Grupo recuerda el legado de Monseñor Romero

El Grupo de Reflexión y Solidaridad que lleva su nombre promueve la solidaridad y contribuye a la formación integral de hombres y mujeres interesados en el crecimiento individual y social.

Tomado de Granma

Romero es considerado un obispo que defendía la

La Habana, 26 mar.- Como parte de un programa que se extiende todo el año por su 30 aniversario, el no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR) recordó en esta capital la personalidad y vigencia del pensamiento de Monseñor Romero (1917-1980), un sacerdote católico salvadoreño.

La organización de inspiración cristiana y ecuménica realizó un encuentro en tributo al obispo bautizado “Voz de los sin voces” y herido de muerte por balas de fusil, el 24 de marzo de 1980, en un atentado perpetrado mientras oficiaba la santa misa.

Desde su púlpito, Romero había denunciado la violencia y muertes causadas por el ejército y las fuerzas represivas del gobierno dictatorial que mandaba entonces en su país. Pero la orden para silenciar su defensa de la vida y justicia no pudo borrarlo de la memoria de su pueblo y el continente latinoamericano.

Sobre estas aristas de su personalidad versó la jornada celebrada este lunes.

“Al mirar las sagradas escrituras, descubrimos a un Dios que escucha el clamor de su pueblo y que nos pone en un proceso de liberación no solo del pecado personal, sino en lo político, en contra de la autoridad política y militar”, dijo Armando Márquez Ochoa, secretario del Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina.

A su juicio, a través de sacerdotes como Romero se reveló que la fe, utilizada antes para mantener oprimidas a las personas, servía ahora para descubrir “que éramos hijos e hijas de Dios con dignidad y que teníamos derechos. No éramos pobres por voluntad de Dios sino porque había un sistema social, económico y político que nos hacía pobres”.

Gabriel Coderch, coordinador general de OAR, consideró oportuno recordar en ese día la impunidad y atropellos cometidos entonces por las fuerzas fascistas, neofascistas y de derecha que violaron los más elementales derechos humanos en toda América Latina.

“Una conmemoración como esta nos enseña que está prohibido olvidar que una democracia sólida y durable no puede ser solo política sino también económica y social”, indicó. “Hoy más que nunca Romero tiene una vigencia en la iglesia latinoamericana”, consideró.

En el encuentro, OAR entregó a Márquez la condecoración Rostros de la Solidaridad, por sus esfuerzos y acciones al servicio de comunidades pobres a favor del desarrollo social, la erradicación de la pobreza y la conservación del ambiente.

Romero nació en Ciudad Barrios, El Salvador, el 15 de agosto de 1917. Como arzobispo, denunció en sus homilías dominicales numerosas violaciones de los derechos humanos y manifestó públicamente su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política de su país.

Dentro de la Iglesia católica es considerado un obispo que defendía la “opción preferencial por los pobres”. En una de sus homilías, afirmó que “la misión de la Iglesia es identificarse con los pobres, así la Iglesia encuentra su salvación”. (2014)

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