La Habana Vieja vive acelerados y dispares cambios

La zona fundacional de la capital cubana, de 4,3 kilómetros cuadrados con más de 85.000 personas, siente de manera vertiginosa los efectos de la actual reforma económica.

El Gran Hotel Manzana, inaugurado oficialmente el pasado 7 de junio, evidenció que quedaron atrás los largos plazos para concluir incluso obras tan lujosas y detalladas como el primer hotel con categoría cinco estrellas plus de la isla caribeña.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 11 jun.- El primer hotel cinco estrellas plus, luminosos y recién pintados negocios privados,  un centro para las relaciones culturales Cuba-Europa, grandes e históricos teatros restaurados y más ruinas que se transforman en hoteles, renuevan el rostro de La Habana Vieja y hacen más evidentes las brechas de desigualdad.

“Creo que no me equivoco: es el lugar de La Habana donde pasan más cosas, no solo ahora, sino desde hace tiempo”, valoró Niurka Soto, quien vivió en la zona cuando era joven y ahora regresa cada día a trabajar.

Por un lado, la Oficina del Historiador de la ciudad (OHC) acomete obras de restauración que transforman al puerto comercial de La Habana en turístico, rescatan inmuebles patrimoniales, convierten locales en boutiques y mejoran servicios sociales con la construcción de viviendas para personas de la tercera edad, un centro para pacientes de Alzheimer y una guardería estatal, entre otras.

A juicio del funcionario Marcos Correa, otro elemento que ha incidido de manera favorable en la imagen de esta parte de la ciudad es el creciente sector privado.

Espacios convertidos en restaurantes y casas y habitaciones arregladas para la renta a turistas generan beneficios para el fondo constructivo y el entorno, un fenómeno extendido más allá de las plazas más importantes y concurridas.

Y las aceleradas inversiones del ramo turístico le imprimen un ritmo muy superior a la terminación de las obras, a diferencia de la tradicional rémora constructiva.

El Gran Hotel Manzana, inaugurado oficialmente el pasado 7 de junio, evidenció que quedaron atrás los largos plazos para concluir incluso obras tan lujosas y detalladas como el primer hotel con categoría cinco estrellas plus de la isla caribeña.

Ahora grandes grúas operan en las construcciones de los hoteles Packard y Prado y Malecón, que aportarán dos nuevos hospedajes de alto estándar en el céntrico Paseo del Prado.

“Las grúas son sinónimo de inversiones, de desarrollo constructivo y de infraestructura. Aquí se ven apenas unas cinco y todas en cosas del turismo”, comentó el conductor de un vehículo.

Ambas obras corren a cargo de la constructora francesa Bouygues, la Asociación Económica Internacional y la Unidad de Construcciones Militares del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (ejército cubano), las mismas que levantaron en tres años el polémico Gran Hotel Manzana, con sus 246 habitaciones, 16 tiendas de moda, dos restaurantes, salas de negocios, bar, cafetería, gimnasio, spa, piscina pública y terraza.

Justo el desequilibrio, tanto en el acceso a ese tipo de ofertas como entre las construcciones destinadas a las personas y las inversiones en el turismo, son los hechos que más les duelen a quienes sienten La Habana Vieja como suya.

“Los cambios me parecen muy bien, pero lo que no tiene que ver con el corazón del Centro Histórico se está cayendo a pedazos y no hay proyección alguna de esa parte. Hay calles y calles a las que no ha llegado el beneficio de los arreglos”, opinó Soto.

“Lo que se ha hecho”, aseguró Gustavo, un gestor de ventas del turismo, “se lo debemos agradecer a Eusebio Leal (historiador de la ciudad)”.

“Él ha hecho lo más grande por esta ciudad que parece destruida por bombas atómicas. Ha salvado edificaciones que parecía mejor demolerlas, un ejemplo de ello es la Plaza Vieja”, recordó.

Hoy conocida por las palomas que caminan sobre sus adoquines y la sobrevuelan, esa plaza estuvo al borde del colapso durante décadas, a pesar de ser una de las cinco primeras construidas en la ciudad fundada en 1519 por la colonia española.

En La Habana Vieja, un municipio con una extensión de 4,3 kilómetros cuadrados viven unas 85.998 personas para una densidad de 19 personas por kilómetro cuadrado. En la parte identificada como Centro Histórico la densidad es superior.

Además de los hoteles en construcción, están en obras mayores de restauración el Capitolio de La Habana, la Estación Central del Ferrocarril, un centro para adolescentes y el antiguo edificio de la Aduana.

No obstante, el municipio adonde acude 80 por ciento de los turistas que visitan la capital cubana y atracan los cruceros, padece problemas como falta de higiene en las calles y la insuficiente infraestructura gastronómica y de servicios, incluidos los de canje de dinero.

“A nosotros nos van quedando las cosas de tipo cultural: el Gran Teatro –para quien consiga entradas-, los museos, los paseos por La Habana Vieja y alguna que otra oferta barata, lo demás, es para el turismo o una parte de la población que no es mayoría”, enumeró Alejandro García, un estudiante de 25 años.

Señaló que “hasta los tres restaurantes que había en moneda nacional (pesos cubanos) ahora son en divisa (CUC, equivalente al dólar). Eso es excluyente”.

“Mi mayor deseo es que, como ha sucedido en otras ciudades patrimoniales del país, a propósito del aniversario 500 se adelante mucho en el estado físico de La Habana, pero que eso incluya viviendas para las personas, que es una de las tareas pendientes”, sostuvo la médica Laura Santana.

Estudios realizados en la Facultad de Turismo de la Universidad de La Habana encontraron que si bien el turismo favorece la capación de divisas, programas sociales y el mejoramiento del espacio urbano, hay indicadores económicos que alertan de la urgencia de acciones para su sostenibilidad en la parte fundacional de la capital. (2017)

Un comentario

  1. Mauricio Alonso

    Este articulo me deja un sabor amargo en la boca. No sé si alegrarme con los nuevos cambios en La Habana Vieja o ponerme triste. En mi opinión dichos cambios incluido el “polémico” Hotel Manzana deben ser vistos como positivos para poder captar las divisas que nos hacen falta. Es responsabilidad del gobierno nacional y el gobierno de la capital y del municipio que los recursos que se generen lleguen a todos, pero ya esa es harina de otro costal, como se dice. Saludos

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