El revés y el derecho del Reverendo de la tierra

Entrevista con “el pastor de la Revolución”, Raúl Suárez, nacido en 1935.

Jorge Luis Baños - IPS

“En nombre del CMMLK, agrupé a siete familias necesitadas de vivienda y, para construirlas, solicité un terreno aquí cerca, en Puente Nuevo

Sembraré la simiente preciosa/ del glorioso evangelio de amor.

Sembraré, sembraré mientras viva,/ dejaré el resultado al Señor.

Himno evangélico

La Iglesia Bautista Ebenezer (1947) de Marianao, una barriada de la capital cubana, colinda con el Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. (CMMLK o Centro, 1987), entidad de soplo cristiano cuya idea apoyó y a cuyo asiento asistió. Si bien una y otro se juntan, son espacios distintos, con metas y guías propios, pero abarcan la «familia mayor» de Raúl Suárez (Aguacate, 1935), esa que, según las memorias del «pastor en Revolución», ha compartido sus sueños.

Tras 49 años en activo, Suárez se jubiló como pastor de la Iglesia, mas sigue dirigiendo el Centro. Hay quien cree que, a fuerza de salir en los medios, parece ser el único religioso con acceso a ellos. No es cierto. También figuran con asiduidad otros hermanos suyos en la fe. Lo que pasa es que él tiene su personalidad, su compromiso, lleva décadas sirviendo al prójimo, y uno retorna a él por su don de gentes.

El día que ocurrió esta conversación, subiendo y bajando de su auto, nuestra ruta dibujó un triángulo isósceles en el sureste de Marianao. La cima se hincó en la Ave. 53, frente al CMMLK, y su base recorrió Puente Nuevo, desde la comunidad familiar que allí proyecta el Centro, hasta la casa donde viviera el reverendo. Atentos él al timón y yo a él, hablamos de lo humano y lo divino, lo bello y lo sufrido.

Su identidad cristiana traspasó el espacio. Es un hombre de una sola pieza. No se subdivide para, aquí, comprometerse con el humanismo revolucionario y, allá, amar a Dios. Honra lo mismo a Cristianos por el socialismo (CPS) de Bélgica, que agradece a Fidel el hecho de que lo ayudara a superar una de las contradicciones más difíciles de su vida, que arremete contra todo paternalismo, autoritarismo o «asistencialismo».

Repudia la limosna y la caridad mal interpretadas, con la misma entereza con que señala tres motivos para darle gracias al Señor: nació en el seno de una familia de trabajadores agrícolas; le envió a su Hijo Jesucristo; y permitió el triunfo de la Revolución cubana. Emplea la raíz bíblica del concepto de redención para plantear que el bloqueo estadounidense no la ha despojado, a la Revolución, de su amor redentor.

Exalta la memoria de Juan XXIII y celebra el espíritu del Concilio Vaticano II. Asegura que, cuando el pobre toma conciencia y salta del «pobre en sí» al «pobre para sí», entonces con frecuencia se queda solo. Evoca el Encuentro Nacional Eclesial Cubano de 1986 y marca unas palabras de su documento final: la sociedad socialista «nos ha enseñado a dar por justicia lo que antes se daba por caridad».

Cita a Leonardo Boff, Tomás Balduino, Jürgen Moltmann, Ernesto Cardenal, Miguel D´Escoto y Jesús de Nazaret. Confiesa que es un reto ser, al mismo tiempo, político, administrador, educador, cristiano y pastor. Proclama que su espiritualidad es la del vínculo con la tierra, y exhorta a que regresemos a una relación afectiva con ella: «con abonos y pesticidas químicos no se fertiliza, sino que se mata. A eso se debe, en parte, lo que le sucedido a nuestra caña de azúcar: se nos acabó la caña de tres trozos.» Más que por la notoriedad, sus juicios se aprecian por su humildad.

I. En el camino, la fe

Una parte de mi actual vida cotidiana es la creación de una comunidad familiararrancó el reverendo mientras subíamos al carro y enrumbábamos hacia el cruce de 100 y la Autopista HabanaPinar del Río.En nombre del CMMLK, agrupé a siete familias necesitadas de vivienda y, para construirlas, solicité un terreno aquí cerca, en Puente Nuevo (municipio de Marianao según el Decreto Ley 269 de enero de 2010); quizás ya le estén pasando la niveladora, vamos para allá, te lo quiero mostrar”.

¿También acomete el propósito como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP)?

Y es propio de lo que soy, un hombre de identidad cristiana y vocación pastoral; de ahí parte todo lo que hago. No es solo dar casas a la gente, sino sembrarle valores socialistas y cristianos. La acción tiene alcances sociales y políticos, pero mayormente trata de que el proyecto revolucionario se sustente en virtudes que nos alejen del egoísmo personal y familiar. Trabajando juntos, con miras a satisfacer una necesidad tan apremiante como la falta de vivienda, progresaríamos en el logro de esos valores.

(Ya en el terreno.) ¿Cree que sea factible fabricar en este lugar?

El vertedero de 100 se replegó al oeste y quema sus desechos en una planta que no emite humo ni hollín. Levantaremos las viviendas en el medio de la parcela; delante plantaremos un jardín; el gusto por las plantas y flores incentiva el goce estético, otra ganancia de la vida. Detrás irán los patios productivos, concepto que hoy se enfatiza, pero que la Iglesia apoya hace años; los patios se trocaron en huertos donde se cultivan verduras, legumbres, plantas de regadío y árboles frutales, y se crían abejas y conejos. En una cooperativa cercana las familias podrán dedicarse a la porcicultura.

¿Será una construcción de qué tipo?

El gobierno provincial donará siete módulos Sandino para casas prefabricadas. No emplearemos mano de obra asalariada; la condición a que está sujeta la concesión de las vivienda, es que las familias las construyan. Las donaciones se utilizarán para pagar insumos específicos: losas de piso, aparatos sanitarios, partes eléctricas… Miembros de cuatro de las siete familias son empleados del Centro y fieles de la Iglesia Ebenezer. La otra no es gente de oración, pero sí sacrificada y precisada de vivienda.

¿Tiene precedentes el CMMLK en esta esfera de actividad?

En construcción de viviendas, el Centro trabajó a varios niveles. El primer nivel se ejecutó en la primera mitad de los dos mil por una norma de la Unión Europea. Si una ONG pone el 15 por ciento para un proyecto, la Unión sufraga el resto. Así conseguimos que Monimbó, ONG alemana, ayudara a concluir 408 apartamentos de edificios del Movimiento de Microbrigadas en Ciudad de La Habana. Sitas en La Lisa, Marianao y otros términos, las obras se habían paralizado por el período especial. Laboramos junto con el gobierno provincial, el Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica (MINVEC), y el propio Movimiento de Microbrigadas[1].

El segundo nivel apuntó a la construcción de inmuebles, de 10 a 20 viviendas. El más vistoso es el cuatriplantas de 114 y 45, en los Quemados. De 12 apartamentos, un porcentaje se destinó a los microbrigadistas; otro, a los casos especiales; y un tercero, tres apartamentos, al Centro. De estos tres últimos uno funciona como casa de visitas.

El nivel de menor envergadura comprende reparaciones menores de viviendas y busca arreglar las casas de abuelos solitarios, matrimonios ancianos, madres solteras y otros casos difíciles. Les reformamos cocinas y baños; les mejoramos las instalaciones hidráulicas, sanitarias y eléctricas; les sustituimos el techo por una cubierta de placa. Aquí nos apoyan nuestros hermanos de Cristianos por el socialismo (CPS) de Bélgica.

Cristianos por el socialismo, ¿el movimiento nacido en el Chile de Allende?

Exacto, en 1972. Su fin inmediato fue aportar la savia de los cristianos católicos en aquella circunstancia, pero sus metas iban más allá. Los CPS partían de una doble lealtad a Jesús y al mundo de los pobres, y ensayaban una nueva lectura del Evangelio, que alimentara la lucha ideológica por un cambio histórico en favor de los oprimidos.

Crecieron junto a la Teoría de la liberación y, en Europa, junto a la Teología política. Siguen considerando real la disyuntiva de socialismo o barbarie. Conozco a los de Bélgica desde 1978, vienen cada dos años. Por ellos nos visitan jóvenes belgas. Pasan el tiempo en su país realizando acciones de solidaridad; organizan comidas y fiestas a la cubana; recaudan fondos, se pagan sus gastos de viaje, trabajan aquí, durante el verano, en la construcción de viviendas, y encima nos hacen donaciones.

¿Por qué insiste en que las familias construyan sus viviendas?

Deseamos apartarnos de todo paternalismo, autoritarismo y «asistencialismo», voz que no está en el diccionario, pero que esconde la vieja práctica religiosa, bien conocida por mí, mucho que la sufrí, de la limosna y la caridad mal interpretadas, del donativo que se le da a los pobres no por amor, sino por la creencia de que con esa acción crecerá la cuenta privada del donante en el banco del cielo. No hay nada más alejado de la ética cristiana y los valores del Evangelio.

Aquí no le damos nada a nadie, sino que le ayudamos en su gestión. Los futuros propietarios deciden quién recibirá la primera y quién la última casa; quién vivirá de este lado y quién del otro. Gracias a Dios y a la Revolución, el grado de escolaridad de todos es alto. Hasta habrá un encargado de la contabilidad comunitaria.

¿Personas que vivirán aquí son de las empleadas en el Centro que cobran parte del sueldo en pesos convertibles[2], cómo es eso?

En 1990 creamos un hotelito, que devino eficaz herramienta en la promoción de la solidaridad internacional con Cuba, el pueblo cubano y sus iglesias. En Estados Unidos tenemos unas 40 contrapartes. Durante el segundo mandato de G. W. Bush no pudieron mandar representaciones, su gobierno las perseguía. Hoy la situación se recompone, pero vinieron y siguen viniendo de Europa, Canadá y Latinoamérica, y se hospedan en el hotelito por un precio solidario. Es allí donde trabajan estas personas: dos en la cocina, una de custodio y otra de chofer. Si, por ejemplo, los salarios de mi hijo, coordinador general del CMMLK, y mío, son en pesos cubanos, ellas, el día que sirven a delegaciones extranjeras, cobran un estímulo en pesos convertibles. Ese es el capital que han venido ahorrando y que hoy podrán invertir en sus viviendas.

¿Le alarma que la gente crea que este es un proyecto personal?

Es una obra institucional. Los partícipes lo tienen cada vez más claro. Y bueno, asimismo el proyecto involucra aquello que me ha hecho ser humano. Siempre señalo que, al final de la vida, tengo tres grandes motivos para darle gracias a Dios.

Uno, porque nací en el seno de una familia de trabajadores agrícolas, ramo entre los más pobres del país. Con nueve hijos que tuvieron mis padres, sé lo que es el tiempo muerto, trabajar de tres a cuatro meses en la zafra azucarera y el resto del año inventarla. Todos en mi casa, desde los más chiquitos, pronto aprendimos la lección.

Dos, porque me envió a su Hijo Jesucristo, quien me encontró y quitó toda raíz de amargura de mi existencia. A pesar de que nací en un hogar sin creencias religiosas definidas –mi padre no tenía ninguna y mi mamá era de todo lo que llegaba a Aguacate, un pueblo a medio camino, en tren, entre Jaruco y Matanzas–, a los 17 años Jesús se apareció en mi vida y me regaló el don de la fe; así me bauticé, en 1953, en la Iglesia Bautista local, que llevaba por nombre el hermoso apelativo de Fraternidad.

Y tres, porque permitió el triunfo de la Revolución Cubana, que vino a darle un nuevo contenido a mi comprensión y práctica pastoral y de la creencia religiosa. Estos tres grandes amores están unidos indisolublemente.

¿Admite que le debe a Fidel Castro el hecho de que usted haya superado una de las contradicciones más difíciles de su vida?

Es una gratitud que expresé a modo de epílogo en Cuando pasares por las aguas: memorias de un pastor en Revolución, el libro que me imprimió la Editorial Caminos, pero que había sintetizado antes en especial para Absuelto por la historia, el tomo que la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado le publicara al periodista Luis Báez. En uno y otro confieso que, antiguamente, cuando en mi quehacer ciudadano realizaba una obra identificada con la Revolución, tenía que desvincularlo de mi fe cristiana; y que, asimismo, cuando realizaba una faena identificada con la fe cristiana, mis sentimientos de simpatía y agradecimiento por la Revolución quedaban al margen.

La comprensión y los aportes de Fidel a la unidad, y sus reflexiones sobre la fe cristiana y la Revolución, me ayudaron a romper con el maniqueísmo al que me había conducido el esquema ideológico-religioso anterior. Hoy me siento un hombre de una sola pieza: amar a Dios, ejercer mi ministerio pastoral, vivir la fe y comprometerme con el humanismo revolucionario configuran, simultáneamente, una vivencia indivisible. Fui atrevido al afirmar que todo movimiento político de genio marxista que triunfase en el Tercer Mundo, y más en Latinoamérica y el Caribe, se vería libre del viejo conflicto entre fe y política, religión y revolución. Los modos de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, lo van corroborando.

Que se perciba como hombre de una pieza ¿es su mayor aporte?

En todo lo que hago y digo parto de un sostén teológico para después irrumpir en las problemáticas política, económica o social, y no al revés. Así empleo la raíz bíblica del concepto de redención para plantear que el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba y la política hostil seguida por su gobierno con respecto a la isla, sometieron a la Revolución a muchas carencias, pero no pudieron despojarla de su amor redentor.

Comparto el criterio del teólogo belga P. François Houtart. Ni se debe ni se puede aceptar el terrorismo como una forma de lucha válida, pero el hecho es que cierto terrorismo nace cuando determinado grupo social comprende que su dignidad colectiva fue, está y seguirá siendo víctima de una agresión externa, se halla en un contexto crítico y no vislumbra otra salida. Con todo, el pueblo y gobierno cubanos, acosados por el Imperio, en vez de transformarse en terroristas, ennoblecieron su tradición prestando su apoyo a las causas de otros, guiados por la gracia de la fraternidad.

Señalo un hito: la creación de la Brigada Médica Henry Reeve, en 2005, para ofrecer ayuda a los Estados norteamericanos afectados por el huracán Katrina. Estados Unidos se hizo el sordo. Entonces otro huracán, Stan, causó riadas y desprendimientos en Centroamérica y un sismo asoló la zona que comparten India, Pakistán y Afganistán. Los médicos cubanos entraron en acción. Fue el germen del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias (que luego llegó a Haití, cuando el terremoto de enero de 2010). Por amor redentor, lejos de odiar o resentirnos, desarrollamos la capacidad de desapropiarnos y transmitir energía vital.

(De vuelta al CMMLK.) La Palabra de hoy habla de cómo conviven los hermanos: perdonando setenta veces siete y apiadándose del otro (Mt 18, 21-35).

He ahí al hombre centrado en el Evangelio. A veces la Iglesia vive para que sobrevivan sus instituciones y objetivos. Hay quienes todavía exigen el retorno de las escuelas religiosas privadas. ¿Ignoran que hablarle de ellas a este pueblo es recordarle la discriminación por motivos ideológicos, raciales, políticos e inclusive religiosos? Hasta católicos comprometidos afirman que lo mejor que les ocurrió a nuestras iglesias fue perder propiedades. Nos vimos obligados a realizar un ejercicio de desapropiación que nos acercó más a la condición de pobres de Dios.

Cuando, a mediados de 2009, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga tomó partido por los mandos de facto y le pidió al presidente Manuel Zelaya, depuesto y sacado del país por fuerza bruta, que se abstuviese de regresar a Tegucigalpa, estaba defendiendo los intereses que el sistema le proporcionara a la jerarquía de la Iglesia. Las circunstancias no solo se dan en Honduras. Hay un Convenio entre la Santa Sede y Venezuela que regula la relación Iglesia –Estado en ese país. Dicho Estado financia la construcción de templos y le asigna un subsidio millonario anual a la Conferencia Episcopal Venezolana. A 40 años del Concilio Vaticano II, se hace necesario mantener su espíritu. Clausurado por Pablo VI en 1965, había sido inaugurado tres años antes por Juan XXIII. Vaticano II y Juan XXIII recuperaron el concepto de iglesia como pueblo pobre de Dios, como resto santo de Israel.

¿Cómo reencauzar el estudio de las religiones?

Evaluando lo que pasó hacia el interior de la Iglesia. En su congregación, los creyentes descubrieron la Iglesia local; con ese encuentro, impulsando las pastorales obreras, campesinas, de la salud o de la tierra, vislumbraron la sociedad; al percibir la sociedad, se toparon al pobre; y encontrándose con él, ¡vieron a Cristo! El pobre es el lugar donde reluce el rostro de Cristo. Revisemos el martirologio latinoamericano. Es mucha la sangre derramada por sacerdotes, pastores, religiosos y laicos y laicas comprometido(a)s. Todos estuvieron, cien por ciento, con los pobres.

El sacerdote capuchino P. Ignacio Larrañaga da un concepto de pobre: el que, por no tener ningún polo de atracción, es olvidado y rechazado.

Que alguien te atraiga significa que te provoca cariño, deseo, que aviva tu interés. Entre otras voces referidas a sentimientos de simpatía, ansia o apetito, están el ágape, del griego afecto, comida fraternal de carácter religioso entre los primeros cristianos, destinada a estrechar los lazos que los unían, y el eros, del griego amor, conjunto de tendencias e impulsos sexuales de la persona. Suele atraernos aquel «algo» del otro que estimula nuestros estados de ánimo. A la par, rechazamos al carente de atributos, bienes o virtudes. Ahí es cuando Pablo se alegra porque el amor de Dios «ha sido derramado en nuestros corazones»; porque «Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rm 5, 5-8). Aun cuando no hay nada en nosotros de atractivo, Dios nos ama tal cuales; y así deberíamos amar al pobre, al que no tiene ningún polo de atracción.

(Parqueando frente al Centro.) Es fácil comprenderlo. ¿Y practicarlo?

Se las trae, pero hay más. Cuando el pobre toma conciencia y, desde el punto de vista ético, moral, espiritual e ideológico, salta del «pobre en sí» al «pobre para sí», al que toma conciencia de que es pobre y el por qué es pobre, entonces con frecuencia se queda solo. Ese es el drama de los movimientos populares o sociales, por ejemplo, del Movimiento de los sin tierra (MST), detrás del cual está Tomás Balduino, un santo de Dios, obispo emérito de la Diócesis de Goiás, consejero de la Comisión de la Pastoral de la Tierra, órgano vinculado a la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil.

Estuve en dos asentamientos del MST; son muy religiosos; hay sacerdotes con ellos; pero la Iglesia no los apoya; prefiere a la población marginada de las favelas o al pobre que extiende la mano para que le den pan. Ahí caemos en la lástima. El momento estelar de la Iglesia católica en Cuba fue el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) de 1986. El documento final del ENEC reflexiona sobre los valores de nuestra sociedad revolucionaria. La sociedad socialista, dice textualmente, «nos ha enseñado a dar por justicia lo que antes se daba por caridad».

¿Cómo puede imponer disciplina sin menoscabo de su fama de buen pastor?

La disciplina es educación, y como me debo a lo que represento, y actúo honesta y simplemente por amor propio, me resulta difícil y creo incorrecto el estar llamando la atención, si a veces lo único que consigo es alejar a la gente. Más que dirigir, prefiero reunirme con otros directivos y dejarles la toma de decisiones correspondientes a sus niveles jerárquicos. Aunque, claro, en ocasiones estos no se percatan de los pequeños detalles que pueden malograr una obra.

Y, otra cosa, en el arte de dirigir lo más espinoso es ser juez y parte, o sea, estar metido en un negocio y no poder ser neutral. Sin caer en el tema de las relaciones entre el Partido y la Administración, digo que es embarazoso tener una visión política de un asunto si, a la vez, estás obligado a mirarlo por el lado administrativo. Es un reto ser, al mismo tiempo, político, administrador, educador y, sobre todo, cristiano y pastor.

II. In situ, la esperanza

Esta que voy a descubrirte ahora es otra parte importante de mi vida diaria”, agregó el pastor mientras tornábamos a subir al carro para movernos en un cruce. “Y estas, las cañonas que hay que meterdijo, y avanzó en perpendicular hasta el separador infringiendo una norma de tránsito. La osadía del gesto y la agudeza del dicho, nos hizo reír. “En serio —apuntó—, en 100 y 57 haría falta un semáforo aunque fuese de cinco segundos y pasare un auto; esta es la mejor vía para trasladarse desde el parquecito de Luceván, frente al Centro, hasta acá”.

¿Quiénes viven en la casa de Puente Nuevo?

Mis hijas Raquel y Lily, y mis nietas Clarita y Gaby, hijas de Raquel. (En el instante de redactar, Isabella, desde el vientre de Lily, pedía ser incluida.) En Cuando pasares por las aguas, refiero que tras la desaparición física de Clara Rodés, la madre de mis hijos, vine a vivir aquí, junto con Lily y su pequeño Javierito. Después Raquel fabricó arriba. Construimos la vivienda por sugerencia del urólogo que atendía a mi esposa. La idea era poder gozar de un poco de privacidad. En la casa pastoral de la Ave. 53 no teníamos ninguna. Aunque encargó detalles para el que iba a ser su hogar, Clarita no lo vivió. Se le transplantó un riñón, estuvo debatiéndose entre la vida y la muerte, y falleció. A fines de 1995 apareció en mi vida Evarina Deulofeu. Hoy vivo con ella, su hijo Javier, y su mamá Eva, en el municipio habanero de Playa.

Ha dicho que aquí llegó a edificar su futuro, ¿en qué sentido?

En el de tener un patio donde comulgar con la tierra. La espiritualidad de los seres humanos predomina de diferentes modos. Hay quien es de leer, quien de escribir, y quien de contemplar. A Ernesto Cardenal, ministro de Cultura en el primer gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, «el sol lo agarraba de rodillas», y a Miguel D´Escoto, que fuera titular del Exterior, no había quien lo molestara a cierta hora: «el padre está en su meditación», decían. Junto a Fernando Cardenal, entonces vicecoordinador nacional de la Juventud Sandinista, fueron los «ministros de Dios y del Pueblo» nicaragüense, que Teófilo Cabestrero retrató en su libro[3].

¿Entonces cuál es su espiritualidad?

La del vínculo con la tierra. Cuando vivía aquí, me levantaba, hacía café y me adentraba en los canteros. Leonardo Boff, el prelado brasileño, le hizo un aporte a la Teología de la Liberación sumándole el tema ecológico; él dice que la tierra es un subsistema con alma viviente. Al hablar de agricultura ante la ANPP, exhorto a que regresemos a esa relación afectiva. Con abonos y pesticidas químicos la tierra no se fertiliza, sino que se mata. A eso se debe, en parte, lo que le ha sucedido a nuestra caña de azúcar: se nos acabó la caña de tres trozos, ahora tenemos caguaso, un junco de baja calidad. No solo se trata de que la tierra nos dé vida, sino de que le estimulemos su enorme capacidad de recuperación.

(Ya en el predio.) ¿Qué había en este lugar?

Un depósito de escombros; tuve que regarle camiones y camiones de tierra para hacerlo productivo. Este del lateral es un cayito de boniato; igual tengo dos matas de naranja agria y dos de limón, todas de injerto. No hay cosa que me moleste más que alguien arranque los frutos antes de tiempo. Este es un retoño de marañón, pendiente de trasplante; esta, una variedad de albahaca; y este, un tipo de anís.

Estos son los canteros del organopónico. Estamos preparándolos para sembrar lechuga, rábano, tomate. Cultivo vegetales poco conocidos en la horticultura cubana, radicheta, rúcula. También planto espinaca, brócoli y coliflor. Esta es la chicoria; tiene un sabor fuerte y amargo; antes de ingerirlas, sus hojas se deben reposar en agua y luego contrastarlas con otros vegetales, por ejemplo, con ajo de montaña. Esta es una cebolla que sembré fuera de tiempo, a lo mejor da algo, me dije, y mira cómo va.

Aquella de atrás es una planta forrajera no tradicional, el ramié, de perspectiva para la alimentación del conejo. El animal se come hasta los tallos, y las gallinas picotean y tragan sus hojas. No dejes de fijarte en la mariposa, nuestra flor nacional, era la preferida de Clarita Rodés. Y esto, te advierto, no es una chapeadora, sino un micro-arado, para arar, dígase airear-orear la tierra. Es un regalo de los Pastores por la Paz, pero siempre está «en paro» por falta de combustible.

¿¡También es lombricultor!?

Este primer tanque es el criadero. ¡Está llenito (de lombrices)! Luego construiré otro, de donde sacaré el abono orgánico para fertilizar la parcela. La lombricultura se asocia con productores de humus o cuidadores de huertos; mas puede ser una opción para reciclar los desechos caseros. Estos son los conejos. A este le llaman mariposa; y a este, gigante blanco español, lo quiero para padre. Esta es una california, raza de buenas madres. Aquel macho lo traje de Pinar del Río. Para ellos son los tres canteros de ramié; cuando se acaba uno, ya el otro está florecido. También les preparo una fórmula a base de pienso y raspa de arroz: no perdonan nada, se lo devoran todo.

Debo entrar al gallinero terciando una vara, el gallo es celoso de sus mujeres y se pone agresivo. Tengo ubicado el nido, todas las gallinas vienen a poner aquí. Ves, 13 huevos. Esta es una mata de mamey, de injerto; me regalaron dos y a los cuatro años parieron; dicen que el que siembra los mameyes no los come; aquí se violó el precepto. Y aquella es una mata de nueces, la mayoría de los cubanos nunca vio una.

Esta es la madama; está llegando a su final y la cáscara se abre para dejar salir las semillas. Tengo calabaza, mangos, cerezas. Esta es una guayaba enana roja. Y esta, la acacia. Sus flores son muy visitadas por las abejas. Pronto instalaré un colmenar. La acacia es rica en calcio, se ha convertido en un importante forraje alternativo, sustituto del pienso; le agrego sus ramas a la dieta de las conejas paridas.

Ah, si te fijas, por ejemplo, en los plantones de plátanos tienen una mata adulta, lista para echar el racimo, un hijo que le llega a la mitad y, abajo, un nieto. Esa es la cepa perfecta; el resto de los retoños hay que trasplantarlos. ¿Te dije que los plátanos no los corto verdes, sino que espero a que empiecen a pintonear en el racimo?

¿A qué taller del Centro, valioso por su índole práctica, me sugiere asistir?

Todos nuestros talleres se dedican al aprendizaje práctico. Te propongo el taller sobre concepción y metodología de la educación popular. Pertenece a uno de nuestros cuatro programas, el de educación popular y acompañamiento a experiencias locales. Por constituir un primer acercamiento a los principios en los que se basa la propuesta nacional de esa enseñanza, le llamamos «básico». Es intensivo; la convivencia es parte del aprendizaje; los partícipes deben alojarse en el Centro para poder recibirlo.

El programa tiene otra modalidad, que no afecta a individuos, sino a grupos, la formación en educación popular acompañada a distancia, FEPAD. Los grupos auto conducen su enseñanza escoltados por el equipo de educadores/as del CMMLK y sus colaboradores/as. Quien realice el taller básico podrá luego, como colaborador, crear su grupo. Tenemos colaboradores/as guiando grupos-FEPAD en Guantánamo, en una cooperativa de Cumanayagua; en la Universidad de Pinar del Río, en muchos lugares.

Hay otro taller, el de lectura popular de la Biblia. Es del programa de reflexión-formación socio teológica y pastoral. No aporta útiles interpretativos novedosos. Hace hincapié en un nuevo enfoque y modo de leer. Se lee la Biblia a partir de la realidad, en comunidad, respetando el texto. Los tres criterios, realidad, comunidad y texto, se juntan entre sí con un solo objetivo: escuchar a Dios hoy.

¿Qué es, realmente, el CMMLK?

En cualquier texto o sitio Web puede leerse que el CMMLK es «una asociación macroecuménica de inspiración cristiana, que acompaña al pueblo cubano y a sus iglesias desde una ética emancipadora». Los documentos señalan que nuestras prácticas «encuentran sustento en la Educación Popular y en una teología crítica, liberadora y contextualizada. Contribuimos a la solidaridad y participación conciente de los sujetos sociales. Defendemos el derecho a una vida plena para todos los seres humanos, sin excluir ni discriminar, y en armonía con la naturaleza».

La actividad del CMMLK se corresponde con lo expresado por Raúl Castro en el Tercer Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la ANPP (agosto de 2009). La tarea que tiene por delante nuestro pueblo es precisar, con la más amplia participación popular, la sociedad que aspiramos construir y el modelo económico que regirá la vida nacional. Tiene que ser el pueblo, dijo Raúl, el que decida eso.

No olvidemos la vastedad del señorío de Jesús. Dios no sólo es el Señor de la Iglesia, los cristianos y los religiosos, sino de la vida y el mundo. Lo nuestro es llevar el Espíritu de Cristo a todas las esferas. ¿Acaso por azar Raúl Castro y Vilma Espín tuvieron una hija, Mariela, que desde el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) defiende los derechos de quienes tienen una orientación sexual diferente?

La visión del esplendor del reino de Dios sólo se entiende por una fe adulta. Por ella muchos «conquistaron reinos e hicieron justicia» (Hb 11, 33).

La Biblia dice que es Dios quien quita y pone reyes. Aunque es de los humanos la decisión, todo indica que el Altísimo no permite que la Historia se vaya al garete. El profeta declara: «Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos» (Dn 2,21).

Viví en un pueblo donde las iglesias Católica y Bautista eran las dos únicas cristianas. ¡Y las pugnas que sostenían! Fui un muchacho callejero, que saciaba su resentimiento de pobre con la Iglesia católica. Mi hobby era asomarme al templo para, cuando tocaran la campanilla, gritar ¡maní! y salir corriendo. ¿Cómo explicar esa malevolencia? Por limpiarle un surco de caña de tres cordeles, hasta un centavo le regateaba a mi padre su patrono, el hombre que en la Iglesia, con sombrero jipijapa y saco de dril, presidía la Acción Católica; el mismo que por Navidad, dolido en su conciencia, le regalaba unas mudas de ropa, «toma, para que se las lleves a tus hijos».

Aquella no fue la iglesia popular que luego creció en Latinoamérica; por eso la responsabilizo con la categoría del «católico a mi manera» creada por el pueblo para alejarse de lo que no entendía, y me alegro por las cosas que ha ido asumiendo en Cuba la Iglesia católica, que no es la de antes de la Revolución. Hoy el católico tiene otra formación, acepta el compromiso y defiende su identidad.

El propio Jesús alabó al Padre porque escondió las cosas de los sabios y se las reveló a los niños, es decir, a los pobres, humildes y sencillos (Mt 11, 25).

Siempre me impresionaron dos libros del teólogo protestante alemán Jürgen Moltmann, Teología de la esperanza (1968), precursora en cierta medida de la Teología de la Liberación y El Dios crucificado (1972). En efecto, el Dios de la Biblia es el que se hace un judío del primer siglo en Jesús de Nazaret, el que renuncia a todas las comodidades de ser Dios y acepta todas las desventajas de ser hombre.

Bien lo expresa Pablo en su carta a los Filipenses, cuando nos pide que habite en nosotros el sentir que hubo en Cristo, el cual no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, y se humilló, haciéndose obediente hasta la muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor. (Flp 2, 6-11).

¿Cuál ha sido su gesto más grande de obediencia?

Se relaciona con mi prueba más dura de los últimos años. Mi hija Lily tuvo un niño, Javierito. (La voz se le raja.) El padre lo desconoció, nunca sintió el calor de su papá. Su abuelo fue su todo. (Llora.) Le lavaba los culeros, le cocinaba, y cuando Lily tenía que salir me quedaba con él. (Solloza.) Después de 14 años, el ómnibus P-10 donde viajaba paró donde no debía, en plena calle 100, y cuando Javierito bajó y fue a cruzar la vía, una pequeña rastra… Perdió la vida…. (Pausa.)

Pero Dios había ido preparándome para esa experiencia. (El dolor domina su rostro.) En los meses anteriores yo había empezado a reflexionar sobre algunos temas álgidos en la teología cristiana y me había planteado interrogantes. ¿Qué imagen de Dios le estamos presentando al pueblo? ¿Qué idea le estamos dando sobre lo que significa ser cristiano? ¿Qué noción de esperanza le estamos trasmitiendo?

Presentamos a un Dios omnipotente, y lo es, pero olvidamos cómo manifestó su poder. La búsqueda de esa expresión de potestad me llevó a un hallazgo revelador: al Dios que se hace una criatura en el niñito Jesús. Mientras los judíos esperaban al Mesías todopoderoso. que destruiría el Imperio Romano, un ángel del Señor se les presentó a los pastores que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño, «les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: hallarán al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre» (Lc 2, 8-12). Contra toda lógica humana, la esperanza está en un bebé. Ese es el Dios del Nuevo Testamento y la fe cristiana, el que se encarna en un niño.

También es de creencia extendida que el cristiano no llora. Pero ese no es el cristianismo, sino el estoicismo. La carta de Pablo a los Hebreos recalca nuestra humanidad. Primero dice que todo sumo sacerdote, tomado de entre los hombres, debe mostrarse paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él «también está rodeado de debilidad», y luego agrega que el propio Cristo ofreció «ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte» (Hb 5, 1-7).

Hay que escuchar a Pablo cuando, en su carta a los Romanos, les habla de la fe. Todos los que esperamos deberíamos acoger ese mensaje. Pablo escribe que Abraham no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi 100 años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Antes «creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchos, conforme a lo que se le había dicho» (Rom 4, 18-19): «multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar» (Gn 22, 17). Conclusión, cuando no hay asomos ni señales, es cuando más viva debemos preservar la esperanza.

Concuerdo con usted. Le propongo leer un fragmento de la Oración de la Esperanza, incluida en este manual, Encuentro, del propio P. Larrañaga.

También tuve uno de esos breviarios, con oraciones para ser rezadas en la calle, y lo perdí. A ver, cómo dice: «Señor, haz que comprenda profundamente que,/ a pesar del caos de cosas que me rodea,/ a pesar de las noches que atravieso,/ a pesar del cansancio de mis días,/ mi futuro está en tus manos/ y que la tierra que me muestras/ en el horizonte de mi mañana/ será más bella y mejor…» Sí, el párrafo es hondo; resume lo que es la esperanza. Más razón para que tampoco deje de mencionar uno de los preceptos en los que Martin Luther King funda su concepción sobre la no-violencia. «El universo moral está de nuestra parte», dijo el líder afro americano. ¿Qué quiso decir? Respondo con otra pregunta. ¿A dónde va toda esa buena voluntad regada a través de la historia, por tantas personas conocidas y desconocidas, la perdimos? No, todo ese misterio nos circunda y conforma un universo moral que está de nuestra parte.

Pablo, en su carta a los Hebreos, después de hablar de los héroes y heroínas de la fe, Abel, Enoc, Noé, Abraham, y otros (Hb 11, 4-40), nos dice: «por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe» (Hb 12, 1-2). Recuerdo una idea de Clarita Rodés. Cuando fallecía alguien de la comunidad de Marianao, ella decía: «tendremos que acostumbrarnos a vivir sin su presencia física, pero hay otra que nos acompañará siempre». Entiendo que dicha presencia conforma esa «tan grande nube de testigos», aquel universo moral que está de nuestra parte.

Eso entronca con lo que me contó sobre su prueba más difícil.

El accidente fue ahí delante. Todos los días tengo que cruzarme con los P-10, relacionarme con mi hija, lidiar con la imagen de cuando le llevaba a su hijo a la escuela. A veces yo estaba sucio, de trabajar la tierra, y él, «abuelo, se me hace tarde». Si no he evitado los recuerdos y no me he rehuido ante las dificultades, es porque comprendí que la presencia de Dios en nuestras vidas está garantizada. La mayoría de la gente es religiosa: todo lo que hace tiene como meta poner a Dios de su parte, para que le cuide y lo abastezca. Más que religioso, soy creyente. Y al creyente Dios no le promete ni quitarle los problemas, ni servirle de almacén. En el Evangelio hay una sola fianza, «yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20).

III. De vuelta, la Caridad

“Por eso titulé mi obra Cuando pasares por las aguas”, precisó el reverendo, mientras retornábamos al carro para de nuevo dirigirnos a la comunidad familiar y, de allí, al CMMLK.

El texto de Isaías es claro: «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Y si por el fuego, no te quemarás» (Is 43, 2). Lo más bello de mi familia es que ninguno hizo crisis de fe. «Porque yo sé a quién he creído» (2 Tm 1, 12), dice Pablo, y cada uno de mis hijos y yo lo repetimos. Nuestro Dios no es Mandrake el Mago. Es el Señor de la Tierra, el que afirma que está con nosotros «hasta el fin del mundo». Y lo vemos en esa flor, en el aire que respiramos, y en el Espíritu que mora en nuestro interior y nos da la fuerza para vivir.

No todos los abuelos son elegidos para ver morir a un nieto. Todo es gracia, pero no es fácil comprenderlo. Es difícil creer que los últimos serán los primeros.

«Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos» (Mt 20, 16). Con ese versículo cierra la parábola de los obreros de la viña. Jesús dice que su Reino es semejante a un hombre que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña, y luego volvió y contrató a otros cerca de la hora tercera, y de las horas sexta y novena, y al fin, de la hora undécima. Al llegar la noche los primeros pensaron que percibirían una paga mayor, pero al ver que todos recibieron lo mismo, murmuraron contra el hombre, «estos trabajaron una hora y les pagas igual que a nosotros». Entonces el hombre le dijo a uno, «con eso no te perjudico, ¿no convinimos en que te pagaría un denario?, agarra tu sueldo y vete, lo otro no es cosa tuya, ¿no puedo hacer con lo mío lo que entienda?», y ahí mismo, «¿o tienes envidia porque soy bueno?» (Mt 20, 1-15).

En Fidel y la religión, el Comandante comenta con Frei Betto que esta parábola encierra una crítica para los que censuraron aquella distribución. Piensa que eso es una fórmula comunista; recuerda que en el socialismo se establece retribuir a cada cual según su capacidad y su trabajo, y la fórmula comunista es entregar a cada cual según sus necesidades. Para Fidel, pagar un denario a cada uno de los que trabajó ese día significa un reparto conforme a las necesidades, una fórmula del comunismo. Una de mis prédicas se titula La hora undécima contra el ojo malo.

Estamos faltos de enseñanzas que ilustren la doctrina cristiana.

El cristianismo se basa en la persona y predicación de Jesús de Nazaret y en el amor a Dios a través del amor al ser humano. Bautistas se avivaron a participar en la jornada cubana por el Día Mundial de Lucha Contra la Homofobia que organizan el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), la Asociación Hermanos Saíz, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y otras instituciones. La reacción de las iglesias ha sido negativa. Algunos insinúan que la mayoría de fieles le viraría la tortilla a cualquier atrevido. ¿Cómo llamarle a eso, puritanismo o moralismo?

Me pregunto qué haría Jesús en su lugar. Hay quienes, por su modo de vivir la fe, son inquisidores; sin embargo, por misterio divino, para que no se exalten, y aquí gloso a Pablo en su segunda carta a los Corintios (2 Co 12, 7), la vida les da un aguijón, un mensajero de Satanás, a veces no en su propia carne, sino en la de las personas más queridas, un hijo o una nieta, y entonces aprenden la lección de la misericordia.

Tres veces le rogó Pablo al Señor que le quitase esa espina, y Dios le dijo: «Bástate mi gracia; mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Co 12, 8-9).

Y es cuando resuelve gloriarse en sus debilidades, para que el poder de Cristo repose sobre él. Por amor a Cristo, Pablo se goza en las afrentas, necesidades y trances difíciles; descubre que, cuando es débil, entonces es fuerte (2 Co 12, 9-10). Esa es mi crítica. A veces pedimos hegemonía, influencia, preponderancia. Olvidamos que en el Evangelio el poder viene a través de la nación Judea, pobre y colonizada, sometida al Imperio Romano; y de una persona, Dios y hombre, crucificado, muerto y resucitado. El poder en el Evangelio viene por intermedio de la Cruz, no del trono.

El Lada 2105 parqueó en el sitio de donde saliera en la mañana. Mi entrevistado se había pasado el día anterior y este esperando la niveladora que iniciaría el movimiento de tierra en «su» comunidad familiar. Subimos los vidrios de las ventanas y cerramos las puertas. «Fue un placer», sentenció, y me estrechó la mano. «Lo mismo digo», repliqué devolviéndole el saludo, «cuando escriba el trabajo, no sé cuánto me tomará, lo contactaré para que le echemos un vistazo.»

Un tiempo después… «Oigo, ¿la casa de la familia Zamorano Deulofeu? Es para felicitar a Raúl Suárez y decirle que le tengo un regalo, por su 75 cumpleaños, en el día de Pentecostés.» Así conmemoramos la venida del Espíritu Santo. Raúl Suárez concluyó:

Es la primera entrevista donde afloran las apreciaciones teológicas resultantes de mi vida. La mayoría de las anteriores resaltaron apenas una zona de ese hombre de una sola pieza que soy, allí donde me comprometo con el humanismo revolucionario. El texto que acabamos de leer refleja, en comunión con ese compromiso, mi amor a Dios, mi ministerio pastoral, mi vida de fe, el vínculo de mi espiritualidad con la tierra… Estas líneas le trasmiten al lector ese Raúl Suárez, indivisible, que, lo dije arriba, en todo lo que hace y dice «parte de un sostén teológico para después irrumpir en las problemáticas política, económica o social, y no al revés».

Fragmentos de textos y discursos del Reverendo Raúl Suárez

«Durante años, amigos norteamericanos, sorprendidos, me preguntan: ¿por qué Martin Luther King en Cuba? Como si fuese contradictorio el sentido del pensamiento y la lucha de un profeta dentro de un proceso que partió de un método distinto. En mis conversaciones con delegaciones de los Estados Unidos he dado diferentes respuestas. Lo que más suelo decir es que la primera vez que Fidel asistió a una actividad de una iglesia protestante en Cuba, fue precisamente a un culto en homenaje a M. Luther King, Jr.» (Cuando pasares por las aguas: memorias de un pastor en Revolución.)

«Meses después salió a la luz Fidel y la religión. Jamás un marxista en el poder o fuera de él acercó tanto a los dos judíos que más han arrastrado a las masas populares: Carlos Marx y Jesús de Nazaret. Fidel y Frei Betto destrozaron las polarizaciones de marxistas y cristianos aferrados al dogma y la ortodoxia. Ni la fe cristiana es el opio del pueblo, ni el comunismo intrínsecamente perverso.» (Cuando pasares…)

«Jesús Menéndez fue asesinado en 1948. Sus asesinos se equivocaron, como los hermanos de José, que, según el relato bíblico, se posesionó de los asesinos del pueblo: ‘Matemos al soñador y se acabarán los sueños’. Este Jesús cubano me hace recordar las palabras de aquel otro Jesús, asesinado también, cuando afirmó: ‘No hay mayor amor que este, cuando uno pone su vida por sus amigos’ (Jn 15:13).» (Cuando pasares…)

«De algún rincón de mi memoria salieron las palabras aprendidas: ‘Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu justo dentro de mí’ (Sal 51:10). Me había encontrado con la oración y el culto evangélicos de aquel pastor bautista libre de Las Yagrumas, y con la Biblia de la anciana analfabeta. Había estado en el agradable ambiente de la iglesia Fraternidad de mi pueblo y en la iglesia bautista de Matanzas; pero ahora apareció en mí Jesucristo, y con Él, la vida nueva.» (Cuando pasares…)

«La experiencia de fe en Jesucristo es un misterio, el misterio por el cual Dios se hace presente y real en la vida de una persona. Nadie lo ha expresado mejor que aquel hombre ciego de nacimiento a quien Jesucristo le devolvió la visión (Evangelio de San Juan 9:1-35). Cuando los fariseos lo acosaban con sus preguntas, les decía simplemente: “Una sola cosa sé, que antes yo era ciego y ahora veo”.» (Cuando pasares…)

«Conmemoremos el X aniversario con la convicción en el presente y futuro de la Patria. Se cumplirán las palabras del Salmo 144:12 al 15: “Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud. Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio […] Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado cuyo Dios es Jehová”.» (Sobre el alcance de la Celebración Evangélica Cubana. Acto por el X aniversario de la celebración. Estadio Pedro Marrero, 11 de julio de 2009.)

«Aquella generación de cristianos jamás olvidaremos nuestras lágrimas al ver en una de nuestras queridas iglesias evangélicas, al líder de la Revolución, y con ellas, nuestros gritos de Fidel, Fidel. Esta experiencia nos señaló una vez más que el pueblo que se reúne en la Iglesia y en la Plaza de la Revolución, es el mismo y un solo pueblo: el pueblo de Cuba.» (Sobre el significado del Encuentro de Fidel con Líderes Ecuménicos. Acto por el XX aniversario del encuentro y los 25 años de Fidel y la Religión. Memorial José Martí, 30 de marzo de 2010.)


[1] Brigadas integradas por trabajadores que, en lugar de ir a sus puestos habituales, participan en la construcción de obras sociales y de sus propias viviendas.

[2] Moneda de cirulación nacional, junto al peso cubano, con la cual se accede a la compra de productos, bienes y servicios en la red de tiendas y comercios en divisa. De acuerdo con el cange en las Casas de Cambio CADECA, un dólar estadounidense equivale a 0,80 centavos de CUC y un CUC equivale a 24 pesos, con los cuales se pagan los salarios en el sector estatal, mayoritario en la isla.

 [3] Teófilo Cabestrero: Ministros de Dios, ministros del Pueblo, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1986.

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