Comunidades LGBT se empoderan con el activismo

El trabajo con las personas trans rescató a un tercio de ellas del ejercicio de la prostitución, según especialista.

Archivo IPS Cuba

Mayra Rodríguez (al centro) es una de las especialistas pioneras en el trabajo con personas trans en Cuba.

La Habana, 10 may.- Iniciativas para el empoderamiento y formación de activistas por los derechos sexuales desde el ámbito comunitario, centraron la discusión este jueves de uno de los paneles científicos desarrollados durante la VI Jornada Cubana contra la Homofobia.

Mayra Rodríguez, del estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), expuso su experiencia de once años en el trabajo con las personas trans, a partir de las necesidades y problemas que ese grupo fue identificando y planteando a la institución, en la mesa “Diversidad Sexual y Desarrollo Local-Comunitario. Retos de la Sociedad Cubana”, realizada en la Universidad de San Gerónimo, en La Habana Vieja.

Entre los impactos de esa labor, la especialista identificó la creación de espacios para la participación de todas las identidades trans, tanto en Cenesex como en la mayoría de las provincias del país, aunque todavía existen dificultades en ese sentido en Pinar del Río, Holguín y Guantánamo.

La mejora en la autoestima de esta comunidad, el retiro de un tercio de sus integrantes de la prostitución para optar por otros empleos, la creación de grupos con las familias de esas personas y la categorización de transformistas como artistas profesionales, constituyeron otros pasos de avance.

También identificó varias metas por cumplir como fortalecer los grupos provinciales, mejorar las opciones de trabajo para las personas trans y formar más profesionales capacitados para brindarles la debida atención.

Por su parte, la activista travesti y militante comunista argentina Lohana Berkins enfatizó en la urgencia de interpelar a la sociedad y retar a la cultura machista, androcéntrica, patriarcal y capitalista.

“No les molesta lo que seamos, si travestis, gays, lesbianas, solo no quieren que tengamos derechos”, expresó Berkins, para quien el problema de muchas personas trans radica en que sus cuerpos obedecen más a la demanda de la prostitución que a sus propias necesidades como seres humanos.

En tal sentido, identificó como dos ejes de lucha fundamentales para el activismo que ellas desarrollan en Argentina, el fortalecimiento de una identidad propia y la solución al problema del empleo, para que las personas trans tengan otras oportunidades y no deban prostituirse.

Annia Mirabal, del no gubernamental Centro Memorial Martin Luther King Jr, busca formar sujetos críticos en el proceso de transformaciones sociales en Cuba, mediante la educación popular y la labor comunitaria.

Explicó que al género, además de su abordaje transversal, le dedican un módulo formativo que comienza por hacer reflexionar a las personas sobre lo masculino y lo femenino para conducirlas hacia la comprensión de la diversidad.

Las limitaciones de las luchas parciales por el matrimonio entre homosexuales en los Estados Unidos fueron abordadas por el académico norteamericano y activista gay, Wilfred Labiosa, quien valoró también los frenos y retrocesos del movimiento LGBT (lesbianas, gays, bi y transexuales) en Puerto Rico, su país de origen.

Labiosa caracterizó lo restrictivo que resulta el campo de participación ofrecido por los mecanismos electorales estadounidenses, y alentó a Cuba a continuar buscando su propio modelo para organizar a la comunidad LGBT de la forma que le resulte más efectiva.
El derecho al matrimonio homosexual no es la solución a todos los problemas, amplió Lisbeht Melendrez, también activista boricua que vive en los Estados Unidos, para quien en esa sociedad quedan otras muchas injusticias sociales, económicas y raciales.

Lucía García, de Cuba, analizó la encrucijada en que están las personas discapacitadas cuando tienen una orientación homosexual o una identidad de género diferente de la norma dominante, incluyendo la falta de mensajes e información específicos para esos grupos poblacionales más vulnerables.

También del Cenesex, Ramón Rivero profundizó en el posible papel de los gobiernos locales o municipalidades en materia de educación de la sexualidad, y sobre la urgencia de acercarse a los decisores, universidades, centros de investigación y líderes de la comunidad en función de contribuir al esclarecimiento de tales asuntos.

Como parte del debate entre panelistas y asistentes, se enfatizó en la importancia de asumir el activismo por los derechos sexuales desde el compromiso con una postura política, evitar la fragmentación y banalización del movimiento LGBT y hacer demandas concretas.

“Tiene que haber persistencia”, concluyeron ponentes y auditorio. (2013)

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