La Habana demanda más talleres barriales, según especialistas

Los TTIB son asesores metodológicos de los consejos populares y gobiernos municipales.

Cerro es una de las localidades habaneras que cuenta con TTIB para atender a poblaciones vulnerables.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 4 jun.- La agudización de problemas sociales y constructivos en diferentes zonas de La Habana justifica los Talleres de Transformación Integral del Barrio (TTIB), según especialistas vinculados a estos espacios adscritos a los gobiernos locales para promover la participación ciudadana y la capacitación.

En un encuentro celebrado la víspera por el aniversario 28 de la creación del TTIB Atarés-El Pilar, en el municipio Cerro, varias voces se pronunciaron por mantener, pese a detractores, esa iniciativa nacida en 1988 y presente en 20 barriadas precarias de la capital cubana.

Para Amparo Toyo, especialista de ese taller, “estas pequeñas estructuras multidisciplinarias han sido lugares para aprender, crear y transformar. Pero lo más importante, han abanderado la participación de vecinos y vecinas, por lo que muchas personas se sienten parte de ellos”.

Reconocen a un grupo de personas y entidades durante la celebración del XXVIII Aniversario de la Fundación del Taller de Transformación Integral del Barrio de Atarés-El Pilar, en el  Memorial José Martí, en La Habana.

Reconocen a un grupo de personas y entidades durante la celebración del XXVIII Aniversario de la Fundación del Taller de Transformación Integral del Barrio de Atarés-El Pilar, en el Memorial José Martí, en La Habana.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

A su juicio, los talleres “están vivos y son necesarios porque las comunidades tienen problemas y el trabajo social es infinito”.

“Siempre vamos a tener que trabajar en la prevención y la capacitación de actores que indicen en las comunidades y darles herramientas para que puedan enfrentar las problemáticas existentes”, consideró.

A lo largo de los años, los TTIB han sido pioneros en el tratamiento de temas como violencia de género, masculinidades, cooperativismo, autoestima, alimentación sana de adultos mayores, durante encuentros, conferencias y otras modalidades de capacitación.

También han impartido cursos de manualidades y artesanías y facilitado a mujeres y hombres del barrio conocimientos para iniciar emprendimientos.

Por su parte, Evelio Fraga compartió su vivencia en la actividad.

Recordó que, con 19 años, se estrenó como promotor del barrio y en el trabajo con niños. “Dos décadas después sigo aquí, ahora como especialista y técnico de sonido”, especificó.

“Sin el taller, la comunidad se quedaría sin actividades por la no violencia de género, vías no formales de educación y las clases de taichí para el adulto mayor”, comentó a la Redacción IPS Cuba.

Según Leisa Pérez, del Grupo de Desarrollo Integral de la Ciudad, al que están vinculados los TTIB, los objetivos de transformar al barrio en lo social y físico sigue estando presente.

Para transformar los barrios es necesario tener en cuenta las necesidades sentidas de todos los segmentos poblacionales.

Para transformar los barrios es necesario tener en cuenta las necesidades sentidas de todos los segmentos poblacionales.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Ahora, dijo, “se habla de mujeres emprendedoras, pero cuando antes se manejaba el termino de economía local, era como una mala palabra”.

“El grupo y los talleres siempre se anticiparon al tiempo y eso de ser visionario tiene un alto riesgo y muchas resistencia al cambio. Hoy lo que vivimos es el resultado de aquello que se inició en este movimiento”, expresó.

Para él, lo más importante es poder garantizar el relevo para que no mueran y no queden en el camino.

“Para muchos esa experiencia en los barrios marca la diferencia. Y en estos tiempos de crisis y renovados problemas sociales, hacen mucha más falta que cuando empezaron”, aseguró.

Para la especialista principal, los retos se dirigen a ampliar la convocatoria hacia los jóvenes y, a su vez, articularse más con las instituciones del territorio.

“Tenemos muchas proyecciones pero la esencia es lograr que las comunidades se desarrollen y los vecinos tengan mejor calidad de vida”, apuntó.

La zona que atiende este TTIB cuenta con 18.425 habitantes, con predominio de la enseñanza secundaria y técnica, muchachos y muchachos desvinculados del trabajo y el estudio, embarazo adolescentes, personas con el virus de inmunodeficiencia causante del sida y viviendas en estado precario.

Los talleres, presentes solo en La Habana, fueron precursores de diagnósticos comunitarios, economía local y práctica de expresiones artísticas, como vía de atención a grupos sociales diversos. (2016)

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