Escritoras rompen mitos sobre la sexualidad

Narradoras cubano-estadounidenses defendieron la diversidad sexual y erótica como aspectos esenciales en su narrativa, durante una tertulia en la capital cubana.

Archivo IPS Cuba

Las narradoras compartieron con el público fragmentos de sus novelas.

La Habana,31 jul.- Personajes femeninos capaces de disfrutar un erotismo desprejuiciado y poco convencional son comunes en las novelas y cuentos de Sonia Rivera Valdés (1937) y Jacqueline Herranz Brooks (1968), autoras cubanas residentes en Nueva York, Estados Unidos, que compartieron una tertulia durante su estancia en La Habana.

Aunque de generaciones y estilos distintos, sus textos desmontan añejos convencionalismos sobre la sexualidad de las mujeres al mostrarlas en roles activos, con orientación sexual lésbica y bisexual o protagonizando comportamientos sexuales atípicos.

La libertad humana y el derecho a ser diferentes son conceptos rectores de los relatos de Rivera Valdés, según comentó en el encuentro realizado el martes 30 de julio en la sede de la Editorial de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas de la capital.

La prestigiosa autora de Las Historias prohibidas de Marta Veneranda (Premio Casa de las Américas, 1997) e Historia de mujeres grandes y chiquitas (New York, 2003) considera la sexualidad como un tema literario relevante pues, a pesar de ser constitutivo de la identidad humana, es un terreno frecuente para la represión y las insatisfacciones.

“Tener toda la libertad externa no vale de nada si la persona internamente no lo cree- opinó-, y esa seguridad individual es la más difícil de alcanzar para los seres humanos”.

En la más reciente novela de Rivera Valdés, Rosas de Abolengo (La Habana, 2012), la escritora recupera el personaje de Marta Veneranda como interlocutora de la protagonista, Lázara Alcántara, una argentina-cubana que emigró a Nueva York y se ha enfrentado a múltiples conflictos familiares, sexuales e identitarios mientras busca la felicidad.

Además de insertarse en el complejo asunto de la migración cubana a Estados Unidos desde diferentes puntos de vista generacionales, la trama reivindica las posibilidades ilimitadas de experimentar el placer erótico.

La protagonista tiene relaciones con mujeres y hombres y termina desmitificando la penetración como acto imprescindible en el amor heterosexual.

“Es un intento por reivindicar a los seres humanos que luchan por una vida digna”, refirió Rivera.

Por su parte, Herranz Brooks narra en su novela Mujeres sin trama (Nueva York, 2011) las relaciones eróticas de una joven que ha sido expulsada a la calle por su madre cuando esta descubre que la hija es lesbiana.

La descripción explícita de las aventuras de esta joven con sus amantes mujeres en La Habana de inicios de la década de los noventa del pasado siglo pretende visibilizar los comportamientos y espacios de socialización de grupos confinados al margen de la sociedad, comentó la escritora.

Herranz Brooks ha publicado toda su obra fuera de Cuba aunque comenzó su carrera cuando obtuvo el primer premio de narrativa de la revista Revolución y Cultura de la isla caribeña en 1997.

Posteriormente editó Liquid days (Argentina, 1997), Escenas para turistas (Estados Unidos, 2003) y Mujeres sin trama (Estados Unidos, 2011), estos dos últimos en Nueva York donde reside desde 1999 y trabaja como profesora universitaria.

Su obra se caracteriza por la autoficción ya que parte de vivencias personales, aunque aclara que no se trata de un testimonio, sino de fabulaciones a partir de sucesos experimentados por ella.

Según comentó a las y los presentes, su libro pretende dar voz a personas que como ella han formado parte de espacios marginales.

“Es importante tener una literatura que represente grupos que tradicionalmente han sido excluidos”, defendió.

Para el historiador Julio César González Pagés, textos como este contribuyen a recuperar la memoria de las mujeres lesbianas, sobre las que poco se escribe e investiga.

“Sabemos de los espacios de encuentro en espacios públicos de los hombres gay, pero no de las mujeres homosexuales porque casi siempre se les obvia”, resaltó. (2013)

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