Conversatorio insiste en cerrar brechas racistas

La actividad fue realizada por el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

Foto: La persistencia del racismo gana visibilidad en la sociedad cubana actual, según especialistas. Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

La Habana, 21 mar.- La lucha contra la discriminación racial sigue siendo un imperativo para las personas afrodescendientes, que reclaman en Cuba más políticas públicas para empoderar a los grupos sociales en desventaja.

Bajo tal premisa se efectuó la víspera un conversatorio en la Casa del Alba Cultural, a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, señalado cada 21 de marzo por la Organización de Naciones Unidas.

La actividad permitió reflexionar sobre procesos emancipadores a lo largo de la historia nacional y en otras latitudes, gracias al auspicio del capítulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe (Araac) y la Red Aprendiendo a Querernos.

Afrocubanas

El encuentro también devino un homenaje al bicentenario del nacimiento de la considerada de forma extraoficial Madre de la Patria, Mariana Grajales (1815-1893), y al papel de las mujeres en las luchas por la independencia.

La profesora Oilda Hevia abogó por apropiarse de la Historia como un vehículo para refrendar las luchas contra la discriminación.

Recordó que durante el siglo XIX las mujeres negras y mestizas lograron imponerse y abrirse espacios en una sociedad patriarcal y machista, gracias a su capacidad de trabajo e iniciativas para lograr sus objetivos.

“Ellas no eran culpables de su condición por el color de su piel -como muchos argumentaban-, sino por el sistema de dominación colonial que procuró estrategias para frenar su inserción y avance social”, muro que burlaron con ingenio, perseverancia y recurriendo incluso a las leyes, destacó.

Asimismo, reclamó a los historiadores a dejar de ver a Mariana Grajales solo como la madre de los Maceo, estirpe que aportó valientes soldados a la causa de la independencia nacional y cuya figura más descollante fue el mayor general Antonio Maceo (1845-1896).

“Grajales refleja en sí misma las vicisitudes de las féminas del siglo decimonónico cubano, que al igual que muchas otras, trascendieron la dicotomía de ser esposas y madres, para defender valores e ideales como el de la independencia”, remarcó Hevia.

Por su parte, la socióloga Mayra Espina insistió en la necesidad de avanzar aún más en el empoderamiento de las cubanas negras y mestizas, cuando el país actualiza su modelo económico y la ampliación de actividades no estatales tiende a reproducir esquemas de dominación y ampliar las brechas de desigualdad.

“No es cuestión de tiempo superar estas inequidades, sino de voluntad y políticas públicas para romper las cadenas de la reproducción de la pobreza y las desigualdades”, afirmó.

La especialista aludió a investigaciones donde se analiza que los hombres blancos y en determinado rango de edades han aprovechado mejor las posibilidades para colocarse al frente de emprendimientos privados en Cuba.

Sin embargo, las mujeres, negros y mestizos se encuentran poco representados en la jefatura de los negocios, contrario a su abundante presencia en puestos subordinados donde, si bien acumulan recursos financieros, también perpetúan una relación de desventaja respecto a sus empleadores, reflexionó Espina.

A su juicio, ante tal escenario, urgen políticas públicas que garanticen el empoderamiento de los sujetos en condiciones desfavorables y actúen de manera integral para reducir las brechas por razones de género, raza, grupo etario o territorio, entre otros.

Deudas

La socióloga propuso además velar por los principios de equidad, solidaridad, respeto de la diversidad, igualdad relativa y discriminación positiva, estos dos últimos como opciones válidas dirigidas a saldar deudas históricas con grupos en desventaja.

Resultaría de gran importancia disponer de un observatorio sobre avances en materia de equidad social, una estructura operativa que disponga de facultades para fiscalizar los recursos asignados a programas con este fin y acompañe al gobierno en el proceso de toma de decisiones, aseveró la estudiosa.

Por su parte, la doctora Dawn Duke de la Universidad de Tennessee, en Estados Unidos, disertó sobre los avances y desafíos de la comunidad afrodescendiente en el sistema educacional de la nación norteña.

La investigadora en Estudios Africanos, Afroamericanos y del Caribe indicó que pese a la implementación de políticas afirmativas para aumentar la representatividad de los afroamericanos, las casas de altos estudios del sector público de su país cuentan en sus claustros con apenas un dos por ciento de mujeres negras.

Gisela Arandia, miembro del equipo coordinador de Araac, confirmó la solidaridad del grupo con los movimientos afroamericanos ante los múltiples  episodios de racismo y violencia contra los negros que persisten en esa sociedad.

Indicó que el conversatorio se inscribe dentro de las actividades por el Decenio Afrodescendiente, iniciado el 1 de enero de este año, con programas sociales más abarcadores hacia diversos sectores de la sociedad cubana.

Persistencia

Por su parte, el programa televisivo Mesa Redonda Informativa, que aborda asuntos de la actualidad nacional e internacional, dedicó su emisión del viernes al problema del racismo en Cuba.

El intelectual Heriberto Feraudy, el antropólogo Jesús Guanche, el investigador Rodrigo Espina y el periodista Luis Estrada remarcaron en el espacio la persistencia de este fenómeno en la sociedad cubana a pesar de los logros alcanzados en materia de igualdad.

Insistieron en la necesidad de incidir de forma positiva en ámbitos claves como la educación, medios de comunicación, familia y empleo.

Feraudy, director de la Comisión “José Antonio Aponte” de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, informó sobre acciones impulsadas por esta instancia para elevar la conciencia sobre la importancia de luchar contra el flagelo en las altas instancias del gobierno y otras claves como el sistema de educación y la televisión.

Lamentó que entre la ciudadanía local no exista cultura de hacer denuncias por discriminación racial, a pesar de que las leyes vigentes condenan estos delitos. Por ello, aseguró que la comisión promueve el conocimiento de los derechos en ese sentido.

Espina valoró que la atención y erradicación del racismo es la que más atención y esfuerzos requiere dentro de los grupos en desventaja como mujeres y no heterosexuales, entre otros.

Las desventajas sociales como base del prejuicio, la reproducción de actitudes discriminatorias a través de la educación de las niñas y niños, y la ausencia de una entidad con capacidad para dedicarse por completo a la lucha por la equidad racial, fueron otros de los aspectos abordados. (2015)

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