La cremación gana aceptación en Cuba

Esta tendencia mundial para el tratamiento y despedida del cuerpo resulta de difícil acceso para la población de la isla caribeña.

El número de cremaciones en Cuba se ha incrementado desde 2006, cuando se inauguró un horno en el Cementerio Nuevo de Guanabacoa.

Foto: Tomada de http://www.thecubanhistory.com

La Habana, 19 abr.- Higiénica, menos traumática, sostenible y más amigable con el medio ambiente, son algunos de los calificativos usados por personas de diferente edades al referirse a la incineración de los cadáveres y abogar por la extensión de este método funerario en Cuba.

Las personas consultadas por la Redacción IPS Cuba se mostraron favorables a la cremación, aunque reconocieron que mayor información en medios de comunicación o lugares públicos sobre precios y formas de acceder a este servicio podría influir en que cada vez más familias opten por esta práctica.

Para el ingeniero Yuniel Oquendo, la incineración de un cuerpo “es una forma de ahorrar espacio en los cementerios”, muchos de los cuales se encuentran al tope de sus capacidades.

Es “un proceso menos traumático al perder un ser querido, evita la mala noche en la funeraria así como el desagradable momento de la exhumación. Puedes, incluso, llevarte las cenizas para conservarlas o esparcirlas”, acotó.

     Más detalles sobre cremación

  • En Cuba confluyen religiones cristianas y cultos africanos que reverencian la muerte.
  • Los servicios funerarios son ofrecidos exclusivamente por el Estado. Sin embargo, no han escapado a las consecuencias de la crisis económica iniciada en 1990: envejecimiento del parque vehicular, deterioro de panteones y osarios, escasez de madera y flores, deficientes servicios en funerarias, así como mala terminación de los ataúdes, etc.
  • En la capital cubana existen 21 cementerios, de los cuales algunos presentan problemas con la disponibilidad de nichos y bóvedas.
  • Desde 2006, la Dirección Provincial de Servicios Necrológicos de La Habana comenzó a brindar el servicio de cremación con la puesta en marcha de un horno en el Cementerio Nuevo de Guanabacoa.
  • El costo de la incineración es de 340 pesos cubanos, equivalente a 13 dólares. El precio incluye el traslado del cadáver hasta la instalación.
  • De acuerdo con cifras oficiales, durante 2015 fueron cremados en la capital 6.131 cadáveres de los 23.641 fallecimientos registrados en la provincia. En 2006, cuando comenzó a operar el crematorio de Guanabacoa, apenas se procesaron 90 casos.
  • En La Habana funcionan tres hornos crematorios con capacidad para 24 incineraciones diarias, ocho por cada equipo. Existe asimismo un incinerador de restos óseos en la Necrópolis Cristóbal Colón, cuya prestación tiene un valor de 115 pesos, casi cinco dólares.

“La Biblia dice: Polvo eres y al polvo regresarás, pero no recuerdo si especifica la manera. Creo que Dios, en su inmensa misericordia y amor, no nos juzgará por eso cuando lleguemos a su presencia, ni nos preguntará la vía por la cual llegamos a ser cenizas”, reflexionó Cossette Ávila, una profesora que se reconoció como cristiana.

La doctora Claudia Duquesne llamó la atención sobre la brevedad del proceso que, precisó, se efectúa con todos los estándares de higiene y al final deja menos desechos inocuos para el medioambiente.

Mientras la comunicadora Yenisley Ortiz resaltó que la cremación es una buena opción para familias carentes de parcelas o panteones, algunos de los cuales se cotizan en el mercado informal entre 700 y hasta 3.000 CUC (equivalente al dólar), como se constata en el sitio web de clasificados Revolico.

Otros como Héctor Suárez, estudiante de quinto año de Derecho, apuntaron que la incineración sería una “alternativa” para evitar los frecuentes robos de restos de cadáveres para ser utilizados en rituales de algunas religiones o sectas.

Por último, el biólogo Raidel Bustamante abogó por “estimular una cultura de la cremación en nuestra sociedad, lo cual permitiría disminuir la tala de especies maderables para la construcción de ataúdes”.

La cremación es considerada por la comunidad científica menos nociva para el medio ambiente. En ocasiones, los cadáveres requieren el uso de fluidos a base de formaldehído para preservarlos más tiempo, lo cual supone una fuente contaminante.

El cuerpo humano se incinera en hornos a temperaturas de 870 a 1.000 grados Celsius y emiten a la atmósfera gases de combustión en forma de dióxido de azufre, vapor de agua y monóxido de carbono, los cuales impactan mínimamente en la formación de los gases de efecto invernadero.

Durante el proceso, órganos y otros tejidos se vaporizan y oxidan. Quedan fragmentos secos de huesos, en su mayor parte fosfatos de calcio y minerales secundarios que representan cerca del 3,5 por ciento del peso del cuerpo original, que se reducen a cenizas una vez procesados en otra máquina llamada cremulador.

Las cenizas no requieren del uso del suelo, pues al depositarse en una urna pueden mantenerse en un lugar significativo de la casa o arrojarse en lugares como ríos o el mar, destacan especialistas.

En la población cubana existe, por lo general, dudas acerca de la actitud de la Iglesia Católica ante la incineración de cadáveres, reconoció un texto publicado en el número 3-4/2016 de la revista Espacio Laical, perteneciente a la Arquidiócesis de La Habana.

Si bien las leyes de la Iglesia siguen expresando su preferencia por el entierro del cuerpo, con la Instrucción Piam et constantem del 5 de julio de 1963, el Papa Paulo VI dejó sin efecto la prohibición de incinerar para considerarla una opción válida de tratamiento del cadáver.

En este sentido, la Instrucción Ad resurgendum cum Christo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presentada el 25 de octubre de 2016, recomienda que “las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente”.

Sin embargo, este método está prohibido para las y los devotos de las religiones afrocubanas o santería, considerada hoy la mayoritaria en Cuba.

“Los santeros no se pueden cremar porque hay que hacer ceremonias religiosas que impiden el crematorio. Además existen otros impedimentos conocidos por los seguidores, que no se revelan a las personas no creyentes”, explicó un babalawo (sacerdote) a la Redacción IPS Cuba. (2017)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.