Medio independiente publica número inicial

Periodismo de Barrio propone cinco reportajes a medio año de las súbitas inundaciones que dejaron más de 10.000 damnificados en La Habana.

La lluvia torrencial del 29 de abril de 2015 difícilmente será olvidada por los ciudadanos de la capital cubana.

Foto: Jorge Luis Baños

La Habana, 20 oct.- Para contar historias de comunidades afectadas por desastres naturales o vulnerables ante fenómenos climáticos extremos, vio la luz el número inicial de Periodismo de Barrio, que dice apostar por un modelo de comunicación inclusivo y de calidad.

La organización periodística independiente y sin fines de lucro fue gestada por Elaine Díaz, exprofesora de la Universidad de La Habana y exbecaria de la Fundación Nieman para el Periodismo de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Colgado en la web el 18 de octubre, el primer número lo integran cinco reportajes “larguísimos, reposados, porque hacemos periodismo lento, y entrevistamos a las mismas personas una y otra vez, y verificamos cada dato, y contrastamos cada fuente”.

Precisa el colectivo editorial que el 1 de agosto último, cinco jóvenes periodistas comenzaron a recorrer los municipios afectados por las súbitas inundaciones del 29 de abril de 2015.

Entonces precipitaron sobre La Habana 187 milímetros en unas tres horas, lo cual provocó decenas de derrumbes de viviendas, más de 1.200 evacuados y 10.089 damnificados.

“A más de seis meses de aquellas torrenciales lluvias, nuestra publicación sale a la luz para contar qué ha pasado con esas personas”, subraya la columna editorial “¿Por qué hacer Periodismo de Barrio en Cuba hoy?”.

Explica la importancia de actuar a favor de los damnificados, “un grupo en desventaja que forma parte de la sociedad cubana (…) resultado de un desastre natural que muchas veces no puede ser evitado, pero también de una situación de riesgo prexistente”.

Prensa en Cuba

Los medios de comunicación cubanos están en su mayoría en manos estatales y el único permitido Partido Comunista de Cuba. Algunas instituciones científicas y de la sociedad civil editan revistas, folletos y sitios web, de carácter especializado y limitada circulación entre la población de 11,2 millones de habitantes.

Por eso, el surgimiento de blogs, sitios web, revistas electrónicas como Vistar y proyectos independientes como Periodismo de Barrio, caen en un limbo legal y provocan debates sobre la propiedad de los medios de prensa.

La indagación reporteril se enfocará en el barrio, pues “en la localidad se expresan cuestiones nacionales y también globales, y muchas de las problemáticas que la afectan provienen de malas decisiones tomadas en otro lugar y de dinámicas ajenas a él”.

El equipo de trabajo busca apostar “por un periodismo creativo, justo y capaz de insertarse de manera armoniosa” en las propuestas comunicativas en Cuba.

“Intentaremos ser el medio donde las comunidades vulnerables vean reflejadas sus inquietudes sin toques sensacionalistas e irresponsables”, amplía.

Además, el colectivo sueña con poder “ayudar a los órganos de gobierno local en la toma de decisiones (y como) reconocimiento al enorme esfuerzo que realiza nuestro país ante situaciones de desastre”.

Como elemento inusual, la publicación detalla a los lectores los gastos para conformar el número.

Advierte que “no aceptaremos donaciones de ninguna institución que busque –o haya buscado– la subversión del sistema político cubano, ni de nadie que pretenda incidir en nuestra agenda”.

“Adoptaremos un modelo donde las finanzas serán completamente públicas y estarán disponibles en nuestro sitio web y en reportes periódicos. Hacemos esto porque queremos predicar con el ejemplo a favor de una mayor transparencia en Cuba”, aclara.

Entre los reportajes sobresale El pronóstico, de la propia Díaz, donde se reconstruye la tragedia del 29 de abril, a partir de datos y criterios de meteorólogos como José Rubiera, director del estatal Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología.

El texto indaga sobre la idoneidad de los actuales sistemas de comunicación para elaborar un pronóstico del clima y emitir de inmediato un protocolo de alerta a los ciudadanos.

Otro de los trabajos analiza el estado de los sistemas de drenaje pluvial, insuficientes para asimilar grandes volúmenes de lluvia en corto tiempo, lo que supone un riesgo permanente para unas 170 zonas de la capital proclives a la inundación.

Los textos tienen “imágenes dolorosas, porque a seis meses de las lluvias, hay quienes siguen durmiendo en los esqueletos de sus colchones en el piso, e imágenes desde la esperanza, porque a seis meses de las lluvias hay barrios que han sabido gestionar soluciones”. (2015)

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