Cuba vive la construcción gradual de nuevos templos

Una modificación constitucional transformó a Cuba en 1992 de Estado ateo a “secular”.

Jorge Luis Baños - IPS

En 2012, se registraban en la nación caribeña 304 parroquias y 196 iglesias católicas.

La Habana, 19 ago.- El número de templos en Cuba ha experimentado un discreto pero gradual incremento, a tono con el espacio ganado por las diversas denominaciones religiosas en un país que se declaró ateo en el pasado reciente.

Este mes trascendió en la prensa internacional que será construida la primera iglesia católica desde la revolución de 1959.

Solo falta un último permiso para echar a andar el proyecto de erigir en las cercanías del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, en la provincia oriental de Santiago de Cuba, la nueva Iglesia de la Asunción, que albergará alrededor de 600 fieles.

En 2012, se registraban en la nación caribeña 304 parroquias y 196 iglesias (lugares de culto sin la categoría de parroquias), de acuerdo con el texto ¿Es Cuba un país católico?, del Hermano Jesús Bayo, publicado en el último número de la revista Palabra Nueva, de la Arquidiósecis de La Habana.

Ante la falta de casas de culto (unas 2.000 en todo el país, según algunos cálculos), fieles católicos renuevan sus pedidos para hacer más expedita la aprobación de nuevos sitios de reunión para acoger el creciente número de devotos.

El gobierno de Santiago de Cuba anunció en junio último la construcción de dos templos en los repartos Sueño y Abel Santamaría de la segunda ciudad más importante del país.

Asimismo, este gobierno local devolvió al Arzobispado dos iglesias y una casa parroquial, un hecho que se ha repetido en otras provincias del país.

En enero de 2013, las autoridades de Granma, también en el oriente cubano, devolvieron dos edificios y un terreno a la diócesis de Bayamo-Manzanillo y entregaron un área para levantar un templo.

Incluso católicos y católicas de Tampa, en los Estados Unidos, están ayudando a construir una parroquia en el municipio de Sandino, en la occidental Pinar del Río, según el sitio digital Centro Tampa.

La tendencia a facilitar la inauguración de nuevos lugares de culto comenzó a observarse al final del mandato de Fidel Castro (1976-2008), quien delegó sus principales cargos políticos en 2006 tras caer gravemente enfermo.

En 2003 se inauguró el convento de San Salvador de Santa Brígida, en el Centro Histórico de la capital. Luego en 2004 se consagró la Iglesia Ortodoxa Griega de Cuba, ubicada en uno de los extremos del Jardín Madre Teresa de Calcuta, en el Convento de San Francisco de Asís, en La Habana.

El presidente, Raúl Castro, que sucedió a su hermano oficialmente en 2008, mantuvo la política de ceder espacio a las comunidades religiosas.

En octubre de 2008, el entonces Metropolita de Smolensk y Kaliningrado Kiril, hoy Patriarca de Moscú y de toda Rusia, santificó la catedral de la Iglesia Ortodoxa Rusa dedicada a Nuestra Señora de Kazán, en La Habana Vieja.

El ateísmo militante se impuso en la nación caribeña durante las primeras décadas del período revolucionario.

En particular, el gobierno socialista y la Iglesia Católica tuvieron un aciago periodo de agrias relaciones.

Quedó prohibida la construcción de nuevos templos o parroquias. Solo se permitía renovar las propiedades existentes o reconstruir en los lugares donde se derrumbaron las viejas estructuras.

Una modificación constitucional transformó a Cuba en 1992 de Estado ateo a “secular”, que garantiza en principio la libertad de religión.

En septiembre de 2005, el gobierno dispuso nuevos reglamentos sobre las actividades de las denominadas “casas de culto”, viviendas privadas usadas para los rituales de la fe.

Tienen que haber al menos dos kilómetros de distancia entre una iglesia y otra del mismo concilio.

No se permiten más de tres reuniones por semana y deben cumplirse trámites que observadores califican de “engorrosos” y “dilatados” para la aprobación de nuevos sitios de oración.

La Iglesia Católica y el gobierno viven un período de diálogo y cordialidad desde mayo de 2010, cuando el presidente Raúl Castro y altos jerarcas católicos sostuvieron un diálogo inédito que derivó en la excarcelación de unos 3.000 presos, 53 de ellos opositores políticos. (2014)

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