Desigualdades sociales en Cuba

Las trasformaciones impulsadas por el gobierno se presentan como una coyuntura favorable para actuar sobre el tema.

Archivo IPS Cuba

Las ciencias sociales ponen atención a las brechas territoriales, de género y raza

La Habana, 22 jun-. Entre los factores asociados a la reproducción de las brechas de equidad social en Cuba se encuentran la insuficiencia de activos y las fallas de inclusión que contienen las nuevas oportunidades en el contexto de reforma socioeconómica que vive el país.

Así lo considera la socióloga Mayra Espina, quien disertó el 18 de junio sobre las desigualdades sociales en este país caribeño en un foro convocado por Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero, que estimula con periodicidad el debate sobre los temas de la pobreza, la marginalidad, la exclusión y las migraciones, entre otros.

La especialista esbozó los rasgos que han caracterizado en las últimas tres décadas el fenómeno en el país y concluyó que actualmente, a pesar de que las ciencias sociales han estudiado las diferentes zonas de desigualdad, tiene lugar un proceso de naturalización de la pobreza que camina en dirección opuesta al espíritu inicial del proyecto social cubano.

Si bien en los años 80 los indicadores de ingresos familiares y aseguramiento de la canasta básica mostraban una satisfacción de las necesidades elementales de la población, luego del período especial y la reestratificación social que marcó esta etapa, Cuba entró a los 2 000 con índices que denotan una mayor desigualdad.

A partir de la sistematización de investigaciones sobre el tema, Espina apuntó algunos de los elementos que tipifican este panorama, entre ellos, el perfil de la pobreza urbana. Aquí sobresalen las familias con tamaño superior al promedio nacional, la mayor presencia de ancianos y niños, el aumento de las mujeres jefas de hogar y la sobrerrepresentación de negros, mestizos y mujeres en este grupo.

Las brechas de género y generacionales también caracterizan el fenómeno en Cuba. En el primer caso los estudios indican mecanismos de segregación ocupacional, violencia sobre la mujer y preservación de los roles tradicionales, mientras que en el segundo aparecen los bajos ingresos y servicios deficitarios que afectan a la tercera edad y las desventajas de los niños que crecen en hogares pobres.

Las experta también se refirió a la existencia de una brecha territorial y de desigualdades raciales, estas últimas expresadas en una presencia superior de blancos en el sector emergente de la economía y en los cargos de dirección, así como una sobrerrepresentación de la población negra y mestiza en las peores condiciones habitacionales y empleos en sectores como el de la construcción.

Asimismo, el patrón de movilidad social revela que desde los años 90 se consolidaron en el país esquemas excluyentes que legitimaron a los poseedores de activos como remesas, automóviles, acceso a la información y el conocimiento y recomendaciones.

En el nuevo momento de reforma, la política de equidad tiene su mayor expresión en los Lineamentos de la Política Económica y Social y los documentos de la I Conferencia del Partido Comunista de Cuba, explicó la socióloga.

Espín reconoció en estas plataformas instrumentos para subvertir paulatinamente las desigualdades, pero considera entre sus limitaciones la no referencia a la pobreza y las situaciones de marginalidad existentes, la omisión de instrumentos afirmativos hacia las desventajas, la ausencia de instrumentos de participación social, y la no atención detallada al asunto de la municipalización.

Entre sus propuestas para complementar la reforma como ha sido planteada hasta el momento, Espina sugirió fortalecer las políticas universales con acciones afirmativas de base territorial articulando las esferas de educación, trabajo, ingreso y hábitat.

De igual modo, indicó la necesidad de complementar centralización y descentralización en la gestión de la política social, ampliar los límites de la participación ciudadana y perfeccionar la base informativa para la toma de decisiones.

Mayra Espina es investigadora de la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (COSUDE). Como ensayista ha abordado, entre otros, los temas de la pobreza, la desigualdad y el rol del estado en Cuba. (2012)

Un comentario

  1. samuel rodriguez

    ¿por qué no mencionan cifras oficiales?

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