La libertad de Temas

Las personas manifiestan a través de redes sociales como Facebook y en páginas personales su descontento y opiniones sobre el impacto de las regulaciones.

Archivo IPS Cuba

El panel Último Jueves cuenta con una amplia concurrencia y aborda temas álgidos de la actualidad cubana, en varios casos de impacto político, hecho que le ha provocado asperezas con las autoridades

La Habana, 9 feb.- Las regulaciones impuestas a la prensa que asiste al espacio de debate Último Jueves , de la revista cubana Temas sobre ideología, cultura y sociedad, suscitan criterios encontrados en espacios mediáticos esta semana.

Tras la última edición del encuentro, celebrada el 27 de enero en la sede capitalina de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), varios periodistas y personas asiduas a la mencionada cita manifestaron a través de redes sociales como Facebook y en páginas personales su descontento y opiniones sobre el impacto de las regulaciones.

El panel Último Jueves cuenta con una amplia concurrencia y aborda temas álgidos de la actualidad cubana, en varios casos de impacto político, hecho que le ha provocado asperezas con las autoridades.

Por esa razón, el director de Temas, Rafael Hernández, prohíbe la reproducir las palabras de los panelistas, hasta que no salga una versión revisada en el sitio web del evento.

En su edición de enero, Último Jueves se centró en La imagen de Cuba en la prensa extranjera, con un panel compuesto por el decano de la Facultad e Comunicación de la Universidad de La Habana, Frank González; y los periodistas Bárbara Betancourt, Reinaldo Taladrid y Andrea Rodríguez.

Más tarde, el corresponsal de la BBC en La Habana, Fernando Ravsberg colgó un post en su página personal “Cartas desde Cuba” sobre las normas del encuentro, el cual tituló “Lo que nunca ocurrió”. En él, el periodista alertó sobre las limitaciones a la libertad que implica tal prohibición. Además, calificó de “autocensura” las normas impuestas por los organizadores del espacio.

En su artículo, el corresponsal también citó a “un joven colega”, que calificó a través de Facebook el último encuentro como “un viaje al Moscú de Stalin”.

En respuesta, Rafael Hernández publicó un artículo en el sitio oficial Cubadebate titulado “Sobre los usos de la libertad (y sus descontentos)” . Más que una réplica personal, Hernández se propuso defender el trabajo de su revista, que consideró devaluado en el texto de Ravsberg.

Desde febrero de 2002 sesiona el panel y hasta la fecha ha generado debates sobre problemáticas como la emigración cubana, ciudadanía, marginalidad, libertad, pobreza, envejecimiento, justicia y derecho en Cuba, juventud, burocracia como fenómeno social y  homofobia, recordó el politólogo. Estas polémicas se han publicado a través de libros, bajo las normas de revisión de los participantes.

“En ningún momento, ni antes ni ahora, ha resultado una empresa fácil. Pero ha permanecido y se ha difundido, gracias al apoyo de muchos, a pesar de contar con adversarios de todos los colores”, insistió el también profesor de la Universidad de La Habana.

Asimismo, explicó la dificultad de los organizadores para lograr la concurrencia de autoridades y personal institucional a los paneles. Por esta razón, detalló, también se mantienen las normas de no reproducción en los medios de difusión masiva hasta que no salga una versión revisada.

Como conclusión, Hernández analizó que estas regulaciones funcionan en el mundo entero y no reciben el calificativo de censura. Instituciones como el Council on Foreign Relations (CFR) de Washington D.C., en los Estados Unidos, suelen establecerlas para sus comparecencias.

Por su parte, el periodista y bloguero Francisco Rodríguez se manifestó en su blog a favor de todas las libertades en espacios de ese tipo. Exhortó sobre la necesidad de aclarar “dónde está recogido ese “derecho de propiedad sobre lo dicho” en un debate público, al cual se invita a la prensa”.

“El error, la crítica y hasta la calumnia, si para usted la hay, nacieron esta vez de las reglas que restan espontaneidad a un debate público, y pudieron ser evitadas si no pretendiéramos organizarlo todo a nuestra imagen y semejanza”, comentó (2011).

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