Juventud: Cartas cruzadas sobre la emigración

La participación social en Cuba y la crisis económica son aspectos que atraviesan la decisión de muchas personas jóvenes a emigrar.

Jorge Luis Baños - IPS

La juventud cubana actual asume con más naturalidad la emigración que generaciones anteriores, según especialistas

La Habana, 23 ago.- Respuestas de jóvenes que viven fuera y dentro de Cuba circulan en blogs y vía correo electrónico en la actualidad, cargadas de argumentos y experiencias, para contribuir a un tema abierto por el intelectual Rafael Hernández, quien escribió en mayo pasado el texto “Carta a un joven que se va”.

Vivencias de generaciones que impulsaron los primeros años de la Revolución Cubana de 1959, miradas a la realidad nacional desde el punto de vista de las juventudes actuales y una alerta sobre las consecuencias para la isla caribeña de la emigración exterior de su población más joven, centraron el artículo de Hernández, director de la revista Temas, sobre ideología, cultura y sociedad.

Motivados por las palabras del politólogo, lanzaron al espacio digital sus visiones personales sobre este tema la socióloga y cuentapropista Diosnara Ortega González, el cubano residente en Bulgaria Iván López Monreal y el ensayista Víctor Fowler, entre otros.

A continuación, la Redacción de IPS en Cuba ofrece algunas de las ideas manejadas por las personas que participaron en el intercambio de opiniones y razones sobre la juventud cubana y la emigración:

Rafael Hernández: Para el investigador, las generaciones jóvenes vivieron una etapa de gestas diferentes a las que fundaron el socialismo en Cuba, y toda su existencia estuvo marcada por la crisis económica llamada Período Especial, que comenzó en los años 90 del siglo XX. “Lo peor, sin embargo, no es haber nacido en un orden preestablecido, porque eso le pasa a todo el mundo, sino tus inciertas posibilidades de cambiarlo”, dijo al hipotético joven que sale del país.

“En todo caso, no quieres invertir tu vida intentándolo, porque no tienes otra que esta; y aspiras a conseguir un techo propio, un empleo que te guste y te permita lo que puedas con tu capacidad y esfuerzo, sin penurias de transporte y luz, y planear para irte de vacaciones a alguna parte una vez al año, aunque tengas que quitarte de otras cosas”, amplió.

Aunque especificó que la mayoría de las personas jóvenes de Cuba “piensan que son un cero a la izquierda”, comentó “que este sistema nuestro te consulta y te pide que te movilices, porque tu movilización y tus opiniones le son necesarias para que la mayoría de las políticas funcionen—aunque ni tú ni muchos burócratas lo entiendan así”.

Además, puntualizó que “en un país donde puedes votar y ser elegido para cargos en el Poder Popular -gobierno- desde los 16 años, la presencia de jóvenes delegados en municipios y provincias ha ido bajando, desde 22 % (1987) hasta 16 % (2008). En la Asamblea Nacional –parlamento unicameral-, esa presencia promedio cayó al 4% en los años 90; y aunque creció en las últimas elecciones, sigue siendo inferior a 9% de los diputados”.

Por otra parte, se preguntó sobre la manera en que se asume el éxodo de población cubana hacia otros países en la actualidad: “¿No habría que empezar a pensar que somos otra isla del Caribe, en vez de asumirnos como los raros y de vivir esta experiencia tan normal como una tragedia nacional?”.

Como cierre, el politólogo declaró: “No queremos que te vayas. Pero si ya lo decidiste, ninguna talanquera burocrática te lo impedirá, y lo que más cuenta ahora es que no te vayas para siempre. Queremos que no partas del todo, y para asegurarlo, lo primero es poner un calzo para que la puerta siga abierta”.

Diosnara Ortega González: Socióloga, joven madre y cuentapropista, Ortega escribió: “He visto irse a la mitad de mi familia, amigos que van a estudiar o trabajar “afuera” y no regresan. Pero de tantos irse ya es como algo esperado aunque no por ello menos doloroso”. Sin embargo, lo que más le preocupa es cómo “muchos han abandonado a Cuba desde dentro: jóvenes, viejos, funcionarios, amas de casa, campesinos, obreros”.

Para ella, “existe también una diáspora y un exilio dentro de Cuba, que se siente aunque no se ve. (…) Hemos aprendido demasiado de la inercia. Una y otra vez nos han enseñado que no importa lo que hagas, nunca nada cambia, al menos no como exiges o esperas que cambie, para bien tuyo y tus semejantes”.

Ivan López Monreal: Este joven cubano vive en una ciudad balneario de Bulgaria. Desde allí, consideró en primer lugar que “ abandonar o permanecer en tu país es una decisión muy personal que nunca debe juzgarse en términos morales. Yo elegí este camino porque quería un futuro diferente al que veía en Cuba, y salí a buscarlo consciente de que podía salir mal, pero quise correr ese riesgo”

A continuación le confesó a Hernández: “No voy a mentirle diciendo que fue doloroso. No lloré en el aeropuerto. Todo lo contrario, me alegré. Le digo más, me liberé. (…) Dejar tu país y tu familia no es un camino fácil. Ni la solución a nada, solo es un principio. Te vas a otra cultura, tienes que aprender otro idioma, pasas momentos muy malos. Te sientes solo. Pero al menos tienes el alivio de saber que con esfuerzo puedes conseguir cosas”.

Asimismo, aclaró que él también ha tenido sus epopeyas, “a lo mejor no tan épicas, pero sí igual de demoledoras”. Dijo que en sus años en Cuba vio (en la crisis de los 90 del pasado siglo) “degradarse el país por el que tanto lucharon mis padres”, condiciones de pobreza y la salida del país de muchas personas que rodeaban su vida como docentes, amigos y familiares.

Por otra parte, aseguró: “Lo que Cuba ingresa de nuestras remesas es superior, en valor neto, a casi todas sus exportaciones. Eso sí, el país ha perdido juventud y talento, y en vez de abrir un debate realista sobre cómo parar esa sangría, sigue anclado a un inmovilismo ideológico que no es otra cosa que miedo al futuro”.

Víctor Fowler: El historiador y ensayista cubano insistió en la necesidad de propiciar una participación plena de las juventudes en las decisiones del país. “¿Es posible participar, ser escuchado, incidir en las decisiones relevantes de la vida socio-política en el país?”, preguntó Fowler. A su juicio, “la única transformación real que puede ser intentada es la de demostrarle a este joven hipotético (que ya decidió abandonar el país) que pese a todo sigue siendo un hijo del socialismo”. (2012)

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