Misión de Estados Unidos a Cuba defiende el intercambio pueblo a pueblo

Trabajadores estadounidenses especializados en cuidados paliativos intercambian con médicos, enfermeras, cuidadores y pastores en la isla caribeña.

Sesiones del taller "Ampliando el cuidado paliativo con la ayuda de un equipo multidisciplinario", organizado a través del Consejo de Iglesias de Cuba, en El Cano, La Habana, el 6 de octubre de 2017.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 7 oct.- Un equipo multidisciplinario que acompaña a personas en estado terminal en los Estados Unidos llegó a Cuba para intercambiar experiencias, hacer donaciones y capacitar a médicos, enfermeras, trabajadores sociales, cuidadores y guías espirituales con un taller que se desarrolla en esta capital.

El colectivo realiza, el 6 y 7 de octubre, el taller “Ampliando el cuidado paliativo con la ayuda de un equipo multidisciplinario”, en la sede de la Iglesia Apostólica de Jesucristo, en el asentamiento periférico de El Cano, en La Habana, además de visitas a hogares de ancianos de congregaciones protestantes adscritas al no gubernamental Consejo de Iglesias de Cuba (CIC).

La iniciativa es el fruto de la cooperación entre empleados y empleadas de la organización líder de hospicio en Estados Unidos, VITAS Healthcare, la iglesia Discípulos de Cristo, de la ciudad de Miami, en el estado de La Florida, y el CIC.

“Este proyecto tiene varios aspectos significativos”, dijo a la Redacción IPS Cuba el reverendo Vilson Hurtado.

De origen colombiano, Hurtado coordina por la parte estadounidense el proyecto llamado Misión Cuba 2017 y enseña a ser capellán, que es quien da apoyo espiritual a las y los pacientes en estado terminal y sus familias en el modelo interdisciplinario de hospicio propuesto por el taller.

“Con esta capacitación, los participantes cubanos pueden aprender nuevas herramientas para un trabajo que ya hacen, sobre todo cómo operar en equipos de colaboración”, indicó el líder de ocho especialistas que capacitan a 73 nacionales de las provincias de La Habana, Artemisa, Matanzas, Santi Spíritus, Camagüey y Granma.

“También se fortalece a la Iglesia, que ya apoya a las comunidades en la atención a enfermos terminales pero puede hacerlo de forma más organizada y extensiva en el futuro”, consideró el misionero, que aspira a continuar esta línea de cooperación en materia de hospicio iniciada de alguna manera en una visita en 2016.

Hurtado espera además que las y los participantes estadounidenses en esta misión luego “amplifiquen la voz a favor del acercamiento con Cuba y las muchas cosas que se pueden hacer mientras exista voluntad, a diferentes niveles, para mejorar la calidad de vida”.

Organizada antes de las reducciones del personal diplomático en Washington y La Habana, el 29 de septiembre y el 3 de octubre, la Misión Cuba 2017 llegó en un momento de incertidumbre provocado por la nueva crisis entre ambos países vecinos que lograron un histórico restablecimiento de relaciones en diciembre de 2014.

“Lo más importante en nuestro trabajo es el amor”, dijo en su charla el enfermero José Romero, que regaló a cuidadores y cuidadoras de la isla caribeña su experiencia de más de 30 años de trabajo en la atención a personas en estado terminal y que viven con el virus de inmunodeficiencia humana causante del Sida en los Estados Unidos.

Aspectos como la planificación anticipada, la importancia de prestar mucha atención al cuidado personal del paciente y capacitar a los familiares, estuvieron entre los asuntos abordados por el profesional cubanoamericano, que hoy vive entre La Habana y Miami.

“Fuimos a los asilos y me quedé muy impresionado por la excelente atención que reciben, a pesar de que tienen pocos recursos materiales”, compartió sobre la visita realizada, el 5 de octubre, por el grupo a los hogares de ancianos de la Iglesia Metodista y de la Iglesia Ejército de Salvación, en el municipio habanero de Marianao.

Allí fueron entregadas directamente donaciones de medicamentos, ropas, productos para el aseo personal y en especial pañales desechables, que escasean en las tiendas locales y resultan prohibitivos para la mayoría de las personas con esa necesidad.

Como parte de su acción, el CIC acompaña a las comunidades e instituciones de salud pública de Cuba en la dura meta que afronta el país de mejorar su red de cuidados para enfrentar el acelerado envejecimiento de su población de 11,2 millones de habitantes.

“Este taller de entrenamiento trabaja de manera diferenciada con todas las personas que atienden las necesidades de pacientes en estado terminal y sus familias”, valoró Jorge Luis Bécquer, quien es estomatólogo de profesión y trabaja en el programa de Vida y Salud Comunitaria del CIC.

A su juicio, el grupo de misioneros trajo “una visión multidisciplinaria” del hospicio que puede incorporarse a las condiciones cubanas.

Resaltó que Cuba ya cuenta con un sistema de salud pública integral que incluye la participación de las familias, las comunidades y organizaciones religiosas, sobre todo en la atención a la población anciana.

El programa de actividades incluye además la entrega de reconocimientos mutuos a personas que han promovido el diálogo pueblo a pueblo entre Cuba y los Estados Unidos: los reverendos Joel Ortega Dopico, presidente del CIC; Vilson Hurtado y Raúl Suárez, del Centro Memorial Martin Luther King; además de la cubanoamericana Ada Katrina Pérez y la ex funcionaria cubana Lourdes Patricia Hernández. (2017)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.