Polémica sobre homosexualidad en Escuela Latinoamericana de Medicina

Estudiantes provenientes de diversas regiones del mundo debaten con Mariela Castro Espín durante la 5ta Jornada Cubana contra la Homofobia.

Jorge Luis Baños - IPS

La lucha contra la homofobia debe incluir, necesariamente, la promoción del respeto entre todas las personas.

La Habana, 10 may.- Opiniones a favor y en contra de los derechos de las personas homosexuales marcaron un debate entre estudiantes de medicina provenientes de diversas regiones del mundo durante la 5ta Jornada Cubana contra la Homofobia, que se extiende del 8 al 18 de mayo.

“Llevo cuatro años con mi pareja y estoy orgulloso de lo que soy”, expresó un joven gay de Chile ante sus compañeros de la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam), durante el intercambio que suscitó una conferencia de Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

En la sede de la universidad médica, creada en 1998 por iniciativa del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, cursan estudios más de 3.000 alumnos de 96 países – fundamentalmente de América Latina, África y Asia-, lo cual implica la convivencia de diversas expresiones culturales y de la sexualidad, como explicó una de las profesoras.

“En Cuba me he dado cuenta de que cuando tú hablas de homosexualidad, la gente esconde la cara, muy pocas veces hablamos de este tema, pues para muchas religiones y culturas es un tabú”, había acotado ya antes el estudiante chileno.

Un alumno africano, sin embargo, expresó su discrepancia al calificar la orientación homosexual como “un peligro muy grave”, al cual atribuyó la disminución de la natalidad, la falta de fuerza de trabajo, así como el aumento de los casos de sida en algunos países.

También un joven del Congo manifestó inconformidad con esa expresión de la sexualidad a partir de argumentos religiosos.

“Hay que respetar: un grupo no puede imponer sus creencias a otro grupo de personas. Ese respeto que exijo, tengo que darlo”, replicó un estudiante de Puerto Rico, quien coincidió con sus condiscípulos africanos en que “la situación que vive el mundo es apocalíptica, pero los menos involucrados son los homosexuales”.

Amplió al respecto que le preocupaba más “en qué condiciones vamos a tener hijos, con crisis ambiental, económica, fiscales, políticas y guerrerismo. ¿Eso no es más peligroso que la homosexualidad? ¿No le tenemos que prestar más atención? ¿No estaba entre los mandamientos bíblicos ‘no matar’? ¿Acaso estaba ‘no ser homosexual’?”

El primer indicio de la existencia de esta polémica sobre el derecho a la libre orientación sexual e identidad de género fue el aplauso de una parte del público al comentario homofóbico de un entrevistado que aparece en un breve material audiovisual de una de las primeras jornadas cubanas contra la homofobia, proyectado antes de la intervención de Castro Espín.

La directora del Cenesex anunció que cambiaría la conferencia prevista, con el título “La educación sexual en los procesos de transformación social”, por otro contenido que ahondó más en los orígenes de todas las discriminaciones relacionadas con el género y la sexualidad, intervención que ella misma calificó luego como “una provocación”.

“Me dolió mucho que cuando estábamos viendo el video y un señor planteaba su opinión sobre la homosexualidad, parece que aquí mucha gente se identificó con ese mensaje tan homofóbico y con tendencia al odio ¿Y por qué el rechazo? ¿Acaso no estamos seguros de lo que somos?”, reflexionó el joven boricua al interpretar la reacción inicial de un grupo de los presentes en el cine teatro de la Elam.

“¿Uno se sentiría bien si porque me gusta mi novia alguien me dijera que no puedo estar con ella, por la razón que sea? —prosiguió el muchacho— En el caso de los homosexuales, por qué limitar el amor, algo tan bonito, tan precioso; por qué hacerlo mezquino, rebajarlo, ponerle límites, tratar de enclaustrarlo, cuando debe ser libre y cada persona debe expresarlo como mejor crea y entienda conveniente”.

¿Por qué irse antes del final?

Durante el encuentro que se prolongó por más de una hora y media una parte significativa del estudiantado reunido abandonó el recinto donde disertaba la sexóloga cubana y activista por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros.

La Redacción de IPS en Cuba entrevistó a varias de estas personas que se retiraban de la conferencia. Yassira da Cruz, de Sao Tomé y Príncipe, aseguró estar “en contra de la homofobia”: “a mí no me importa, los homosexuales son seres humanos. Pero eso depende de la mentalidad de cada uno. Estoy entre ellos, hablo con ellos, soy amiga de ellos: el límite es si su libertad interviene en mi libertad”.

No obstante, consideró que sus compañeros lo ven diferente: “Tengo amigos míos que están en contra, es hombre y mujer y ya, no más”. Al preguntársele sobre la existencia de actitudes homofóbicas en la Elam, da Cruz confirmó que “quienes tienen más problemas son los hombres. Las mujeres homosexuales no, se relacionan con todos. Pero el problema no son ellos, son los otros”.

Consideró importante la celebración de esa actividad durante la 5ta Jornada Cubana contra la Homofobia, y aunque dijo no estar segura de por qué había quienes dejaban la sala, consideró que el mensaje allí “no iba a ser muy efectivo: cada cual aquí tiene su opinión y es muy difícil cambiar la mentalidad”.

Para Diego Avendaño, de Bolivia, el motivo para marcharse fue que “lastimosamente coincide con el horario de clases y por eso la gente abandona”. No obstante, confirió valor a la iniciativa, “porque en algún momento de la vida profesional nos vamos a topar con algún caso en que estén presentes estereotipos sobre la sexualidad y el género, y podremos actuar sobre eso”.

En la Elam “hay homofobia, pero no creo que sea tanta”, consideró Gabriela Márquez, de Uruguay, quien también adujo que tenía clases y no podía permanecer más tiempo: “me hubiese gustado terminar de escuchar la conferencia. Es importante, porque es algo con que chocamos día a día en la sociedad”.

Aprender a convivir en la diversidad

“Al darles derechos a las personas homosexuales simplemente somos más equitativos en la administración de la justicia”, afirmó Mariela Castro (Jorge Luis Baños - IPS).“Todas las personas somos algo homofóbicas, porque eso fue lo que nos enseñaron. Los profesionales que nos dedicamos a la educación sexual estamos constantemente aprendiendo, a cada rato nos sorprendemos diciendo algo que no es bonito, que no está bien”, valoró durante el intercambio la directora del Cenesex.

Al razonar ante cada planteamiento, la sexóloga explicó algunas de las razones por la cual Cuba realiza desde el 2008 las jornadas contra la homofobia: “Mucha gente cree que porque se hizo una Revolución las conciencias cambiaron profundamente, y lo hicieron en muchos aspectos, pero no en todos”.

“Por eso hacemos este trabajo, para poner sobre la mesa realidades y formas de pensar que aún no hemos logrado transformar, y si no lo logramos, no vamos a cambiar la sociedad”, enfatizó

Insistió, además, en que “construir el socialismo es también poder cuestionar todas esas relaciones de poder que nos transmitieron. Eliminar la homofobia no es suficiente, siguen quedando actitudes misóginas, racistas, nos quedan muchos años para trabajar, creo que casi estamos empezando”.

Ante la pregunta de un estudiante que vinculó la función de la familia como célula básica de la sociedad exclusivamente con la procreación, Mariela razonó que se ha trasmitido un modelo de familia heteronormativo, asociado solo a la reproducción. “Hay parejas heterosexuales que no pueden tener hijos ¿dejan de ser una familia?”, inquirió.

“Se aboga porque dos padres o dos madres si quieren hacer una familia puedan adoptar. Es difícil y pocos países lo han logrado, en Cuba todavía no lo hemos conseguido. Pero es una forma de discriminación que las parejas del mismo sexo no puedan tener esa posibilidad como las heterosexuales”.

Mencionó además la homofobia internalizada entre las mismas personas homosexuales, la necesidad de evitar las conductas violentas en todos los tipos de familias, y sobre la igualdad de capacidades para la paternidad y la maternidad de las parejas del mismo sexo y las heterosexuales.

“De lo que se trata es que seamos capaces de reconocer el derecho, no quitárselo a nadie. Al darles derechos a las personas homosexuales simplemente somos más equitativos en la administración de la justicia”.

Castro Espín encomió también la diversidad de opiniones, sin dejar de ahondar en los orígenes comunes de la discriminación hacia mujeres y homosexuales, como consecuencia de un poder patriarcal relativamente moderno.

“No podemos culpar a los homosexuales del sida, sino a los modelos de masculinidades hegemónicas ¿Por qué muchos gays no usan condón? A los hombres no se les enseña a protegerse, es parte de la hombría, del macho temerario que enfrenta incluso el riesgo del sida”, valoró.

Porque haya homosexuales no vamos a desaparecer como especie, razonó la especialista. “Lo que nos puede hacer desaparecer es la guerra, la explotación entre los seres humanos, la búsqueda despiadada de riqueza. A todo ser humano hay que llevarlo a una condición de dignidad y de respeto pleno”.

Para finalizar, la directora del Cenesex expresó su respeto por la historia de todos los pueblos representados en la Elam y sugirió no sentir odio por la cultura o las ideas diferentes: “tenemos que aprender unos de otros, nada es menospreciable. Tal vez no tengamos que convencernos unos a otros, pero alguna regla hay que poner: no violencia frente a lo que no entendamos y aprender a convivir en la diversidad”. (2012)

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