Cardenal polemiza sobre la fe religiosa en Cuba

Las generaciones actuales asumen de otra manera la religiosidad, según Jaime Ortega.

Jorge Luis Baños - IPS

Ortega llamó a realizar más investigaciones sobre las causas y matices de la fe religiosa en la isla caribeña.

La Habana, 24 nov.- Basado en investigaciones de los últimos 60 años y su experiencia de tres décadas en el sacerdocio, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, analizó en una conferencia los antecedentes, la situación actual y los retos de la fe religiosa en la sociedad cubana.

Dictado en Eischtätt, Alemania, y reproducido en el último suplemento de la revista Espacio Laical, Ortega aseguró en el texto que “al hombre y a la mujer de hoy en Cuba no se le puede hacer un anuncio de Cristo del mismo modo que hace treinta años; se trata de otra generación”, marcada por la llamada época posmoderna y que vivió años de “ateísmo inducido” por el Estado cubano.

Durante las primeras décadas de la Revolución socialista de 1959, se proponía en los medios de comunicación masiva y otros espacios de socialización como la escuela no seguir ninguna religión y se divulgaba solo una concepción científica y materialista del mundo, recordó.

Desde entonces, la Iglesia Católica en el país y el gobierno vivieron un conflicto que presenta un momento de acercamiento sin precedentes a partir de 2010, cuando se sentaron en la mesa de diálogo, proceso que desembocó en la excarcelación de un grupo de opositores presos.

Sin embargo, afirmó que “la fe en Dios se ha mantenido constante en un porcentaje de la población cubana cercano al 90 por ciento” y “el ateísmo inducido por el Estado por más de treinta años no caló hondamente”, basado en estudios de los años 50 y 80 del pasado siglo XX.

El primero, realizado por la ya extinta Agrupación Católica Universitaria, arrojó que a finales de la década del 50 más del 90 por ciento de la población cubana creía en Dios. Más tarde, la Academia de Ciencias de Cuba emprendió una encuesta nacional casi al concluir la década del 80, donde el por ciento de creyentes se acercó al 90 por ciento, puntualizó el líder católico.

Pero en los años más cruentos de no aceptación de las personas religiosas en la sociedad cubana, muchas se volvieron “hacia algo que tienen muy a mano; los sincretismos afrocubanos, el espiritismo o la santería”, describió, en el documento replicado por la publicación del Consejo Arquidiocesano de Laicos de La Habana.

Entonces “fue más fácil canalizar la religiosidad en el sincretismo afrocubano que en la Iglesia Católica o protestante, pues la visibilidad de los cultos sincréticos afrocubanos es menor, es un culto más privado, no periódico, se acude al rito cuando se quiere o se puede”, abundó.

En ese sentido, Ortega llamó a realizar más investigaciones sobre las causas y matices de la fe religiosa en la isla caribeña y “qué papel juega en esto la deficiente evangelización en Cuba, qué responsabilidad correspondió a la Iglesia, qué influjo terriblemente negativo tuvo en la conciencia religiosa del criollo la esclavitud”, entre otros factores.

Especificó que el crecimiento de la Iglesia Católica y otras confesiones cristianas aconteció con lo que él denomina la “autorización oficial para manifestar su fe”, momento en que se comenzó a aceptar la diversidad de credo y las y los religiosos pudieron ingresar a las filas de Partido Comunista de Cuba, único legal en el país, entre otras transformaciones.

A su juicio, “en medio de la profunda crisis económica que afecta al mundo, Cuba vive su propia crisis. Sin poder escapar de aquella, vivimos también una crisis espiritual o existencial”. “Por eso la Iglesia alienta ahora esos cambios que tímidamente tienen lugar en Cuba y espera que nuevos cambios se introduzcan por el bien del país y de sus ciudadanos”, continuó en su conferencia.

Asimismo, propuso que su iglesia “debe sentir como misión propia estar presente y acompañar a nuestro pueblo en este nuevo capítulo de la historia cubana en que continúa la desoladora emigración sobre todo de jóvenes, en que la cultura global se hace ya presente en el consumo, en los gustos, en las modas”. (2012)

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