Diversidad sexual hacia la política

La película “Fresa y Chocolate” marcó una pauta en los cambios de la sociedad cubana hacia esta parte se su realidad.

Jorge Luis Baños - IPS

Según Danae Diéguez, organizadora del encuentro, se pretender proveer de “insumos para sus investigaciones y productos audiovisuales” a los jóvenes realizadores cubanos

La Habana, 29 ene.- La participación de la diversidad sexual en la sociedad cubana actual debe alcanzar una perspectiva desde las relaciones políticas, más allá de un enfoque en salud, opinó el historiador y experto en el tema Abel Sierra, en un nuevo ciclo de conferencias promovido con el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC).

La Oficina de Creación Artística y la Muestra Joven del ICAIC realizarán los últimos viernes de cada mes durante el año 2011 presentaciones de especialistas para promover la reflexión, el diálogo y potenciar el desarrollo de las y los creadores, sobre todo directores, guionistas, productores, fotógrafos, editores y sonidistas.

Según Danae Diéguez, organizadora del encuentro, se pretender proveer de “insumos para sus investigaciones y productos audiovisuales” a los jóvenes realizadores cubanos, sobre todo desde aquellas principales miradas y preocupaciones de las ciencias sociales contemporáneas.

La conferencia inaugural, “El cuerpo de la nación. Nacionalismo y sexualidad en la Cuba contemporánea”, estuvo a cargo de Sierra, autor de investigaciones como “Del otro lado del espejo. La sexualidad en la construcción de la nación cubana”, que obtuvo en 2006 el premio Casa de las Américas. La cita tuvo lugar el viernes 28 de enero en la sala Titón del ICAIC.

Para el experto, se ha subestimado el tema de género y sexualidad en Cuba, sobre todo la postura de “saberes incómodos” como el Feminismo, que alcanzó un alto desarrollo durante el período republicano cubano. Antes de 1950, existían en el país alrededor de 500 organizaciones femeninas a lo largo y ancho de su territorio.

Prevalece “una ausencia de herramientas para pensar la realidad” en el contexto cubano, según Sierra, quien abogó por incorporar teorías y concepciones que implican una trasgresión y subversión de la cotidianeidad. Asimismo, anheló un mayor debate público y con más aperturas sobre estas problemáticas entre la población cubana.

En su conferencia, Sierra analizó el papel del género y la sexualidad en la construcción de la nación cubana a partir de 1959, año del triunfo de la Revolución Cubana. Especificó que sigue el concepto de nación como “tradición inventada”, donde se destina un espacio simbólico para la construcción de la sexualidad.

Este espacio lo define como “la nación sexuada”. El territorio nacional se plantea también a través de analogías con el cuerpo humano y destacó el concepto de penetración, y su estrecha relación con la soberanía nacional y la independencia.

Durante el período republicano, destacó la tendencia a representar a Cuba como femenina y frágil, sobre todo “a la penetración extranjera y violación del espacio nacional”, por las constantes intervenciones del imperialismo estadounidense.

Como parte de esa representación, Sierra mostró ejemplos gráficos como una portada del periódico La Semana de los años 20 del pasado siglo XX, donde Cuba está encarnada por una mujer y la acecha el Tío Sam, símbolo del imperialismo estadounidense.

Sin embargo, después de 1959 se fortalecen estereotipos nacionales como el guerrero, que salvaguarda a la nación femenina. Un ejemplo de ello, lo constituye el símbolo de Fidel Castro, como albacea del país.

La búsqueda desde entonces de un Hombre Nuevo, concepto introducido en Cuba por Ernesto Ché Guevara, constituye uno de los elementos a analizar para el historiador. Este ideal de persona se definió en diálogo con los intereses nacionales, y hasta cierto punto con algunas propuestas feministas.

Pero, concebir al sujeto social como masa y hacer del estado y el nacionalismo una sola unidad repercutieron en la posible aceptación de la diversidad sexual en la isla caribeña de los años 60 y 70 del siglo XX, según Sierra.

En la época de las Unidades de Apoyo a la Producción (UMAP), unidades de trabajo para la “normalización” de los llamados desviados sociales, entre ellos los homosexuales, “el sujeto homoerótico se opuso al Hombre Nuevo”, que se concebía muy relacionado a la épica, explicó.

Como ejemplo, destacó el tratamiento de la homosexualidad en el boletín político ¡Sin Tregua!, que circulaba en las UMAP, donde se planteaba la necesidad de transformar a las personas no heterosexuales para la “higienización” del país.

En esa época, apuntó, prevalecieron mitos hacia orientaciones sexuales homo como constituir una enfermedad, ser el resultado de familias disfuncionales o de una infancia sin el acompañamiento de los padres.

La película “Fresa y Chocolate” marcó una pauta en los cambios de la sociedad cubana hacia esta parte se su realidad, aunque Sierra dudó del carácter “totalmente trasgresor” del filme de Tomás Gutiérrez Alea. Sin embargo, resaltó la propuesta de la cinta sobre la posibilidad de que la diversidad sexual pueda integrarse a la Revolución.

Como conclusión, analizó la etapa actual, después que instituciones como el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX)  lideran campañas de respeto a la diversidad sexual. Para él, todavía queda un largo camino por recorrer en este sentido, sobre todo para eliminar contradicciones en la lucha por reivindicar a personas de orientaciones sexuales diversas (2011).

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