Empresario cubanoestadounidense apuesta por la reconciliación

El político y empresario Carlos Saladrigas abogó por el diálogo entre las personas de la isla y su emigración.

Dalia Acosta - IPS

Carlos Saladrigas preside el Grupo de Estudios de Cuba, en Estados Unidos

La Habana, 1 abr.- La población emigrada es una de las “fichas” del “rompecabezas” que representa la nación cubana, y debe contribuir con el proceso de cambios económicos, impulsados en la actualidad por el gobierno de la isla caribeña, defiende el empresario cubanoestadounidense Carlos Saladrigas.

Invitado por la revista Espacio Laical, del Consejo Arquidiocesano de Laicos de La Habana, el economista ofreció una conferencia sobre “Actitudes y políticas que hemos de asumir para lograr la inserción de los cubanos de la diáspora en el quehacer social de la isla”, el 30 de marzo, en el Centro Cultural Padre Félix Varela, sito en el municipio capitalino de la Habana Vieja.

Junto a propuestas en el orden económico, el especialista relacionó rasgos de la idiosincrasia de la gente de esta isla, que matizan las relaciones actuales entre quienes viven dentro y fuera de las costas cubanas. “Son dos caras de una misma moneda”, dijo, sobre las personas que residen en Cuba y las que residen en los Estados Unidos, país que acoge a la mayoría de la diáspora cubana.

Ante un público diverso, que incluyó a representantes de la oposición, Saladrigas enumeró aquellos obstáculos a la reconciliación que se manifiestan de ambos lados: los histéricos, los iluminados “que se creen poseedores de toda la verdad”, los intolerantes que “no permiten que otras voces se escuchen”, los que prefieren la violencia a la paz y los inmovilistas, “tan plantados en sus posturas”.

A continuación, la Redacción de IPS en Cuba ofrece los principales aspectos abordados en su conferencia e intercambio con el público:

Incorporación de la diáspora: Para el experto, su reinserción en el país de origen no se limita al envío de remesas. La población emigrada debe reintegrarse “no solo en lo económico sino en lo político, cultural y social”. Países como China, India y México han logrado incorporar de manera efectiva a sus diásporas en la vida nacional, indicó. Enfatizó que “los problemas de Cuba son grandes, pero son nuestros problemas y debemos y tenemos que resolverlos entre nosotros los cubanos”.

Posibles contribuciones: “Promover y ayudar en Cuba a nuestros hermanos necesitados y al desarrollo de una sociedad civil diversa y profunda, sea quizás la mayor contribución que le pudiera hacer la diáspora a la Cuba del futuro”.

Diversidad en la emigración cubana: El presidente del Grupo de Estudios de Cuba, en los Estados Unidos, retomó la clasificación del profesor Damián Fernández para mostrar la diversidad de la emigración cubana en el país norteño: quienes llegaron en los años 60 del siglo XX se definen como los movidos por “la pasión”; los que se fueron de Cuba en la década del 90 de la pasada centuria se motivaron por “el afecto” y, los más jóvenes, continuaron con “la política de la razón”.

Trabas para reintegrar a la población emigrada: “El acercamiento entre la diáspora y la nación esta enormemente dificultado”, tanto por el gobierno de Cuba como de los Estados Unidos, dijo Saladrigas. En ese sentido, sostuvo que “es menester reclamarle a ambos mandatos la normalización del movimiento migratorio”. De hecho, especificó que una incorporación en la economía de la diáspora resulta imposible de cara a las legislaciones actuales de ambos países.

Sin embargo, se puede contribuir ahora “aportando conocimientos” a todos aquellos que quieren comenzar un pequeño negocio privado en la isla, y disminuir las “tasas de fracaso”. Esa es “la forma más directa” que existe hoy para la participación de la emigración en la economía cubana.

Potencialidades económicas de Cuba: El empresario ve a la isla como un país rico en capital humano, “que es mucho más importante que el financiero”. Pero para potenciarlo, observó que se “necesitan cambios”, entre ellos los que permitan la participación de la diáspora.

Así, explicó que “el modelo cubano ha demostrado una gran capacidad en administrar la pobreza, pero ha sido un fracaso en generar riqueza. (…) Por esa razón, Cuba tiene una gran capacidad de irse muy por encima de otros países en lograr un modelo económico equitativo”.

Tras asegurar que nadie puede saber cuál es la velocidad optima para las reformas económicas que necesita impulsar el gobierno cubano, Saladrigas llamo a enfrentar ese proceso teniendo como objetivo disminuir el daño colateral a los sectores más pobres y vulnerables.

Nuevas tecnologías de la información y la comunicación: “No puede Cuba desarrollar su economía sin tener una Internet amplia, fluida, con velocidad y capacidad”, aunque reconoció los obstáculos reales que enfrenta la isla en ese sentido, como las restricciones que le impone los Estados Unidos en el acceso a la Red de redes.

Diálogo y reconciliación: “Todavía veo rencores, odio, intolerancia, políticas y posturas donde no se aceptan criterios de otros, y personas que se creen que son absolutamente poseedoras de la verdad”, entre la población isleña y emigrada, lamentó. Por esa razón, exhortó a derrumbar “los muros que hemos construido en ambas orillas y tendamos los puentes que hagan falta. Démonos a la tarea de edificar una Cuba libre, soberana, incluyente, próspera, diversa, rica, justa, equitativa y generosa con los sectores más débiles de nuestra sociedad”.

Características de pueblo que separan: Para él, “no hay nada más noble que nuestro pueblo, pero tenemos que reconocer que tenemos defectos: a veces somos arrogantes, rencorosos, criticones. Tenemos que ir aprendiendo a trabajar para una sanación interna e individual. Esos sentimientos nos llevan a veces hasta ser crueles los unos con los otros”, algo que sucede en Cuba y entre la población cubana en los Estados Unidos.

Sanciones de Estados Unidos: El cubanoestadounidense opinó que buena parte del exilio considera que “no es ético ni sostenible mantener políticas de aislamiento” y sanciones económicas que dañen al pueblo cubano. Incluso, quienes plantean públicamente una posición radical ante el bloqueo económico y financiero que los Estados Unidos impone a Cuba desde 1963, en “un momento de privacidad y serenidad que es una política no solo improductiva, sino absurda y hasta improducente”. Al mismo tiempo, previó, no puede descartarse que, tras la salida del actual presidente Barack Obama de la presidencia, se produzca un retorno a las políticas más duras hacia la isla, incluidas aquellas sanciones que afectan directamente a la familia y que fueron suspendidas por Obama.

Juventud: Preguntado sobre cuál sería el mensaje que le enviaría a la juventud, Saladrigas conminó a “no tener miedo”. Le “duele y apena” que buena parte de los jóvenes en Cuba “vean solo un futuro en la emigración” y, tanto aquí como en los Estados Unidos, “no tienen ni una onza de idealismo”. “No siento que sea algo propicio para el futuro, ni de allá ni de acá”, concluyó. (2012)

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