El plan de ONU para recuperar La Habana tras el tornado

El organismo aspira a movilizar 14,3 millones de dólares en apoyo a la población damnificada en cinco municipios capitalinos.

Portada del Plan de Acción para enfrentar el impacto del tornado que recorrió cinco municipios de La Habana.

Foto: Tomada del sitio web del SNU en Cuba.

La Habana, 19 feb.- El Sistema de las Naciones Unidas (SNU) en Cuba publicó un Plan de Acción para enfrentar el impacto del tornado que recorrió cinco municipios de la capital cubana el pasado 27 de enero y dejó a su paso la destrucción de casas, escuelas, instalaciones sanitarias y de comercio, redes eléctricas, hidrosanitaras y de comunicaciones, además de fuertes secuelas psicológicas.

La iniciativa prevé la movilización de más de 14,3 millones de dólares para “responder a las urgentes necesidades de 253.000 personas afectadas por el tornado en los 14 consejos populares que sufrieron mayor impacto”, asegura el documento que puede descargarse en el sitio web del SNU en Cuba.

 

Impactos del tornado

Población evacuada: 9.916. Del total, 1.045 en centros gubernamentales y el resto, en casas de familiares y amistades.
Vivienda: 7.872 dañadas (730 derrumbes totales, 931 derrumbes parciales, 1.109 pérdidas totales de techo, 1.950 pérdidas parciales de techo y 3.152 daños en viviendas catalogadas como tipología I, consideradas en buenas condiciones para enfrentar eventos meteorológicos).
Salud: un hospital materno, cuatro policlínicas, 10 consultorios de atención a nivel comunitario, dos hogares para personas de la tercera edad, una farmacia y una unidad antivectorial.
Educación: 78 escuelas, 23 círculos infantiles, dos combinados deportivos, dos residencias estudiantiles y una dirección municipal de Educación. 17.938 estudiantes trasladados a otras escuelas.
Electricidad: 144.000 personas quedaron sin servicio. Dañados 39 circuitos primarios, 17.320 secundarios, dos torres de alta tensión, 4.156 transformadores y 24 subestaciones.
Comunicaciones: 16.204 servicios telefónicos quedaron interrumpidos. Afectados 23 parques wifi, 317 postes, 93 cables conductores y una torre de radio de onda media.
Comercio: 56 panaderías y más de 30 instalaciones de la venta en moneda nacional.
Transporte: dos instalaciones, 48 medios de carga y pasaje (18 camiones, ocho ómnibus y 11 taxis), daños en la vía ferroviaria y la terminal de contenedores.

Industria: 31 unidades.

 

En este grupo, añade, 58.347 son menores de cinco años de edad, mujeres embarazadas o personas mayores de 65 años, que podrían considerarse en alto grado de vulnerabilidad.

Formulado en diálogo con las autoridades nacionales, la propuesta pretende además enfatizar en “las más de 80.000 personas localizadas en la franja de tránsito del tornado, afectadas por derrumbes parciales o totales de viviendas, daños severos de instalaciones de servicios básicos comunitarios de salud, educación, distribución de la canasta básica y distribución de agua en forma segura”.

En ese universo, la “máxima atención se destinará a unas 20.000 personas críticamente afectadas, al haber perdido su vivienda o sufrir severos daños parciales, así como la pérdida de sus insumos básicos de habitabilidad”.

El Plan de Acción incluye los sectores de agua, saneamiento e higiene; educación; salud, incluyendo salud sexual y reproductiva; seguridad alimentaria y vivienda y recuperación temprana.

Según el documento, la respuesta se ha diseñado con un enfoque multisectorial para garantizar un beneficio integral a las familias con necesidades humanitarias.

Vivienda, el mayor impacto

“La respuesta inmediata para crear habitabilidad básica y la recuperación será compleja y costosa en las áreas centrales afectadas de La Habana”, asegura el documento de Naciones Unidas que describe las zonas afectadas como densamente habitadas, caracterizadas por una urbanización compacta, de varios niveles y con edificaciones antiguas, muchas en notable estado de deterioro.

Esta situación, añade, “pone en alto riesgo edificaciones que aún permanecen en pie”.

Las acciones propuestas por agencias de la ONU en este ámbito se consideran “complementarias” al esfuerzo que realiza el gobierno cubano para la recuperación e incluyen “la respuesta a las familias más afectadas, en sus necesidades básicas más críticas”, así como el apoyo al restablecimiento de condiciones de habitabilidad en las viviendas, recuperación y provisión de servicios básicos, reactivación socio-económica y de las pequeñas industrias.

En este sector, la propuesta incluye una iniciativa de la Organización Internacional de las Migraciones para mejorar la calidad de vida de las más de 9.900 personas evacuadas en centros de protección gubernamentales o casas de familiares y amistades. La ayuda consiste en la entrega de un kit de medios básicos de vida, como linternas, mosquiteros, cubos, almohadas, ventiladores y sábanas.

Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) pretende movilizar recursos para beneficiar a 5.000 familias con la distribución de bienes de primera necesidad, incluidos colchones personales y de dos plazas, sábanas, toallas y kit de cocina. Serán prioritarios  grupos vulnerables como embarazadas, madres solas de menores de edad, adultos mayores o discapacitados.

Esta agencia tiene propuestas para el apoyo al restablecimiento de la habitabilidad básica de 4.000 viviendas, la elevación de la capacidad de respuesta de las brigadas constructivas y otras entidades involucradas a nivel local como Planificación Física, así como impulsar la rehabilitación de pequeñas industrias de producción local de materiales de la construcción en las zonas afectadas.

Entre los proyectos, aparece también una iniciativa conjunta de PNUD y la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial para el manejo y reciclaje de escombros, dando respuesta además a las demoliciones que ofrecen algún tipo de riesgo. Se trataría de aprovechar el escombro disponible para la producción de materiales necesarios para la reparación o reconstrucción de paredes, pisos y techos.

Otras áreas estratégicas

El plan prevé acciones para la restauración de la operatividad de servicios críticos del sistema de salud pública, incluyendo equipamiento, medicamentos e insumos, infraestructura y monitoreo de la calidad del agua en las instituciones, en una respuesta coordinada entre la Organización Panamericana de la Salud y el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Se espera, también, apoyar el restablecimiento de los servicios de salud sexual y reproductiva en los tres municipios más afectados (Diez de Octubre, Guanabacoa y Regla) para reducir la morbilidad y mortalidad materna y neonatal, prevenir los embarazos no deseados, contribuir a la prevención y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual, y prevenir y atender la violencia de género.

La propuesta del Programa Mundial de Alimentos incluye la reposición de la reserva de alimentos que le permitió el apoyo inmediato a Cuba tras el impacto del tornado (223 toneladas métricas de arroz y 111 de frijol).

Esta reserva, asegura el texto, ha contribuido a “garantizar las necesidades alimentarias inmediatas de las comunidades más afectadas para evitar el deterioro de su estado nutricional, con énfasis en los grupos vulnerables, mediante la entrega de raciones complementarias de alimentos: cuatro libras de arroz y dos libras de frijoles por mes durante dos meses y un tercer mes para 1.100 personas consideradas como insolventes o muy vulnerables.

Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) prevé movilizar recursos para contribuir en la prevención y control de las enfermedades diarreicas, de origen hídrico y otras transmitidas por vectores, a través de la mejoría en el acceso a agua segura y de las condiciones de higiene.

En el sector de educación, Unicef planea beneficiar a 12.584 niñas y niños a través del apoyo en la rehabilitación de la infraestructura dañada así como la facilitación de materiales didácticos y recreativos.

El Plan de Acción contempla respuestas a corto plazo, previstas para un máximo de seis meses, y otras de mediano y largo plazo que podrían tomar entre 12 y 18 meses. (2019)

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