Innovadores agrícolas escriben sus experiencias

El libro aspira a multiplicar los saberes acumulados gracias a un proyecto de innovación agrícola.

Jorge Luis Baños - IPS

Pial está presente en 46 municipios de Cuba.

La Habana, 26 jun.- Investigadores y gente que cultiva la tierra en Cuba echaron a andar su creatividad para escribir un libro colectivo sobre sus impresiones y experiencias dentro del Programa de Innovación Agropecuaria Local (Pial), que trabaja por el desarrollo social del campo y promueve una agricultura ecológica y sostenible.

“Voces, fincas, innovación” reúne 41 historietas sobre “la pasión por el cambio” que ha generado entre las personas que integran desde el 2000 esa iniciativa, del estatal Instituto Nacional de Ciencias Agrarias (Inca), sito en la provincia de Mayabeque, y auspiciada por la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (Cosude).

El texto, presentado este mes en la sede del Inca, “da voz a la gente que le dan vida y sentido al Pial, las campesinas y los campesinos, con su capacidad innovadora y de experimentación”, expresó Arno Maatman, director del Centro Internacional para la Investigación orientada al Desarrollo Agrícola y autor de las palabras de presentación.

Para el científico, este proyecto “ha logrado con su aprendizaje en la acción, y especialmente con las ferias de diversidad agrícola, crear festivales de innovación agropecuaria, que ofrecen espacios para intercambiar experiencias y fortalecer conocimientos”.

Según Maatman, el volumen de la Editorial Feijóo que pertenece a la Universidad Central “Marta Abreu” de la ciudad de Santa Clara, a 268 kilómetros de La Habana, muestra un estilo literario que “es fiel reflejo de la sabiduría de la gente del campo y cuyas voces se escuchan así como ellas y ellos mismos son”.

Poemas, historias de vida, reportajes, recetas de cocina locales, entrevistas y cuentos conforman este libro, calificado de “loco” por sus editores, por unir “adelantos científicos e invención campesina” y contar de una manera propia y diferente el proceso que vivieron las familias rurales en 46 municipios cubanos beneficiados por el Pial.

Para la ingeniera agrónoma Yennys Ramírez, de Las Tunas, a 654 Kilómetros de la capital, este programa “ha venido a rescatar lo que la vorágine de la vida hace perder, el intercambio, la relación con el vecino productor, con otro municipio”. Así, la gente ve qué puede hacer “para en un futuro poder producir mejor”.

En tanto, el productor Genaro Rafael González, de Pinar del Río, a 157 Kilómetros de La Habana, aplica múltiples medidas de conservación y mantenimiento de los suelos de su finca gracias a los nuevos saberes adquiridos. Además, defiende y promueve el uso de los abonos orgánicos y verdes.

Iniciado como un proyecto de mejoramiento de semillas, el Pial fue creciendo hasta promover en las localidades que acompaña un sentido de autoabastecimiento e incremento de productos agroecológicos a través de la experimentación entre la población agricultora, así como la equidad de género y la inclusión de las juventudes.

Hasta 2009, este programa había mejorado la calidad de vida de 50.000 personas de zonas rurales, que se convirtieron en replicadores de estos conocimientos en sus comunidades y promotores de cambios en el trabajo agrícola a favor del medio ambiente. (2012)

Un comentario

  1. orlando casado

    Que tal …Como es posible acceder a el libro sobre esas experiencias de innovación–?

    Un abrazo–

    Orlando
    Rep Dominicana—

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