Curso ayuda a cubanos y cubanas invidentes a formarse como emprendedores

Las entidades estatales deberían recibir estímulos fiscales por emplear a personas con discapacidad que posean calidad profesional e idoneidad, aseguran especialistas.

El proyecto busca relacionar personas videntes con personas invidentes, de forma que su inserción sea lo más viable posible en los medios sociales y la actividad profesional.

Foto: Tomada del periódico 5 de septiembre

La Habana, 5 nov.- Annelice Mederos, una comunicadora social cubana de 26 años, desea convertirse en emprendedora, a partir de las ideas y conocimientos compartidos durante el primer curso de Gestión de negocios para personas invidentes y con condiciones visuales especiales.

La iniciativa comenzó el 26 de septiembre y se extenderá hasta fines de noviembre, y cuenta con el auspicio del proyecto INCUBA EMPRESAS del Centro Loyola Reina, en el capitalino municipio de Centro Habana.

“Me gustaría crear un emprendimiento relacionado con el acopio y gestión de información, o uno para organizar eventos, algo que facilite tareas que a veces se vuelven tediosas como buscar insumos para una fiesta”, confesó Annelice a la Redacción IPS Cuba.

Para tales motivaciones, reconoció la joven, ha sido importante acudir a espacios como este, a fin de “aprender sobre el sistema tributario, los procesos de contratación, cómo solicitar una licencia, deberes y derechos, al igual que herramientas para llevar un negocio de manera exitosa”.

El curso y los profesores

Jorge Bonilla, jurista e informático, es el coordinador y principal impulsor del proyecto, con el cual continua sus esfuerzos de hace más de una década dirigidos a estimular la inclusión social de personas con alguna discapacidad.

“El primer objetivo de este curso de iniciativa empresarial es fungir como mecanismo de capacitación y segundo, crear condiciones para garantizar la continuidad del asesoramiento a estas personas”, refirió Bonilla.

En tercer lugar, agregó, “incentivamos actividades que promuevan los valores, la evangelización, la inclusión social y la sensibilización de personas videntes con personas invidentes, de forma que su inserción sea lo más viable posible en los medios sociales y la actividad profesional, tanto privada como pública”.

Desde su convocatoria, el curso de Gestión de negocios para personas invidentes despertó gran interés. Inicialmente, se presentaron unas 40 personas, incluidas algunas con limitaciones físicas y motoras.

Debido al proceso de reparaciones en que se halla el Centro Loyola y la imposibilidad de disponer de aulas en la primera planta, se decidió mantener por el momento solo a las personas invidentes.

Por eso la matrícula es de 13 personas, cinco de ellas mujeres; mientras nueve miembros del grupo ya ejercen como cuentapropistas.

Darién García, coordinador de INCUBA EMPRESAS, resaltó que la propuesta de Bonilla fue acogida de inmediato “porque una de las misiones de la Compañía de Jesús es acercarse a los sectores más excluidos y vulnerables para hacerlos avanzar”.

“Si lo comparamos con otras aulas de 20 ó 30 alumnos, esta puede resultar pequeña. Pero nos estamos acercando a un grupo que quizás no haya encontrado apoyo en otros lugares”, matizó.

Sobre el impacto de la iniciativa, valoró que ayuda a las personas a “independizarse, que es lo que muchos reclaman. Pasa lo mismo cuando trabajamos con mujeres vulnerables y campesinos, que quieren tener autonomía, sentirse importantes con lo que hacen”.

De forma general, INCUBA EMPRESAS apoya a Bonilla no solo con el local, sino también con clases sobre el emprendimiento privado, las necesidades especiales de las personas invidentes, al igual que temas relacionados con misión y visión de los negocios, quién eres y a dónde quieres llegar, formación de valores, a fin de fomentar una conciencia emprendedora.

Según García, constituye un reto acercarse a estas personas mediante vías y métodos no tradicionales, sin una pizarra o tiza, sino únicamente con la voz, los conocimientos y la estrategia de comunicación.

“Recuerdo que al término de la primera clase quisimos conocer las opiniones. Una estudiante me aconsejó tratarlos sin distinción, porque sentían en mi voz que trataba de “cuidarlos”. “Nosotros no vemos, pero lo entendemos perfectamente, tenemos todas nuestras capacidades, me dijo”, rememoró García.

Hablan los estudiantes

Ernesto Macías, uno de los estudiantes y quien labora con una empresa de música, comentó a la Redacción IPS Cuba que cuando intentó hacer un negocio hace unos años, “me salió bastante mal por falta de conocimientos”.

Por eso, “vine con el interés de conocer y aprender”, una decisión que, apuntó, “ha despertado interés en mi familia”.

Igual respaldo encontró Leonides Zayas, quien desde hace varios años ejerce el trabajo por cuenta propia y se enteró del curso por algunos amigos, y decidió comprobar si era tan útil como le insistían.

“Voy conociendo, adquiriendo experiencias y nuevos argumentos. Ahora, por ejemplo, sé un poco más sobre el tema de los impuestos”, indicó.

Antonio Nodarse, de 55 años y trabajador en un taller para personas con discapacidad, tampoco quiso perderse esta oportunidad. “Ha sido fácil captar las ideas y las formas en que los profesores transmiten los conocimientos”, enfatizó.

Nodarse, quien presidió años atrás la filial de la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (ANCI) en el capitalino municipio de Marianao, argumentó que hacen falta más espacios como este, al igual que una ley que ampare a las personas con discapacidades.

“Se ha demostrado que si esa legislación no existe, las personas con necesidades especiales y discapacidades estamos en desventaja o con menores oportunidades que otras. Para encontrar un trabajo ya no privado sino estatal, cuesta mucho trabajo”, razonó.

Para Annelice, una de las grandes virtudes del curso es la impartición de conocimientos “enfocados en las necesidades específicas de las personas con discapacidad, algo que en otro lugar no obtendríamos de manera fácil”.

El profesor Bonilla aseguró tener pleno interés en continuar el proyecto, por lo cual planea presentarlo a la organización no gubernamental Caritas Cuba, con el fin de buscar un mayor respaldo, al igual que para otros proyectos de superación similares. (2018)

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