Proyecto comunitario rescata el oficio de la peluquería

Un fragmento de la calle capitalina de Aguiar podría convertirse en el Callejón de los Peluqueros.

Jorge Luis Baños - IPS

El objetivo de la Escuela de Oficios de Barbería y Peluquería es formar a muchachas y muchachos en estas actividades e incentivarlos a ejercerlas.

La Habana, 4 mar.- ArteCorte, una iniciativa personal de un barbero cubano del municipio capitalino Habana Vieja, revoluciona el barrio donde está enclavado, con la creación de una escuela de formación en la peluquería y barbería para incentivar el empleo joven en emprendimientos privados.

De manera general, el proyecto, nacido en 1999, busca rescatar el oficio de cortar y arreglar el cabello de mujeres y hombres y tributa al desarrollo de la barriada habanera del Santo Ángel. Cuenta con la escuela y un museo con una amplia colección de objetos relacionados con esa actividad, como sillones, espejos, cuadros y fotos.

“El objetivo es que los jóvenes desvinculados del estudio o el trabajo se incorporen socialmente y formen parte de nuestra cantera para el curso. A partir de ahí, ellos van a sentir un compromiso con el proyecto y el oficio”, explicó su creador, Gilberto Valladares, más conocido en el vecindario como Papito.

Escuela de oficios

La Escuela de Oficios de Barbería y Peluquería, destacó Valladares, surgió para formar a muchachas y muchachos en estas actividades y así atraerlos e incentivarlos a ejercerlas. Se les enseña la técnica y también valores y ética, amplió.

En un pequeño local, antes abandonado y que le fue entregado en 2010 al proyecto por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), está la escuela. Ofrece un curso que resulta gratis, dura dos años y admite a jóvenes del barrio.

Ocho alumnos reciben clases teóricas y practican con personas que acuden voluntariamente a recibir el servicio sin costo alguno. También el profesorado da clases de forma voluntaria.

“Las personas piensan que la escuela es algo grande. Pero lo que tiene de pequeña lo tiene de grande por el prestigio que ha ido ganando. Nuestros egresados son muy demandados por personas que abren nuevos negocios”, explicó sobre el curso, que tuvo su primera graduación en 2010.

“La escuela es parte del momento en que el país se abrió al trabajo por cuenta propia. Muestra también cómo un proyecto económico ayuda a desarrollar un proyecto social. Ya hemos graduado a muchos alumnos que están trabajando y tienen una historia que contar”, señaló Papito.

Su historia personal lo llevó a donde está hoy. Después de causarles muchos dolores de cabeza a sus padres, llegó con 16 años a una escuela de barbería donde tuvo como ejemplo y guía a su director. Allí aprendió los cortes y a amar el oficio.

Hoy tiene su propia barbería-peluquería, ha logrado sumar en su iniciativa a colegas, historiadores y artistas plásticos, entre otros. Desde estos oficios, dijo, pudo realizarse profesionalmente y convertirse en mejor persona.

Por la mañana, Valladares ocupa todo su tiempo en la escuela y el barrio. Las y los integrantes de ArteCorte, considerados líderes comunitarios, son invitados a reuniones de organizaciones e instituciones locales. Por las tardes, se dedica al mundo de las tijeras y los cortes, el cual lo atrapó desde 1986.

Juventud

Valladares se preocupa y reflexiona sobre la juventud. “Es un sector vulnerable. Para niños y adultos hay muchos proyectos, pero para los jóvenes no abundan. Siento que tenemos la responsabilidad de ayudar a formarlos, pues ellos son el futuro”, consideró.

Maguie Rodríguez tiene 20 años y concluyó los estudios preuniversitarios. Entró a la escuela para aprender “lo que siempre quise y es una oportunidad única”.

“Vivo en el barrio. Me gusta eso de cambiarle el look a las personas y este oficio me permite relacionarme con mucha gente”, contó Yoandry Guerra, ex deportista de 25 años. Él y Edel Luege, de 17 años, coincidieron en que es una ventaja tener esta iniciativa a su alcance.

Alianzas

Desde hace unos años, ArteCorte cuenta con el apoyo de la Oficina del Historiador de Ciudad de La Habana (OHCH) y juntos emprenden en la actualidad la creación del Barbeparque, un parque infantil donde los aparatos tienen forma de instrumentos de la barbería. La canal es una navaja; y el cachumbambé, una tijera. Tiene previsto un pequeño salón donde los alumnos de la escuela cortarán el cabello a los niños y niñas.

Para Valladares, “no se trata solo de embellecer la comunidad sino de dignificar a las personas y hacer que el proyecto trascienda las fronteras del oficio. Además, estamos comprometiendo al naciente sector privado y al estatal a que empleen a jóvenes del barrio en sus proyectos”.

Así, el bar restaurante El Lucero, adscrito a la OHCH, a petición de Arte Corte ayudó a la formación de muchachos que trabajarán en el restaurante privado El Fígaro, de próxima apertura, donde se darán clases de cocina y gastronomía. La empresa estatal de servicios informáticos Infocap prometió la realización de cursos de informática.

“Yo pienso que si todos aportamos un poco, cada uno desde su posición, podemos convivir socialmente, comprometiéndonos por mejorar la calidad de vida de la gente, y sobre todo, de los jóvenes”, apuntó.

Gracias a ArteCorte, diferentes artistas de la plástica han realizado obras en las paredes de su sede y en otros espacios del barrio, con sus visiones sobre la barbería y peluquería. El pincel de Papito ha llevado al lienzo su mirada desde dentro y agrupó colecciones de objetos y fotografías que son el corazón de un pequeño museo de estas especialidades.ArteCorte “atesora la memoria fotográfica de la historia de la barbería y la peluquería en Cuba” y trabaja para crear en la calle Aguiar el Callejón de los Peluqueros, amplió.

“Si importante es el impacto económico también es el social. Este último se vive cada día porque las personas se sienten parte del proyecto. Nuestros avances son observados por otros barrios que buscan maneras de reanimarse desde lo interno”, apuntó Valladares.

“ArteCorte es un ejemplo de cómo una comunidad, con su propio esfuerzo, puede poner en práctica una iniciativa de beneficio común. Ellos comenzaron solos y el Plan Maestro de la OHCH, se involucró. Con nuestro apoyo, se arreglaron y pintaron algunos edificios y realizamos otras ayudas concretas”, señaló Carlos Laborí, del Plan Maestro. (2013)

2 comentarios

  1. Claudia Dominguez

    me gustaría conocer mas sobre ustedes, ya que estoy trabajando en lograr hacer posible una barbería con la intención de que sea un espacio para que jóvenes y personas rescatadas de las calles aprendan un oficio que les permita vivir dignamente y prestar ayuda a otras personas.les agradecería mucho su colaboración considero de gran importancia su experiencia.

  2. Alina

    Quisiera saber cuando abrirán un nuevo curso para adolecentes interesados de Peluquería y barbería …….
    Tengo una hija de 16 años que estudia enfermería pero lo que más le ha gustado hacer siempre es el tema de Peluquería , de hecho lo hace conmigo y con sus amigas de forma autodidacta , pero tiene muchos interes a pasar cursos y saber mucho más de este tema y aréa para desarrolarse en el futuro…..
    Sé que en la Habana abrieron de corte y costura los sabados en estas fechas , pero porqué no hacer lo mismo , estaré a la espera de su comunicación ………..

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