Continuar abriendo espacios a la diversidad

La Unión de Escritores y Artistas se suma a celebración por el Día de lucha contra la Homofobia

Jorge Luis Baños

El arte del transformismo se ha labrado un espacio en Cuba

La Habana, 10 may.- Primero desde el ocultamiento, ahora con un poco de más visibilidad, el arte del transformismo se ha labrado un espacio en Cuba, sin embargo, sigue constituyendo una zona oscura, donde el desconocimiento suele todavía provocar rechazo en segmentos de la población.

A profundizar en este tema estuvo dedicada la sesión de presentaciones y debates que por sexta ocasión inserta la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNECA) en la Jornada Nacional contra la Homofobia, como parte de la labor de la institución a favor de la diversidad y el respeto a todas las diferencias.

Según explicó en uno de los paneles del encuentro la periodista Marta María Ramírez, a diferencia del travestismo (vestir la ropa del sexo opuesto) el concepto de transformismo se aplica a quienes se trasvisten para performance o espectáculos artísticos.

Una investigación periodística la llevó a ubicar la primera referencia en la prensa periódica sobre un actor que representó en la escena a una mujer en San Cristóbal, Pinar del Río, en 1918 y a constatar que uno de los ministros del dictador Fulgencio Batista (1952-1959) prohibió en la década de los 50 del pasado siglo este tipo de manifestación, dijo Ramírez.

Nunca dejó de haber transformismo en Cuba –ni antes ni después de la llegada al poder del gobierno de Fidel Castro en 1959-, solo que este se reinventó y se enclaustró en espacios privados y de amigos, hasta aparecer en algunos sitios como El Periquitón, en La Habana; y El Mejunje, en Santa Clara, con más de 20 años, destacó la periodista.

La exhibición del documental (en proceso) Máscaras al borde del proscenio, trabajo de graduación del joven Lázaro J. González, permitió un acercamiento humano a los sentimientos, preparación para el espectáculo y consideraciones de transformistas, que rompe con experiencias anteriores que los presentaban solo desde la actuación.

De acuerdo con el crítico Norge Espinosa, moderador de la sesión, este audiovisual va a tocar zonas muy sensibles de la sociedad y a convocar a un grupo de personas a pensar en el conglomerado social cubano de otra manera, teniendo en cuenta matices diferentes, otras apariencias, texturas y contextos diferentes.

A su juicio, los transformistas cubanos han logrado algo que es muy importante: esa carga de visibilidad. “Ya no se les puede borrar de ningún modo de ese rostro múltiple de lo que puede ser Cuba y eso es una victoria de algo que se ha hecho con mucha lucha, esfuerzo y batalla”, destacó Espinosa.

El transformista, consideró, siempre va a ser una personas transgresora, va a estar rompiendo fronteras, diciendo que lo masculino y lo femenino no es exactamente lo que vemos, pero ha logrado en el contexto cubano un índice de presencia y mantenimiento por lo que el panorama hoy es muy distinto al de hace 10 o 15 años.

El espacio incluyó momentos para el análisis y la presentación de los libros Hombres sin mujer, reedición del volumen de Carlos Montenegro aparecido por primera vez en 1938, donde al autor escruta la realidad de las relaciones que se establecen en las cárceles; y La noria, de Ahmel Echevarría, obra ganadora del Premio Italo Calvino.

Una de las mesas abordó los 20 años del estreno de El público, de Federico García Lorca, con la presencia de Carlos Díaz, director del homónimo grupo de teatro, que mantiene en escena la puesta Antigonón, que estará en cartelera hasta fin de año.

Sobre la esperada película Fátima o el parque de la Fraternidad, que basada en un cuento del escritor Miguel Barnet dirige el actor Jorge Perogurría (protagonista de Fresa y Chocolate, hasta hoy la única película cubana nominada a los Oscar), compartió con el auditorio Jazz Vilá, uno de los actores del filme.

En el encuentro, el activista puertorriqueño radicado en Estados Unidos Wilfred Laviosa, colaborador del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) reconoció los avances de Cuba en materia de respeto a la diversidad sobre todo en La Habana, aunque apuntó que –basado en sus registros en el país-, hay todavía muchas familias que no aceptan a las personas homosexuales, lo que lleva a consumir medicamentos y tener conductas suicidas.

Por el Cenesex, principal organizador de la jornada, Natividad Guerrero, abogó por “seguir educando a la sociedad, sobre todo a las familias, sensibilizando a las personas para luchar por el sentir de que todos tenemos derecho y que todos y todas somos importantes”. (2014)

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