ONGs promueven reflexiones por la no violencia

La Asociación Cubana de Producción Animal y el Proyecto Palomas tienen larga trayectoria de trabajo a favor de la igualdad de género y la no violencia.

Archivo IPS Cuba

Los mensajes y debates por la equidad de género llegan poco a los entornos rurales, según activistas.

La Habana, 27 jun.- Con música y reflexiones, se movieron las mentes de mujeres y hombres que participaron en un taller sobre género organizado en esta capital por la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) y el proyecto sociocultural Palomas.

Integrantes de diferentes cooperativas agropecuarias, asociados de ACPA, representantes de empresas e institutos de investigación, organizaciones no gubernamentales, profesores y médicos veterinarios, entre otros, se acercaron de forma novedosa a conceptos como felicidad, violencia, salud y bienestar.

El arte de vivir desde la conciencia de género se ha impartido en varios y diferentes espacios urbanos, rurales, centros educacionales y religiosos, bajo el principio de corporizar lo que se aprende y ver qué se incorporó mal.

“El pensamiento solo se puede estructurar desde la base de los sentimientos y las emociones”, explicó la realizadora audiovisual Lizette Vila, fundadora de Palomas, quien llevó algo sin precedentes locales a la Cooperativa de Créditos y Servicios “Orlando López”, de La Lisa, en las afueras de La Habana.

Esta intervención, realizada el 25 de junio, parte de la “Fábrica de la felicidad”, una iniciativa con la que Palomas postula la necesidad de ver las igualdades y oportunidades existentes en el proyecto social cubano.

Con el apoyo de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y la Embajada de Noruega en Cuba, esta experiencia se inserta en las acciones de la campaña Únete, del secretario general de Naciones Unidas, por la eliminación de la violencia hacia las mujeres y las niñas.

Acomodadas en círculo e impulsadas por las reflexiones y preguntas de Vila y los movimientos de Isabel Blanco, bailarina del grupo Danza Contemporánea, las personas asistentes realizaron gestos espontáneos, corporizando la felicidad, la culpa que sienten hombres y mujeres y la importancia de conocer el cuerpo.

El público reaccionó bien, consideró Aurelia Castellanos, presidenta de ACPA en La Habana.

Mientras algunos hombres dijeron que las mujeres son lo más lindo del mundo y deben cuidarlas, ellas se quejaron de la carga doméstica sobre sus espaldas y el poco valor que se le da al trabajo en el hogar.

“La subjetividad humana tiene un encanto: pasa desde lo individual pero está nutrida del subconsciente colectivo y la fábrica de felicidad produce afectos, expresa lo que significan la armonía, los espacios de violencia y cómo intervenir esa violencia estructural o simbólica de la que apenas hablamos en Cuba”, destacó Vila.

Para Blanco, el trabajo corporal, los juegos y ejercicios para desinhibir y armonizar al grupo funcionó tan bien que las respuestas tuvieron un elevado nivel de concepto y desenfado, aun cuando se arrastra tanto prejuicio sobre el cuerpo.

“Se crea una alquimia muy profunda, se unen muchos aprendizajes”, opinó Vila.

A juicio de la cooperativista Georgina Pérez, quien desarrolla el tema de género y violencia en la tercera edad, “esta experiencia debe llevarse a cada centro de trabajo y lugar donde esté la mujer, pues ella no está en todos los lugares cimeros que merece y no porque le falte capacidad”.

Con ese criterio coincidió Juan Carlos Mazo, técnico del Instituto Politécnico Agropecuario Villena Revolución.

“Reconozco que existe violencia hacia las mujeres y las niñas. No solo es el golpe. Es también la falta de atención en su educación y, en las parejas, va desde el maltrato de palabras hasta el abandonarlas cuando necesitan apoyo”, dijo.

Según Ramón García, presidente de la cooperativa sede, fue un taller instructivo y ameno. “Incluso, las personas que pensé que no se iban a motivar –muy jóvenes o mayores-, se motivaron. Les cambió el rostro y se sensibilizaron”, aportó.

Para Vila, “las organizaciones internacionales, nacionales y las cubanas tenemos que rasgar los velos del dolor si queremos reconocer e intervenir los espacios de las múltiples violencias. Si no se denuncia el dolor, no se van a cambiar muchas cosas y ese enfoque debe estar en las políticas públicas”.

La alianza entre ACPA y Palomas facilitó desde 2010 el impulso de procesos de transformación hacia una cultura de paz en comunidades rurales abocadas a la producción agropecuaria.
Vinculados a la Jornada Cubana por la No violencia, los llamados encuentros interactivos “El arte de vivir desde la conciencia social” y “El arte de vivir desde la conciencia de género” han llegado a comunidades intrincadas como Yateras (Guantánamo), Songo-la Maya (Santiago de Cuba), Manatí (Las Tunas), Guaracabulla (Villa Clara) y La Palma (Pinar del Río).

Desde 2012, ACPA y Palomas abrieron espacio en su trabajo por la no violencia a los mensajes de la campaña Únete, que en el país se implementa con el mensaje personalizado “Yo digo NO a la violencia contra las mujeres”.

La realizadora destacó que junto a ACPA y la campaña Únete, Palomas está señalando con énfasis la necesidad de eliminar las desigualdades de género. (2014)

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