El reto de la ciudadanía cubana en el socialismo

Panel sobre diversidad sexual propone una mirada integradora e histórica a la lucha contra la homofobia.

Jorge Luis Baños - IPS

Mariela Castro, Alina Pérez y Víctor Fowler en el Espacio Letra con Vida.

La Habana, 5 may.- El papel y los canales de la sociedad civil para dialogar con el Estado y el gobierno en un sistema socialista deben definirse en Cuba, país que hace más de 50 años se declaró seguidor de este modelo, expresó el investigador Víctor Fowler en una actividad de la IV Jornada Cubana contra la Homofobia.

Junto a Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Fowler participó en el panel “Humanidad es diversidad” del espacio de reflexión Letra con vida, del Centro Cultural “Dulce María Loynaz”. Este debate integró las acciones que se desarrollan en la isla caribeña alrededor del 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia y Transfobia.

“Hay que aprender qué cosa es una sociedad civil socialista”, abundó el también escritor sobre un problema más general e histórico que toca de cerca a la lucha por el reconocimiento en Cuba de los derechos de las personas con sexualidades diversas, encauzada por activistas y acompañada por instituciones gubernamentales como el Cenesex.

Para él autor de libros como “La Maldición, una historia del placer como conquista” (1998), urge consolidar las formas en que la ciudadanía socialista exige y dialoga con instituciones como el Partido Comunista de Cuba, sobre todo en los momentos que la sociedad civil necesita proponer agendas y cambios.

En cuanto al respeto a la libre orientación sexual e identidad de género, el intelectual destacó que el trabajo de transformación social, cultural y en todos los ámbitos, “es una cuestión de diálogo permanente: no se acaba en ningún punto”.

Asimismo, comentó la necesidad de una investigación histórica profunda sobre las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), campamentos de trabajo con régimen militar a donde fueron llevados homosexuales, religiosos y hombres considerados “desafectos” a la Revolución o “desviados ideológicamente”, durante la década de los años 60 del siglo XX.

Por su parte, Mariela Castro Espín, quien ha reconocido también la necesidad de conocer a fondo ese acontecimiento de la historia cubana, recordó que el activismo por la no homofobia en la isla caribeña tiene como principal meta el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bi y transexuales).

“Centrar la mirada en este tipo de discriminación permite ver también otras”, como aquellas por cuestiones raciales y de género que prevalecen en todas las sociedades y la cubana no está exenta de ellas, explicó la sexóloga y ahondó, entre otros temas, en el papel que sigue jugando la escuela en la estigmatización de la persona diferente.

Asimismo, el trabajo de activistas y el Cenesex ha logrado empezar a “provocar la conciencia sobre la patologización de la homosexualidad y transexualidad”, todavía no han podido penetrar al mundo de la psiquiatría en Cuba, lamentó la sexóloga, integrante también de la no gubernamental Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes).

La IV Jornada Cubana contra la Homofobia tiene su sede central este año en la ciudad de Santiago de Cuba, a unos 860 kilómetros al este de La Habana, y realiza un programa de actividades desde el 3 al 26 de mayo en varias provincias del país. Las actividades se insertan en un programa de sensibilización mucho más amplio concebido para todo el año. (2011)

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