Investigadora alerta sobre brechas de género

Según una encuesta nacional, las mujeres trabajan 120 horas por cada 100 que laboran los hombres.

Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

Hacen falta acciones afirmativas para cerrar las brechas de género.

La Habana,  30 abr.-  Para evitar retrocesos en los avances de las mujeres y prevenir que aumente su presencia dentro de la población más vulnerable, Cuba debe trabajar en el cambio de la subjetividad hacia una conciencia de género, alerta la investigadora Norma Vasallo.

Según la presidenta de la Cátedra de Género de la Universidad de la Habana, existen numerosos indicios que muestran que las brechas de género requieren de un enfoque diferente y acciones para que la población femenina del archipiélago pueda alcanzar verdadera equidad.

En Cuba, las mujeres han avanzado en el espacio público, pero a nivel de la subjetividad individual y social perdura la cultura patriarcal que se expresa en normas, costumbres, estereotipos, prejuicios, representaciones y categorizaciones sociales que reproducen y producen nuevas formas del género.

  1. pesar de ser las mujeres el 61 por ciento de quienes cursan la educación superior (curso 2011-2012) su presencia se concentra en las carreras tradicionalmente femeninas, y aunque ha aumentado en las ramas consideradas masculinas, los hombres tienen en sus manos la mayoría de las especialidades más reconocidas y mejor remuneradas, entre ellas las técnicas, apunta Vasallo en declaraciones a la Redacción IPS Cuba.

En la etapa analizada, ellas representaban 72,5 por ciento en pedagogía; 59 por ciento en ciencias sociales y humanísticas; 29,7 por ciento en las técnicas y 39,5 por ciento en las agropecuarias, una actividad priorizada dentro del proceso de transformaciones económicas del país.

Una realidad parecida persiste en los niveles científicos. Aunque son 57 por ciento del personal docente a tiempo completo en las universidades, solo representan 37 por ciento de quienes poseen doctorados.

“Uno se preguntaría: por qué no son 57 por ciento y es que aunque ellas tienen alta participación, los hombres tienen mayores posibilidades de desarrollarse y alcanzar categorías científicas y docentes superiores y el grado de doctor”, reflexiona Vasallo.

A su juicio, llegar a niveles más altos requiere de “tiempo extralaboral, investigar, escribir y publicar y las mujeres, generalmente, le dedican ese tiempo a las labores domésticas, mientras los hombres las realizan en casa y así pueden avanzar más rápidamente. Eso es todavía una brecha”.

Esto sucede, considera, porque las políticas científicas no tienen perspectiva de género y deben cambiarse para contribuir a que las mujeres tengan condiciones en el plano laboral que les permitan responder a las exigencias docentes superiores.

Un estudio presentado por el Instituto de Meteorología, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en el IX Taller Mujeres en el siglo XXI, en 2013, muestra que entre 2001 y 2010 los resultados de investigaciones de los hombres son siempre superiores, en ocasiones hasta tres veces, que los de las mujeres.

En el sector estatal civil las mujeres son el 65,7 por ciento, lo que se corresponde con sus estudios superiores. Sin embargo, aunque no pocas estudiaron carreras técnicas como ingenierías y arquitectura, no pudieron trabajar a pie de obra y son el 80 por ciento del personal administrativo, que será mayormente afectado con la reducción de las plantillas.

“Para mantener los avances en la incorporación femenina al trabajo es preciso analizar qué va a suceder con esas mujeres y acompañar de cerca esos procesos para ver qué impacto tienen los cambios económicos en su autonomía”, alerta Vasallo.

Otra de las brechas está en los ingresos. Aunque los salarios para hombres y mujeres por ocupar igual cargo son iguales, ellas, aun hoy son las máximas responsables del trabajo doméstico, generalmente las más afectadas por ausencias debido a enfermedades de los hijos o las labores de cuidados de personas ancianas, dada la insuficiente infraestructura de servicios públicos dedicados a ese fin.

.“El salario es igual pero hay que ver otros elementos. Por un lado, ellas se ven obligadas a ausentarse más, y por otro, debe mirarse qué cargos ocupan unas y otros, si ellos son jefes ganan más. Y eso sigue siendo otra brecha”, insiste.

“Los cambios que se han producido al interior de la familia en términos de redistribución de roles domésticos, no se acercan a lo necesario, ni a la magnitud de los cambios en la participación de las cubanas y este es uno de los mayores obstáculos para continuar avanzando”, alerta Vasallo.

Una de las alternativas ante la reducción del empleo estatal es el trabajo por cuenta propia, y las labores agrícolas, que han sido ámbitos eminentemente masculinos, lo que también resulta un desafío para las cubanas.

Por otra parte, la presencia femenina en los espacios de toma de decisión ha crecido, pero no en correspondencia con su desarrollo profesional y su calificación, pues se evidencia una mayor  presencia en cargos de nivel bajo o intermedio y menos en el primer nivel.  (2014)

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