Obstáculos que frenan a la intelectualidad cubana

La sociedad cubana necesita recuperar la confianza en el ejercicio de la crítica, según el profesor Esteban Morales.

Jorge Luis Baños - IPS

Esteban Morales es reconocido por sus artículos críticos sobre temas sensibles para el presente y futuro de Cuba.

La Habana, 7 ago.- Medios de prensa internacionales, sitios web y bitácoras replican el último artículo que el politólogo Esteban Morales publicó en su blog, donde alertó sobre “fenómenos que perjudican sobremanera” el papel que debe desempeñar la intelectualidad en la dinámica social de Cuba.

En su texto “El reto de la intelectualidad”, del 2 de agosto, Morales señaló que el país “cuenta con un potencial extraordinario” por el alto nivel educacional de su población, pero necesita utilizarlo más para impulsar “el cambio del modelo económico” y hacerlo corresponder “con la dinámica social y el cambio de mentalidad” consiguiente.

El aporte de este sector para transformar el presente y futuro de la nación se frena por diversas cuestiones y puede superarse con condiciones enumeradas por el profesor universitario, que en abril de 2010 definió en un texto a la corrupción como el gran problema del país caribeño.

A continuación, la Redacción de IPS en Cuba resume algunos de los aspectos analizados por el investigador:

Medios de comunicación: La prensa cubana, “por lo general, excluye a la intelectualidad de sus páginas, desplazando sus producciones hacia medios alternativos, digamos la intranet e internet, a la que solo tienen acceso menos de un 10 por ciento de nuestra población”, lamentó. Asimismo, indicó que “la televisión tampoco utiliza de manera suficiente el potencial de que dispone” dentro de este colectivo, “para debatir y esclarecer los temas de mayor interés de la población”. Por ello, los pronunciamientos y críticas de intelectuales de la isla aparecen entonces solo en la prensa extranjera o en el espacio web.

Crítica: A la par que las autoridades llaman a ejercer la crítica, aparecen acciones que la impiden por parte de “una burocracia asentada en el poder”, expresó. Entre los representantes de la política se observa “claramente una gran intolerancia ante todo aquello que se escribe, con matices críticos, o que se sale de las normas trazadas”, precisó. Por ello, la crítica abierta debe “dejar de ser algo más que una orientación política y una consigna” y ejercerse sobre todo tipo de instituciones. “Hay quien ha dicho que se pueden hacer críticas pero no al partido. ¿Cómo entender esto, si el partido (Comunista de Cuba) es el máximo dirigente de la sociedad y el estado?”, se preguntó.

Espacios de debate: Crecen iniciativas que promueven polémicas sobre asuntos complejos de la sociedad cubana como las revistas Espacio Laical, Temas y Criterio, y proyectos ciudadanos como Cofradía de la Negritud y la Red Protagónica Observatorio Crítico, entre otros. Sin embargo, “no se observa que la dirección ideológica del país promueva una relación con estos centros ni que aproveche sus resultados”.

Acceso a la información: “Se dificulta fuertemente el acceso a la información sobre temas sensibles, permitiendo que nuestra intelectualidad revolucionaria quede en desventaja dentro del debate que tiene lugar en los medios extranjeros, la prensa, internet y la academia fuera de Cuba”, valoró Morales.

Confianza: Para el experto, “es necesario que la población adquiera la confianza de que la crítica oportuna y transparente puede ser efectiva”. De igual manera, advirtió que la intelectualidad “debe sentir que cuenta con la confianza, la más alta valoración de su espíritu creador y de su libertad de creación”, para que no pierda su capacidad de “arrastrar a la sociedad”. (2012)

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