Especialistas defienden derecho al placer sexual

El personal de la salud debe contar con herramientas para reconocer conflictos vinculados a la sexualidad de sus pacientes, advirtieron en un panel profesionales de la sexología.

Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

El placer sexual tiene expresiones diversas que deben ser respetadas siempre que no impliquen daños a los demás o a nosotros mismos.

La Habana, 21 jul.- Los estereotipos y prejuicios sobre la sexualidad afectan el disfrute erótico de personas con enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) o discapacidad, pero no existen suficientes competencias entre profesionales de la salud para identificar estos malestares, trascendió en un panel sobre el tema en la capital.

 

Bajo el título “El derecho al placer sexual, un tema no visible en salud”, el espacio convocado el viernes 19 de julio por la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES) en la Casa del Alba Cultural de La Habana, contó con la participación de los doctores Pedro Pablo Valle, Julián Castillo, Beatriz Torres y Yamira Puentes, con experiencia en consultas de sexología y pareja.

Los derechos sexuales han sido reconocidos por la comunidad internacional como derechos humanos inalienables.

Sin embargo, en opinión del sexólogo clínico Pedro Pablo Valle, este reconocimiento se ha centrado más en la ausencia de Infecciones de Transmisión Sexual, la prevención del Virus de Inmunodeficiencia Humana causante del sida, la violencia sexual y el abuso, mientras con frecuencia quedan fuera el derecho al placer y la satisfacción sexuales.

“Es esencial que los planes de acción para el desarrollo sostenible asignen una alta prioridad a las intervenciones de salud sexual, doten de recursos suficientes, aborden las barreras sistémicas, estructurales y comunitarias y hagan el seguimiento del progreso logrado”, refirió el investigador.

En su criterio, el placer conduce a experimentar procesos de salud integral y por eso debe ser atendido de manera transversal en los servicios de salud.

Especial interés despiertan en este aspecto las personas que viven con enfermedades crónicas no transmisibles como el cáncer, la diabetes, cardiopatías o accidentes cerebrovasculares, quienes deben experimentar fuertes cambio bio-psico-sociales que impactan en la sexualidad.

Se trata de padecimientos comunes en las sociedades contemporáneas que se asocian a factores de riesgo como la obesidad, el sedentarismo, la mala alimentación y el estrés que también pueden provocar disfunciones sexuales, explicó la sexóloga Beatriz Torres.

Un estudio realizado en 2012 por el médico Carlos Urbay en 14 pacientes que requieren servicio de hemodiálisis en la capital cubana determinó que más de la mitad no tenían pareja y en la mayoría las relaciones de pareja disminuyeron desde el inicio de la enfermedad.

La investigación “Variables Psicosexuales que se relacionan con la existencia de pareja y sus problemáticas en un grupo de pacientes hemodializados”, que contó con la asesoría de Torres, confirmó que en el caso de las y los jóvenes prácticamente encontraban invalidada esta posibilidad y algunos nunca habían tenido pareja.

Al preguntarles sobre su sexualidad, predominaron las insatisfacciones sexuales, los cambios en la imagen corporal y presencia de alteraciones en la respuesta sexual.

Torres profundizó este análisis en servicios para personas con padecimientos renales crónicos de todas las provincias del país con el objetivo de explorar las problemáticas de pareja y malestares sexuales de estos pacientes.

Como conclusión fundamental, el estudio determinó que aunque existían problemas al enfrentar su sexualidad y la vida en pareja a partir de la nueva condición física, los pacientes no preguntaban a sus doctores sobre estos temas y los profesionales no los tenían en cuenta, por lo que se convertían en asuntos silenciados.

La presidenta de la SOCUMES señaló la importancia de valorar la sexualidad y la vida en pareja de pacientes con ECNT “como un elemento esencial que influye en su calidad de vida y en el cual los especialista deben aunar esfuerzos para promover ayuda y auto cuidado”.

Para quienes viven con algún tipo de discapacidad, sucede de manera similar, pues según explicó el doctor José Julián Castillo Cuello existen criterios inadecuados que menoscaban a las personas con discapacidad en términos sexuales.

El especialista señaló la importancia de trascender la visión generalizada de que las personas con discapacidad son asexuales y por tanto sus problemas en este ámbito de la vida son poco tratados.

Castillo propone inculcar elementos positivos a estos pacientes pues incumplir con los parámetros de belleza establecidos, o no poder “funcionar en el sexo” como se ha difundido habitualmente, no debería impedir a nadie comportarse como un ser sexuado y participar por completo en el contexto donde habite.

“El ser humano mantiene su esencia de mujer u hombre, de ser sexuado, aunque necesite para desplazarse una silla de ruedas, tenga la imposibilidad de ver u oír o no pueda lograr un orgasmo o la erección del pene”, refirió.

La terapeuta Yamira Puentes trajo a colación un tema polémico para quienes investigan el erotismo humano: comportamientos sexuales atípicos entre los que ubicó el exhibicionismo, el sadomasoquismo, la dominación, la zoofilia, entre otros.

Aunque todavía estas manifestaciones no salen de los manuales de psiquiatría, la especialista señaló que siempre que no ocasionen daños a terceros o contra sí mismas, todas las personas tienen el derecho de experimentar el placer en la forma que elijan, más allá de las restricciones impuestas por la moralidad y las convenciones sociales. (2013)

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