Comunidad LGBT devela su rostro frente al censo

El actual Censo de Población y Viviendas no reconocerá las uniones consensuales entre personas del mismo sexo, a pesar del reclamo del activismo.

Tomado de

Página de folleto instructivo para los enumeradores y enumeradoras del censo divulgada por El Nictálope y a la que la Redacción de IPS en Cuba también tuvo acceso

La Habana, 16 sep.- Activistas LGBT (lesbianas, gays, bi y transexuales) conminan a las familias con integrantes de orientaciones no heterosexuales a adornar su casa con algún símbolo alegórico a la diversidad sexual como la bandera multicolor, entre otras acciones, durante el actual Censo de Población y Viviendas.

El bloguero Francisco Rodríguez y el Proyecto Arcoiris -autodeclarado independiente- junto a otras voces, propusieron la iniciativa para contribuir “a que este sea el último censo homofóbico”. El estudio nacional no registrará a la comunidad LGBT, ni reconocerá a las familias homoparentales ni las uniones consensuales entre personas del mismo sexo.

“Transmitamos a las autoridades, y a toda la población, que realmente queremos ser contados todos y todas”, incitó un volante repartido por Arcoiris en espacios públicos, como la feria celebrada el 8 de septiembre por el Día Mundial de la Salud Sexual, en la capital cubana.

Este colectivo continuó una propuesta lanzada a través de Internet por Rodríguez en su blog Paquito el de Cuba, quien enumeró “ideas” para que las personas de orientaciones sexuales e identidades de género diversas sean “visibles” en los resultados del conteo nacional, que se extenderá hasta el 24 de este mes.

“Quienes convivimos con nuestra pareja tenemos el derecho a declararnos en unión consensual y pedir que nos inscriban como tal”, y “quienes mantenemos relaciones estables (aunque no se comparta vivienda) tenemos derecho a que nos registren como personas “unidas” con otra del mismo sexo”, indicó el texto de Arcoiris.

Asimismo, “las personas transexuales podemos declararnos como mujer u hombre, de acuerdo con nuestra identidad de género”, exhortó el volante, que incorporó el logotipo del censo trastocado con la bandera multicolor.

Desde noviembre de 2011, Rodríguez instó a la entidad estatal encargada del censo, la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), “a registrar las uniones consensuales de las parejas homosexuales dentro del estado civil o conyugal de la población”, como lo hicieron varios países de América Latina durante la actual ronda censal de la Organización de Naciones Unidas.

Hace varios meses, trascendió que el cuestionario censal no contemplaría los planteamientos del activismo gay. Por ello, personas que luchan por la libre orientación sexual y de identidad de género en la isla caribeña coincidieron en calificar al censo de “homofóbico”, “discriminatorio” e “inexacto”.

Denuncia

“Nos harán una foto desenfocada: las uniones entre personas del mismo sexo fueron omitidas de los cuestionarios. Algunas familias no rezarán como tales, serán convivientes sin parentesco”, reveló en su post del 5 de septiembre Maykel González, autor del blog El Nictálope.

El joven periodista mostró una foto de una página del manual “Instrucciones para uso del enumerador” -al que tuvo acceso-, que define conceptos y pautas necesarias para quienes llenen los cuestionarios censales en cada hogar cubano.

En la fotografía tomada a la página 47 del volumen de carácter interno, pueden verse dos líneas tachadas, en lo referente a la definición de cónyuges. En aras de obtener más información, González se personó en el lugar donde capacitan al personal del censo en su localidad de Sagua La Grande, de la provincia de Villa Clara, a 268 kilómetros de La Habana.

Allí, según González, le facilitaron otro documento oficial de la ONEI, titulado “Precisiones metodológicas y fe de erratas”, donde se orientó tachar las líneas “En este caso se admiten parejas del mismo sexo, siempre que sean convivientes del mismo hogar censal”, y sustituirlas por “Las parejas deben ser de sexo diferente”.

“Si dos hombres se declaran unidos, los enumeradores excepcionalmente lo desconocerán”, lamentó el joven periodista. Para él, “las líneas tachadas obligan a suponer que originalmente se les contempló (a las parejas del mismo sexo)”. A su vez, consideró que “las pautas sancionadas por la ONEI obligan a desenfocar la imagen de Cuba que necesitamos”.

Tras la publicación de González, otras voces se unieron al debate como el biólogo Isbel Díaz. En el texto de su autoría “Las parejas en Cuba “deben ser…””, declaró: “Nos invisibilizan. Nos borran del mapa. (…) Lo cierto es que no podrán invisibilizarnos. Ya estamos desarrollando estrategias para que nos cuenten”.

Por su parte, el crítico de arte Norge Espinosa divulgó el artículo “Ciudadano Cero”, donde apoyó las iniciativas anteriores para que la comunidad LGBT cubana muestre su rostro durante el estudio nacional.

“Vivir en Cuba da el derecho a todos sus ciudadanas y ciudadanos a estar ahí, en ese conteo, y más, nos da el derecho de reconocer el modo en que vivimos por encima de estrecheces tanto morales como económicas, en pro de un respeto básico a la individualidad que encarnamos ahora mismo en la Nación”, sostuvo. (2012)

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