Espejuelos para el género, desde la infancia

Trabajar la temática de género en la infancia, con una intención educativa. Ello permite influir tempranamente en el proceso de formación de la personalidad y fomentar creencias y valores coherentes con la equidad de género.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Aunque la voluntad gubernamental y muchas de las políticas establecidas están orientadas a tratar de posicionar un enfoque de género en los diferentes ámbitos de la sociedad cubana, todavía en gran parte de la población y entre muchos actores sociales clave existen representaciones sexistas en torno al género, que reproducen prácticas discriminatorias, prejuiciosas y poco saludables para mujeres y hombres.

La equidad de género y el empoderamiento de la mujer constituyeron uno de los Objetivos de la Declaración del Milenio (ODM), documento de las Naciones Unidas (ONU) que sirvió como marco común de acción y cooperación mundial sobre el desarrollo, desde su adopción en 2000 y hasta 2015, cuando culminó el plazo para el cumplimiento de estos objetivos. Sin embargo, todavía en 2013 la equidad entre los géneros se consideraba una de las áreas en las que había que impulsar los avances y tomar medidas más audaces.

De hecho, aunque en el informe de 2014 la ONU reconoció adelantos en este sentido, se apuntaron varios elementos sobre los cuales era importante seguir trabajando, y la desigualdad de género apareció como uno de los aspectos que habían afectado negativamente los resultados de otras metas de la Declaración. Recientemente, se formuló la Agenda de desarrollo post 2015, documento que cuenta con 17 objetivos declarados; uno de estos directamente relacionado con la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas –el número 5–, y otros que recogen diferentes metas vinculadas al género.

Cuba reconoce el cumplimiento de este objetivo en el territorio nacional. Sin embargo, a pesar de que en los últimos 50 años la isla ha sido un escenario social de cambio, la situación de los géneros se ha transformado en un patrón cultural que se mantiene patriarcal, condición que se demuestra en la organización, todavía sexista, de la sociedad cubana1. “En el proceso de empoderamiento femenino, los progresos en cuanto a política y plataformas estructurales en Cuba son relevantes respecto a otras sociedades, pero insuficientes en lo que respecta al aprendizaje cultural”2 Varias investigaciones, aunque reconocen lo que se ha avanzado en el país en materia de equidad de género, dejan claro que faltan aspiraciones por conquistar todavía. Por ejemplo, “la abogada y  socióloga Olga Mesa utilizó el enfoque de género para abordar desde el Derecho comparado cómo en Cuba se ha alcanzado la igualdad jurídica de mujeres y hombres, pero [apunta que] se mantienen muchas sutiles y abiertas desigualdades, debido a las costumbres y cultura machista presentes en hombres y mujeres”3. Por su parte, la también socióloga Rosa María Voghon4 declara que en Cuba, efectivamente, desde mediados del siglo pasado, se ha podido constatar un mayor control sobre los recursos por parte de las mujeres; pero a la vez añade que, pese a esos logros significativos, este sector poblacional sigue manteniendo mayores niveles de privación e insatisfacción de las necesidades humanas básicas; lo cual permite afirmar la necesidad de prestar una mayor atención a las condiciones y mecanismos que inciden en esa realidad y producir, por tanto, cambios estructurales desde una perspectiva de género.

Todo lo anterior demuestra la necesidad de continuar articulando acciones que garanticen la sostenibilidad de los resultados alcanzados hasta hoy y que, además, permitan seguir avanzando en ese sentido. En torno a esta problemática, aún no existe una situación homogénea en todo el país. Aunque la voluntad gubernamental y muchas de las políticas establecidas están orientadas a tratar de posicionar un enfoque de género en los diferentes ámbitos de la sociedad cubana, todavía en gran parte de la población y entre muchos actores sociales clave existen representaciones sexistas en torno al género, que reproducen prácticas discriminatorias, prejuiciosas y poco saludables para mujeres y hombres.

En este contexto, resulta pertinente trabajar la temática de género en la infancia, con una intención educativa. Ello permite influir tempranamente en el proceso de formación de la personalidad y fomentar creencias y valores coherentes con la equidad de género. Entre el primero y el quinto año de vida, las niñas y los niños “conocen su cuerpo, se distinguen del otro sexo y, en coherencia con ello, comienzan a cultivar sus sentimientos, la convicción de la propia masculinidad o feminidad. Como resultado de lo anterior (…), comienzan a apropiarse de los modelos genéricos que, para su sexo, dicta el contexto sociocultural. Así, su carácter sexuado comienza a recrearse y a expresarse, socialmente, por medio del rol de género (manifestación de la identidad en su conducta cotidiana), según las expectativas y exigencias de su contexto”.5 (Por otra parte, se puede decir que resulta factible trabajar lo relativo al género con estudiantes del nivel escolar primario, debido a la situación social del desarrollo que atraviesan. La necesidad de conocer la realidad y explicarse los diferentes fenómenos que transcurren en ella, así como la futura utilidad de los conocimientos que adquieran –tanto para su bienestar individual, como para su desempeño en la sociedad–, son elementos significativos en esta etapa de la vida, en la cual existen potencialidades que permiten a niñas y niños modificar sus representaciones sobre aquellos estereotipos y roles que, tradicionalmente, han sido asignados y asumidos por uno y otro sexo6. Las organizaciones escolares, sin dudas, constituyen espacios propicios para trabajar la problemática de género con infantes, debido al rol fundamental que desempeñan en la formación integral y el desarrollo personal de las alumnas y los alumnos. En algunas investigaciones se ha constatado la influencia que tienen, en la construcción de género de niñas y niños, las relaciones familiares, escolares y comunitarias. Sin embargo, los docentes y las escuelas cubanas del nivel primario a veces no cuentan con la preparación necesaria para tratar este tema desde una perspectiva compleja e incluyente. Por ejemplo, estudios realizados demuestran que, en las aulas, se transmiten contenidos curriculares androcéntricos, así como valores, actitudes y expectativas diferentes para varones y niñas.

De manera general, en los distintos niveles del sector de educación cubano existe conciencia de la importancia y la necesidad de abordar la problemática de género y, en la actualidad, las instituciones escolares están llamadas a trabajarlo. Asimismo, existe la voluntad de incorporar cada vez más el enfoque de género en los distintos procesos que tienen lugar en estas organizaciones. Pero, a pesar de la existencia de experiencias positivas y de la valiosa labor desarrollada por algunos especialistas del sector, en múltiples organizaciones escolares del nivel primario no se ha conseguido sostener en el tiempo un trabajo educativo en torno al género que involucre y beneficie al estudiantado y el personal docente. Entre los factores que pudieran estar impidiendo avanzar en esta dirección se encuentran la escasez de documentos que establezcan cómo organizar este trabajo, la todavía insuficiente preparación de los claustros en este tema y sus propias representaciones estereotipadas sobre género.

Por otro lado, la relación entre género y salud es una mirada aún poco tratada en los estudios de género en Cuba. Las principales iniciativas en esta dirección han sido impulsadas desde la Red de Género y Salud Colectiva ALAMES-Cuba; el antiguo Centro Nacional de Prevención y Control de las ITS y el VIH/sida y el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex). En el sector de educación se distingue la labor desarrollada por las Cátedras de Género, Sexología y Educación Sexual ubicadas en las Universidades de Ciencias Pedagógicas. Es importante tener en cuenta que trabajar en función de una construcción de género saludable incluye llamar la atención sobre las negativas consecuencias que pueden traer a la salud conductas determinadas por estereotipos, discriminatorias o con rasgos de violencia, y avanzar hacia su disminución con la convicción de que así se promueve salud.

Desde el momento de su nacimiento, las niñas y los niños se encuentran inmersos en una sociedad con ideas preestablecidas y creencias acerca de lo que es ser mujer u hombre, así como de las características compartidas en función del sexo, lo que influye en la forma en que se considera deben comportarse por el hecho de pertenecer biológicamente a uno de los dos grupos. Estas expectativas suponen un proceso de asignación social, con gran influencia en la salud de las personas, y que puede provocar desigualdades sociales; visualizarlas permite el reconocimiento de las necesidades específicas de cada sexo7.Si se analiza cómo se ha comportado el enfoque de salud en el trabajo en torno al género puede notarse que, en la mayoría de las ocasiones, se tocan aspectos relacionados con la sexualidad, tratados desde una perspectiva de género. Una revisión de los trabajos escritos por varias personas que han estudiado género en el contexto cubano –información recogida en una investigación que se acercó a los estudios de género en Cuba entre 1974 y 2008–, permite comprobar que, entre los tópicos abordados, destacan: homosexualidad, salud reproductiva y sida, concentrándose prácticamente en la mujer8). Por tanto, se nota la necesidad de trabajar la relación entre género y salud desde un ángulo más integral, en el cual la salud se entienda como un fenómeno social mediado por múltiples factores que lo determinan, entre ellos el género; y donde se reconozca que manifestaciones y comportamientos que se derivan de construcciones de género sexistas, como es el caso de la violencia, pueden obstaculizar el bienestar individual y colectivo, provocar severos daños a la salud e, incluso, causar la muerte.

En Cuba son pocos los proyectos que trabajan el género como un determinante social de la salud, y menos los que se enfocan en la infancia. Tampoco existen antecedentes de iniciativas que incorporen  manifestaciones del arte y la comunicación social en la actividad lúdica de niñas y niños para la aprehensión del enfoque de género. Por estas razones y todos los elementos mencionados anteriormente, así como por sus favorables resultados, se ha abierto paso “Espejuelos para el género” como un proyecto muy pertinente y noble, que se ha ganado un espacio en el contexto nacional.

 

Construcción de género en niñas y niños por la salud

La iniciativa surgió en 2012 y, desde entonces, cuenta con la participación de diversas instituciones y organizaciones: Escuela Nacional de Salud Pública (ENSAP), Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (FCOM), Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), Organización de Pioneros José Martí (OPJM), Red Nacional de Enfermería en Salud Infantil y Red de Género y Salud Colectiva ALAMES-Cuba. Ha sido impulsada por un equipo multidisciplinario de investigación, que se ha propuesto ayudar a promover cambios en la sociedad cubana actual, específicamente en lo relacionado con la construcción de género en niñas y niños en edad escolar y, como parte de ello, en los procesos de socialización de los patrones de construcción género que tienen lugar en escuelas primarias.ninos_mg_6673

Aunque en su primera etapa (2012-2016) se caracterizó por ser un proyecto con un componente práctico muy fuerte, porque como parte de su metodología desarrolló un conjunto de talleres educativos en las escuelas primarias donde trabajó, se trata de un proyecto de investigación, que surgió con las siguientes interrogantes científicas:

  • ¿Qué características presentan las representaciones socioculturales compartidas sobre género por un grupo de niñas y niños?
  • ¿De qué modo la aplicación de manifestaciones culturales y de la comunicación social en la actividad lúdica de niñas y niños contribuye a la aprehensión del enfoque de género en estos?

Coherentemente, los objetivos generales que se propuso en sus inicios fueron:

  • Caracterizar las representaciones compartidas sobre género por un grupo de niñas y niños.
  • Identificar la contribución del empleo de la comunicación social y de manifestaciones del arte en la actividad lúdica, para la aprehensión del enfoque de género en niñas y niños.

Metodológicamente, se diseñó desde la perspectiva cualitativa como una investigación-acción participativa, y para su implementación en instituciones escolares del nivel primario se llevaron a cabo talleres temáticos en cuatro manifestaciones: comunicación social, literatura, música y teatro. En estos talleres, cuyos diseños guardaron relación con la concepción de la educación popular, se aplicaron múltiples técnicas participativas y una guía de observación participante que, mediante el análisis de los comportamientos y las actitudes de niñas y niños, complementó la información recogida en la relatoría de los encuentros.

En esos talleres, además de problematizar acerca del género, se intercambió sobre elementos técnicos propios de cada manifestación. De este modo, por ejemplo, en el caso de los talleres de comunicación social, mediante la educación para la comunicación, se preparó a las y los infantes no solo para una recepción crítica de los múltiples mensajes que pudieran recibir relacionados con el tema de género, sino también para construir productos comunicativos que permitieran compartir sus conocimientos y preocupaciones alrededor de esta problemática.

El proyecto propuso organizar el estudio, en cada institución escolar, a partir de dos fases fundamentales: una de iniciación, donde tenía lugar el primer acercamiento del equipo de investigación a las niñas y los niños y se avanzaba en la caracterización de las representaciones de género, y otra de fortalecimiento, donde se continuaba con esta caracterización, pero también se problematizaba en torno a varias categorías relacionadas con el género, se reflexionaba sobre situaciones de la vida cotidiana y se elaboraban distintos productos –acordes con cada manifestación–, que permitieran comunicar sobre estos mismos aspectos.

Específicamente, las categorías con las cuales se trabajó fueron: sexo, género, identidad de género, roles de género y estereotipos de género, y las definiciones que se presentan a continuación, que son las que se utilizaron en los talleres, fueron elaboradas y revisadas constantemente con la participación de las niñas y los niños que formaron parte de la experiencia.

  • Sexo: Características biológicas que diferencian a las niñas y los niños.
  • Género: Diferencia que crea la sociedad entre la mujer y el hombre, lo masculino y lo femenino, según las diferentes culturas del mundo.
  • Roles de género: Funciones o papeles que la sociedad espera que hagan las niñas y los niños, las mujeres y los hombres.
  • Estereotipos de género: Ideas compartidas por la sociedad sobre lo femenino y lo masculino, que a veces no tienen por qué ser así, y se transmiten de generación en generación.
  • Identidad de género: Grado en que las personas se identifican con su sexo y género. Se forma desde edades tempranas y se consolida en el transcurso de la vida, mediante la transmisión de normas sociales, costumbres y tradiciones que influyen en los sentimientos, actitudes y comportamientos.

En esta primera etapa, el proyecto se ejecutó en tres instituciones escolares del nivel primario del municipio capitalino Plaza de la Revolución: Felipe Poey Aloy, Adalberto Gómez Núñez y Gonzalo de Quesada. En cada una, las niñas y los niños con los cuales se trabajó fueron seleccionados por la dirección de la escuela, de acuerdo con su trayectoria e inclinaciones por las manifestaciones de literatura, música, teatro y comunicación social.

En la tercera escuela, a solicitud del propio claustro, el equipo de investigación del proyecto decidió incluir el trabajo con docentes y fue cuando se comenzó a impartir el curso sobre Género y Educación Popular y se preparó una Biblioteca Virtual que permitiera profundizar en la temática de género. También en esta escuela, el equipo de investigación constató que los resultados comenzaban a repetirse, por lo que dejó de ser relevante continuar con la caracterización de las representaciones sobre género en niñas y niños y se decidió incorporar una nueva pregunta y un nuevo objetivo de investigación:

  • ¿Qué conocimientos sobre género poseen niñas y niños de las escuelas estudiadas?
  • Evaluar la aprehensión de conocimientos sobre género en niñas y niños.

Para ello, se diseñó un proceso de evaluación que utilizó varios ejercicios y juegos relacionados con la temática de género, que están recogidos en uno de los materiales educativos elaborados en el marco del proyecto: el Libro Pasatiempos. Específicamente, se utilizaron los juegos “Verdadero y Falso”, “Enlace” y Crucigénero”. El primero presenta una serie de afirmaciones con la intención de que se señale cuáles son ciertas y cuáles no; en el segundo hay que enlazar varias preguntas con las respuestas correctas y, en el tercero, identificar las palabras o frases con las cuales completar el crucigrama. Se evaluaron todos los niños y todas las niñas que habían participado en el proyecto de las dos últimas escuelas por las cuales había pasado la experiencia. Esto ocurrió dos años después de haber trabajado en ambas escuelas.

En el presente año cerrará esta primera etapa de “Espejuelos para el género” y el equipo de investigación, de manera coordinada con el Ministerio de Educación, comenzará su generalización en otros territorios del país, con la intención de apoyar la transversalización del enfoque de género en más instituciones escolares y así promover entre niñas y niños construcciones de género saludables.

 

Resultados después de cuatro años

Durante el desarrollo de los talleres de cada manifestación (comunicación social, literatura, música y teatro), en la fase de iniciación, se identificó una estrecha relación entre las identidades, los roles y estereotipos de género compartidos por niños y niñas participantes. En general, se pudo percibir que en su construcción de género están influyendo, en gran medida, los estereotipos y roles tradicionalmente asignados a uno y otro sexo en la sociedad.

En correspondencia, se observó que las y los infantes tienden a asumir como naturales las diferencias de género aceptadas socialmente por la mayoría de las personas en su entorno más inmediato. Estas se manifiestan a través de la atribución de roles y atributos diferenciados para hombres y mujeres, como por ejemplo: ser valientes, fuertes y caballerosos para los varones, vinculado con la responsabilidad de trabajar en el espacio público y asegurar la economía del hogar; ser delicadas, educadas, tranquilas y hacendosas para las hembras, con lo cual se les asigna la realización de tareas en el hogar. El ejercicio de la paternidad y maternidad es otro escenario donde las y los infantes expresan estereotipos.

No obstante, se apreciaron matices en estas valoraciones. En correspondencia, se evidenció cierto nivel de aceptación hacia compartir las diferentes actividades domésticas entre ambos sexos9. Sobre todo, las niñas suelen reconocer de modo más flexible los roles que pueden asumir, lo cual resulta menos común en los niños, quienes se apegan a roles más tradicionales, como leer periódico y botar la basura. También hubo aceptación de la feminización del poder.

En el caso de la manifestación de música, los niños y las niñas participantes establecieron una asociación de la apariencia y el sonido de los instrumentos con el sexo femenino y masculino.  Los niños asumen el trombón como instrumento fuerte que tocan los hombres y asocian los sonidos graves y el timbre fuerte con el sexo masculino. Las niñas, por su parte, identifican más los sonidos agudos y el timbre débil con el sexo femenino.

Al explorar la posibilidad de ejecución de un instrumento por ejecutantes de uno u otro sexo, tanto las niñas como los niños aceptan que ambos pueden tocar: violín, guitarra, flauta y clarinete, así como asumir el rol de director de orquesta. Las niñas se identifican fácilmente con instrumentos como el violoncelo, el arpa y las castañuelas, y los niños se identifican fácilmente con el contrabajo y la trompeta, lo cual reproduce una división sexista en la música que han podido observar, tradicionalmente, en la sociedad.

Ya en la fase de fortalecimiento, en la medida que aumentaba la familiarización con la temática de género, las niñas y los niños participantes en los talleres expresaron visiones más equitativas. Se notó mejor comprensión de las categorías estudiadas (sexo, género, identidad, roles y estereotipos de género) y su mayor uso en los debates. A la vez, algunos infantes manifestaron interés por ser promotores de la equidad de género en el ámbito escolar y por continuar vinculados al proyecto. Aun así, no se eliminaron totalmente en la práctica los comportamientos sexistas y estereotipados, por ejemplo: niñas y varones se sentaban separados y estos últimos se negaban a asumir roles comúnmente atribuidos a ellas.

En esta fase de fortalecimiento, la preparación por parte de las y los infantes de diferentes productos para la promoción de la equidad de género (audiovisuales, galerías de fotos, cartas, narraciones, historietas, cuentos, curiosidades, canciones y obras de teatro) favoreció el desarrollo de una mirada crítica a sus propias prácticas, a la vez que aumentó los niveles de compromiso con sus pares en el entorno escolar. Todos los productos elaborados incluían ideas diferentes a las debatidas en la fase de iniciación, pues se mostraron otras posibilidades de caracterizar a hombres y mujeres y se evidenciaron algunos cambios de opinión sobre los atributos asociados a la feminidad y la masculinidad.

La evaluación que permitió indagar la aprehensión del enfoque de género en niñas y niños, dos años después de realizado el proyecto, arrojó resultados satisfactorios. Como es posible observar en las tablas que se presentan a continuación (de la 1 a la 3), en las dos escuelas donde se desarrolló la evaluación, las calificaciones de bien y excelente a las respuestas de los tres juegos utilizados sobrepasan el 80 por ciento, destacándose el juego “Verdadero o Falso”. En la comparación por sexo, las mejores calificaciones las obtuvieron las niñas, en todos los juegos.

En la última sesión de aplicación de los juegos durante esta evaluación, se indagó con niñas y niños si habían utilizado en su vida diaria lo que aprendieron en los talleres y se constató que las niñas habían encontrado diferentes maneras de aplicarlo en el barrio con amigas y amigos, sobre todo en juegos de roles donde asumían el papel de maestras o madres. Esta pudiera ser una de las explicaciones de los resultados más favorables en el sexo femenino.

 

Tabla 1. Resultados del juego “Verdadero o Falso”, según sexo. Escuelas “Gonzalo de Quesada” y “Adalberto Gómez Núñez”.

 

Calificación Sexo Total
Femenino Masculino
No. % No. % No. %
Excelente 20 37 10 18,5 30 55,5
Bien 8 14,8 12 22,2 20 37
Subtotal 28 51,8 22 40,7 50 92,5
Regular 1 1,8 3 5,5 4 7,4
Total 29 53,7 25 46,2 54 100

 

 

Tabla 2. Resultados del juego “Enlace”, según sexo. Escuelas “Gonzalo de Quesada” y “Adalberto Gómez Núñez”.

Calificación Sexo Total
Femenino Masculino
No. % No. % No. %
Excelente 7 13,4 5 9,6 12 23
Bien 18 34,6 12 23 30 57,6
Subtotal 25 48 17 32,6 42 80,7
Regular 3 5,7 7 13,4 10 19,2
Total 28 53,8 24 46,1 52 100

 

 

Tabla 3. Resultados del juego “Crucigénero”, según sexo. Escuelas “Gonzalo de Quesada” y “Adalberto Gómez Núñez”.

 

Calificación Sexo Total
Femenino Masculino
No. % No. % No. %
Excelente 16 33,3 9 18,7 25 52
Bien 6 12,5 10 20,8 16 33,3
Subtotal 22 45,8 19 39,5 41 85,4
Regular 3 6,2 4 8,3 7 14,5
Total 25 52 23 47,9 48 100

 

Es posible decir que, aunque no se encontraron estudios que utilizaran la metodología del proyecto para trabajar el género en la infancia, los resultados obtenidos en la caracterización de las representaciones compartidas son similares a los alcanzados en investigaciones nacionales e internacionales donde se refleja que la identidad, los roles y los estereotipos de género se reconocen como construcciones sociales y están marcando muchos de los procesos de la vida cotidiana.

Los resultados obtenidos también demuestran que los factores que participan en la socialización de género son múltiples y que las formas de ser hombre o mujer pueden ser variadas, de acuerdo a diversas figuras/modelos como son la madre, el padre, la familia, el grupo social de pertenencia, los padres; instituciones como la escuela, los medios de comunicación, la cosmovisión de cada cultura, los servicios de salud, las Iglesias y el Estado10.

Asimismo, los resultados coinciden con lo obtenido en investigaciones realizadas en otros contextos, respecto a que no existe una condición natural/biológica que simbolice la superioridad social de los varones, sino que esta deviene de la “naturalización” de algunos roles y estereotipos de género. De manera que estos mandatos aún permanecen en las pautas culturales y se transmiten a niñas y niños desde muy temprana edad, mediante modelos sexuales estereotipados que se van socializando, a pesar de los cambios sociales11.

Igualmente, se constató que el trabajo realizado con niñas y niños respecto a la relación entre el género y los beneficios para la salud es un tratamiento novedoso y necesario. Las personas nacen en el contexto familiar, se desarrollan en este y en otros espacios sociales como la escuela y la comunidad, por lo que reciben un legado cultural e histórico lleno de símbolos que se expresan en tradiciones, costumbres, normas y valores, los cuales contribuyen a que cada persona construya un grupo de representaciones y significaciones de lo que se espera de ella, aspectos que tienen influencia en su salud. En este sentido, es fundamental cuestionar tales significantes desde edades tempranas y en los diferentes contextos sociales, con el fin de concientizar sobre los efectos del género en las prácticas de salud de mujeres y hombres12.

Diversas investigaciones muestran que las niñas y los niños son actores principales en los procesos de promoción y educación para la salud. Para ellas y ellos es útil contar con la información necesaria para aprehender diversos temas, por lo que es imprescindible convertirles en sujetos preparados para fomentar el cambio en el medio en el que viven, en beneficio de su bienestar y el de quienes les rodean.

Entre las lecciones aprendidas identificadas a lo largo del proyecto se encuentran las siguientes: el carácter multidisciplinario del equipo de investigación permitió el desarrollo de la temática desde varios enfoques, lo que es una fortaleza para abordar el tema de género; trabajar este tema con la niñez es una ventaja, dado que en estas edades está en formación la identidad de género, factor contribuyente en tanto no tienen ideas preconcebidas de lo que es o no natural; y la aplicación de la actividad lúdica permitió constatar el valor del juego como una vía para aplicar las técnicas participativas e indagar el enfoque de género en el grupo de edad estudiado.

Proyectos como este reafirman que el género es una de las temáticas cuya complejidad requiere la mirada integrada de varios enfoques y disciplinas y que la actividad lúdica, como actividad social y emocional que tiene su origen en la acción espontánea del niño y la niña, orientada y dirigida artísticamente, es un medio ideal para caracterizar los constructos de género en estos grupos de edad13. Entre los resultados obtenidos por el proyecto, merecen mención especial los productos educativos diseñados y validados durante los cuatro años de trabajo. El primero de ellos fue el Librito de bolsillo, elaborado por las niñas y los niños de la primera escuela, quienes estaban interesados en disponer de un material sencillo y útil para intercambiar con sus pares sobre la problemática de género. En el librito se incluyeron las definiciones de las categorías de estudio del proyecto y un juego que invitaba a los y las infantes a pensar sobre los estereotipos de género, al pedirles enlazar la figura masculina y la femenina con determinados objetos.

Como en el librito de bolsillo las definiciones de las categorías del proyecto estaban redactadas por niñas y niños y, por tanto, de manera comprensible para sus edades, a partir de la segunda escuela comenzó a utilizarse en la fase de fortalecimiento de los talleres para introducir esos conceptos entre los escolares. De este modo, pasó a ser parte de la metodología del proyecto.

El segundo material que se elaboró fue el Manual de Buenas Prácticas “Espejuelos para el Género”, en el cual se recogió la propuesta metodológica del proyecto para explorar la construcción de género en niñas y niños. Este está dirigido a todas las personas interesadas en identificar, de forma novedosa y atractiva, el enfoque de género en infantes y reúne el diseño de los talleres implementados por el proyecto en cada manifestación, así como la descripción de las técnicas participativas utilizadas y algunas consideraciones necesarias para cada taller.

Con la intención de apoyar a maestras y maestros en su preparación en el tema de género, necesidad identificada por los propios docentes, se elaboró la Biblioteca Virtual “Espejuelos para el Género”. Esta cuenta con un importante número de materiales que pueden facilitar el estudio y la preparación del personal de la escuela y con ello aumentar la inclusión del enfoque de género en los diferentes espacios y actividades escolares. Una característica favorable de este producto es que su reproducción no necesita de grandes inversiones, ya que puede ser compartido fácilmente mediante varios dispositivos.

La Pancarta para las aulas y el Plegable para la familia se diseñaron para dos agentes de socialización muy importantes en la formación de niñas y niños: docentes y familiares. El propósito de la pancarta, que reúne los mismos conceptos recogidos en el librito de bolsillo, es apoyar a maestras y maestros en las actividades curriculares y extracurriculares, mientras que el plegable es un instrumento muy útil para los encuentros en la escuela con madres, padres y familiares, donde los docentes comparten con la familia temas de interés para la educación infantil que les ayuden a prepararse para esa tarea.

Finalmente, el libro Pasatiempos y la multimedia “Espejuelos para el Género” se elaboraron a partir de la experiencia acumulada por el equipo de investigación del proyecto, luego de trabajar en las tres escuelas seleccionadas. El libro recoge curiosidades, definiciones, consejos, canciones, juegos y actividades relacionadas con la temática de género, así como relatos y poesías confeccionadas por niñas y niños que participaron en el proyecto. Para la multimedia se llevaron a formato digital muchos de los elementos del libro y se añadieron materiales audiovisuales, algunos también producidos por infantes participantes en el proyecto. Ambos productos pueden ser utilizados en las escuelas durante el descanso activo de los pequeños.

Cada de uno de estos productos ha sido evaluado por los propios usuarios, quienes han avalado su utilidad en el entorno escolar. Asimismo, constituyen una garantía para la sostenibilidad de los resultados del proyecto, ya que, de una forma u otra, permiten que maestras, maestros, madres, padres, niñas y niños continúen pensando, discutiendo y aprendiendo sobre género.(2016).

 

 

1 Castañeda, I. E., Corral, A. y Barzaga, M.: “Perfiles de género y salud en Cuba”, en Revista Cubana de Salud Pública, 36(2), 2010. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=21416135006

2 Espina, M., Núñez, L., Martín, L., Togores, V. y Ángel, G.: Desigualdad, equidad y política social. Integración de estudios recientes en Cuba. [CD-Rom], 2010.

3 Núñez, M.: Yo sola me represento. De cómo el empleo femenino transformó las relaciones de género en Cuba, Panamá, Ruth Casa Editorial, 2011.

4 Voghon, R. M.: “Repensando la (re)producción de la pobreza desde la perspectiva de género. Un estudio de caso”, en Fleitas, R. y M. Romero (Comps.): Familia, género y violencia doméstica. Diversas experiencias de investigación social, pp: 56-75, La Habana, Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, 2012.

5 Torres, J. M., Lozano, A. y Rodríguez, N.: “Formación de promotores por la equidad de género desde la infancia”, en Revista Cubana de Salud Pública, 39, 45-49, 2013.

6 Idem.

 

7 Torres, J.M., Martínez, N., Rodríguez, N., Díaz, Z., Lozano, A. et al.: “Construcción de género en la infancia, un camino hacia la promoción de la salud”, en Revista Género y salud en cifras, 13(1), 2015, recuperado de http://cnegsr.salud.gob.mx/contenidos/GySenC/ContenidoV13_1.html

8 Núñez, M.: ob. cit.

 

9 Rodríguez, N., Lozano, A. y Chao, M.: “Construcción de género en la infancia desde la literatura”, en Revista Cubana de Enfermería, 30(1), 2014.  Recuperado de http://bvs.sld.cu/revistas/enf/indice.html

 

10 Liendro, E.: Género y Salud. Una introducción para tomadores de decisiones. México, D. F., Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva en colaboración con el Centro Nacional de Estudios de la Mujer y la Familia, 2008. Recuperado dehttp://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/DOCSAL7598.pdf

11 (Vázquez, B.: Romper con estereotipos de género desde la infancia, 2010. Recuperado de http://alainet.org/active/37341&lang=es

12 Torres, J.M., Martínez, N., Rodríguez, N., Díaz, Z., Lozano, A. et al.: “Construcción de género en la infancia, un camino hacia la promoción de la salud”, La Habana, 2012-2013. Revista Género y salud en cifras, 13(1), 2015. Recuperado de http://cnegsr.salud.gob.mx/contenidos/GySenC/ContenidoV13_1.html

 

13 Torres, J.M., Martínez, N., Rodríguez, N., Díaz, Z., Lozano, A. et al.: “Actividad lúdica para la construcción de género en la infancia y adolescencia”, en Revista del Colegio de Enfermería de Chile, 143, 25-28, 2013.

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