Cultura afrocubana defiende valores humanos

Especialistas debatieron sobre los presupuestos éticos a favor de la solidaridad y la ayuda mutua de la religiosidad popular y las asociaciones de origen africano.

Jorge Luis Baños - IPS

Superar los estigmas que pesan sobre las religiones afrocubanas permitirá reconocer los valores de esta cosmovisión.

La Habana, 10 dic.- De la cultura y la religión afrocubanas conviene rescatar la herencia de fraternidad para superar conflictos actuales de la sociedad cubana, coincidieron profesionales de la antropología y la historia en un panel organizado este fin de semana en la Casa de la Cultura de La Habana Vieja, uno de los municipios más poblados de la capital.

Si bien estas prácticas religiosas y asociativas han sido estigmatizadas por el racismo histórico que permanece en el país, su origen y esencia ideológica defiende una ética que apuesta por el bienestar humano.

El conversatorio “La ayuda mutua popular y la fraternidad en la Historia de Cuba” fue convocado el 8 de diciembre por la Cofradía de la Negritud, la Cátedra de Pensamiento Haydee Santamaría y el Grupo Chekendeque, colectivos de la sociedad civil que promueven, entre otras causas, la lucha contra la discriminación racial.

La historiadora María del Carmen Barcia, Lázara Menéndez, profesora titular de la Universidad de La Habana, el investigador social Mario Castillo y Tato Quiñones, cofrade y estudioso de la tradición abakuá, recorrieron los antecedentes de las fraternidades afrocubanas desde los cabildos de nación, instituidos por la corona española en la época colonial, hasta las sociedades masculinas abakuá y las asociaciones obreras de inicios del siglo XX.

Los Cabildos se iniciaron en Cuba desde el siglo XVI como mecanismos de control político sobre las personas llegadas de África a través de la trata de esclavos. Sin embargo, se convirtieron en estrategias de conservación cultural de las tradiciones y costumbres de esos pueblos, enfatizó Barcia.

Una de las principales fuentes de transmisión de esta herencia parte de la religiosidad popular afrocubana que, según agregó Lázara Menéndez, funciona como una cosmovisión particular.

Si bien este tipo de prácticas eran aceptadas como legales desde las constituciones de 1901 y 1940, el rechazo social ha continuado acusándolas de religiones “oscuras” y poco sofisticadas.

Por el contrario, a juicio de Menéndez se trata de un sistema religioso complejo que brinda al individuo estrategias de vida, también en el espacio físico y material. “La espiritualidad de estas prácticas tiene como plataforma la sobrevivencia, que llega hasta el contexto actual”, sostuvo la profesora.

La solidaridad, el respeto por la naturaleza y la resistencia cultural resultan valores inherentes a las creencias instaladas en la Isla por las poblaciones llegadas de África, indicó.

La santería, el palo monte y las sociedades abakuá, entre otras prácticas religiosas de este tipo, ubican al ser humano en el centro de atención, por encima de lo sagrado.

Conocer el sistema de pensamiento afrocubano, tanto por quienes practican estas creencias como por la población en general, contribuiría a superar la hostilidad social con que se les enjuicia, sostuvo Menéndez.

“Los mecanismos de subvaloración de estas prácticas están ligadas a un modelo de exclusivismo cultural”, opinó. A criterio de la especialista, es preciso generar una política cultural que favorezca de manera más amplia los valores de la religiosidad afrocubana y el impacto en la historia nacional (2012).

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.