Proyecto comunitario reivindica el legado haitiano

La Habana, 2 mar.- Un nuevo proyecto comunitario, surgido en uno de los barrios periféricos de la capital, pretende reivindicar los aportes de los emigrados haitianos en la cultura nacional y estimular acciones contra las distintas formas de discriminación racial. Nacido el 6 de enero, Pichón Haitian intenta convertirse en un puente hacia la historia … Leer más

Decenas de miles de braceros haitianos arribaron a Cuba en la primera mitad del siglo XX.

Decenas de miles de braceros haitianos arribaron a Cuba en la primera mitad del siglo XX.

Foto: Decenas de miles de braceros haitianos arribaron a Cuba en la primera mitad del siglo XX.

La Habana, 2 mar.- Un nuevo proyecto comunitario, surgido en uno de los barrios periféricos de la capital, pretende reivindicar los aportes de los emigrados haitianos en la cultura nacional y estimular acciones contra las distintas formas de discriminación racial.

Nacido el 6 de enero, Pichón Haitian intenta convertirse en un puente hacia la historia de los haitianos en Cuba y sus descendientes, “para reconstruir memorias de nuestros sujetos, grupos y naciones allí donde el olvido y el prejuicio han intentado sepultarlas”.

Entre sus metas se encuentra conservar tradiciones y costumbres de esta comunidad y renovar lazos familiares y culturales a través de una historia compartida donde sobreviven diversas prácticas culturales –cantos, bailes, comidas, lengua y religión-, arraigadas durante el intercambio cultural entre ambas naciones.

En Cuba llamaban “pichones” a los hijos de antillanos que nacían en el archipiélago.

El activista Roberto Zurbano, gestor del proyecto, explicó en su página de la red social Facebook que la iniciativa, ubicada en “una comunidad de descendientes haitianos, con casas de maderas viejas, cartones y lata, pisos de tierra, excusados, sin agua”, aspira a “transformar la realidad y vivir a plenitud la dignidad de ser negros”.

De acuerdo con el ensayista, el proyecto es un nuevo espacio de trabajo “lejos de los discursos retóricos y las falsas promesas”, como un aporte particular para la conmemoración del Decenio internacional de los Afrodescendientes, iniciado el 1 de enero de 2015.

El proyecto propone medir su impacto durante la próxima década, en la medida en que se transformen de manera paulatina la comunidad, su espacio e integrantes.

Como primera tarea, Pichón Haitian proyecta una caracterización de la comunidad para describir los núcleos familiares, las condiciones materiales en que viven y valores culturales como el conocimiento del creole, sus formas de religiosidad, la memoria familiar, al igual que aficiones musicales y culinarias de origen haitiano.

El diagnóstico revelará desafíos, fortalezas y necesidades. Y permitirá delinear demandas materiales y culturales para desarrollar y transformar la comunidad.

Otra de las tareas estará avocada al desarrollo de una conciencia histórica a partir de las historias de vida de los sujetos más ancianos y otros muy ligados a la memoria haitiana, lo cual se complementará con la impartición de clases de creole, en especial a los más jóvenes, junto al conocimiento de las figuras y sucesos más importantes de esa nación.

De manera paralela, se fomentará el desarrollo de una agricultura sostenible con la siembra de frutas y vegetales para el autoconsumo en áreas de la comunidad, y la producción y posible comercialización de dulces y comidas haitianas en la capital, donde tales platos son desconocidos.

Otras acciones abogan por el reconocimiento y estudio del vudú como forma y cultura religiosa fundamental entre los descendientes haitianos.

Aparejado, se desarrollará una labor divulgativa sobre el trabajo comunitario, a través de páginas webs, entrevistas a sus miembros, exposiciones, trabajo, participación en congresos, presentaciones de los resultados y una serie documental de realizadores cubanos y haitianos.

Las acciones principales de Proyecto Pichón Haitian serán ejecutadas, discutidas y aprobadas cada dos años por una Junta Directiva integrada por miembros, socios, amigos y otras personas e instituciones que colaboren con la comunidad, al tiempo que promete efectuar un informe público de su gestión.

Decenas de miles de braceros haitianos arribaron a Cuba en la primera mitad del siglo XX dispuestos a ganarse la vida, generalmente en la zafra azucarera, empujados por la pobreza en su país de origen.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, todavía cuesta reconocer e incorporar la presencia de los haitianos, sus descendientes y contribuciones más importantes como parte significativa de la historia cubana, a pesar del esfuerzo de varios intelectuales y artistas de uno y otro lado, argumentó Zurbano.

En su opinión, el desconocimiento histórico, los prejuicios raciales, el eurocentrismo y la manipulación o deformación de la realidad haitianas son los principales enemigos del modo en que se reconocen las contribuciones identitarias y las características particulares de esa comunidad de descendientes que sobreviven y siguen desarrollándose en Cuba.

En los últimos meses, diversos intelectuales han debatido en medios alternativos respecto a la emergencia y persistencia del racismo en la sociedad cubana.

Del 15 de noviembre al 5 de diciembre de 2014 sesionó la primera Jornada cubana contra la discriminación racial, promovida por el capítulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe, que analiza, debate y promueve acciones para tratar de erradicar ese flagelo. (2015)

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