La educación puede prescindir del castigo

A pesar del auge de las teorías libertarias, en las sociedades contemporáneas la enseñanza se presenta todavía con una fuerte carga de poder.

Jorge Luis Baños - IPS

La participación en el ámbito escolar puede contribuir a que la sociedad se dinamice y se transforme positivamente.

La Habana, 4 ago.- Una aproximación a los castigos infantiles a través del método etnográfico revela que el tipo de normatividad imperante y la noción de autoridad en la escuela cubana responden a una concepción verticalista que debe ceder terreno a la participación.

El poder puede emanar del conocimiento y asumirse no de manera arbitraria y opresiva, advierte la investigadora Arliz Placencia, del Instituto Nacional de Antropología de Cuba, en un estudio que se detuvo en 30 casos del municipio capitalino Habana Vieja.

Las 19 mujeres y 11 hombres que conformaron la muestra de análisis, permitieron a la especialista perfilar los modos en que históricamente han sido implementadas las sanciones a los niños en las familias y las aulas cubanas.

En el artículo “Educación desde la libertad”, publicado en el último número de la revista de pensamiento socioteológico Caminos, Placencia describe además algunos comportamientos generados a partir de la imposición de castigos en el ámbito escolar.

Las sanciones de este tipo, apunta la autora, portan una amplia gama de significados y representaciones que remiten a elementos caracterizadores de una realidad histórica, social y cultural específica.

Al emerger en esta pesquisa una lista de los castigos relacionados con el aprendizaje, la investigadora observa que esto procederes atentan directamente contra el propio proceso educativo.

“Incluso puede entenderse como un intento de homogeneización en el pensamiento de los educandos en función de la imposición de ideas preconcebidas”, prosigue la autora, quien explica al mismo tiempo que buena parte de lo que la escuela ofrece al alumno podría ser refutado o reinterpretado sin que el contenido se afecte.

En los testimonios de los sujetos aparecen sanciones como amenazas con evaluaciones extra, copias, prohibición de tomar el receso o estudiar más. Placencia sostiene que esta clase de correctivos puede ser nociva para el aprendizaje infantil.

Para evitar actitudes de rebeldía o rechazo, la investigadora señala las potencialidades de los procesos de enseñanza y aprendizaje basados en una mayor libertad y participación de los educandos, donde, por ejemplo, se tengan en cuenta las opiniones de los estudiantes para realizar el diseño curricular.

En las consideraciones finales de su artículo, Placencia afirma que “un sistema educativo basado sobre el consenso y el respeto a la individualidad de cada uno de los implicados en los procesos requeriría un número mucho menor de sanciones”. (2012)

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