Profesionales que atienden a las víctimas no están capacitados en género

El IX Taller Internacional Mujeres en el siglo XXI abordará temas como género, empleo, migraciones, racialidad, salud sexual y reproductiva.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS-Cuba

El taller sesionará en la Universidad de La Habana y el capitalino Hotel Riviera hasta el 28 de noviembre.

La Habana, 26 nov.- Mitos, desconocimiento, falta de una legislación específica y de preparación entre quienes se encargan de proteger a las víctimas continúan lastrando la atención a las mujeres que sufren de violencia por sus parejas.

Esos fueron temas tratados por el panel “La violencia no es invisible, lo que la sostiene sí”,  que dio inicio al IX Taller Internacional Mujeres en el siglo XXI, coordinado por la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana.

La actividad conmemoró también el 25 de noviembre, declarado por Naciones Unidas como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Tres estudiosas del tema de género de diferentes territorios del país expusieron resultados de investigaciones que remarcan la necesidad de continuar sensibilizando y capacitando a mujeres y hombres en el tema de la violencia, así como profundizar en el estudio del fenómeno en el contexto cubano.

Según Yuliuva Hernández García, profesora del Instituto Superior Minero-Metalúrgico de Moa, en la provincia de Holguín, “el crecimiento de las cifras de mujeres víctimas de violencia por sus parejas en Cuba constituye uno de los elementos para reconocer su carácter de problema social y no son desestimables si se les compara con otros países y regiones a escala internacional”.

A su juicio, las investigaciones realizadas en diferentes universidades del país son estudios “fragmentados, no sistematizados, no integrados y que atienden a determinadas cuestiones específicas del problema”.

“Aun cuando se ha estado investigando el problema desde hace unos cuantos años, hay varios sesgos en estas investigaciones y es que principalmente se está operando en muchos de los casos desde la confusión conceptual” sobre los diferentes tipos de violencia, alertó.

Hernández llamó a no generalizar como nacionales los resultados de investigaciones pequeñas, pues “la realidad del país es mucho más extensa y los problemas tienen un carácter contextualizado, que atiende a cultura y dinámicas propias de las comunidades donde se insertan las mujeres, hay carencias para vivir, opciones, niveles de desarrollo,  vivencias de la violencia hacia la mujer diferentes”.

Un estudio realizado por la profesora Darianna Gutiérrez, de la Universidad de La Habana, entre 60 policías, que atienden denuncias de mujeres maltratadas de los municipios de Güines, Batabanó y San José, en la provincia de Mayabeque, arrojó que estos tienen insuficiente información sobre el tema y de conocimientos fundamentales.

El estudio reveló también que los funcionarios no están preparados para atender a quienes buscan ayuda en el sistema de justicia penal, portan mitos y estereotipos sobre las causas de la violencia de género, además de concepciones patriarcales sobre la feminidad y la masculinidad.

Los funcionarios no cuestionan y legitiman el ejercicio del poder simbólico asignado a los hombres, remarcó.

Aun cuando el grupo investigado no muestra intenciones de transformar esta realidad, Gutiérrez recomienda como vital la inmediata capacitación y sensibilización de los funcionarios sobre este problema.

Para Aida Torralba, de la Universidad de Holguín, en el oriente de Cuba, quien ha estudiado la preparación de los receptores de las víctimas – médicos de la familia, juristas y psicólogos-, no tener una adecuada formación en temas de género puede impactar negativamente en la práctica profesional.

Los programas de estudio de estos profesionales no incluyen la Teoría de Género, que les permita relecturas críticas de la realidad. Así se crea un vacío en la formación profesional de médicos de familia, psicólogos clínicos y juristas del área penal en la comprensión del fenómeno de la violencia de género.

Entre otros ejemplo, Torralba citó que los médicos de familia no reconocen la violencia como un problema de salud, lo que conduce a no derivar a las mujeres a otros especialistas que pueden ayudarlas mejor ni a jugar su papel de agente de cambio en los procesos comunitarios, con acciones que protejan a las mujeres.

En el caso de los juristas, ejemplificó, apuestan por la mediación para solucionar el problema. Este procedimiento es considerado inadecuado para los casos de maltrato machista, porque mantiene el mito de que lo importante es salvar la relación de pareja y desconoce totalmente el ciclo de la violencia.

En la jornada inaugural también se rindió homenaje a la antropóloga estadounidense Helen Safa,  fallecida el pasado 4 de noviembre.

Safa mantuvo fuertes lazos con la comunidad científica cubana, desde que en la década de los 80 del siglo XX, realizó una importante investigación sobre género en la Textilera Ariguanabo, en el municipio de San Antonio de los Baños, ubicado hoy en la provincia de Artemisa.

El proyecto formó parte de un estudio comparativo entre la isla, Puerto Rico y República  Dominicana. (2013)

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