Especialistas piden más rigor en estadísticas sobre migración cubana

El reclamo tuvo lugar en un espacio de debate convocado para celebrar el Día Mundial de Población, que se festeja cada 11 de julio desde 1989.

La mayoría de las personas que migran en Cuba y Latinoamérica son jóvenes.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 12 jul.- Más allá de cifras, la migración cubana está relacionada con conflictos individuales, familiares y políticos que tienen a la juventud como protagonista, aseguraron especialistas participantes en un taller por el Día Mundial de la Población.

En lo que va de siglo XXI, la nación caribeña “se ha fortalecido como un país de migrantes con saldo negativo, porque marcan una pérdida de población anual cercana a entre 35.000 y 40.000 personas”, afirmó Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (Cedem).

“Esa es una migración esencialmente legal, no es indocumentada, aunque quizás está última sea la más llevada a los medios de comunicación”, precisó el investigador durante su intervención en el panel Sexualidad y ciclos de vida familiar, desarrollado el 8 de julio.

Realizado en los salones del Cedem, el espacio propició el debate sobre familia, envejecimiento, fecundidad, mortalidad, recursos laborales, violencia, personas trans y otros tópicos, todos mirados bajo el prisma de la migración.

Invertir en las adolescentes

  • En 1989 el Consejo de Gobierno del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo recomendó que la comunidad internacional conmemorase cada 11 de julio el Día Mundial de la Población
  • En 2016 la fecha y las acciones de todo el año están dedicadas a “invertir en las adolescentes por un mundo más justo, estable y pacífico”.
  • El Dr. Babatunde Osotimehin, director ejecutivo de Fondo Mundial de las Naciones Unidas para la Población expresó que “los años de la adolescencia son para algunas niñas una época de exploración, aprendizaje y cada vez mayor autonomía. Pero para muchas otras es una época de vulnerabilidad cada vez mayor y de exclusión de derechos y oportunidades, o de discriminación clara y simple”.

Aja reflexionó sobre la reforma migratoria del país realizada en 2012, con la salida del Decreto Ley 302, que introdujo cambios importantes como la disposición que permite a las personas permanecer dos años fuera de la isla sin perder sus derechos como ciudadanos cubanos.

No obstante, subrayó que “Naciones Unidas, y así lo aceptan en la mayoría de las naciones, consideran migrante a la persona que establece una nueva residencia en otro lugar por más de un año”

Por tanto, aun cuando regresen a Cuba antes de los dos años permitidos por la ley, quienes estén más de 12 meses fuera de la nación caribeña “ya forman parte de la estadística de migrantes, aunque se clasifiquen como temporales”.

El especialista remarcó la condición de país emisor de migrantes, porque “el censo de Estados Unidos refleja la existencia de aproximadamente un millón 200.000 cubanos, de los cuales un millón nacieron en Cuba”.

Al respecto, agregó que la cifra comprueba “un crecimiento asociado a las personas que se mueven hacia allá y no por los nacimientos en suelo norteño”.

Sin embargo, alertó que “los censos incluyen a la población asentada en determinado lugar, que se dejan censar y poseen estatus legal, pero siempre hay un número de personas fuera de las estadísticas, entre ellas las indocumentadas, quienes realizan estancias temporales o entradas y salidas reiteras”.

Aclaró que una situación similar ocurre cuando se afirma que hay alrededor de dos millones 500.000 cubanas y cubanos en todo el mundo, sobre todo en Canadá, España, México y otros países de Centroamérica.

Pocas estadísticas y politización del tema

La migración amerita análisis profundos por su influencia en los proyectos individuales, de pareja y de familia, aseguró la psicóloga Beatriz Torres.

La migración amerita análisis profundos por su influencia en los proyectos individuales, de pareja y de familia, aseguró la psicóloga Beatriz Torres.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Para el catedrático, los últimos cambios migratorios no han estado acompañados por un perfeccionamiento de los mecanismos de levantamiento estadístico”.

A su juicio, “no estamos estudiando el fenómeno del retorno, pues aunque se cuenta con las cifras de cubanos y cubanas que se mueven en el año y se hace público, no se recoge en datos si esas personas estuvieron fuera seis meses, un año o se asentaron definitivamente en otra nación”.

De igual modo, señaló como aspecto “indispensable la existencia de voluntad política para estudiar la migración, porque no podemos vivir de espaldas a un fenómeno tan importante en nuestra sociedad”.

El investigador resaltó además que, desde hace una década, “no se realiza ningún acercamiento integral a los tema de migración y familia en Cuba”.

La referencia más reciente es de 2006, “cuando se trabajó en una investigación no publicada sobre los devueltos a Cuba por los acuerdos migratorios, las personas que salían o querían salir”, precisó.

A su juicio, la ausencia de investigaciones y el recelo con que se ha tratado la relación entre familia y migración se debe a que “existen heridas profundas desde el año 1959 hasta la actualidad, debido a la politización del tema”.

Refirió también que el asunto “comenzó a tratarse por primera vez con los diálogos de 1978 y se retomó en los años noventa (del siglo XX) cuando aparecieron las remesas, las familias se reencontraron y de pronto se retomaron vínculos familiares aparentemente inexistentes”.

Rolando García, representante auxiliar del Fondo de Población de Naciones Unidas en Cuba, comentó que se debe “exigir a las instituciones y organizaciones la publicación de las estadísticas, porque son esenciales para tener una idea clara de la realidad cubana en tema de migración y cualquier otro”.

“Esa información es vital para la investigación, la formulación de políticas públicas y para solicitar apoyos o acompañamiento de la cooperación internacional”, acotó.

Familias por dentro

Más allá de las investigaciones, los efectos de la migración se perciben en las consultas clínicas, resaltó la doctora Beatriz Torres, presidenta de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad.

“Cada mirada a un fenómeno tan complejo debe entender cómo este afecta los proyectos individuales, de pareja y de familia”, aseveró.

Ejemplos concretos se aprecian en “padres que al mantener el rol de proveedores desde otras naciones consideran que ejercen una paternidad activa y comprometida”, dijo.

Además, expresó que “muchos hombres están criando hijos e hijas de matrimonios anteriores, en familias reconstituidas, lo que amerita más análisis”.

Asimismo, la psicóloga puntualizó que “el envejecimiento también está vinculado a la migración, porque al irse los jóvenes del país, no hay quien cuide a las personas mayores, que aumentan cada día”.

Torres aseveró que la violencia es otra dimensión asociada a la migración, porque “quien envía dinero manda” y en ocasiones exige desde posiciones impositivas, “como si olvidara las peculiaridades y lo difícil que es acceder a determinados recursos en el país”.

“Desde el exterior ejercen poder y, en muchos casos, quieren controlar todo el funcionamiento de la familia”, puntualizó. (2016)

 

 

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