Grupo cubano pide inclusión en el Día Internacional de la Familia

La fecha mundial se celebra cada 15 de mayo desde 1994 y en esta ocasión estuvo dedicada al rol educativo de las familias.

Claudia danza alegremente La bella cubana.

Foto: Archivo IPS_Cuba

La Habana, 17 may.- A Claudia Sosa, de 24 años, le gusta el baile y se mueve dulcemente al compás de la canción La bella cubana, del cubano José White (1835-1918). Es cariñosa con sus seres cercanos y la ayuda de su familia ha sido fundamental para que su discapacidad intelectual no le impida sentirse incluida, querida y feliz.

Con el llamado a la educación constante de la sociedad para convivir con las diferencias y la presentación del libro Claudia, con alas en el corazón, el Grupo de Apoyo Familiar a Personas con Discapacidad Intelectual (Gafdicuba) celebró el Día Internacional de la Familia, el 15 de mayo último, junto con el Centro de Referencia sobre la Discapacidad de la Asociación Cubana de Limitados Físicos y Motores.

“El reto de educar es difícil, ser padre, madre, abuelo o tío no está en los libros, se aprende en la vida diaria, enfrentando los conflictos, y cuando existe una discapacidad se hace un poco más complejo, pero no imposible”, destacó Raisa Bernal, especialista del Departamento de Educación Especial de la Facultad de Educación Infantil de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona (Ucpejv).

En el encuentro, Bernal insistió en la necesidad de trabajar con las madres y las familias, con su autoestima, de modo “que se consideren que son seres humanos con derecho a ser felices e interioricen que, mientras más realizadas se sientan y tengan más herramientas y recursos, más pueden contribuir a la educación de sus hijos”.

¿Qué es Gafdicuba?

El Grupo de Apoyo Familiar a Personas con Discapacidad Intelectual tiene como objetivo continuar trabajando para lograr que la inclusión social de las personas con discapacidad intelectual sea respetuosa, responsable, normalizada y se vea reflejada en los campos familiar, educativo, recreativo, laboral y comunitario.
Entre las prioridades se encuentran también promover la formación de grupos de padres, familiares y especialistas interesados en la atención integral de las personas con discapacidad en todo el país para lograr una mejor aceptación y capacitación en las comunidades para mejorarles la calidad de vida.

La especialista hizo un llamado a la sociedad, la familia y el sistema de educación: “preparémonos cada día más, busquemos los recursos protectores necesarios para que nuestros hijos e hijas tengan cada día una vida más feliz y puedan incluirse de manera satisfactoria a la sociedad porque lo merecen. Son seres sociales que vinieron a este mundo a ser felices como un derecho de todas las personas”.

La cita reunió a familias, especialistas en educación especial, psicoballet, psicología y otras especialidades en torno al tema escogido este año para la fecha: resaltar el papel que juegan las familias y las políticas orientadas a ellas en el fomento de la educación y el bienestar, en particular en la formación continua para niñas, niños y jóvenes.

“Hoy hablamos de calidad de vida, un concepto que debemos interiorizar. Nosotros, desde la formación, también debemos preparar a nuestros estudiantes y prepararnos nosotros mismos para ofrecer herramientas que lleven a una mejor calidad de vida”, apuntó María Elena Fresquet, coordinadora de la Cátedra de Educación Especial de la Ucpejv.

Un libro para todas y todos

La vida de Claudia tomó forma de libro gracias a la autoría de su mamá, Maritza Martínez Fernández, quien se desempeña como directora adjunta en el Banco Central de Cuba (BCC).

“Cuando recibes la noticia de que tu hijo tiene una limitación, pasas por varios momentos: de impacto, negación, incertidumbre, de tristeza, y finalmente, aceptación, cuando llegas a darte cuenta que tienes mucho por hacer y trabajar hasta descubrir las recompensas que vas a recibir”, dijo Martínez a la Redacción IPS Cuba.

“Con cada pedacito y cada meta que nos fuimos trazando, con cada logro que fuimos alcanzando con mi hija, me fui dando cuenta de cuánto podíamos lograr en su aprendizaje y en la capacidad de ser felices, porque cada avance te hace ver que la felicidad consiste en cada uno de esos momentos”, agregó.

Las vivencias de la familia conforman el libro que, al decir de Martínez, podría llevar el nombre de otros niños, niñas, muchachas y muchachos con discapacidad intelectual.

De acuerdo con Javier Dueñas, director de la Casa Editora Abril que realizó la publicación, el proceso editorial fue muy singular porque Martínez no es una escritora profesional y las editoriales buscan enriquecer su catálogo con firmas conocidas.

También destacó el valor testimonial de la obra, “lo que más va a llegar a los lectores”. A su juicio, muestra experiencias de vida y vivencias que pueden aportarle mucho al desenvolvimiento de otras familias y personas, algo que “el público lector cubano ansía mucho”.

“Tiene también el valor inmenso de ser una prueba de fe gigantesca, porque a veces, ante la zancadilla de una dificultad a uno se le antoja que la vida se le va por un hueco negro de esos de los que hay en el espacio y no es así, y hay que entonces mirar desde otro ángulo la existencia, y ver que esta es un paseo muy breve y debemos vivirla con mucho cariño, con mucho amor”, compartió.

El libro incluye imágenes de la vida de Claudia tomadas por la familia y prólogo de Irma Martínez Castrillón, colega de la autora y vicepresidenta del BCC.

Y ya está a la venta en librerías de La Habana y otras provincias cubanas, donde ha tenido buena acogida según la Casa Editora Abril. (2017)

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