Moda afrocubana llega a Estados Unidos con Barbara´s Power

El proyecto tiene su sello en confeccionar ropas basadas en diseños cubanos de inspiración africana.

Barbara´s Power tiene también un enfoque social que busca empoderar a las mujeres y acabar con estereotipos imperantes.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 19 jul.- Aunque hace solo un año que las hermanas Deyni y Darkis Terry comenzaron el proyecto Barbara´s Power, en este mes de julio presentarán sus piezas de vestuario afrocubano en un encuentro para celebrar el 25 aniversario de la Cámara de Comercio en los Estados Unidos.

Del 24 al 29 de julio, Washington será sede de la cita a la que fueron invitados para compartir sus experiencias en el emprendimiento, explicó a la Redacción IPS Cuba la abogada Deyni Terry, una de las principales impulsoras de esta empresa con enfoque social.

“Como estamos en el Decenio de los Afrodescendientes (declarado por las Naciones Unidas), quieren conocer más sobre esta iniciativa de personas afrodescendientes en Cuba, que precisamente fusiona lo africano con lo propio de esta isla”, detalló la emprendedora.

El equipo liderado por mujeres mostrará en la capital estadounidense la línea a la que nombraron “guayafro”, un diseño de la camisa típica cubana de la guayabera con un “toque afro”.

“En investigaciones por Internet vimos que hay otras personas en el mundo que también hace esa mezcla, pero en Cuba resulta novedoso. Las alforjas son el elemento distintivo de las guayaberas y a partir de ellas realizamos diseños disímiles”, explicó la también activista antirracista.

Además, dijo, hay una línea de ropas de negocios y de ocasión, muy relacionadas ambas con nuestra condición de afrodescendientes. Todo ello conforma la colección que irá a los Estados Unidos.

“No se trata de un desfile, haremos un performance, donde cada quien a partir de su talento, exhibirá el vestuario: hay quienes dirán poesía o cantarán…”, precisó.

“En la pasarela lo mismo llevamos personas altas que bajitas, delgadas que gruesas, jóvenes o de edad avanzada, mujeres y hombres”, destacó.

Alrededor de 20 piezas forman parte de la exhibición, con diseños para hombres y mujeres, de diferentes grupos etarios, excepto confecciones infantiles. Una de las particularidades de Barbara´s Power es que trabajan con “maniquíes humanos”, incluso las personas que cosen o modistas pueden desdoblarse en esa función.

“Como llevo 20 años inmersa en proyectos comunitarios, para mí era importante enfocarme en temas sociales y luchar por el empoderamiento de las mujeres. Además, es mucho mejor el contacto con seres humanos y no con un objeto inanimado”, indicó Terry.

“Estas personas opinan, defienden criterios… y también las ayudamos a superar sus miedos, a plantar cara a las dificultades: una de las costureras tienen un problema físico en un pie, una de las maniquíes tenía baja autoestima pues fue víctima de maltratos, otras han enfrentado conflictos sociales, familiares…”, ahondó.

Como aún no cuentan con un espacio fijo donde trabajar y exponer sus diseños, Barbara´s Power encontró cobijo en la Casa Oshun Lade, un atelier de ropas religiosas.

“Tener la posibilidad de usar máquinas industriales y de festón ha sido importante para nuestras labores. Hacer una presentación en un evento internacional requiere de muchos gastos y muchos recursos”, dijo.

“Ahora, para poder viajar a Estados Unidos, tuvimos que hacer una campaña para reunir fondos”, subrayó. Alrededor de 20 integrantes del equipo estarán presentes en Washington.

“Bárbara es el nombre de mi madre, una mujer afrodescendiente que era diseñadora empírica y trabajaba la costura, aunque esa no era su profesión, como mismo me sucede a mí que soy abogada”, contó Terry.

Su hermana Darkis también domina el oficio y juntas decidieron dedicarse a él para contribuir a la economía familiar.

En Barbara´s Power las diseñadoras no tienen una formación profesional, sino empírica. Por ejemplo, Deyni y su hermana hacen los bocetos y después, junto a las costureras, las modistas y el sastre, cortan y cosen las piezas.

El proyecto nació en una casa particular en el barrio habanero de Cojímar, pero todavía no tiene un lugar fijo para exponer o comercializar las piezas. “Ahora estamos en conversaciones con el Gobierno, escuchando algunas propuestas para ver si logramos un espacio propio”,  señaló.

“La mayoría de los trabajos son por encargo debido a este problema de no contar con un lugar para la actividad, guardar las piezas, los materiales… Entonces, en dependencia de las solicitudes que nos hacen, fabricamos los vestuarios”, apuntó.

Muchas personas se enteran de las propuestas por la página en Facebook, otras porque vieron las creaciones en alguna exposición, refirió.

“Desde que surgió el proyecto en 2016 hasta la fecha, nos caracteriza el uso de materiales reciclados. Esta técnica nos da una fortaleza medioambiental, es muy útil tomar ropa que aparentemente cumplió su vida útil y convertirla en algo nuevo”, amplió Deyni Terry.

Remarcó que resulta complejo adquirir telas en el mercado cubano y no existen proveedores fijos, además de dificultades para acceder a máquinas industriales y otros equipos.

Más adelante, quieren incorporar accesorios a sus creaciones y realizar confecciones infantiles. (2017)

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