Libro llama a repensar la participación ciudadana en Cuba

El texto analiza la práctica política del país tras la reforma constitucional de 1992.

Cuba debe relanzar el debate sobre justicia, igualdad, equidad, solidaridad, libertad, soberanía popular, autonomía y diversidad cultural, según Guanche.

La Habana, 8 ago. – El proyecto de cambios económicos dirigido por el gobierno cubano desde 2008 debe estar respaldado por un rediseño de las instituciones y la sustitución del modelo mismo de participación política, considera el jurista Julio César Guanche.

Ello permitirá, a su juicio, revertir el creciente desestímulo y apatía social, oxigenando las bases que sostienen el sistema institucional con mayores atribuciones para el ciudadano común.

En su libro “Estado, participación y representación políticas en Cuba: diseño institucional y práctica política tras la reforma constitucional de 1992”, Guanche advierte que el actual proceso de actualización del modelo económico impactará en los cimientos del Estado cubano.

“Al independizarse económicamente, las personas no quedan obligadas a otra disciplina que la de pagar impuestos; por otro, también crecerá la franja de población en ‘estado de riesgo’ —pobreza—, que no podrá ser absorbida por la nueva economía”, subraya, en el texto de 2013 y disponible en formato electrónico en sitios web cubanos.

Lo anterior, en su opinión, exigirá un novedoso diseño organizativo estatal capaz de adherir a los ciudadanos al proyecto político, económico y cultural de la nación.

Destaca como significativas las reformas de 1992 a la Carta Magna -vigente desde 1976-, para otorgar mayores poderes a las bases ciudadanas y gobiernos locales, limitar la propiedad estatal a los medios fundamentales de producción y abrir paso al trabajo por cuenta propia, a la inversión extranjera y descentralización fiscal.

Sin embargo, cuestiona que “en lo ideológico se conservó, matizada, la presencia de una ideología de Estado, que obstruye su funcionamiento plenamente ‘institucional’, limita la expansión de la participación ciudadana en la clave del pluralismo político (…) y retiene grandes poderes en el nivel superior”.

Para Guanche (La Habana, 1974), la posibilidad de incrementar la participación ciudadana en el sistema político enfrenta numerosos obstáculos debido al propio perfil del modelo.

Uno de los problemas radica en el amplio desconocimiento de las personas acerca del contenido de la Constitución y una generalizada incultura sobre deberes, derechos y el sistema de garantías jurídicas.

Lamenta que el referendo popular y la iniciativa legislativa no se empleen como formas de participación directa y que solo el parlamento unicameral posee facultades para activar este mecanismo. “Deberían ampliarse los sujetos legitimados para iniciarlo, dando prioridad a una cifra cualificada de ciudadanos, de modo que sea el pueblo el primero en poder reformar la Constitución”, recomienda.

Asimismo, llama la atención sobre la ausencia de programas de gobierno durante las elecciones y que una parte significativa de los cargos de la estructura funcionarial, sea “nombrada” o “designada”, lo cual “limita el deber de rendir cuentas ante la ciudadanía y obstruye el derecho de esta a la revocación”.

El académico advierte sobre un proceso electoral que “no favorece el acceso a la estructura estatal de corrientes de opinión diferentes a las estatales/gubernamentales, que se expresen como confrontación de alternativas políticas ciudadanas en el marco de la legalidad existente”.

El legislativo cubano anunció este año que realizará cambios en la ley electoral vigente, sobre los cuales la prensa local no ha abundado.

También el jurista critica que aunque amplios segmentos poblacionales pueden acceder al aparato institucional “existen grupos sociales cuya posibilidad de participación resulta limitada, y quedan subrepresentados o no representados en la toma de decisiones estatales”.

Ejemplifica que en el discurso público gubernamental “no ha existido espacio para los trabajadores enfermos del virus de inmunodeficiencia humana/sida, mujeres negras, cederistas homosexuales o estudiantes bautistas”.

Avanzar en la equidad social y de género sigue siendo reto para el sistema institucional cubano.

Avanzar en la equidad social y de género sigue siendo reto para el sistema institucional cubano.

En su opinión, estas identidades sociales y cívicas deben ser reconocidas, ampararse sus derechos de participación y evaluar si están sometidos a condiciones de discriminación y desfavorecimiento en lo que respecta a su representación política.

Como recomendación para “una necesaria actualización de la teoría y la práctica constitucional cubanas”, Guanche exhorta a analizar las experiencias del denominado Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano, en naciones como Bolivia, Ecuador y Venezuela. (2015)

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