013 que funciona de lunes a domingo y al que acuden fundamentalmente personas LGBTI. (2014)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.