Barrio periférico debate sobre mujeres negras y discriminación

Diferentes iniciativas abordan en comunidades cubanas el tema de la violencia de género y la discriminación.

Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

Persisten refranes ofensivos, degradantes e irrespetuosos hacia las mujeres negras.

La Habana, 24 nov.- Llevar más conocimientos sobre la violencia de género a los actores locales para que luego los socialicen en sus comunidades, fue el objetivo del taller “Mujer negra, violencia y discriminaciones”, realizado en la barriada periférica de Pogolotti, en esta capital.

El encuentro que reunió a especialistas de los Talleres de Transformación Integral del Barrio (TTIB), integrantes de la Asociación de Adultos Mayores y jubilados, fue convocado por la Red Barrial Afrodescendiente de la Habana, que promueve acciones por la eliminación de la discriminación racial y otras formas de exclusión.

Al conducir el taller, la historiadora e investigadora Daisy Rubiera esclareció conceptos de violencia de género.

“Son todos los actos u omisiones mediante los cuales se daña, discrimina, ignora, somete y subordina a otras personas en los diferentes aspectos de su existencia por razones relacionadas con el género”, detalló.

La estudiosa, autora del libro “Desafío al silencio”, con entrevistas a víctimas y sobrevivientes de violencia, explicó que las mujeres negras sufren maltratos por su género y color de la piel.

“Hay que hablar de la existencia del racismo en Cuba, una verdad dolorosa, independientemente de que exista una voluntad política para su erradicación”, dijo, en la capacitación realizada el 20 de noviembre.

Entre las múltiples dimensiones de la violencia de género se encuentran las que se entrecruzan con otro eje de estructuración social, como el color de la piel, que también genera asimetrías y desigualdades, insistió.

Al respecto, abundó, no es lo mismo ser una mujer negra y pobre que una mujer blanca de clase media. Ni viven igual una niña negra pobre, hija de madre soltera, y una niña blanca, hija de madre y padre profesionales, de clase media alta.

Rubiera puso en evidencia cómo sufren violencia simbólica mujeres y niñas negras a través de valoraciones racializadas que impactan diferentes ámbitos de la realidad social, como que no cumplen con los cánones estéticos impuestos hegemónicamente.

Expresiones peyorativas y discriminatorias como pasa (cabello rizado), bemba (labios gruesos), ñata (nariz chata), han contribuido a la construcción y reafirmación de un imaginario que califica a la belleza negra de inferior.

La historiadora citó a la investigadora Yulexis Almeida, quien afirma que “la asunción y adaptación de los modelos impuestos, las expresiones culturales, las representaciones y simbologías, obligan a muchas de esas mujeres a redibujarse continuamente, oponerse a sí mismas. Esto les produce ansiedades y frustraciones”.

El tema suscitó una polémica sobre la existencia o no de la discriminación racial en Cuba, pues abordar este tópico suele ser interpretado como una crítica al proceso revolucionario por quienes desconocen la importancia otorgada por las máximas autoridades.

Maritza López, especialista del TTIB Balcón Arimao, en La Lisa, esclareció que este asunto fue incluido en 2012 entre las prioridades políticas del Partido Comunista de Cuba.

Desde sus inicios, el gobierno socialista adoptó políticas que perseguían la igualdad de todos los ciudadanos. Luego, bajo la justificación de conservar la unidad nacional, el racismo se silenció y se dio como eliminado, explicó Rubiera.

La crisis económica iniciada en los noventa frustró los proyectos de no pocas personas negras y se agudizaron las desigualdades sociales que tienen como antecedente histórico el atraso en que vivieron, en la generalidad, las poblaciones afrodescendientes durante siglos, aclaró Rubiera.  

La existencia de refranes ofensivos, degradantes e irrespetuosos hacia las mujeres negras, la casi total ausencia de las familias negras en los programas dramatizados y su aparición en situaciones de desventaja social en la televisión, las escasas posibilidades que encuentran en restaurante privados y algunos centros turísticos, fueron otros aspectos analizados por las personas participantes.

Rubiera se refirió también a la violencia entre adolescentes, de muchachos hacia muchachas y otros muchachos, así como entre las muchachas.

Zulema Hidalgo, del Grupo de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero”, reconoció la complejidad del tema de la discriminación racial y destacó que “estos espacios se hacen precisamente para ganar en claridad”.

Hidalgo llamó a ser profundos en los análisis y no basarse en experiencias personales de personas negras con éxito, porque esto desconoce y culpabiliza a todas aquellas que no lo  han conseguido.

La importancia de este tipo de encuentro fue destacada por Omar Góngora, de la Asociación de Adultos Mayores, quien considera relevante aprender sobre estos asuntos, hoy presentes en la sociedad cubana. (2014)

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