Comunidad cristiana de Cuba ¿y su rol ciudadano?

Un teólogo alude al importante papel de los creyentes cristianos en la construcción del futuro de la nación.

La visita de personalidades de las iglesia católica y de la ortodoxa rusa, como el papa Francisco y el patriarca Kirill, legitiman el papel de los cristianos en Cuba.

Foto: AFP PHOTO/POOL-ADALBERTO ROQUE

La Habana, 11 sep.- “La comunidad cristiana no puede, ni debe conformarse con una actuación pasiva, de mera espectadora social y política, como ocurre en muchos sectores cristianos en nuestro país”, exhortó el licenciado en Teología, Johan Moya en un artículo publicado en la revista Espacio Laical.

En su trabajo “Comunidad cristiana y sociedad civil en Cuba (revisitando a Karl Barth)”, el miembro del Consejo Editorial de la publicación expuso que la comunidad cristiana, entendida como los creyentes en Jesús Cristo, es uno de los actores fundamentales en el vida civil en la isla.

Aunque “al parecer no tiene muy claro cuál es el papel participativo que tiene en esta importante empresa social”, criticó.

Para su análisis el ensayista tomó como referente el texto Comunidad civil y comunidad cristiana, escrito en 1946 por el teólogo alemán Karl Barth.

En el enfoque de Barth, la comunidad cristiana es tan importante como la comunidad civil.

Moya consideró que el contexto histórico en el que Barth escribió ese texto “está regresando con un nuevo rostro”.

Enumeró como factores determinantes en ese escenario internacional, los aún presentes conflictos de la Guerra Fría, la xenofobia y racismo en Europa, y la crisis de los paradigmas de Estado y Derecho, entre otros.

Con respecto al caso particular de Cuba, el teólogo valoró que la consolidación de la sociedad civil debe “generar diálogos horizontales que propicien una relación orgánica con el Estado”.

Pero el investigador lamentó que “la postura de ´fortaleza sitiada´ del gobierno cubano ha hecho que el surgimiento de cualquier iniciativa social que no tenga su visto bueno, caiga bajo sospecha de disidencia y, por ende, esté en la mira del control político e ideológico”.

Moya aclaró que, para relacionar sociedad civil y comunidad cristiana en la nación caribeña, es necesario mencionar la época de encuentros y desencuentros entre mediados de los años 60 e inicios de los 90 del siglo XX entre el gobierno y la comunidad creyente.

Sin embargo, Moya resaltó en su material el saldo positivo de la visita a Cuba de tres Papas y otras personalidades del universo cristiano, en un lapso de casi dos décadas.

“Esto ha configurado notablemente la visión política e ideológica que se tenía del cristianismo”, significó.

No obstante, el estudioso especificó que aunque la filosofía gubernamental cambió, los prejuicios acerca del cristianismo continúan aunque con menor intensidad.

Para el especialista los rezagos de la historia de intolerancia religiosa en el país y la aún limitada libertad religiosa, han hecho que algunas comunidades cristianas eviten cualquier roce de orden político.

El autor apuntó que la contribución más importante de estos grupos religiosos a la sociedad civil consiste en ser una auténtica fuerza moral y cívica, con pronunciamientos transparentes en materia política.

“Cuba necesita con urgencia que los cristianos de todas las denominaciones tomen en cuenta el importante papel que tienen en  la sociedad  civil y en la construcción del futuro de nuestra nación”, sentenció.

Johan Moya es licenciado en Teología, escritor e investigador. Funge actualmente como miembro del Consejo Editorial de Espacio Laical, un proyecto de comunicación social, adscrito al Centro Cultural Padre Félix Varela de la Arquidiócesis de La Habana.

Según la propia definición de este medio, “buscan promover la reflexión y el debate en torno a diferentes aspectos religiosos, sociales, culturales, políticos y económicos de la vida nacional”. (2016)

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